por David Criado | Jun 2, 2010 | HUMANISMO y TALENTO

Cerebro y hemisferios cerebrales en el ser humano
Ayer en el gusano me encontré con una novia de un amigo. Trabaja en una conocida firma de cosméticos vendiendo este tipo de productos de cara al público. Iba vestida enteramente de negro y supuse que una de las directrices para ocupar ese puesto de venta al público era precisamente esa. Lo supuse porque estoy acostumbrado a ver vestidos de negro a profesionales que se dedican a vender artículos de cosmética o ropa. Rapidamente me dio que pensar y deduje que este tipo de indumentaria es recomendada para no resaltar por encima del cliente; para uniformizar imagen, para centrar la atención del posible cliente en los productos antes que en la imagen del vendedor; para dar sensación de sencillez, cercanía y elegancia humilde; y para evitar cualquier tipo de diferenciación. Hasta aquí la estrategia comercial que se deduce fácilmente. En muchos casos es frecuente ver que la estrategia comercial cambia por completo y lo que se busca es llamar la atención, todo forma parte de un mismo circo-espectáculo encaminado a empaquetar la venta por diferenciación o familiaridad con los formatos. A partir de aquí mi reflexión que como casi siempre peca de gestaltista.
En el mundo occidental estamos acostumbrados a considerar el color negro como el color tradicional asociado a la sencillez y a la elegancia. El color blanco por oposición entra en el lote. Son dos de los colores fácilmente complementables con cualquier otro sin causar grandes estratagos en el gusto estético más acostumbrado. Personalmente intuyo algún tipo de explicación basada en la bipolaridad de la que siempre hacemos excesivo uso. Somos animales radicales, vestidos y perfumados pero radicales. En nuestra base genética y en nuestro código de conducta se encuentra la necesidad de establecer referencias claramente diferenciadas; es lo que nos ha hecho sobrevivir junto con ciertas habilidades de aprendizaje innato fruto de la evolución. Todo ello – es sabido- también nos hará morir en consecuencia. El actual sistema social, fuertemente vinculado al sistema económico, es un sistema apriorítico basado en la oposición de términos de facto y en la confrontación de clases. Es algo que a las diferentes escuelas teóricas les resulta duro combatir. Resulta paradigmático observar cómo nos resulta elegante un traje negro y uno completamente rojo nos eclipsa de horror y cómo primamos y cultivamos sensitivamente la oposición básica (blanco/negro) antes que la completa gama de colores. Cada uno de los sistemas que componen nuestro organismo humano se interrelaciona por medio de enlaces y procesos inteligentes sujetos a complementar deficiencias, carencias o excesos. Imitamos nuestro organismo en la vida real, hablo de hechos no de teoría. Trazamos grandes autopistas y ciudades porque nuestro fuero interno funciona gracias a estructuras exactamente iguales a las que ideamos. El proceso creativo es mero transmisor de nuestra realidad, y la conciencia del funcionamiento de nuestro organismo, por ello el conocimiento y el acceso a la información promueven a su vez el proceso creativo. La identificación de colores con estados de ánimo o ideas está emparentada con un complejo engranaje:
El funcionamiento de nuestro cerebro se basa en la comunicación de ambos hemisferios, el derecho y el izquierdo: el primero compone y sintetiza la realidad globalidad para hacerla inteligible, aprende del todo a la parte; el segundo analiza, mide, ordena, procesa y genera pensamiento convergente, aprende del todo a la parte. Realmente el hemisferio derecho encaja el puzzle que el hemisferio izquierdo ha entendido parte a parte. Por todo ello parece que el cuadro, que los chicos de PersonArte han reflejado de forma esquemática y muy visual, quedaría así:
| Principales Características de ambos hemisferios |
Hemisferio Izquierdo
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Hemisferio Derecho |
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Lógico, analítico y explicativo, detallista
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Holístico e intuitivo y descriptivo, global
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Abstracto, teórico
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Concreto, operativo
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Secuencial
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Global, múltiple, creativo
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Lineal, racional
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Aleatorio
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Realista, formal
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Fantástico, lúdico
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Verbal
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No verbal
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Temporal, diferencial
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Atemporal, existencial
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Literal
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Simbólico
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Cuantitativo
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Cualitativo
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Lógico
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Analógico, metafórico
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Objetivo
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Subjetivo
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Intelectual
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Sentimental
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Deduce
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Imagina
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Explícito
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Implícito, tácito.
