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Recupera tu tiempo

En su estupenda red social construida en ning y llamada «Internet en el aula: Red social docente para una educación del siglo XXI» y bajo el lema: «Nos paramos para que tú también te detengas. Date un respiro, recupera tu tiempo«, un buen lema que nos insta a pararnos y reflexionar antes de seguir todos hacia delante,  el IES as Barxas de la localidad de Moaña nos desea un feliz 2011. Con esta iniciativa de colaboración entre alumnos y profesores, totalmente amateur y con muy pocos medios -tal y como se construye aquello que nos cambia y nos hace más personas- os deseo yo también a todos un feliz 2011.

Cultura red y cultura industrial de creación

El aguador de Sevilla, Diego de Velázquez, 1620

El aguador de Sevilla, Diego de Velázquez, 1620

Dejen que les sorprenda: estamos viviendo una revolución cultural que tiene precedentes. Aunque no comparto la forma en la que Carlos Rebato expone su ejemplo en ALT1040, el ejemplo del que habla supone una metáfora real del cambio que estamos viviendo. En su post hace referencia al cuadro de Velázquez el Aguador de Sevilla en el que se retrata un modo de vida (evito utilizar por respeto a Carlos el término “modelo de negocio”) que ha caído en desuso por la universalización del servicio de agua corriente a través del sistema de canalización y abastecimiento a poblaciones que conocemos hoy en día, o bien a través del complejo sistema logístico de distribución de agua mineral que las compañías articulan para explotar los manantiales naturales. El ejemplo me parece lo suficientemente inspirador para hacer comprender la importancia del cambio de escenario a aquellos que permanecen aún alejados de la cultura red y sumidos en un modelo productivo industrial. Tanto el cuadro como la profesión que refleja me resultan admirables. Como siempre que atendemos a nuestro pasado, tenemos muchas más cosas en común con la Sevilla del siglo XVII de las que nos gustaría creer.

A principios del siglo XVII, cuando el cuadro fue pintado, existía en Sevilla una fluida economía que contribuyó a la construcción de los más importantes edificios que actualmente conocemos. En el siglo anterior la ciudad había liderado en gran medida el crecimiento económico de toda una nación haciendo florecer industrias importantes dedicadas a la fábrica de jabón, la artesanía cerámica y el negocio de la seda. Las instituciones comerciales del sur español encontraron en la ciudad una referencia a explotar a través del río Guadalquivir cuyo empuje cedería posteriormente a favor de Cádiz. La expulsión de los moriscos en 1609 afectó al norte español pero no tanto al sur que vio incrementar su población de forma vertiginosa con la inmigración africana, canaria y la sincrética disolución social de los moriscos reconvertidos para luego sufrir una drástica reducción demográfica por la crisis económica (¿les suena?) y la peste. Efectivamente en esa época toda España, Sevilla incluida, padeció una epidemia de peste que contribuyó a diezmar la población reduciendo en un 1.500.000 habitantes la población española de aproximadamente 7.000.000 de habitantes, una población enorme para la época en aquel entonces. Aunque la población de Sevilla era elevada, se concentraba en la ciudad el grueso de la inmigración esclava que existía residualmente en la península: alrededor de 50.000 personas que supusieron el último resquicio de esclavitud antes de que su existencia pasara a ser anecdótica en el siglo XVIII. El historiador Luis de Peraza relataba en el primer tercio del siglo XVI “»Hay infinita multitud de negras y negros de todas las partes de Etiopía y Guinea, de los quales nos servimos en Sevilla y son traídos por la vía de Portugal». De esté número de habitantes, un censo eclesiástico de la época cifra en 6327 el número de esclavos de lo que podemos deducir junto con las familias moriscas (los llamados esclavos blancos) y los esclavos musulmanes, que en la época en la que vivía el aguador había gran diversidad de culturas y modos de vida diferentes en una sociedad jerarquizada y sujeta a una estructura rígida de reparto de poder. Relata Diego Ortíz de Zúñiga que «Eran en Sevilla tratados los negros con gran benignidad desde los tiempos de don Henrique Tercero, permitiéndoles juntarse a sus bailes y fiestas en los días feriados, con que acudían gustosos al trabajo y toleraban mejor el cautiverio» por lo que si damos fe a este testimonio dentro de la diversidad y la férrea estructura de esclavismo (debemos contextualizar) había un respeto escrupuloso hacia la condición de algunos esclavos si bien otros eran denigrados tras la subasta en las gradas exteriores de la Catedral de Sevilla. Dada la época y como bien señala Alma Mater Hispalense el medio más apto para la integración era la religión por lo que muchos de estos esclavos se integraron en la sociedad con la normalidad que les era permitida a través de cofradías y hermandades.

