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POR QUÉ HABLAR AQUÍ DE AMOR

bosque rojoHace poco escribí un artículo titulado Instrucciones para nacer de nuevo que considero útil para replantearnos ciertas asunciones. Hoy utilizando un formato similar, quiero compartir mis pensamientos sobre algo llamado AMOR que los puñeteros hipsters y otras castas dicen que es un mainstream.

Respondiendo a la pregunta mental que ahora mismo te estás haciendo sobre qué hace un facilitador de cambio, desarrollo profesional y equipos hablando sobre amor, te diré joven lector o lectora dos cosas. En primer lugar que la mayoría de personas con las que hablo últimamente durante más de media hora, terminan compartiéndome problemas de pareja. Estamos rematadamente tocados en este aspecto y como afecta a gente de mi entorno y me afecta a mí, he pensado hablar hoy de ello por si ayuda. En segundo lugar, como no creo que la vida sea un conjunto de compartimentos estancos, creo que introducir esta problemática en foros profesionales, contribuye a humanizar un poco la salud de la red y de nuestros equipos.

Por todo ello escribo hoy sobre algo en lo que puedo ser el último experto de la Tierra, pero en definitiva experto. Hoy hablaré de AMOR y de una modalidad concreta del amor que es el amor entre una pareja de personas. Llamo personas a todo tipo de individuos, de género masculino o femenino, de todo tipo de razas y culturas, con todo tipo de orientación sexual y definición ética, desde el primer pueblo habitado hasta el último cuarto de ciudad en todas y cada una de las latitudes del planeta. Llamo personas incluso a aquellas que sobreviven a diario camufladas bajo pieles de lobo o de cordero. Te llamo a ti persona.

 

DESGASTE HISTÓRICO DE LA IDEA DEL AMOR

bosque3Actualmente vivimos un periodo de pobreza emocional, lingüística e ideológica en lo que respecta a la idea del amor. No quiero ser dramático o tremendista porque puedo vivir perfectamente con ello, pero es un hecho que hemos acotado mucho esto del amor a encontrar alguien con el que tener hijos y ser, en otras palabras, personas productivas.

Pese a los grandes esfuerzos de no pocas religiones, muchas escuelas de nueva conciencia y talleres de práctica emocional, es un hecho que un griego de hace 2500 años era mucho más capaz de identificar sus sentimientos respecto al amor de lo que cualquiera de nosotros hoy lo somos. Tenemos cuantitativamente cada vez menos palabras para expresar lo que sentimos y el significado de la palabra amor se ha desvirtuado por completo.

Copio aquí íntegramente la aproximación histórica de este deterioro que aparece en la espectacular y detallada entrada AMOR dentro de wikipedia. Recomiendo su lectura para una visión histórica del progresivo desgaste de la idea. Este es el párrafo más alarmante:

“El capitalismo sitúa a la sociedad dentro del marco de un proceso de producción. Con este marco, el amor se convierte en un elemento más de dicho proceso. Las empresas analizan al ser humano y buscan la forma de extraer de él la mayor cantidad de consumo, no dudando en utilizar el amor y el sexo como reclamo de un modo desnaturalizado y grotesco: la empresa evoca en el consumidor sentimientos amorosos y de deseo, pero su fin último no es buscar el amor ni el sexo por parte del consumidor, sino su dinero y su trabajo. Como consecuencia, se produce deshumanización al identificarse el amor a otro ser humano con el amor a un producto, ya que dicha asociación trae, inevitablemente, la asociación del propio ser humano con un producto”

En otras palabras, hemos cosificado el amor. Consumimos amor, no lo disfrutamos. Lo veo a diario en muchas personas que me rodean y yo mismo he sufrido las nefastas consecuencias.

Solo por citar una de tantas culturas antiguas, los griegos entendían que había cuatro tipos de dioses diferentes del amor todos ellos fases y momentos necesarios: Afrodita (la idealización y el amor instintivo), Agapé (el amor desinteresado y la comprensión del bien del otro), Storgé (el amor basado en el compromiso), y Philia (el amor fraternal, de afecto, de amistad). Además estaban Hera (el amor fiel), Démeter (el amor materno), y Dionisos asociado luego a Ludus (el amor como juego o diversión). Con estas ya he contado siete gradaciones cromáticas diferentes que tenían los griegos para hablar de todo lo que implica amor. Esta forma de entender la idea de amor desde la riqueza de aproximaciones era común en diferentes culturas de la antigüedad en cada continente.

El mensaje fundacional de esta iniciativa y de nuestro trabajo está basado en el AMOR en su sentido más amplio e inmediato. Para mí el amor es, a todos los efectos, un bosque salvaje como los que aparecen en este artículo. Es necesario que llueva y haga sol para que crezca y a menudo hay que vivir en la sorpresa sin necesidad de tenerlo todo claro. Hay tonalidades diferentes en cada etapa pero siempre existe la certeza de que todo aquello finalmente se renueva.

