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cultivar equipos saludables

cultivar equipos saludables

Tengo mucho que aprender respecto a las relaciones humanas más fundamentales. Encuentro que cada día amanezco con la intención de descubrir algo. Y esto no es menos cierto que el hecho de que llevo ya algunos años cultivando equipos saludables. En palabras llanas, acudo a lugares donde las personas necesitan comprenderse. Más allá de problemas en la propia estrategia de empresa, en la visión de negocio o en la productividad, lo que en el fondo demandan las personas es sencillamente atención. La mayor parte del tiempo, salvo raras excepciones, los equipos solo necesitan aprender a expresarse y conocer algunas claves relacionales que he descubierto solo con la experiencia y con los años.

 

ancianos caminando

 

En general todas las cosas que importan en la vida son difíciles de ganar y fáciles de perder. Hoy comparto en este artículo 3 teorías de formulación propia acerca del poder, la confianza y la comunicación que espero ayuden al lector o lectora a cultivar equipos saludables:

 

MI TEORÍA SOBRE EL PODER

En la mayor parte de los casos las relaciones humanas son asimétricas y se basan en una interpretación de la realidad por cada una de las partes. La interpretación más acostumbrada tiene que ver con lo que el viejo Russell llamaba PODER. Es importante que el lector o lectora se repita esta palabra mentalmente: PODER. En castellano la palabra PODER deriva del latín POTERE y la mayoría de lenguas vernáculas derivadas del latín mantienen esa misma estructura léxica. El diccionario etimológico de la RAE define PODER como la facilidad, tiempo o lugar de hacer algo. Por tanto, alguien que tiene PODER es alguien que PUEDE hacer algo. Muy en contra de esta definición, que es la propia y la correcta, solemos entender que el PODER se manifiesta cuando se ejerce la acción derivada de la capacidad real de ejercerla. Créanme si les digo que el razonamiento que compartiré a continuación, me ayuda cada día a mover montañas:

LA CADENA DE PODER: El poder es muy anterior a la acción ejercida. El poder reside ya en la propia capacidad de ejercerlo. Considero que diariamente recortamos la extraordinaria cadena del poder que está formada por: a) la conquista del poder, b) la capacidad de ejercer poder, c) la acción de ejercer poder. Considero que solemos hacer referencia tan solo a este último paso cuando repetidamente a lo largo de la Historia y en todos los ejemplos de tu vida que imagines, los dos pasos importantes y fundacionales del poder son los primeros

  • LA CONQUISTA DEL PODER: El respeto de los otros -que es el que otorga el poder- se gana a través del mérito propio. Incluso aquellas personas que llegan al poder por méritos de otros, siempre SIEMPRE SIEMPRE deben construir mérito propio. El mérito suele corresponderse no con un acto sino con un hábito o costumbre continuada. Por todo ello, es muy complicado adquirir poder y aquellas personas que tienen poder no necesariamente son las más sabias o las más capaces o las más inteligentes, sino las más pacientes y constantes. Cualquier ejemplo de la historia que el lector o lectora imagine, corrobora esta afirmación.
  • LA CAPACIDAD DE EJERCER PODERSolo tienes el derecho a tener poder cuando otros te otorgan el privilegio de tenerlo. Repita en su mente esta frase anterior hasta que alcance la completa y poderosa comprensión de su significado; creo que le ahorrará muchos problemas. Lo creo porque el poder solo se manifiesta a través del respeto de los otros. El poder, por tanto, se gana pero además lo otorgan otros que juzgan que la persona puede ser poderosa.
  • LA ACCIÓN DE EJERCER PODER: Una vez que se tiene poder, esto es, que la persona lo gana y los otros lo otorgan, es muy sencillo perderlo. Cuanto más poder se conceda o gane una persona, más sencillo será perderlo. Esto ocurre por el hecho de que existe en nuestra mente una imagen nítida y sesgada de la proporción de las cosas que ignora cualquier principio de la probabilidad. En esta imagen, tendemos a recordar que hay decenas de miles de personas que podrían tener poder (todas ellas son inteligentes y capaces) pero olvidamos que solo una fue paciente y constante para ganarlo. Esto quiere decir que nuestro sesgo de confirmación tiende a recordar el inmenso abanico de posibilidades de lo que puede o pudo ser (opciones plausibles) en detrimento de lo que realmente es (reconocimiento y aceptación de la realidad). El gran problema de las personas que siempre viven en lo que puede o pudo ser es que jamás disfrutan de lo que actualmente ya es llegando a minar cualquier posibilidad de mejora o cambio. Siempre recuerdo en mis sesiones que no conozco otro escenario de trabajo ni otro modelo de innovación más exitoso y productivo que la realidad. Todavía nadie me ha enseñado otro escenario útil.