Mulata en la cocina, Diego de Velázquez, 1620

Mulata en la cocina, Diego de Velázquez, 1620

Otro cuadro de Velázquez, Mulata en la cocina, refleja la presencia de esclavos negros en las casas pudientes sevillanas cuya relación incestuosa con sus amos daba lugar a los mulatos. Estos mismos esclavos servían el agua a sus señores cerrando el círculo de la discriminización social de la que también participaba el negocio de la distribución de agua. Era pues una sociedad mestiza que inconscientemente y fruto de el clasismo de sus ciudadanos fomentaba la aparición de elementos sociológicos diferenciadores de forma totalmente natural y sin solución de control o tutelaje.

Todos ellos tenían que convivir mediante modos de vida muy diversos. Entre ellos y dado el inexistente servicio de canalización de agua potable exenta de enfermedad (tifus, catarro, peste atlántica), el aguador tenía un papel clave. Era una profesión respetada y fundamental para la vida diaria de una ciudad tan grande como Sevilla, abastecía a las casas pudientes y en menor medida (con pequeñas dosis a precios a menudo abusivos para tratarse de un bien de primera necesidad) a la gran cantidad de hogares que se encontraban a medio camino entre la casta mendicante (elevada y sin derechos de acceso salvo caridad) y la casta noble (privilegiada y que acaparaba el poder). Esta profesión fue poco a poco quedando en desuso hasta que en el siglo XVIII y ya a principios del siglo XIX la ciudad contó con una red de suministro de agua potable en cada hogar de la ciudad sin distinción de clase o condición. El hecho de que una nueva forma de abastecer a la población diera paso a un control eficiente de la potabilidad del agua evitando enfermedades y pasando de una logística de barrio a una logística metropolitana, tiene cierta similitud con el proceso de democratización de la creación y autoría de contenidos en la actualidad. Nadie de los que consumió agua a través del grifo de su cocina quiso menospreciar el admirable trabajo de varias generaciones de aguadores en pro de la salud pública de los habitantes, simplemente se trataba de un nuevo escenario gracias a tecnologías novedosas de distribución de agua que favorecían a todos, incluso a los aguadores que supieron reciclar su negocio y montar pequeñas flotas de distribución de agua embotellada para los más exquisitos.

Quiero extrapolar con vosotros esta bella lectura de la historia a nuestro momento actual: No se trataba de criticar un cambio en el abastecimiento de agua (cultura) sino en hacer fluir ese agua (cultura) a cada ciudadano que necesitara beber (consumir cultura) para saciar su sed (generar conocimiento) y con ello evitar el enquistamiento y el acceso restringido y controlado de las élites sociales (industria de la cultura) al agua (la cultura). La riqueza multicultural (riqueza en la creación y consumo de formas diferentes de conocimiento) unida a la decadencia hegemónica española (crisis económica pr
ovocada por los mercados financieros actuales), confiere a los cuadros de Velázquez esa pátina de genialidad que retrata la cruda y meridiana realidad (cruda y meridiana realidad actual) de la España y los modos de vida de la época, como es el caso de la profesión de aguador (industria cultural) en decadencia. El cuadro reflejaba una época en la que un mediador (el aguador/industria cultural) suministraba agua potable (conocimiento/cultura) a aquellos que podían permitirse el lujo de pagarla (de pagar CDs, royalties, derechos,…). Tampoco se trataba de que los generadores del agua (cultura) que sacaban y explotaban los pozos minerales (autores sujetos a propiedad intelectual) no fueran reconocidos por su trabajo ya que simplemente se cambiaba la cadena de reconocimiento de valor de la época anterior a una nueva cadena que fomentaba la distribución del agua (cultura) entre los habitantes y pagaba también por ello pero de una forma novedosa a los generadores de esa agua (autores). Claro que siempre había gente que acudía a los manantiales por la noche (crackers) a robar el agua o las carrozas que portaban las tinajas (películas de estreno o discos de moda) para ser consumidas sin pago de tasas. También en Sevilla existían personas que reclamaban que el agua era un bien común (procomún) y que el acceso debería ser universal, del mismo modo que en Aranjuez pocos años más tarde la población enfervorecida reclamaba el pan para vivir.