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Convergente, contínuo
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Divergente, discontínuo
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Pensamiento vertical
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Pensamiento horizontal
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Sucesivo
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Simultáneo
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Intelecto
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Intuición
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Secuencial
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Múltiple
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Parece que el cerebro construye una imagen de color de acuerdo a la combinación de los patrones vertical y horizontal. Está probada la idea de acoplamiento neuronal a través del cual nuestro cerebro realiza un proceso automático e inmediato, apenas con esfuerzo asociado. De acuerdo a esto parece que la comprensión de colores podría influir en nuestra sensación y percepción de la realidad de cara a configurar la estructura mental del mundo que nos rodea. No se trata entonces de una limitación tan solo sino también de una conducta innata que habría que educar y no domar, como diría un viejo maestro de mi adolescencia. Estamos condicionados por este tipo de relaciones entre los hemisferios en todos los ámbitos de nuestra vida diaria pero ello es extrapolable a nuestra concepción de la realidad. Por eso tendemos a la bipolaridad, a la radicalidad, al enfrentamiento; puede que de algún modo ligados a nuestra realidad neurofisiológica. Que tendamos a ello no quiere decir que debamos perpetuar el hecho, quiere decir que debemos conocerlo. Desde el punto de vista épico hay ejemplos innumerables de oposición y complementariedad que emulan inconscientemente la estructura de cada una de nuestras secuencias de ADN. Que parezca algo poético, simplemente significa que es real.
por David Criado | Jun 2, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Recientemente se ha reabierto en España el debate dentro del universo conceptual asociado a FLOSS (Free Libre Open Source Software). Es curioso como el término Cultura libre no provoca ningún tipo de debate y cómo cuanto más se extiende el término Software Libre y cuanto más vemos las reticencias de los usuarios y clientes tradicionales hacia la palabra «libertad», más términos publicitarios se unen a la familia. El nuevo primo yo creo que intenta evitar la palabra «libertad». ¿Nos asusta? A mí no, pero parece que a quienes pagan dinero por una aplicación no les parece seguro o fiable que algo sea libre. Aquí no entro, el catálogo humano de prejuicios es directamente proporcional al catálogo de prejuicios en negocios. La cultura libre y el software libre se basan en conocimiento, en méritos, en capacidades que no necesitan ser coartadas ni restringidas para que adquieran por sí mismas todo su valor; que algo sea libre no quiere decir que lo sea dentro de unos canones mínimos de comportamiento ético y profesional. Es complicado evangelizar si no se entiende lo anterior. El nuevo debate viene en mi opinión porque se intenta ocultar esta filosofía para poder vender imagen, lo cual es lícito aunque pervierte en cierto sentido parte del mensaje. Por otro lado se necesita marketing y se necesita gente que sepa las bondades del Software Libre pero no se hasta qué punto se necesita imitar el antiguo aparato de recursos empleado por el software privativo (y en general por el liberalismo económico tradicional) para poder predicar una nueva forma de trabajo y comportamiento grupal más sostenible. Es el eterno debate entre mimetizarse con el ambiente para penetrar en las conciencias desde dentro o intentar entrar desde fuera mediante un sello distintivo. Hace poco este debate se ha ejemplificado terminológicamente y aquí abajo expongo el caso:
Desde CENATIC se aboga por el término «Software de fuentes abiertas», una traducción al español y que responde al vocablo empleado en no pocos documentos oficiales y normativos de la administración pública. En su web argumentan el uso de este término de acuerdo a la Ley 11/2007 de 22 de Junio, razón que por sí sola tratándose de una Fundación Pública Estatal promovida por el Ministerio de Industria, parece suficiente. No obstante desde la Comunidad han surgido voces discordantes entre las que destaca la de Miquel Vidal, hombre-orquesta involucrado en proyectos FLOSS desde hace muchos años, investigador de GSYC/Libresoft, mantenedor de Barrapunto, colaborador de los proyectos OSO-R y Morfeo, fundador de sindominio, y sysop destacado de la wikipedia en español; en fin, personaje repetable y respetado. Los argumentos que yo destaco más importantes dentro del alegato de Miquel «Por qué evitar la expresión Software de fuentes abiertas» son los siguientes:
- La traducción literal del término «open source» empleado por la OSI es «código abierto» y por tanto cada vez que se utilice el término «fuentes abiertas» deberemos aclarar a qué nos referimos por lo que el valor de la nueva acepción puramente equivalente carece de sentido. El término inicial «open source» equivale a las diez directrices del Software Libre de Debian (DFSG) y las cuatro libertadas del proyecto GNU relacionado con la FSF (Free Software Fundation); un nuevo término no aporta claridad ni resuelve ninguna ambigüedad. Por tanto la primera razón es la falta de necesidad de un nuevo significante para un mismo significado ya definido.