Hoy no obstante, como comentaba, quisiera hablar de un amor en concreto: el amor en pareja. En este tipo de amor cualquiera de nosotros, por muchos años de experiencia que tenga, es un aficionado. Creo útiles dos diferenciaciones básicas que a menudo se contraponen pero que considero complementarias:

 

DOS TIPOS DE AMOR PARA PAREJAS

Termino de ver Brief encounter (Lean, 1945), una revisión cinematográfica sobre la infidelidad con piano de Rachmaninov de fondo. Se diría que el film contrapone dos tipos de amor para parejas bien diferentes que hoy quiero formular:

  • El amor impulsivo (basado en la atracción, el impulso y el deseo) Suele ser un amor contrarreembolso. Es una proyección de mi voluntad en la voluntad del otro. La frase que identifica este tipo de amor es TE QUIERO. Es una oración emocional que cubre el recorrido en un solo sentido: del YO al TÚ. Representa la expresión de un sentimiento puro y simple, es decir, “me ocurre ahora mismo y aquí que quiero lo que tienes. Quiero por ejemplo tu atractivo, quiero tu boca y tu conversación, quiero tu presencia y compañía, quiero ahora tu calor” El lenguaje de este tipo de amor es enunciativo. Quiere esto decir que expresamos lo que llevamos dentro pero no nos ocupa su mantenimiento. Es un amor de disfrute, diseñado por nuestra capa reptiliana para el corto plazo. Es instinto de supervivencia y de satisfacción primaria. Se dice “Me gusta esta persona”, “Estoy enamorado/a de esta persona” o incluso “Me siento bien con esta persona”. Me interesa mucho estar con ella y abrazarla, darle una parte de mi vida porque me ha captado. Es una relación entre cazador y cazado que a menudo incluso se da en ambos sentidos. En esta cazería paradójicamente la persona experimenta ambos roles y es también la pólvora de su propia munición. Hay juego no verbal e intereses propios pero no suele haber reglas. Bien jugado, se llega al éxtasis y también se experimenta la caída. Quiero solo lo bueno que tú tienes y voy a hacer todo lo posible por disfrutarlo… Nada así dura nunca mucho tiempo. Este tipo de amor suele estar presente en el buen sexo, en el compañerismo del trabajo y el aprecio inmediato. No hace falta ser muy valiente para atreverse a querer así a alguien. Es algo natural y forma parte de lo que soy y lo que somos. Este amor sostiene la fuerza de gravedad entre personas. Cuando alguien que me atrae me ofrece y demuestra este tipo de amor, no siempre lo compro. Si lo compro, intento no tener una gran expectativa pero casi nunca lo consigo. De hecho creo que el que lo consigue, además de mentiroso es un mediocre.
  • El amor responsable (basado en el cariño, el respeto y el afecto). Es amor sincero e íntimo y una propuesta conjunta de gestión de nuestros miedos (al rechazo, al fracaso, al cambio). La pareja que comparte un amor responsable es también la forma más rentable y exitosa que conozco de transformar el miedo tóxico en miedo sano. Es una aceptación de mi voluntad, de tu voluntad y de NUESTRA voluntad. No proyecto, integro. Construyo algo a partir de mí y del otro. Trabajo para que me entienda y para entenderle. Juzgo porque no idealizo. Pero si juzgo, casi nunca acabo condenando. Amo porque hago y porque espero. Pero si hago, no espero y si espero, no hago. Tengo fe en lo que soy, en lo que es la otra persona y en lo que somos. Por eso para este tipo de amor no existen frases. Podría vivir sin él o ella pero elijo vivir con él o ella. Es decir, de entre todas las personas de la Tierra y entre ellas de todas las que yo conozco o haya conocido, ahora mismo te elijo a tí y además no solo elijo lo que tienes sino lo que eres. Cojo todo el paquete de tus bondades y maldades, de tus detalles y tus miedos, de tu cuerpo y lo que encierra, y decido que estaré aquí para cuidarlo. El lenguaje de este tipo de amor es demostrativo, es decir no solo expresamos lo que llevamos dentro sino que además de forma continuada lo demostramos (al otro y a mí mismo). No es que le de una parte de mi vida, sino que los dos compartimos las nuestras para generar una nueva común que redefine las propias. El buen amor responsable es para el amor impulsivo (la locomotora) como las vías del tren que son siempre necesarias. Es importante el tren pero qué poco corre y a qué pocos sitios llega si nadie se dedica a mantener las vías. Son propios del placer del amor real, los pequeños detalles y los gestos. Quiero lo bueno y lo malo que tú tienes y voy a hacer todo lo posible por disfrutarlo y ayudarnos a crecer. Hace falta ser MUY valiente para atreverse a querer así a alguien. Este amor es, verdaderamente, el que ha hecho que seamos la especie más inteligente y evolucionada de la Tierra. En mi vida la canción por excelencia de este tipo de amor es Carry your will (The Mowgli´s). El amor responsable está basado en el compromiso y el respeto. Hay un interés que es ya común y también hay reglas. Es un juego con perspectiva e ilusión de largo plazo. Quiero disfrutar de tí durante mucho tiempo. Cuando alguien que me atrae me ofrece y demuestra este tipo de amor, yo siempre compro. Si lo compro, reconozco tener expectativas

Compras amor cuando te comprometes con lo que estás haciendo. Sea una noche o cuarenta años de tu vida. Solo compras si el otro vende. Puedes convencerle de que venda o compre y él o ella puede convencerte de que vendas o compres. En cualquier caso, si quieres disfrutar del amor en pareja invierte siempre en el NOSOTROS, el resto es especulación continua.