Cuando existe un cambio cultural, que no teman los autores (generadores de conocimiento/agua) cuando los mediadores (que siempre han sacado su parte del negocio a menudo explotando de una forma poco ética su papel de facilitadores entre partes) pretendan elevar su voz y provocar la alarma, porque  nada miran por la preservación y difusión del agua (cultura) sino por sus propios intereses. Si eres autor, sigue creando y pon en valor tu trabajo sin necesidad de que las masas sean bombardeadas con él para consumirlo no por su valor sino por la voluntad de quienes quieren distribuir según qué cosas. Que tu derecho a crear y ser reconocido nunca choque con mi derecho a consumir la información y el contenido libremente sin necesidad de que se exhalte y se encumbre a unos pocos por encima de la mayoría creadora. Que tampoco tema ningún gobierno que quiera representar la voluntad popular y cubrir las expectativas y necesidades de su pueblo, porque primar el beneficio de unos pocos (repartir el agua entre las casas nobles mientras otros que no tienen acceso al agua sustentan con su trabajo esas mismas casas) nunca redundará en la mejora del concepto de ciudadanía ni en la pluralidad y riqueza culturales.

Sobre esta base, hablaremos de nuevos modelos de vida y de consumo adaptados a las necesidades e intereses que mejoren nuestra libertad con formatos más justos y equitativos, pero sin esta base común no hay diálogo posible. Vemos a diario a grandes expertos perdidos en el mundo de la red, un mundo nuevo que cambia por completo su ajedrez con nuevas reglas. Pero es un mundo meritocrático, en el que cabemos todos, en el que los que delinquen (de verdad) son condenados y los que poseen valor serán valorados. Es el mismo mundo, nada cambia salvo el medio y los canales, adaptémonos para llegar más lejos.

Enlaces relacionados:

Evolución de la población española en la época precensal (Wikipedia)

Los esclavos en la Sevilla del siglo XVI (Alma mater hispalense)

Un nuevo ritmo social

Este post está dedicado a Michael Moore, quien ha depositado 20.000 de los 283.000 $ impuestos por la fiscalía británica como financia para la libertad de Julian Assange, y quien siempre me ha hecho pensar en lugar de no hacerlo cuando realmente he tenido ambas opciones

El ciclista Alberto Contador vestido con el maillot amarillo me hizo disfrutar sus victorias en el Tour, no solo en la vuelta sino en cada una de sus etapas

Tenemos un problema si después de todo lo que ha llovido realmente consideramos que los sistemas financiero y político actuales (tal y como se entienden desde el modelo liberal actual) son suficiente garantía de control sobre los abusos de poder de una minoría privilegiada que no rinde tributo moral a nadie. El establishment actual no funciona, es cíclicamente ruinoso, analíticamente imprevisible y extramadamente difícil de controlar. Tal vez no podamos evitar los dos primeros males de la oración anterior pero podemos ayudar a ejecutar de una forma más eficiente y responsable el tercero. La tendencia a demonizar nuevos comportamientos sociales que rompen con el sistema de clases y basan su funcionamiento en asumir y repartir responsabilidades entre todos, es cada vez mayor y me preocupa. Muchos de los argumentos esgrimidos por los detractores del poder distribuido se basan en la incapacidad de la masa social para controlarse por sí misma. La autogestión, el aprendizaje colaborativo, las redes sociales y la comunicación instantánea suponen nuevos problemas y abren nuevos caminos a explorar que deberemos regular pero sobre todo comportan enormes ventajas para la ciudadanía. Ésta aprenderá a participar de las decisiones que la afectan o regresará obligada por la plutocracia a un estado de castas en el que solo sea lícito sobrevivir y no vivir. La  falta de participación social en la mayor parte de países occidentales, salvo raras y repentinas revoluciones admirables, me ha hecho recapacitar sobre la oportunidad perdida de un mundo artiicialmente avanzado. Tardaremos más o menos pero nuestro tiempo, ahora escaso (escribo este post tras una larga jornada de trabajo) cada vez será menos valioso cuanto más rápido queramos consumirlo. Un cambio de ritmo disruptivo, inesperado e inteligentemente orquestado, suele dar la victoria a los corredores de fondo y los ciclistas a los que siempre he admirado por su afán de superación y resistencia a largo plazo. Se me quedaban cortos los grandes logros de atletas que corrían los 100 metros, su estrategia aunque robusta y bien medida en apenas decenas de segundos solo daba resultados fugaces que me resultaban dificilmente disfrutables.