- La segunda razón es más sectaria y aunque menos objetiva coincido con ella: parece como si desde la Administración Pública española se hubiera optado por maquillar un término existente como Software Libre por los recelos que pudiera suscitar en los grupos de presión e influencia del mercado de software privativo. De hecho Miquel sí que aporta aquí un argumento real y objetivo: la definición de la Ley 11/2007 es calcada a la definición tradicional de FLOSS, por tanto confunde emplear un nuevo término.
- Al ser una expresión parida a partir de una redacción de ley, sin aparente ni conocido arraigo entre la comunidad FLOSS hispanohablante, estamos incurriendo en una reversión del proceso habitual de creación de términos donde el uso acostumbra a preceder a la aceptación y acuñación de un término dentro de un grupo lingüístico. Se trataría por tanto de imponer un término sobre otros que significan lo mismo solo por el hecho de cumplir con un articulado normativo y no con la realidad lingüística. Algo controlo de filología y creedme que los precedentes en esto no son nada buenos.
- Por último decir «software de fuentes abiertas» es hacer referencia a una sola de las libertades que el software debe cumplir para ser «software libre» puesto que abrir el código fuente es un requisito imprescindible para que un software sea FLOSS pero no es el único.
Como podéis ver la exposición de Miquel parece razonable; personalmente comparto la opinión y creo que es innecesario aunque inevitable que este tipo de debates terminológicos (que no conceptuales) ocurran en cualquier disciplina. Sin embargo en FLOSS creo que ampliar el debate hace más daño que beneficio. En un momento en el que la implantación y incursión de FLOSS está siendo exponencial, los recelos que suscitan los escépticos y los lobbies IT tradicionales sobre la dispersión de la Comunidad pueden verse animados por este tipo de discordancias que, por otro lado, no llevan a ninguna parte. Como hemos visto el copyrigth holder de este término podríamos decir que es el Estado y que CENATIC ha continuado con la explotación del mismo de manera continuista. Yo empleo continuamente el acrónimo FOSS o FLOSS indistintamente en un intento por aunar a todas las voces que han surgido dentro de la Comunidad, pero sinceramente paso de inventarme el término FLOSFAS para hablar de Free Libre Open Source Fuentes Abiertas Software porque en breve saltaría un checho, un ruso (o kirguijistano ;), un italiano, un venezolano (software bolivariano es otro caso curioso) diciendo que es necesario que metamos también software desencadenado, software libertario, software nudista o qué se yo en cada uno de los idiomas mentados.