 

MI TEORÍA SOBRE LA CONFIANZA

Quizás uno de los libros que más me cautivó cuando era niño, por su impactante tesis y sus reveladores planteamientos, fue El mito de Sísifo de Albert Camus (Le Mythe de Sisyphe, 1942). El libro comienza con una cita de Píndaro que dice así:

«No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, pero agota el ámbito de lo posible»

Tal vez olvidamos a menudo esta enorme reflexión que reformuló siglos después Ardrey y que me sirve a diario para crecer más y más desde lo humilde y lo pequeño:

«Mientras perseguimos lo inalcanzable hacemos imposible lo realizable»

Comenzaba así El mito de Sísifo recordándonos exhortando al lector a pensar en el sentido de nuestra existencia y en la razón última de que estemos vivos. Como todo existencialista y amante del absurdo, Camus exponía a través de la más alta narrativa que Francia ha dado, que la vida tiene solo el sentido que cada uno queramos darle. Del mismo modo las personas tenemos solo la confianza que otros quieren darnos o que cada uno quiera tener en sí mismo. Sísifo, astuto, hizo enfadar a los dioses y fue condenado a empujar indefinidamente un peñasco gigante montaña arriba. Cuando el peñasco estaba ya en la cima volvía a caer hasta lo más profundo del valle desde donde debía recogerlo y volverlo a empujar hasta la cumbre durante el resto de sus días. Así imagino yo que es la generación de confianza, tan difícil de ganar y tan fácil de perder. Y para una breve aproximación a la generación de confianza y a mi teoría sobre la confianza, invito al lector o lectora a leer aquí y aquí.

 

MI TEORÍA SOBRE LA COMUNICACIÓN

Ya he escrito aquí sobre lo que otros entienden por comunicación y hace poco hablé del protagonismo y la importancia que la palabra ha tenido en mi propia vida. Sin embargo nunca he formulado en un formato breve y comprensible para todos qué atajos exitosos suelo emplear a la hora de comunicarme con los demás. Si al lector o lectora no le importa, también haré referencia a aquellos que no me funcionan nunca en absoluto. En ambos casos expondré mi teoría de la comunicación, por lo que hablaré de asunciones básicas y generalidades útiles a partir de mi experiencia.

Creo que hacemos muy poco el ejercicio efectivo de pensar en la necesidad, la voluntad y la integridad del otro cuando hablamos. Sobre estas tres bases, se basa mi teoría de la comunicación. La idea fundamental es que la empatía real es el valor básico de toda comunicación efectiva:

  • LA EXPECTATIVA AJENA: En todo proceso de comunicación efectiva nunca es tan importante lo que yo quiero decir como lo que la otra persona espera que yo diga. Sostengo que el 80% de comunicaciones que realizamos a diario no resultan efectivas porque solo pensamos en lo que nosotros necesitamos decir y no en lo que la otra persona necesita que digamos. Frecuentemente se defiende que la coherencia en la comunicación depende de que mi mensaje (mi palabra) se corresponda con mis actos (mis hechos). Añado a esta verdad que la coherencia en la comunicación es un proceso bidireccional que se construye y necesita de ambos sentidos (emisor y receptor) para ser efectivo. Si queremos que nuestras comunicaciones sean efectivas debemos dejar de recortar lo que denomino la extraordinaria cadena de comunicación: a) necesidad de que yo diga algo, b) necesidad de la otra persona de escucharlo, c) encuentro de ambas necesidades a través del lenguaje. Generalmente nos saltamos el paso B en nuestros procesos de comunicación, y esto repercute en la falta de efectividad de las comunicaciones. Sobre las necesidades diré tan solo que la mayor parte del tiempo tenemos que suponer la necesidad del otro pero que lo más efectivo en los equipos es que cada persona comparta su necesidad. En aquellos procesos de desarrollo de equipo en que esto ha ocurrido, todos hemos sentido y hecho magia. Nadie puede comunicarse de forma efectiva con nadie a no ser que esta otra persona lo necesite.
  • LA VOLUNTAD AJENA: En todo proceso de comunicación efectiva nadie se dará por enterado a no ser que él o ella mismo quiera. Sostengo que no solo es importante el momento en el que la otra persona tenga la necesidad de escuchar algo, sino también el momento en el que tenga la voluntad de hacerlo. Nadie puede comunicarse de forma efectiva con nadie a no ser que esta otra persona quiera.
  • LA INTEGRIDAD AJENA: En todo proceso de comunicación efectiva es tan importante expresar y exponer el territorio propio como respetar y dejar que la otra parte exprese y exponga el territorio ajeno. La finalidad de la comunicación no es que la otra persona comparta mi territorio sino que los dos construyamos uno nuevo a partir de cada uno de los nuestros. A lo largo de mi vida y aún hoy en mi rutina diaria, nada suele ir peor que aquellos momentos en los que intento convencer a alguien de algo sin darle apenas oportunidad de conocerle. En este sentido, creo profundamente que uno no conoce a una persona cuando te la presentan, sino cuando se presenta, esto es, cuando ella misma decide darse a conocer. Y nadie puede disfrutar de este regalo de la vida si no deja tiempo y espacio al resto de personas para sentirse confiadas. Ningún mamífero sale de su madriguera o se atreve a dar el primer paso sin que otros faciliten y aseguren que por fin ya puede hacerlo.
  • LO QUE TIENES Y LA MEDIDA DE LO QUE DICES: Si no tienes, no gastes. Lo que sirve para la economía, sirve para la comunicación. Nadie puede comunicar algo que no tiene. Solo tienes lo que eres, tarde o temprano te darás cuenta de esto. Por otro lado, «de lo malo a lo bueno se va bien, pero de lo bueno a lo malo, ¡ay qué mal se va!. Cuando tengas que comunicar algo, ten en cuenta que la otra persona se genera expectativas, necesidades y voluntades como hemos visto, de modo que procura que lo que dices no le haga tragar tierra. No es necesario que añada nada más a la explicación que Isidro y Moisés hacen de estos principios de convivencia básica:

 

 

Empezamos de nuevo el curso con trucos y atajos sencillos que te ayuden a lograr el cambio y la mejora en los equipos y personas. Contacta con nosotros si necesitas que te acompañemos en el cambio.

Fuerte abrazo.

 

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la innovación invisible

la innovación invisible

Hace poco escribí algo sobre la generación de confianza. De forma vedada y casi sin quererlo hablé indirectamente de la más extraordinaria vía de innovación continua, mejora y generación de resultados que jamás he conocido. En cierto sentido no recuerdo ningún artículo ni conversación seria en el que no hable de ella. Sin embargo nunca le he dedicado el espacio que se merece en la gran caja de herramientas de sensibilización y responsabilidad que este blog pretende ser para el lector/a. Este será el primer articulo  en el que además de hablar de esta extraordinaria vía de innovación, me atreva a presentarla de una forma concreta y ordenada.

 

realidad

 

ANTECEDENTES BÁSICOS

Desde que aterricé aquí en la Tierra, una de las tendencias más pronunciadas que detecto entre la población humana tiene que ver con renegar -de forma consciente o inconsciente- del único medio posible que he encontrado para lograr algo. Ya sea comprar una piruleta, besar a una persona, arrancar el coche o fundar un gran negocio. Puedo garantizar que este apasionante modelo es el único auténticamente efectivo en cualquier espectro y ámbito de actividad. El resto de todos los modelos o bien están basados en este (por lo que son a todas luces secundarios) o bien se han formulado por oposición a él (y no resultan tan efectivos) Muy a nuestro pesar, la mayoría de personas y equipos desconocen por completo la existencia de este modelo.

Antes de compartir el nombre del hallazgo, pido al lector/a que se siente en un silla cercana y agarre con sus manos algún objeto estable que le sirva de apoyo o referencia. Usted debe saber que el solo hecho de pronunciar el nombre del modelo ha causado terribles mareos y reacciones y en la práctica totalidad de la población humana unas ganas terribles de evasión o pánico. Ruego al valiente lector/a que continúa aún con la lectura de este artículo, que también disponga a su alcance algún dispositivo móvil con el número 112 marcado en la pantalla y listo para ser utilizado en cualquiera de los casos anteriormente enunciados. El revolucionario modelo que hoy comparto con el mundo y que será de enorme utilidad en tu día a día, se llama…

 