En medio de una crisis del deporte español ante los escándalos de Alberto Contador y Marta Domínguez sobre los que ninguno salvo la justicia debemos pronunciarnos, me ha dado por pensar. Pensar que si algunos han logrado alguna vez como Marion Jones ganar grandes medallas gracias a pequeñas trampas,  la miel de su éxito ha sido despreciada a la larga por cada uno de ellos o por sus propios seguidores. Está claro que podemos ir más rápido hasta desfallecer en una lucha inhumana contra nuestras naturaleza, pero nada hay en todo ello que sea sostenible, nada hay en ello que me haga ver a una civilización avanzada más respetable que algunos animales que se pelean entre sí hasta la muerte. Siempre hemos ido rápido y tendido a primar el tiempo de respuesta; ¿Qué tal si ahora valoramos y premiamos las respuestas?. Wikileaks es una respuesta a una pregunta incesantemente repetida: ¿Sois capaces de aguantar más o aún

Openleaks.org es la iniciativa que Daniel Domscheit-Berg, co-impulsor de wikileaks lanzará el lunes para terror de los aterrados

Podemos entender el fenómeno wikileaks, openleaks,… como un paradigma pero también podemos entenderlo como un nuevo formato de sensacionalismo como me han señalado algunos amigos en otros foros. Personalmente creo que ambas opciones son reveladoras por encima del debate. En cualquiera de los dos casos la utilidad de la información es evidente para no repetir ni imitar errores del pasado. El hecho de que una organización ajena a las instituciones tenga capacidad de control sobre las mismas instituciones que han dictado las leyes a cumplir, personalmente me parece algo democráticamente saludable y regenerador. Nuestro sistema es imperfecto, no debemos pretender otra cosa que evitar las injusticias, y aún más allá de lo que otros (incluso nuestras leyes) consideran injusticias, no debemos premiar a quienes firman constituciones y tratados con la misma mano con la que arremeten contra el sistema que en la ignorancia de esta doble moral les ha encumbrado. Los gobernantes no controlan, los gobernantes gobiernan. Es nuestra tarea como sociedad civil controlarles hasta la última de las consecuencias razonables. Me preguntan en otro foro quién decide cuando el ejercicio de poder es «lícito» o «ilícito». Lo decides tú y lo decidimos cada uno de nosotros, así debería ser y si no lo es, hay que cambiarlo. De tu nómina mensual y de tu esfuerzo se deduce la cuota que pagas a la sociedad para que siga existiendo y se construya. Pagamos un importe tanto o mucho más elevado por pertenecer a este colectivo (la sociedad) de lo que pagas o pagamos por ser socios de otros colectivos mucho menores (empresas) y a los que sí exigimos reportes y responsabilidades constantes hasta -créanme- lo insoportable. Si para esto último exiges la mayor de las transparencias, ¿qué no habrás de exigir para un colectivo por el que seguramente pagues más y en el que tus propios hijos crecerán?. Actitudes como la expuesta en la iniciativa AIR2010 intentan solventar esta brecha entre nuestra disposición para asumir responsabilidades inmediatas (cortoplacistas) y nuestra falta de motivación para asumir responsabilidades sostenibles para todos. El social confirming intenta que las empresas respondan del retorno de inversión que la sociedad por medio de ciudadanos y recursos invierte en ellas. En cierto sentido las bajas que se han producido en PayPal por la presión ejercida contra Wikileaks han sido un ejemplo de social confirming. Es un concepto que Manolo Recio, consejero de empleo de la Junta de Andalucia, explica muy bien en este video.