Bueno, no quiero frivolizar el debate pero creo que todos entendemos la problemática. Existen unas convenciones científicas que por motivos funcionales las comunidades científicas no modifican, es decir si un galeocerdo cuvier es un tiburón tigre, lo es en África, América y en Asia, independientemente de que luego cada tribu aborigen atacada lo haya maldecido en cada casa con algún insulto local que empleen para hablar entre ellos. Sin embargo toda la comunidad científica en las revistas autorizadas habla del galeocerdo cuvier para poder entender de lo que hablan. Se trata de que los profesionales certifican por convención tácita (o no) un uso y que este uso se perpetua para evitar perder tiempo. Otra opción sería Galeocerdo Software, todo sea que una ley lo apruebe y me veo vendiendo Open Galeocerdo por ahí…
Personalmente ya fuera de broma, siempre que alguien inventa o conceptualiza algo por primera vez tiendo a guiarme por esa voz en lugar de por el ruido que lueg0 se le asocia. Esto no significa que no esté abierto a contribuciones o aportaciones, sino simplemente eso, que las considero aportaciones o añadidos sobre algo ya formulado. El modelo de Continuum aplica perfectamente para lo que digo: es bueno retroalimentarse y evolucionar pero no perder las perspectiva ni el sistema de referencias si todos queremos jugar al mismo juego. Quien creo el parchís dijo que cuando llegas a casa te cuentas veinte. Podemos o no podemos estar de acuerdo con ello; si no lo estamos, logramos convencer a la gente de que no tiene sentido y además logramos que jueguen con nuestras reglas, ya no estaremos jugando al parchís sino a otra cosa. Esta máxima de respeto y reconocimiento cívico al autor o creador original es precisamente una de las características que más llama la atención del comportamiento social dentro de la comunidad del software libre, cuyos modelos de funcionamiento son considerados a menudo aleatorios o indisciplinados por falta de conocimiento. Aunque el aparato de marketing y distribución del producto «software libre» empaquetado entre comillas tenga que venderse a la sociedad, sería muy bueno poder hacerlo sin necesidad de hablar de otra cosa que no sea Software Libre. Por todo ello me parece más flagrante si cabe el ruido conceptual asociado a estas latitudes.
por David Criado | Jun 1, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Larry habla acerca de la creatividad, la tecnología y cómo los gobiernos pueden contenerlas ahogando su capacidad regeneradora o encauzarlas hacia un aprovechamiento y una explotación constructiva y sostenible.
por David Criado | May 28, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
La palabra «indefinido» ha cobrado especial relevancia en los entornos sociales que frecuento. Desde hace años escucho esta palabra pronunciarse mucho más que «infinito» o «relevante». Parece como si aquello que virtualmente no se pudiera acotar o definir, nos tranquilizara en nuestra vida profesional al contrario de lo que ocurre en el resto de nuestra vida, donde todo aquello que es indefinido o no se ciñe a unas normas o baremos nos asusta e intimida. Realmente el hombre social firma un contrato de arras con el padre Leviatán que le mantiene unido a él como un buey que con su esfuerzo da sentido al yugo. Creo que es necesario el concepto de «trabajo» tal y como tradicionalmente y a grandes rasgos el ser humano lo ha entendido; creo que el engranaje del sistema social que nos facilita o dificulta la vida requiere de cuidados, de motores, de un mantenimiento. Sin embargo, hoy que con tanto prestigio se nos presenta la palabra «indefinido», vemos que en nuestro país cada vez pierde más valor. Tendemos a la seguridad y nos la venden y hacen tragar en los diarios pero lo cierto es que no es suficiente ni debería calmarnos. Si con una lupa inmensa contemplaramos nuestros movimientos, cual hormigas atareadas que conspiran contra el tiempo, podríamos tal vez contemplar que lo indefinido no es más que una ilusión ya en papel o en la memoria fotográfica. Tendemos a construir arquetipos y a destruirlos, somos invasivos y exiliados de nosotros mismos, herederos y desheredados de Darwin, bien analizados por Jaspers, retratados por Zweig y Galdós, Baroja y Kleist, pero aferrados a la sensación virtual de necesitar una seguridad inmediata, cercana y aparentemente tangible somos capaces de cualquier cosa, cualquier barbaridad, imaginen lo peor. Los políticos lo saben y nos utilizan para demostrar que esta teoría es cierta y se perpetua desde que dejamos de cazar y construimos casas o hicimos el fuego placentero al abrigo de una cueva. El sedentarismo merma y nubla pero ya es imprescindible. De cuando en cuando evitarlo y sobrepasar los márgenes diarios de nuestro ecosistema nos hace sentir dueños, por eso nos vamos de vacaciones o viajamos, tendemos a la evasión tras la victoria y también tras la derrota, no queremos recordar pero sí que nos recuerden. Y todo esto que digo sí es indefinido.