REALIDAD

«Odio la realidad pero es el único sitio donde se puede comer un buen filete«

Allan Stewart Königsberg

La verdadera innovación es invisible y se llama REALIDAD. Se trata de un innovador modelo de desarrollo que solemos ignorar. Los científicos aseguran que esta novedosa vía de comportamiento tiene entre 13.761 y 13.835 millones de años. Se puede concluir por evidencia históricas que el ser humano es el único ser vivo del universo que se encuentra todavía en fase de exploración de este modelo. Aparentemente, para cualquier otra criatura la REALIDAD es la única forma de vida. Sin embargo en el caso humano la búsqueda continua de alternativas a este modelo es altamente febril y contagiosa. En otras palabras, hay una gran cantidad de personas -una mayoría de la especie- que puede vivir de espaldas a la realidad la mayor parte de su vida y solo experimentarla en contadas ocasiones. La mayoría de problemas se resolverían si nos parasemos a contemplar la REALIDAD, es decir la situación en su máximo nivel de perspectiva. Pero por lo general la REALIDAD está escondida y cuesta mucho encontrar dentro esa hamburguesa que aparece en el cartel de fuera. Esto ocurre porque en 60 segundos el cocinero no tiene medios para cocinar lo que el diseñar gráfico diseñó en 2 semanas. Tenemos demasiados velos que nos impiden ver la REALIDAD y el verdadero trabajo de innovación no está en añadir más sino en quitarlos. Este es el cambio significativo de este tiempo.

Si embargo usted encontrará complejas e intrincadas teorías acerca de cualquier cosa con el suficiente tiempo y voluntad para hacerlo. Yo suelo decir que tenemos muy pocas teorías y modelos pero muchas excusas que no parecen serlo. En cualquier disciplina y actividad humana usted -lector- hallará sesudas y elaboradas pruebas que argumenten todo tipo de teorías y acciones sin sentido. Por lo general, esto sucede porque todas las personas que huyen de la REALIDAD como modelo de vida y desarrollo personal y profesional, buscan por inercia justificar su propio comportamiento como sea. La última moda está basada en emplear un lenguaje de REALIDAD para hablar de cosas que no lo son en absoluto. Se trata del cumplimiento de una ley de mercado básica, la ley de la oferta y la demanda. Ante una necesidad (demanda) la sociedad fabrica respuestas (ofertas). Ante la necesidad de justificar mi comportamiento, en lugar de acudir a la REALIDAD (baño que sería tremendamente frío y doloroso) acudo a la ingente oferta de otros modelos actualmente disponibles (excusas)

A continuación ofrezco al lector/a dos ámbitos de decisión útiles para ver si uno está ejerciendo la REALIDAD como modelo o está haciendo cualquier otra de las cosas:

 

La gran evasión (P.Gallo, 2010)

La gran evasión (P.Gallo, 2010)

 

1ª DECISIÓN | ACEPTAR O TRASCENDER LA REALIDAD

«… Y en ese momento mis padres se dieron cuenta de que yo había sido secuestrado y se pusieron en acción inmediatamente: alquilaron mi habitación.«

Allan Stewart Königsberg

Usted encontrará largos y costosos procesos de certificación en esos otros modelos que en la mayor parte de casos requieren tiempo y esfuerzo de asimilación. Una vez comience a estudiar cualquiera de estas teorías sin aparente fundamento de REALIDAD se dará cuenta de la magnífica capacidad de generación y asimilación de nuevos lenguajes que posee su especie. Estos lenguajes dan lugar a lo que se denomina -de un modo cruel y malintencionado- REALIDADES. Estas llamadas REALIDADES son pseudo-aceptaciones de la incapacidad generalizada para compartir una misma REALIDAD. Por sí mismas generan a su vez filiaciones e intereses, los cuales hacen uso de cualquier tipo de medios para su subsistencia.

Es importante que el lector/a conozca que la naturaleza del ser humano está basada históricamente en negar la REALIDAD a través de la invención de esas otras REALIDADES. Así, el plural de esta palabra pertenece al ámbito subjetivo del individuo y nada tiene que ver con el singular REALIDAD que pertenece al ámbito objetivo de lo que está pasando aquí y ahora. Ambas formas de vivir la realidad: aceptándola o trascendíendola conviven en una misma persona porque nadie es capaz de practicar la plena conciencia durante todos los momentos de su vida. Nuestro cerebro y nuestro organismo necesitan desconectar y necesitamos -por duro que parezca reconocerlo- que la mayor parte de nuestro tiempo esté dedicada al primero de los polos de desarrollo que voy a compartir ahora. La enorme diferencia en nuestra vida creo sinceramente que viene dada por lo que hacemos con el poco tiempo que empleamos en el segundo de estos polos de desarrollo:

