
– Hijo mío, no hagas más el indio por favor
- Lo siento pero soy así y funciona ![]()
Para favorecer el aprendizaje y la construcción de equipos en los proyectos, la iniciativa trabaja con la metáfora del “camino rojo de la vida” presente en la cultura panindígena norteamericana. Los principales testimonios sobre esta costumbre milenaria se atribuyen al jefe Seattle y a Woableza.
A partir de una redacción anónima indigena, he redactado un pequeño manifiesto con cada una de las enseñanzas derivadas de la búsqueda de lo que hemos denominado como “el camino rojo del equipo”:
El camino rojo habla de buscar continuamente el equilibrio entre lo que un equipo piensa, lo que dice y lo que hace.
El camino rojo habla de devolver a cada persona su lugar en relación al entorno en el que crece
Para llegar a él es necesario algún tipo de sacrificio, cierto sufrimiento y mucha humildad por sentirse parte del equipo.
Para recorrerlo es necesario adoptar la misma posición que el resto de miembros del equipo interiorizando que la naturaleza del equipo sabe más que tú, que puedes aprender de cada persona porque cada persona tiene algo que no tienes.
Tienes el derecho a sentir que buscas junto a otros el camino rojo del equipo, tienes derecho a bailar, a soñar, tienes derecho a ver y compartir esa visión.
Tienes derecho a enseñar y a aprender, derecho a la felicidad y a los errores, a la verdad.
Tienes el derecho de no tener miedo a equivocarte.
Tienes derecho a compartir tus lágrimas y tus sonrisas, a obtener ayuda de otros.
Porque la vida del equipo es un viaje, un círculo continuo, un circulo de estabilidad
El camino rojo del equipo te permite conocer el equilibrio más allá del interés propio.
Si caminas por el camino rojo del equipo cada error conducirá una mejor comprensión de las cosas,
cada horror inexplicable y cada logro ofrecerán un continuo crecimiento.
Todo cuanto debes hacer es ser parte de la vida del equipo.
El camino rojo del equipo es la búsqueda de la belleza de las cosas.
El camino rojo del equipo es un camino compartido con el resto de personas hacia una visión común.
Andar el camino rojo del equipo es saber también que algún día acabará tu viaje y no tendrás miedo por ello.
Y por último:
El camino rojo no se vende, se vive.
Por eso desde la iniciativa no vendemos el éxito en la búsqueda de este camino rojo, sino el acompañamiento en equipo para lograr alcanzar algo más que nuestros propios intereses en favor de un bien común: un proyecto, un reto, un sueño.


