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Angeliki Ioanniti, una modista que tiene un negocio en Volos, participa de la red de trueque de la ciudad. Foto: New York TimesT

Un titular de hoy de La Nación que ha compartido Eliseo en mi comunidad , dice lo siguiente: Agobiados, los griegos empiezan a dejar el euro y recurren al trueque: En medio de la crisis, se extienden en todo el país las monedas y formas de intercambio alternativas Resulta interesante cómo en periodos de crisis se agudiza el ingenio y también resulta paradójico como los sentimientos más abyectos pero también los más constructivos -como este- salen a la luz.

Surgen culturas de convivencia y colaboración que son dignas de estudio, algo así como una co-cultura de vida que se traslada al comercio, la vivienda y en general a toda forma de relación social. Yo creo en esto porque lo he visto desde niño pero siempre en economías locales o laboratorios sociales. Desconozco la opinión de los economistas pero sobre todo de los sociólogos del lugar:

    1. El movimiento okupa cuya filosofía e ideario de vida no comparto en absoluto pero cuyo modelo de comportamiento social respeto tiene un modelo de intercambio de valor entre los miembros de su comunidad que me parece ejemplar y que está basado en un p2p absoluto, esto es, tienes valor si aportas valor. Un amigo al que admiro y que recientemente ha superado un proceso de desintoxicación, vivió dentro del movimiento durante años y a menudo íbamos a verle. Aparte de beber cerveza como posesos experimentamos este tipo de intercambios de productos, servicios y conocimiento en talleres aleatorios. También había intercambios de droga y aunque mi amigo viajó por toda España y atesora una vida apasionante dormía casi siempre en la calle, sobre todo porque siempre hay una cara B en la vida. Años más tarde, pude ver un desarrollo mucho más inclusivo de algunas de estas ideas en el movimiento que detallo en el siguiente punto.
    2. Movimiento asambleario derivado del #15M He colaborado con este movimiento en la medida de mis posibilidades aportando conocimiento e ideas para mejorar y sobre todo compartiendo. En este movimiento veo una oportunidad de retomar el espíritu democrático que creo que se ha violado y cuyos valores esenciales -formulados en el centro de la misma Grecia que ahora proclamamos muerte- son fundacionales del civismo occidental. En tomalaplaza podéis ver avances de este movimiento asambleario de barrios y algunas exigencias acordadas. Aparte de estos detalles y de haber intentado junto con otros levantar una web con un sistema de votación para los barrios, me quedo con el dulce sabor de que la gente que acampaba en el centro de mi pueblo (Plazo Sol-ución en Madrid) compartía ideas y recursos (baterías de móviles, electricidad, agua, comida, vivienda,…) bajo un marco social incontrolable por el sistema financiero. Algo que logró demostrar en mi opinión la capacidad que tenemos para alejarnos de los lobbies, la partitocracia y la plutocracia. Durante semanas pude ver una comunidad muy heterogénea de la que he hablado durante este tiempo. Reflexión ante los escépticos y desengañados y ante los que dicen que relacionamente el #15m no es paradigma de nada: Cuando alguien reinventa su propia realidad, merece ser al menos escuchado. La lentitud, amigo, es un placer.
    3. Otros movimientos alternativos y sobre todo el movimiento de cultura libre también practican/practicamos este tipo de intercambio. Ejemplo de ello es http://latabacalera.net/ un centro que conozco y en el que para disfrutar de comida, música, lectura, teatro no hay ningún intercambio de dinero. El intercambio de valor se basa en la riqueza de las relaciones. Las personas que están allí no son ricas ni conducen grandes coches pero creo que también intentan ser felices, y que a veces incluso lo consiguen.
    4. En Zaragoza tengo un amigo que procura favorecer y vivir del trueque. Sus dos hijas, su mujer y él son felices, comen sano (mucho más que yo) y tiene una alta calidad de vida pero no aspiran nunca a ser trenders en lo último. No son hippies, son inteligentes. Siempre nos comenta que los juguetes de sus hijos no son los últimos pero que se lo pasan pipa. Me dice “no es el juguete, es la actitud“. Desde hace años mantiene una relación de confianza con sus vecinos y montan mercadillos y días de intercambio. Fabrica sus yoguros, planta sus hortalizas y tiene unos tomates que ya quisiera yo en mis ensaladas. Todo ello lo intercambia por cosas que para él son de interés. El sábado pasado me comentó una amiga que la vida en Idaho es similar y que todo el mundo allí cultiva lo que come y que convive el libre mercado con el intercambio sin problemas.
    5. Reinventar el valor del dinero o acuñar dinero propio. (Este caso social ha sido incluido en el post el día 05/10/2011 tras una recomendación en Google+ de @zoeoros) En el artículo De vuelta al trueque de Luis Padua se comenta otra alternativa de trueque que se está dando en muchos lugares: “Desde hace siete años, 19,000 estadounidenses que viven en un pequeño poblado de Massachusetts dejaron de utilizar el dólar como moneda de intercambio. En un intento por apoyar a los negocios locales, los habitantes del condado de Berkshire crearon su propia moneda, los llamados “berkshares”. La idea es que los habitantes de la zona reinviertan el dinero en negocios de la misma comunidad, porque sólo allí se aceptan los berkshares. Dichos negocios les compran a los campesinos y fabricantes locales, que a su vez gastan su dinero en los mismos negocios locales. El “gancho” es que quien paga con berkshares obtiene un descuento del 5% en todos los lugares donde la moneda es aceptada. En otras palabras, el berkshare resulta ligeramente más valioso que el dólar, y quien tiene berkshares, técnicamente “es más rico”.”
    6. Cohousing. (Este caso social ha sido incluido en el post el día 05/10/2011 tras la lectura del post ¿Qué es el cohousing? en el Blog Salmón) Inspirado en el modo de vida de Utopía de Tomás Moro, de la ciudad compartida de Owen, del Falansterio de Fourier, el Familisterio de Godin, los kibutz israelíes tan de modo en los 60 y con una evolución y actualización respetables el cohousing es un modelo de vivienda compartida desarrollado sobre todo en Estados Unidos y Canadá con origen en Dinamarca. Según nos cuenta Antton Elosegi el cohousing se rige por estos seis principios que desarrollan aún más el concepto de Cooperativa que tenemos en España.
      • El proceso debe ser participativoLos “covivientes” participan desde el principio en el diseño del conjunto y son responsables como colectivo de las decisiones finales
      • El diseño de cada vivienda y del conjunto busca facilitar unas estrechas relaciones de vecindad, donde sean posibles la comunicación y la ayuda mutua.
      • Existen unos servicios comunes (cocina, comedor, lavandería, tendedero, sala de estar, TV, biblioteca, taller, gimnasio…) que complementan y suplementan los de la vivienda privada.
      • La gestión está en manos de los propios residentes.
      • La  estructura social no es jerárquica. Las decisiones se adoptan democráticamente tras discusión y a poder ser por consenso.
      • Separación de economías. Cada cual mantiene su independencia económica, participando en la medida pactada en los gastos comunes.