 

CONVERSACIONES ACERCA DEL AMOR

bosque verdeSuelo reunirme con mis amigos de toda la vida en un viejo bar del centro. Hablamos, reímos y alguna vez hemos llorado acerca de lo que nos preocupa y de las cosas que hacemos que nos pasen. La mayor parte del tiempo compartimos aventuras presentes o pasadas. Ellos lo niegan, pero yo creo sinceramente que somos gente extraordinaria. Después de muchos años con todo tipo de anécdotas y momentos en común, creo conocer bien a estos malditos bastardos. Somos personas sanas que queremos ser felices. De hecho la mayoría de nosotros, con esfuerzo constante y diario, lo hemos conseguido. Por eso se que si un día, tras pedir los botellines, planteara esto del amor impulsivo y responsable, se que tendríamos visiones similares respecto a qué es y qué no es emocionalmente saludable.

Se, por ejemplo, que diríamos que ambos tipos de amor son necesarios y que todo tiene su momento.

Se también que habría cierta unanimidad respecto al tremendo placer de permitirnos disfrutar de los impulsos, pero también sobre la necesidad de no perder un cierto grado de seguridad en nuestra vida.

Se que yo de repente interrumpiría el diálogo y diría, citando quizás esta u otra película, que Hollywood y Disney han hecho mucho daño.

Se que diría a voz en grito que yo soy romántico por convicción propia en el sentido literal pero no en el figurado.

Se que haría referencia a alguna que otra conversación nocturna con alguna mujer sobre este tema.

Tengo claro que convendríamos que lo suyo es tener una relación sincera, que te aporte momentos de grandeza y además que nos permita vivir juntos y disfrutar nuestros chispazos, esos momentos en que nuestra cara se enciende y se ilumina. Porque solo entonces es cuando el amor renace.

Se que diría que no se busca la felicidad en el otro sino en uno mismo y que por eso la pareja puede darte felicidad pero no hacerte feliz.

 

EL AMORÓMETRO

Luego cogería una servilleta, pediría un boli al camarero y dibujaría una herramienta rápida de creación propia para la toma de decisiones en favor del Amor Responsable. Esta herramienta mide el Amor saludable entre dos personas. Estos son los pasos a seguir si quieres realizar tu propio AMORÓMETRO:

1) Se le pide en una servilleta en blanco a una persona que puntúe de “cero” a “diez” el grado en el que cuida, atiende o satisface sus necesidades en esa relación.

2) Se le pide en esa misma servilleta en blanco que puntúe de “cero” a “diez” el grado en el que cuida, atiende o satisface las necesidades del otro en esa relación.

3) Tenemos por tanto dos resultados correspondientes a las puntuaciones de “cero” a “diez” de acuerdo al grado de satisfacción de necesidades propias y ajenas. Lo que hacemos ahora es presentar esos resultados, no de forma independiente, sino en una sola gráfica lineal cuya mitad representa el valor “diez” y cuyos extremos (cada una de las personas) representan ambos el valor “cero”.

 

amorometro

 

4) Ahora toca la interpretación. En la gráfica los valores “cero” del área de responsabilidad NOSOTROS comienzan a contar a partir del valor “cinco” del área de responsabilidad YO o TU. Esto quiere decir que a partir de un grado “cinco” en cada una de las escalas del YO o el EL/ELLA, ya se está dentro del trabajo en el NOSOTROS.  El objetivo es visualizar dónde se encuentra la persona para establecer el reto de mejora hacia el NOSOTROS a partir del trabajo sobre sus necesidades y las de la otra persona. Es común en esta herramienta que se visualice una descompensación hacia uno u otro lado. El ideal es establecer un equilibrio. Por otro lado, de ninguna manera se puede trabajar en el NOSOTROS si las puntuaciones están por debajo de 5 en cualquiera de las escalas.

 

MI IDEA DEL AMOR EN PAREJA

  • Puedes aspirar o desear una gran cantidad de cosas en tu vida. Sin embargo no hay mayor amor que apreciar lo que ya tienes.
  • Paradójicamente el amor llega de dentro afuera. Si estás en paz, no la necesitas y por eso ya la eres.
  • Procura no pensarlo demasiado.
  • Comparte lo que sientes pensando además de tí en el otro.
  • Si no entiendes, no especules, pregunta.
  • Aprende a estar callado. La mitad del tiempo la otra persona solo necesita escucharse.
  • Relájate. El 80% de problemas de pareja no son problemas de pareja. Indaga las causas y acepta las decisiones.
  • La mujer de mi vida no será la mujer más guapa del mundo, ni la más inteligente, ni la más espectacular. La mujer de mi vida será aquella persona que yo decida que es la mujer de mi vida. El resto, son detalles.

 

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