defender tu sueño

Posted by on Dic 16, 2012 in DESARROLLO PERSONAL

kontikip

Para conectar realmente con las personas y ayudarlas, tienes que ser un espejo

Madre Teresa (compartido por JM Luzárraga en Casa Arregi, Oñati)

Los que ahora pronuncian las palabras LeanStartup seguramente no conozcan la historia de una de las más grandes aventuras surgida a partir de una idea, un prototipo rudo, determinación y la fe en la fortaleza de un equipo.

Cuando en 1947 Thor Heyerdhal intentó demostrar que siempre había sido posible cruzar el Pacífico con la sola ayuda de una balsa y una vela, nadie le creyó. Por su mente entonces no pasó la idea de renunciar a defender su propio sueño y a más de 10 años de investigación en Fatu Hiva (Polinesia) junto a su esposa. La mayoría de investigadores aseguraban que algunos nativos procedentes de Asia habían accedido a Polinesia mediante largas rutas de navegación a bordo de grandes navíos o barcos primitivos dotados de cierta complejidad técnica. Esta teoría se veía reforzada por un argumento muy sencillo: ningún ser humano hubiera ido capaz de navegar 5000 millas (8000 kilómetros) desde América en pequeñas barcazas a merced de las corrientes oceánicas. Thor Heyerdhal pensaba lo contrario…

Ha llegado a la gran pantalla la adaptación del documental que en 1950 el propio Heyerdhal rodó sobre una de las mayores aventuras naúticas de la historia. Kontiki (2012, Joachim RønningEspen Sandberg) es una película noruega que nos relata no solo la propia aventura sino los precedentes de la misma. Gran banda sonora y mejor trama tejida a partir de los hechos narrados en el libro y documental de Heyerdhal.

Algunas coincidencias entre las mitologías y arquitecturas inca y la polinesia, los descubrimientos de hombres de raza medio blanca durante la colonización polinesia y algunos testimonios incas recogidos por los españoles, hicieron pensar a Heyerdhal que existían más que sobradas razones para sostener que los primeros habitantes de Polinesia habían emigrado desde Perú hacía más de 2500 años. Tras numerosas visitas sin éxito a los principales periódicos y editoriales de la época en una búsqueda frustrada de financiación para sufragar investigaciones en detalle, decidió emprender una de las más grandes aventuras de la historia reciente de la Humanidad. Gracias a la ayuda del gobierno peruano logró reunir los recursos suficientes para construir una barcaza precaria con los mismos materiales que los incas podrían haber utilizado en su búsqueda de nuevas tierras. En contra de la opinión pública y de la académica, reunió a un equipo formado por suecos y noruegos y en 1947 definió la estrategia de su expedición:

POR QUÉ: Estaba convencido de que su teoría era completamente cierta y necesita demostrar y demostrarse que era posible hacerlo.

QUÉ:  Una ruta hacia la Polinesia desde América que comprendía 100 días de navegación a través del Pacífico cubriendo 4300 millas naúticas de viaje.

CÓMO: Una balsa, un equipo y un reto. La balsa fue construida con 9 troncos, cada uno de ellos de 13,7 metros de largo y 60 centímetros de diámetro, unidos entre sí con la ayuda de cáñamo Transversalmente a los troncos principales se ubicaron troncos de balsa de 5,5 m de longitud y 30 cm de diámetro, a intervalos de 1 m, y con el objetivo de dar soporte lateral. Se utilizaron tablones de pino en los laterales de la embarcación, así como secciones de 60 cm de largo y 2,5 cm de espesor del mismo material para las acometidas. Ningún material de hierro o metal fue empleado en la construcción. El equipo lo formaban Thor Heyerdahl, Knut Haugland, Bengt Danielsson, Erick Hesselberg, Torstein Raaby y Herman Watzinger; perfiles multidisciplinares pero complementarios que construyeron un mismo reto a lo largo de su viaje. El reto era VIVIR y llegar vivos.

Partiendo del puerto de Callao (Perú) y tras 101 días de navegación extrema, la pequeña barca bautizada como Kon-Tiki en honor a Tiki, el dios del sol polinesio, llegó a Raroia (Polinesia) el 7 de Agosto de 1947. Nada de esto sería completamente fascinante e inspirador si no conociéramos el hecho contrastado de que Thor Heyerdhal nunca supo nadar.

La épica historia de Heyerdhal cruzando el charco con apenas unas provisiones es altamente útil para recordarnos el valor de la convicción y la fe en un sueño. Por encima del escéptico y del desengañado. Más allá de eso que todos llaman lo correcto. Heyerdhal prototipó su experiencia de aprendizaje en un formato más que razonable. Trascendió la barrera del aprendizaje individual para dibujar aprendizaje sobre otros. Porque vivir no es solo una experiencia compartida sino el único medio eficiente para aprender y rebelarse. Os animo a leer algo que escribió Heyerdhal en uno de sus primeros libros tras su primer viaje con su esposa Liv a Polinesia:

“Dos jóvenes inmaduros subían al tren para embarcarse en Marsella en un enorme buque transoceánico, con billete hasta Tahití. Un billete hacia el paraíso, pensábamos nosotros. Pero la conclusión del viaje fue precisamente que no se puede comprar la entrada al paraíso. Los que conseguían encontrarlo, lo hallaban en su interior y hasta allí llegaban gratis. Todo lo que he visto y leído me ha enseñado que, en este planeta, el infierno y el paraíso no están en lugares distintos, sino siempre en el mismo. No se puede elegir uno u otro simplemente mudándose. Los dos aparecen como amigos inseparables por muy lejos que se viaje.”

Hunt for paradise, 1938

 

NOTAS:

El libro Kon-Tiki ekspedisjonen (1948, Heyerdhal) en el que relata su experiencia de aprendizaje ha sido traducido a 70 idiomas y ha vendido más de 50 millones de copias en todo el mundo. El documental Kontiki (195o, Heyerdhal) ganó un oscar de la Academia.

Desde hace menos de dos años en Noruega existe una impresionante propuesta para formular nuevos modelos de aprendizaje basados en la experimentación denominada Thor Heyerdhal Videregäende Skole, una escuela de 24.000 m2 donde la curiosidad, la esperanza y los espacios abiertos sacan a los estudiantes de las clases para aprender de forma operativa evitando posibles barreras morales  prejuicios. Los estudiantes aprender Diseño, Electrónica, Negocios o Ingeniería en un ambiente inspirado por la historia de superación de Heyerdhal. Más info aquí.

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