      Para saber más sobre este movimiento Elosegi nos recomienda consultar: HousekideakProfuturo ValladolidEcoaldeasEutopia,CohousingKollektivhusEldercohousing.

    7. Co-working. (actualizado 05/10/2011 a propuesta de un buen amigo 😉 Ante el actual inflación de conocimiento surgen modelos de trabajo alternativos basados en compartir recursos y en ampliar la red de contactos profesionales para detectar oportunidades compartidas. La filosofía básica del co-working consiste en favorecer el intercambio de conocimiento y experiencia formando equipos de exploración de mercado multidisciplinares a menudo mucho más ricos y heterogéneos que los que conocemos en la estructura fábrica tradicional . Utopic_us es uno de estos espacios de trabajo pero hay muchos. Alquilan puestos de trabajo, favorecen eventos para compartir experiencia, visión e ideas y son un ecosistema permeable que economiza gastos y a la vez amplifica capacidades. Basicamente se trata de aplicar la filosofía de cooperativa y cohousing al ámbito laboral. Como bien señala la entrada en wikipedia, el co-working no es equiparable a las incubadoras de empresas o centros de negocio tradicionales puesto que siguen un modelo de innovación cerrado y a menudo solo comparten intereses comerciales y ninguna implicación ni atención a la comunidad.
    8. La mayor parte de culturas tribales (me acuerdo de Marvin Harris ahora) no conocen el concepto “dinero” y sobreviven gracias al respeto por el valor del otro. De hecho lo que mató esas culturas no fue la religión de los conquistadores sino el hecho de comprobar que a cambio de metal podían obtener valor sin más valor que el fiduciario. Antiguamente las monedas eran mercancía con valor intrínseco asociado al peso del metal, pero hoy son ya puramente fiduciarias. Entre las culturas que no entendían el dinero y comerciaban con trueque se encontraban los antiguos indios nativos americanos como comentaba este finde en el blog. Ellos lograron convivir con comerciantes cambiando armas por caballos o similares hasta que su valor, el valor de su cultura, que era real fue aplastado por el fiduciario de los nuevos inquilinos
    9. Algo parecido ocurre en el FLOSS donde se producen intercambios de código y sistemas de meritocracia muy parecidos a la gamificación y el funware que defiende nuestro amigo Eliseo. En la mitología del FLOSS la gente deApache siempre dice que imitaron los modelos sociales de los indios apaches. Hoy en día si tecleas “apache” en google no aparecerá otra cosa que tenga que ver con este servidor hasta la segunda o tercera página de resultados. Así es la Historia. La Fundación Apache y su comunidad han logrado es el servidor web utilizado por 85% del mercado aunque ya empieza a oler que los que simpatizamos con ellos siempre les utilicemos de caso de éxito (LAMP)

