por David Criado | Abr 26, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

«El día 20 iba Lentz por la montaña. Las altas cumbres y las cimas cubiertas de nieve; valle abajo, rocas parduscas, llanuras verdes, peñascos, abetos. Hacía un frío húmedo, el agua murmuraba en su descenso por las rocas y salpicaba el camino. Las ramas de los árboles de vencían por el peso en el aire acuoso. Unas nubes negras avanzaban por el cielo, sin embargo todotan denso, y además, la niebla desprendía vapor y atravesaba pesada y húmeda entre los arbustos, tan lenta, tan torpe. Continuó andando indiferente, no le importaba nada del camino, ya fuera subir, ya fuera bajar. No sentía el cansancio, lo único que a veces le resultaba molesto era no poder andar cabeza abajo. Al principio le daba un vuelco el corazón cuando las piedras caían rodando de tal manera que el grisáceo bosque temblaba bajo sus pies y la niebla ora engullía las formas, ora dejaba entrever la grandiosidad de sus componentes. Algo le inquietaba, buscaba algo, quizá sueños perdidos, pero no encontraba nada. Todo le resultaba tan insignificante, tan próximo, tan mojado, que habría deseado poner la tierra al calor del hogar, no comprendía que le llevara tanto tiempo descender una pendiente para alcanzar un punto a lo lejos; creía que habría podido recorrerlo todo en unos cuantos pasos.(…)»
Lenz, Georg Büchner
Así comienza el viaje del alma de Büchner para proyectarse en cada árbol, cada tierra, cada trozo de vida y objeto inanimado que se encuentra en el camino. No encontrando nada; con un tormento infinito y recurrente; lejos de la débil referencia, de los planos de rutina contagiosos. Y así, solo, en mitad del mundo, ante la vida, ha llamado a mi puerta en esta noche . Nuestro encuentro ya es alto secreto y no habrá orden de búsqueda y captura que pueda separarme del mensaje.
por David Criado | Abr 24, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

«Saldrá Pan de la Esfinge tenebrosa
y así dirá su flauta a cada mente:
«Ríe cual los temblores de la fuente,
duerme como la piedra que reposa.
Piensa con la cadencia luminosa
de esos astros que cruzan en torrente,
trabaja cual la gota persistente
que hace de un risco randa prodigiosa.
Habla como la hojas musicales,
sé puro cual las cumbres virginales,
perdona como el sol cada mañana.
Y engendre nuevos hombre tu energía,
para que siga a Dios, que es la Armonía
esta estupenda Procesión Humana.»
Trompetas de órgano, Salvador Rueda,
Madrid: Imprenta de Primitivo Fernández, 1907, p. XX
Esto es todo cuanto debo decir hoy
por David Criado | Abr 20, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
En la más alta cima de la épica poética, más allá de las sombras y lugares oscuros que a veces nos habitan, encontramos siempre joyas que nunca tienen color ni brillan engastadas, que no se cuelgan ni se regalan; solo se pueden ver, leer o apreciar. En 1954 Kurosawa alumbró la épica heredada de shakespeare y los griegos, dejó su gota de arena y su grano de agua, sus cuatro montículos de gracia coronados por katanas. En 1960 John Sturges realizó un remake de la película adaptada a la cultura del western con magníficas (nunca mejor dicho) interpretaciones de Yul Brinner, Charles Bronson, Steve McQueen, Robert Vaughn, Eli Wallach, James Coburn y Brad Dexter. En el estreno se convirtió en un clásico.
por David Criado | Abr 20, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
“Tengo la sensación de que a lo largo de su vida se ha encontrado algunas veces solo y gesticulando ante todos los demás”
por David Criado | Abr 19, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
La toma de la mano frente al sol de agosto y también en el invierno. La mira ciegamente. Afuera se derrite o luce un árbol. Los niños salen del colegio devorando calle. La ropa tendida en viejas cuerdas, seca el paso y el peso de los años. La ha dicho mil veces «yo te amo» y por eso las paredes no dejan de invadirle. Busca nuevas palabras más allá del acto y de la obra. Desfallece y a un tiempo se incorpora. La toma de la mano nuevamente. Pronuncia:
Desconozco el sentido de las cosas,
la aparente vida que destila el firmamento.
No he encontrado sol que yo no haya pintado
ni logrado sueños que antes no soñara.
Solo fui un gran salvaje para mi vieja alma domada.
He sabido andar y estar sentado.
Imagino un catálogo de besos con que acariciar tu rostro.
Cada noche encayo mi pecho en medio de la cama
y con tu nombre como estrella, te imagino.
Eres esta calle, los niños, el árbol, la ventana,
la gravedad paciente de los días en que vivo.
por David Criado | Abr 19, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
A pesar de su avanzada edad, se podría decir que el barón era un hombre joven de apenas 20 años. A pesar de ser portugués, era cojo de la pierna izquierda. Comía los fines de semana, por lo que de viernes a domingo jamás probó bocado. Era ateo, aunque todas las mañanas se peinaba y tuvo un coche de cinco plazas muy en contra de su naturaleza, pues era muy delgado y además moreno. Se le conocieron dos novias pese a ser completamente fértil y le encantaba el dulce aunque de profesión era maestro. Personalmente le pude conocer en Versalles y debo confesar que me extrañó verle en suelo galo, pues todos sabíamos que el barón usaba gafas desde el primer año de vida. Su caligrafía era excelente y ha sido recordada pese a ser educado en la Universidad de Salamanca. Escuchaba perfectamente pero le encantaban los días soleados. Dicen que tuvo hijos pese a serlo él mismo de su padre y tener una vida saludable practicando deporte y con dieta equilibrada. Cuando murió, extrañamente perdió la vida y de repente dejó de contestar a las llamadas. Le encantaban los palacios de tres pisos pese a consumir grandes cantidades de agua de colonia. Fue funcionario real aunque desayunaba y de niño era muy limpio pese al avanzado estado de putrefacción de sus áxilas. Le gustaban, por ejemplo, las galletas ya que no soportaba producto derivado del trigo, el centeno o cualquier otro cereal. Bebía leche, eso sí, pese a que una vez jugó a las cartas; y se dice que era un hombre bondadoso aunque practicaba la caridad y no mentía nunca. Era un hombre muy curioso y pintaba cuadros a pesar de haber sido pintor. En una especie que aún subsiste, fue el último hombre monotarea del planeta aunque ya nadie le recuerda y esta mañana me ha invitado a un café solo.