  • A la continua tendencia por trascender la realidad yo la llamo MITO. La herramienta más poderosa del MITO es la CREENCIA. Se trata de elementos que condicionan nuestro comportamiento pero que no tienen una explicación real o fundada en la experiencia. Son asumidos como hechos pero no lo son. Son actos de fe. Considero que el polo de desarrollo del MITO es el ESPÍRITU y creo que es altamente necesario en cualquier persona. En mi caso concreto, clave. En otras palabras, parece que las personas necesitan la mayor parte de su tiempo creer en algo que no tiene explicación lógica pero que les hace moverse. De hecho la gran ventaja de este polo de desarrollo es que es capaz de generar grandes movilizaciones. Los expertos en política, historia, psicología social y comunicación conocen el amplio potencial del componente espiritual. Sin embargo desde el MITO, la CREENCIA y el ESPÍRITU es complicado encontrar un punto de encuentro o consenso constructivo en las relaciones humanas. Es fácil conquistar pero muy difícil mantener. Ya sea a nivel de pareja, equipo o social. Esto ocurre porque este polo de desarrollo humano suele ser restrictivo y totalizador. Esto implica que a menudo una creencia necesariamente niega a otra. Está basado en la seducción, la persuasión y el pulso emocional del individuo. Cuando nos comportamos en clave de MITO, tendemos a partir del presupuesto de que todo tiene una explicación completa y absoluta (dogma) y que está está siempre a nuestro alcance. El problema es que este ejercicio se ha realizado muchas veces a lo largo de la historia y el número de explicaciones totalizadoras es incontable. Esta enorme diversidad de MITOS plantea una enorme dificultad para trabajar sobre esta base. Por otro lado cuando nos comportamos en clave de MITO tendemos a pensar que la REALIDAD tal y como es, no es suficientemente bella y poética en sí misma, por lo que necesitamos una explicación ulterior, suprema o alejada de esa REALIDAD para comprender su belleza. En cierto sentido, cuando pensamos y sentimos el MITO (ya sea un dios, un futbolista, una ideología, tu pareja, un modelo de trabajo o un líder político) tendemos a promover lo que los antropólogos llaman la fabricación del héroe, a menudo harto alejada de la REALIDAD.
  • Por contra, a la continua tendencia a aceptar la realidad, yo la llamo RAZÓN. La herramienta más poderosa de la RAZÓN es el análisis de los HECHOS. Se trata de realidades universales en continuo cambio y evolución pero universalmente válidas hasta que se demuestre lo contrario. El polo de desarrollo humano más logrado por la RAZÓN es el método científico. Este es relativamente nuevo y está basado en la experimentación práctica. Un científico es alguien necesariamente creativo, rebelde y con una gran inquietud por conocer la realidad y mejorarla. Este polo de desarrollo humano suele ser complementario entre sí. Es decir, el enunciado de la ley de la gravedad no entra en conflicto con que podamos o no comer jamón serrano, con la existencia de agujeros negros, con la diversidad racial, las tendencias sexuales o con el movimiento de traslación de los planetas. Todo es compatible y pertenece al ámbito REALIDAD. Y así con el resto de elementos que integran el mundo. Una persona que acepta la realidad suele admitir que no tiene el conocimiento absoluto de la REALIDAD pero que eso es lo único que tiene y que le basta eso para pensar que  se compromete a trabajar para comprenderla más a fondo. Para una persona que piensa en clave de RAZÓN la escasa comprensión de la REALIDAD actual es suficiente.

 

Personalmente no he conocido a nadie que sea capaz de ser o una cosa o la otra, pero sí resulta útil tener en cuenta estos dos polos de desarrollo: ELIJO ACEPTAR LA REALIDAD tal y como es o ELIJO TRASCENDER LA REALIDAD y buscar una explicación en otra parte.

El comportamiento más extendido en los círculos humanos es el MITO, que sigue siendo el pegamento de los grupos sociales. Representa una oportunidad de creación y destrucción mucho más rápida y ágil que la RAZÓN, que requiere de un esfuerzo de largo recorrido (ensayo-error, inducción-deducción,etc…). Por tanto, considero indudable la tremenda utilidad del MITO a corto plazo y creo que se ha demostrado escaso e insuficiente a largo plazo.