Cartel promocional de la película documental Fast food nation, de Richard Linklater (2006)

Con el trueque, una práctica histórica en España durante siglos, la economía de escala deja de tener sentido ya que el intercambio de valor no es de 1..n sino de 1..1 Sobre la saturación de información y de dinero el catedrático de antropología de Harvard Andrew Oitke publicó hace unos años un libro en el que hablaba de la Obesidad Mental como el mayor problema de la sociedad moderna. Este problema es generado por el exceso de conocimiento y la cultura del fastfood-ismo intelectual donde lo rápido e inmediato sustituye a lo sostenible y duradero. Esto podría ser aplicable al mercado financiero donde la sobresaturación de oferta y demanda estresa nuestro día a día. Aquello de lo que hablaba la película Fast food nation de Richar Linklater en 2006 puede que sea un símbolo del funcionamiento interno y poco saludable de las estructuras. Ante este funcionamiento que genera colapsos y crisis, surgen formas ancestrales de relación e intercambio de valor que superan esa obesidad mental y evitan que todas las arterias (personas) del cuerpo (sociedad) acaben reventando. Entre las joyas del libro de Oitke, algunas:

 Hace apenas algunas décadas, la Humanidad tomó conciencia de los peligros del exceso de gordura física por una alimentación sin reglas. Estamos ahora en el momento de notar que nuestros abusos en el campo de la información y conocimiento están creando problemas tanto o más serios que esos. nuestra sociedad está más abarrotada de preconceptos que de proteínas, más intoxicada de lugares comunes que de hidratos de carbono. (…)

El conocimiento de las personas aumentó, pero lleno de banalidades. Todos saben que Kennedy fue asesinado, pero no saben quién fue Kennedy. Todos dicen que la Capilla Sixtina tiene techo, pero nadie siquiera sospecha para qué sirve. Todos creen que Saddam es malo y Mandela es bueno, pero ni desconfían por qué.

No sorprende que, en medio de la prosperidad y abundancia, las grandes realizaciones del espíritu humano estén en decadencia. La família es discutida, la tradición olvidada, la religión abandonada, la cultura se banalizó, el folklore entró en caída libre, el arte es fútil, paradójico o enfermo .

No se trata de una decadencia, una «edad de las tinieblas» o el fin de la civilización, como tantos pregonan. Es solo una cuestión de obesidad. El hombre moderno está adiposo en el raciocínio, gustos y sentimientos.

Como podréis imaginar discrepo enormemente con algunos juicios del profesor Oitke pero deberíamos actuar contra este tipo de obesidad mental que producimos y premiamos. Este fin de semana me han invitado a acudir a una charla sobre este libro pero no se si podré ir. Si queréis detalles, puedo pedirlos.

Por otro lado trabajo en formular un modelo de open-consulting capaz de coger lo mejor de cada casa y ser fiel al espíritu abierto y disruptivo que necesitan nuestras organizaciones.

Pregunta: ¿El trueque mata la mercadotecnia o la mejora? Solo preguntaba… 🙂

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