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El día 20 iba Lentz por la montaña. Las altas cumbres y las cimas cubiertas de nieve; valle abajo, rocas parduscas, llanuras verdes, peñascos, abetos. Hacía un frío húmedo, el agua murmuraba en su descenso por las rocas y salpicaba el camino. Las ramas de los árboles de vencían por el peso en el aire acuoso. Unas nubes negras avanzaban por el cielo, sin embargo todotan denso, y además, la niebla desprendía vapor y atravesaba pesada y húmeda entre los arbustos, tan lenta, tan torpe. Continuó andando indiferente, no le importaba nada del camino, ya fuera subir, ya fuera bajar. No sentía el cansancio, lo único que a veces le resultaba molesto era no poder andar cabeza abajo. Al principio le daba un vuelco el corazón cuando las piedras caían rodando de tal manera que el grisáceo bosque temblaba bajo sus pies y la niebla ora engullía las formas, ora dejaba entrever la grandiosidad de sus componentes. Algo le inquietaba, buscaba algo, quizá sueños perdidos, pero no encontraba nada. Todo le resultaba tan insignificante, tan próximo, tan mojado, que habría deseado poner la tierra al calor del hogar, no comprendía que le llevara tanto tiempo descender una pendiente para alcanzar un punto a lo lejos; creía que habría podido recorrerlo todo en unos cuantos pasos.(…)

Lenz, Georg Büchner

Así comienza el viaje del alma de Büchner para proyectarse en cada árbol, cada tierra, cada trozo de vida y objeto inanimado que se encuentra en el camino. No encontrando nada; con un tormento infinito y recurrente; lejos de la débil referencia, de los planos de rutina contagiosos. Y así, solo, en mitad del mundo, ante la vida, ha llamado a mi puerta en esta noche . Nuestro encuentro ya es alto secreto y no habrá orden de búsqueda y captura que pueda separarme del mensaje.

Orden de detención contra George Büchner

Orden de detención contra George Büchner. 13 de junio de 1835

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