Por otro lado, a lo largo de los siglos ha existido una descompensada proporción en el ejercicio de los dos polos de desarrollo. Porque es desde hace apenas 200 años cuando el ser humano se ha atrevido a explorar lo que denomino REALIDAD y solo desde un punto de vista técnico. Es decir hemos logrado fabricar vehículos más veloces, mejorar nuestros derechos humanos, aumentar nuestra esperanza de vida y construir sociedades más justas gracias a la REALIDAD pero en nuestro pensamiento y comportamiento cotidiano rige y se multiplica el MITO. En otras palabras, el corazón humano en principio parece que sigue palpitando por el MITO. Parece que todavía resulta más rentable decirle a alguien TE QUIERO que decirle que consideras que podéis ser biológicamente compatibles.

En este binomio, ¿dónde está pues la utilidad de la REALIDAD como modelo? En que afortunadamente muy pocas personas -con independencia del nivel de MITO o REALIDAD que ejerzan- se negarían a operarse de un cáncer y lograr salir vivos del trance porque saben que de todas las opciones posibles, el único modelo fiable se llama CIENCIA. Es el mayor lugar común de encuentro que el ser humano ha sabido generar, por encima del resto de modelos basados en el MITO. Estos últimos son útiles pero a menudo no suelen ser comunes. Por ello defiendo que la REALIDAD es para cualquier persona el modelo más alternativo, rebelde, competitivo e innovador donde pueden ocurrir las cosas.

 

2ª DECISIÓN | ACEPTAR O RECORTAR LA REALIDAD

«Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida«

Allan Stewart Königsberg

Solemos quejarnos sobre los recortes presupuestarios de un gobierno, los recortes que tenemos que asumir en nuestra casa pero somos muy poco conscientes de los recortes y tijeretazos que asestamos a la realidad todos los días. Y lo malo de la REALIDAD es que si no es entera nunca es realidad y como modelo acaba no sirviendo para nada.

La mayor parte de modelos de innovación empresarial se han basado en analizar lo negativo de una organización. En el colegio nuestros profesores buscaban el número de fallos en nuestro examen. La naturaleza de la memoria generada por el cerebro humano se ha demostrado que es más capaz de almacenar recuerdos negativos que positivos, y también que los pensamientos positivos o condicionantes motivadores son capaces de mejorar las relaciones neuronales y aumentar nuestro nivel de satisfacción. Ante todo lo anterior, existe en la actualidad una creciente corriente de conducta basada no en la psicología positiva (que tiene una base científica reciente) sino en el pensamiento positivo (o pensamiento mágico). De nuevo en un momento en el que el mercado emocional demanda esperanza, no faltan los que saben fabricar oferta a partir de mensajes tremendamente dañinos e irresponsables parecidos a estos que reseñaré a continuación e intentaré desmontar por completo:

 