Por otro lado todos tenemos secretos inconfesables que son la esencia de nuestra propia vida y aportan a nuestra naturaleza el atractivo que en la mayor parte de ocasiones está ausente. Yo digo que cada uno de nosotros debemos preservarlos como un patrimonio de la humanidad individual e intransferible, conservarlos al menos hasta que no nos avergüencen y si nunca nos entra la vergüenza que otros hagan lo posible para que nos pongamos rojos de vez en cuando. No es algo insoportable, ha sido la base de la mayor parte de civilizaciones pero nunca hemos tenido la oportunidad de que sea tan decisivo como en el presente. Que nuestro miedo por expresar nuestros temores y opiniones equivocadas -ese miedo que es la base de las sociedades libres- no nos reste la capacidad de respirar de vez en cuando. Que este hecho no reduzca un ápice la importancia de no perder la fe en las posibilidades del conjunto de la sociedad y no solo de sus instituciones. Sobre todo porque quiero convencerte de que tú –aunque no saques pliegos a concurso público ni me multes por infracciones tan grandes como posts– eres una institución muy respetable. Uno a uno somos respetables pero 1+1+1+… aún más respetables.

Vivimos en un halo de seguridad impuesto que virtualmente nos garantiza que todo es estable y nada nos resultará excesivamente perjudicial salvo que nuestra capacidad de sacrificio sea mayor que nuestro decoro. El sentido de Estado no debe estar en nuestros presidentes del gobierno, jefes de Estado o primeros ministros; no hay rey ni sangre que soporte tal peso sobre sus espaldas. Sin el sentido de Estado que subyace en cada acción que realizamos desde que nos levantamos de la cama hasta que volvemos a ella (quién la pillara ahora), nada tendría sentido. El sentido de Estado, la identidad y pertenencia a un grupo y a unos intereses aún mayores que los propios es lo que nos ha hecho llegar hasta donde estamos. El lema de wikileaks es «Keep us strong»: Haznos (a todos nosotros) más fuertes. No idealicemos a Julian Assange pero sepamos extraer lecciones de su esfuerzo. Dos fuerzas tiran de la misma cuerda: la primera intenta delegar con control y eficacia, la segunda delega porque simplemente está cansada. ¿Qué lado de la cuerda creéis que se impondrá?

Revolución TU.0

Revolución TU.0

No te impongas objetivos poco razonables. No está en juego solo el pan que comes sino tu felicidad y la continuidad del suelo en el que pisas.

Hay algo sorprendente y digno de reflexión en el hecho de que cada vez estemos más conectados y dependamos cada vez de menos intermediarios.

Intermediario en la sociedad 1.0 es toda aquella persona u organización de personas que ayudaban a conectar a un nodo con otros nodos potenciales por medio de lo que denomino estrategias de delegación. Para ejercer nuestro papel de autores de ideas, contenidos, opiniones, voces… dentro de una comunidad (cualquiera que fuera su tamaño) estábamos acostumbrados a delegar en otros la evaluación y selección de lo que se consideraba importante o digno de mención. Desde libros y películas de cine hasta líderes de opinión y de gobierno o corrientes de pensamiento. Todo ello ha sido movido tradicionalmente por grupos de presión políticos, empresariales o sectarios que han fomentado de una manera u otra un clima de generación autoinducida de minorías étnicas, sociales o ideológicas. Nos habíamos habituado a un estado analítico de hipnosis donde no eramos responsables directos de nuestras ideas o decisiones imbuidos en mentes maleables al abrigo de marcas, símbolos o misteriosas y abstractas plutocracias. No es que todo esto haya cambiado, es simplemente que la eliminación paulatina de intermediarios tradicionales y una mejora en la conexión entre los nodos facilita un mejor control de las fuerzas e instituciones que son tan necesarias. Y este control ya no lo ejerce un organismo ajeno, sino nosotros mismos. En la sociedad red pasamos de delegar a participar y tener voz en aquello que nos afecta, desde una compra de un jugador de fútbol por el club del que somos seguidores hasta una crisis inducida por otros que colapsa y cierra el espacio aéreo en el cual todos nos movemos. Tenemos voz.