por David Criado | May 28, 2010 | HUMANISMO y TALENTO

Hoy, a las 8 o 9 de la noche cuando supere los escollos de mi segunda cita obligatoria, seguramente me acerque a mi antiguo colegio para ver a viejos compañeros de la escuela. Con algunos he pasado practicamente media vida pero este mes en el que se cumplen diez años desde que acabé mis estudios de enseñanza media recuerdo a muchos de ellos y he olvidado el rostro de otros tantos. Nos han citado para recordar y no tenemos obligación de aparecer para comer los canapés y el picnic rápido que hayan preparado. Sin embargo he hablado con dos de mis amigos que no han dejado de acompañarme desde entonces y parece que muchos han confirmado su asistencia. Desconectado como estoy del real time diario, sin televisión ni red social, sin escuchar la radio, me han mantenido al día de las novedades sobre la convocatoria. Creo que como costumbre es sano reencontrarse, mirar el pasado desde la distancia, sin tantos vínculos y con más prejuicios -por acumulación- de los que teníamos entonces, saber qué fue de Gerardo, ese maestro modélico que hablaba siempre en rojo para no perder la historia; qué fue de Toñi, la cocinera que cuando era muy pequeño -apenas escribía- me consolaba cuando me castigaban por no querer comer el rancho en comedor; qué ha sido deTania, esa chica inaccesible que siempre reía a carcajadas; qué pasó con Rafael, ese muchacho empollón del primer pupitre o con Mitay, mi gran amigo inseparable de quinto de EGB con el que imaginaba laberintos que al final -cómo es la vida- consiguió perderse entre los años sin que ninguno de los dos lo haya evitado.
Esta invitación a la memoria me ha hecho pensar. Del mismo modo que los seres humanos se convocan para recordar un ciclo de su vida, deberían hacerlo para emular cómo será el último día de la misma. Se trataría de celebrar un funeral en vida; aunque a la gente le asusta el final, alcanzar el último momento y superarlo, creo que festejarlo en vida es participar con el resto del gozo de haber pasado por el mundo, con penurias y alegrías, pero de haberlo hecho y haberse sentido vivo a cada paso. Sobre la eutanasia y el retiro y disfrute de los últimos días de un enfermo, hay grandes películas pero sin duda me quedo con la laureada y afortunadamente reconocida «Las invasiones bárbaras» de Denys Arcand.
Aunque no es a lo que me refiero, asumir el peso de la vida y sus implicaciones en un acto público cuando aún estás vivo me parece algo bello y circular. Asumir el hecho irremediable es algo heroico, de hecho es la heroicidad extrema. Con total sinceridad y como si el muerto en vida no estuviera presente, uno a uno todos los asistentes deben recordarle.
Esta noche acudiré al reencuentro con antiguas caras e historias de mi vida, quién sabe si en un futuro, cuando todo haya pasado y ya no me importen ni la ingeniería de software libre ni el comportamiento social ni las ideas experimentales ni muchas otras motores actuales de mi vida, me sorprenda con estas emociones. El reencuentro, en cualquier formato que queremos idear, es siempre una reconciliación recíproca entre partes que ayuda a digerir con elegancia el Todo. Al fin y al cabo, yo siempre poeta, creo que incluso en mi último estertor continuaré siendo esclavo de mi capacidad de asombro.
por David Criado | May 27, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Se pasaba los días llenos intentando recordar. Damián había sido asesinado en la franja de Gaza, y antes de ese día fue matado en Jartún a cuchilladas, envenenado en un palacio veneciano, pasado a machete en el desierto de Atacama, burlado y muerto a tiros en un barrio de París, lapidado en Egipto, degollado en el Madrid del XVII, atropellado en la India por un utilitario, hecho cadáver en Katmandú por el ejercito de Mao, arrastrado en carne viva por familias de caballos mogoles a su paso y herido de muerte en el pecho en plena justa normanda a los pies de una dama de pañuelo blanco. Cada día intentaba recordar estos momentos, los sentía como la vez que pasaron, recientes y lentos, repletos de esperanza en que no se repitieran. Y con ello, ya digo, se le pasaban los días llenos en la memoria de los días en que había sido muerto.