ALGUNOS RECORTES FRECUENTES DE LA REALIDAD

  • Todo es posible. Nada es imposible si tú no quieres que lo no lo sea. Probablemente esta es la mayor falacia de nuestro tiempo y el más cruel consejo que una persona que necesita apoyo puede recibir en un momento de transición. Los discursos cortoplacistas motivacionales (muy necesarios en determinados momentos pero muy dañinos en otros) están plagados de mensajes como este. Para que algo en tu vida sea posible es evidente que es muy necesario que tú mismo quieras que lo sea, pero no por ello es más evidente que también necesitarás otras muchas cosas. En general nada en la vida es blanco o negro. Tu voluntad, constancia y trabajo harán que ese algo tienda a ser posible pero de ningún modo existen garantías de que vaya a serlo. La superación no consiste en que creas que todo es posible sino en que asumas tu parte de responsabilidad para que lo sea. Ojo con esto porque son dos cosas bien distintas y generan niveles de expectación y frustración muy diferentes.
  • Comparte con lo demás lo bueno y quédate lo malo. Nadie quiere aguantar tus quejas. Seré claro. Pues si eres mi amigo o mi pareja y solo estás para lo bueno, realmente -se sincero contigo mismo- es que no estás por completo. Porque mi vida es una vida plena y como tal está llena de momentos más y menos duros. Del mismo modo que la gente me sonríe y logro grandes cosas, me llegan como a todos algunas decepciones y muchos palos. Y tengo derecho a compartirlo todo y a no negar una parte de mi vida. Porque negando una parte de mi vida, soy solo la apariencia de mí mismo. Otra cosa bien distinta es que nadie soportemos a un quejica, es decir a una persona que es un puñetero electrón. Pero nada tiene que ver decirle a alguien que lo malo se lo quede con decirle que no solo comparta lo malo de su malo. De nuevo son dos cosas bien distintas.
  • Estar alegre es bueno, estar triste es malo. La felicidad depende de la cantidad de momentos en los que estés alegre. (ver Bienestar personal donde desmontamos el MITO de la felicidad como una alegría continua) Me duele la profunda demonización de la tristeza como emoción inútil y dañina para el ser humano. Como todo, una persona que solo está triste tiene un problema y se llama depresión. Pero cualquier persona tiene derecho a compartir que está triste si lo está y tiene derecho a que la reciban y la cuiden si los demás creen que lo merece.
  • Es mejor hablar y analizar lo bueno antes que lo malo. ¿Y qué tal si analizamos todo y vemos las dos partes? Porque seamos una persona, una pareja, amigos o una empresa habremos hecho ambas cosas y habrá que analizarlas todas. En este sentido personalmente creo que algunos modelos como la TEORÍA U y la INDAGACIÓN APRECIATIVA en gestión empresarial y los nuevos modelos de conciencia en crecimiento personal (basados en trabajar lo positivo), son muy útiles para arrancar procesos de autoconocimiento y estrategia pero de nuevo sigo pensando que a largo plazo necesitamos no recortar la realidad. De otro modo, estos nuevos modelos -centrados en lo positivo- pueden resolverse igual de ineficaces que los antiguos modelos -basados en lo negativo-.
  • El pensamiento es fiable, la emoción no lo es. Todo lo que te dicte el pensamiento es sensato y todo lo que te dicte la emoción no lo es. Error. Quizás el mayor error que ha cometido la humanidad durante demasiados siglos. Nuestras emociones también son parte de nosotros y conforman lo que somos. Una vida exclusivamente fundada en nuestro pensamiento es una vida pobre, alejada de la humanidad y las personas. La REALIDAD es TODA LA REALIDAD, no una parte. Un prejuicio muy asumido es que el pensamiento científico no se ocupa de las emociones. En el próximo artículo hablaremos del enorme trabajo realizado hasta la fecha en este sentido. Y aunque seguro que sigue siendo insuficiente, al menos es REAL.
  • Hay que vivir aquí y ahora para el presente. Esta afirmación es también muy dañina porque suele cambiar la perspectiva de las personas hasta perderlas en la urgencia del día a día, donde de nuevo se ahogan y vuelven a quebrarse. Aunque es muy saludable vivir EN EL PRESENTE (de hecho es la única forma de vida conocida) no es una perspectiva nada saludable vivir PARA EL PRESENTE. Cuando presento propuestas de valor a cliente, suelo decirles que lo más saludable sería que al final de la intervención con los equipos fueran capaces de vivir EN EL PRESENTE PARA EL FUTURO. Esta sí es una vía saludable y sostenible. Es muy recomendable que seamos conscientes de que ninguna adicción (ese PARA QUÉ vivir o trabajar desmesurado) es buena:  ni por el pasado, ni por el presente ni por el futuro. La tendencia actual en muchos entornos y grupos sociales es cambiar ese estado tradicional de VIVIR EN EL PASADO (en los prejuicios, creencias y recuerdos nada fiables) a ese estado de VIVIR PARA EL PRESENTE (en la urgencia y el inmediato plazo). La vía de la innovación basada en la REALIDAD solo admite que la única forma de vida es VIVIR EN EL PRESENTE PARA EL FUTURO. Así es como el resto de las especies lo hacen, amigo/a. Intentemos aprender de ellos.

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el working dead

Abro aquí una serie de post sobre perfiles laborales sociópatas que creo que puede ser interesante de cara a evaluar por qué ocurren algunos de los fenómenos de endogamia ejecutiva que vive mi entorno inmediato.

A menudo en nuestras organizaciones vivimos la reposición continua de una especie de spin off recurrente de una famosa serie norteamericana. Hemos adaptado la realidad del muerto viviento a nuestro entorno laboral desde hace muchos años. De hecho somos precursores de esa ágil y proactiva forma de entender la conquista del mundo. Parecemos disponer de un gen innato y a menudo también hereditario y vírico al que conocemos de 9:00 a 18:00 h. como The Working Dead.