El intermediario en la sociedad 2.0 pasa a ser facilitador si desea sobrevivir. Deja de controlar para favorecer, deja de abusar de su condición para beneficiarnos por su condición, abandona el discurso de la abstracción de poder por el de la identificación de oportunidades beneficiosas para una amplia red de población (nodos). Hace todo esto porque asume que su papel aunque fundamental ya no es prioritario porque lo realmente importante es que existan esos nodos o fuentes de conocimiento capaces de interactuar. La sinergia genera la energía, es el motor verdadero pero no hay sinergia sin una identidad de nodo. Tú eres un nodo, lees este post y te ocupas de informarte, de estar conectado con tu realidad inmediata. Otros te facilitan esa labor, te otorgan la responsabilidad de estar en red, de ser un animal social. Pero ni te coartan ni te limitan porque un facilitador que conoce su ventaja, que está posicionado, sabe que imponer limitaciones es parte de una cultura en agonía que ha generado grandes quiebras y milagros a partes desiguales, siempre basados en una inestabilidad tutelada cuyos valores decidian otros. Y esta situación ha tocado techo, ya no es tan importante lo que escondemos como lo que demostramos ser (meritocracia), ya importa menos el manejo adecuado y diligente de un doble discurso (diplomacia) como la coherencia de nuestro mensaje y actitud con respecto a nuestro entorno. Esto último es lo que nos da capacidad para crecer junto a los otros y no por encima de los otros.

En la revolución TU.0 la clave eres tú y la medida en que ejerzas tu papel (padre, hijo, autor, lector, usuario, consumidor, empleado, empleador,…) en cada uno de los estratos que te condicionan. El éxito de la sociedad red es mantener la transferencia fluida de conocimiento lejos de intereses comerciales ajenos a los intereses personales. Las organizaciones exitosas del futuro (y del presente) serán y son aquellas capaces de captar necesidades de forma instantanea y transformar su estructura y patrones de conducta y trabajo para satisfacer la necesidad de uno solo de esos nodos: Tú. Sumado a otros, el poder asociativo del conocimiento que eres capaz de transmitir es el valor más productivo jamás soñado por ninguna civilización. Esta actitud red es extrapolable a ecosistemas inmediatos. Del mismo que sirve para generar valor a gran escala, en tu familia o en tu grupo de trabajo, en tus amigos tanto como en la escuela y en la calle, nos hace fuertes y lo que es más importante: nos convierte en una especie sostenible. En la sociedad 1.0 lo importante es el YO, en la sociedad 2.0 lo importante eres TÚ y en esa nueva sociedad TU.0 tu valor radica en la influencia, difusión y calidad de tus ideas. Recuerda que no hay un hombre igual a otro y que la democracia es la ilusión sostenida que nos permite vivir con dignidad, pero no idealices ni pongas esperanzas en la humanidad porque a cada paso y en cada cambio la esperanza verdadera de los hombres hoy, ahora eres TÚ y tu capacidad para cambiar una suma infinita y contagiosa de las pequeñas cosas. En el espacio común e imperturbable de tu pecho, latiendo ideas como una mente insomne está esa última esperanza. Porque más allá de las fronteras interpuestas por los otros, de tu puesto de trabajo y tu oficina, de tu realidad que atenaza y disminuye, está una patria común que fortaleces llamada «entendimiento». Porque como bien dice el poema del viejo Jorge Luis, «Nadie es la patria, pero todos lo somos». Que entonces «arda en mi pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso» que es la idea de una red de personas respetables que respetan.

Mi valor

Cuando quiero hacer algo útil o lo hago o lo escribo, en cualquier caso lo visualizo y lo compongo en un papel continuamente en blanco al que he llamado "VIDA"

Le preguntaron a Luis García Berlanga tres razones para vivir y dijo: «Solo tengo una, la curiosidad».

Una cero seis de la mañana. Un buen momento para justificar mi extravagancia y añadir leña al fuego de mis inquisidores. Un «yo soy yo y mis circunstancias» algo peculiar. En este post pretendo explicar en qué consiste mi valor o mejor dicho por qué me considero valioso para las personas de mi entorno. Todo mi esfuerzo y mi dedicación los encamino a un solo objetivo: aportar a los que me rodean mucho más de lo que creen que una vida ajena o la mía propia puede aportarles, en ocasiones mediante el factor sorpresa y en formatos y discursos alejados de la normalidad; y en muchos otros casos a través de la digestión de una mezcla de ideas que una a una pueden resultar absurdas pero que en un conjunto ordenado, novedoso y adecuadamente relatado son algo por lo general extraordinario. En cualquier caso para esto es necesario un entrenamiento y una disciplina rigurosos que en mi caso se traducen en dos fases a la hora de salir al mundo:

1) Quijotizar. No considerarme nunca fuera ni ajeno a la belleza sino continuamente rodeado de retos, naturalezas y seres completamente extraordinarios. Este sentimiento y convicción se resume en cuatro ejes que vertebran mi mañana, tarde y noche: leer, escuchar y sobrestimar a las personas. Nunca falla y es algo -créanme- absolutamente revolucionario. A base de sobrestimar a las personas he aprendido y conocido a gente extraordinaria que nunca hubiera podido conocer de mantener una actitud distante o considerarme un ser de una bondad e inteligencia superiores. Estando dispuesto a conocer y escuchar la riqueza de la diversidad -en cualquiera de sus estratos- no hay opción para el fracaso. Hasta ahora, más allá de todos los molinos y ovejas que intentaron cruzarse en mi camino, nunca he perdido una batalla.

2) Visualizar y componer la información. Tal y como dice un blog que he conocido hace unos días Information is beautiful.No hay nada más placentero y reconfortante para la mente humana que comprender la perspectiva y magnitud de los problemas para encontrar posibles respuestas con las que proponer soluciones efectivas. Construir una vivienda que albergue a una familia, mantener vivo un ecosistema natural salvando y preservando a la sociedad que lo habita, evitar conflictos entre iguales haciendo que los que creen ser diferentes comprendan al otro como un nutrido espejo, o simplemente presentar a dos personas que al rato se enamoren y compartan sus vidas por completo. Cualquiera de estas situaciones es sin duda algo extraordinario pero no es necesario alcanzar lo que consideramos grandes logros para estar completamente realizados.

Cualquier matemático que esté leyendo estas líneas sabe que el simple hecho de resolver una ecuación es algo prodigioso; cualquier poeta que se sepa compañero conoce que limitar en estrofas una idea es sentirse por entero dios de uno mismo y del entorno. La información no es valor hasta que no se visualiza y se compone. Uno o mil datos en un libro no son útiles hasta que un lector los lee y los aplica, los digiere y traslada a su vida más inmediata ya se trate de libros sobre el embarazo o de tratados y estudios sobre la tribu amazónica más ignota. Cuanto mayor y más ambicioso sea nuestro espectro de información (nuestras fuentes) y cuanto mayor y más reveladora sea nuestra composición, mayor y más reconfortante será nuestra lección aprendida y nuestra capacidad de comunicar y hacer que otros aprendan de nosotros. Aumentará también nuestro entorno porque dejaremos de ser locales y aquello -rareza o miedo- que considerábamos ruinoso será entonces algo muy valioso. Influye en esta forma que tengo de pensar el hecho de haber sido en un mismo cuerpo amigo, hijo, estudiante, idiota, amante, autor, lector, aprendiz y profesor, asalariado, bibliotecario, poeta, tecnólogo, filósofo, retrógrado, innovador, conquistador y conquistado y el hecho de que solo dos de las anteriores identidades estén respaldadas por títulos académicos y oficiales.

Mi estrategia para quijotizar, visualizar y componer es beber de fuentes cada vez más minoritarias, extrañas y olvidadas. Tiendo a descartar o no atender a los que han alcanzado las mieles de la gloria porque es frecuente en mi opinión que acaben siendo empalagosos salvo destacadas y realmente gloriosas excepciones. Desde hace un año frecuento los libros de caballería y los entornos de innovación pero en otro tiempo mi valor se alimentó de otros campos y personas completamente diferentes. Y lo seguirá haciendo. Porque la idea es seguir así, siempre adelante, tal vez nunca dejando de mirar atrás.

Como muestra de todo lo anterior hoy os posteo este video TED sobre una persona que ha conseguido hallar y plasmar el valor de los datos para que podamos tener conocimiento. David McCandless ha trabajado en el blog del que os he hablado (Information is beautiful) y además ha dado una charla en TED Global Oxford sobre su obsesión por representar la información. Si pudieras por un momento trasladar esta obsesión a vuestra vida inmediata desde que os tomáis el primer café hasta que dais el último bostezo, sin duda vuestra vida que es ya una riqueza incluso para otros, tendría un valor multimillonario para vosotros y vuestro entorno. Las ideas bien paridas y los hombres que saben entenderlas no cotizan en los mercados financieros pero son determinantes en la Historia. Muy hábil tener mucho dinero pero mucho más inteligente es condicionar y construir la Historia.