El working dead, conocido como el cabeza-gacha o el acongojado en algunos territorios, es un tipo (o tipa) enajenado que cumple con su trabajo sin apenas rechistar, asume lo que «le viene dado», no emite queja y sufre frecuentemente los abusos de un jefe bastante malvado a cambio de un loable derecho de pernada que todos conocemos como «nómina». El lema del working dead es, de hecho, TODO POR LA NÓMINA. Hasta el punto incluso de sufrir grandes trastornos antilaborales de la personalidad y llegar a anular su condición de persona en favor de la de número con gran orgullo. Hablando en lenguaje cotidiano, se trata de un contrastado caso de mosquita muerta latente que las mata callando. Sin embargo en ocasiones el working dead hace uso de alardes de rebeldía y se atreve a abrir la puerta a su jefe sin que éste se lo haya pedido. Estos graves momentos de tensión sostenida le generan no poco estrés que a continuación veremos como diluye:

Cartel promocional de FALLING DOWN (Un día de furia, Joel Schumacher, 1992) en el que se ve a un afamado working dead: Bill Foster

Desde los puestos directivos se aboga porque este tipo de perfiles mansos adquieran el mayor peso posible en las estructuras y equipos de trabajo. Sencillamente son útiles para asumir discursos impuestos ya que manejan una alta predisposición al conformismo. Durante años el working dead acumula una frustración diaria, minuto a minuto, proyecto a proyecto, hasta que encuentra una oportunidad de posicionarse directamente proporcional a la magnitud de las tragaderas que posee. Es en ese momento cuando manifiesta los primeros brotes de Síndrome de Estocolmocon sus antiguos secuestradores de vida propia o antiguos jefes working dead, a quienes antes temía pero no respetaba y con quienes ahora en el ejercicio de su nuevo poder, idolatra y empatiza . En este proceso de conversión de larva zombie a gran insecto viviente el working dead, ante su incapacidad y falta de responsabilidad para gobernar las situaciones de forma ética y respetable para todos, comienza poco a poco a justificar cualquier actitud autocrática o abusiva en las relaciones laborales. Es el momento en el que asume que lo importante es el fin, su fin, y que para ello vale cualquier medio. Su lema entonces crece: TODO POR LA NÓMINA PASE LO QUE PASE, CAIGA QUIEN CAIGA.

Pero sin duda si hay algo que caracteriza al working dead es su capacidad de camuflaje. En el gran reino laboral, estos especímenes representan uno de los mayores logros de la mímesis artificial autoinducida. El working dead se desaparece a sí mismo a su antojo y se repliega en su pequeño cubículo de vida ajeno a cualquier problema que no sepa resolver para mayor deleite del resto de su equipo. Como alcanza puestos directivos, presume incluso de esta capacidad ante el resto de mortales con las siguientes palabras: «Para mí delegar es básico. Establecer una relación de confianza con tu equipo es fundamental«. Detrás de estas bellas palabras se oculta, no obstante, una carencia de liderazgo y ejecución que nada tiene que ver con la habilidad de la delegación. Se trata, como podrán comprobar en sus organizaciones, de pura supervivencia. Durante tal vez décadas, como un pequeño camaleón en busca de su refugio confortable, logra sortear cualquier adversidad con su llave mágica: la sumisión. La enarbola como herramienta exitosa y hace uso de ella en cualquier situación límite o debate… si es que alguna vez es posible ver a un working dead en un debate.

El working dead jamás muestra de forma abierta o sincera ningún tipo de pasión ni apego por ninguna idea. No es que sea humilde, es que jamás se expone ni se enfrenta a ninguna situación clave que pueda resolver algo. Solo es propiedad de su nómina, a quien debe pleitesía y obediencia ciega hasta que otra nueva nómina la supla. El working dead es solo militante de sus intereses. Egoista, huraño e indirecto, reúne los requisitos fundamentales del líder liberal en un modelo de producción empresarial exitoso como el que la humanidad vive actualmente.

La mayor parte de seres laborales tienen un arma de supervivencia efectiva y eficaz. Nuestro working dead no podía ser menos en medio de la gran jungla laboral. Su arma de supervivencia es: EL MIEDO. Lo abraza como desposeido de cualquier otra esperanza. Lo utiliza antes de escalar arriba entre sus víctimas como una herramienta de contención y de defensa propia. Después, cuando ya está en lo alto y saciado, como herramienta de ataque. Una vez ha vivido con el miedo, lo más sencillo para él es provocarlo. En todas sus etapas de crecimiento el working dead tiende a adquirir compromisos sociales que le sojuzguen y sometan hasta casi anular su propia vida en favor de esos compromisos.

Sin embargo el más terrible caso de working dead, aquel que ya no puede cambiar su suerte porque tiene enraizado el carácter zombie en su interior, es el working dead que no evoluciona, el que siempre conserva su rutina opaca y miserable durante quizás la única vida que le será dada, el que acude cada mañana con la certeza de que todas las mañanas serán siempre fotocopias en blanco y negro de esa misma. Es el temible caso del working dead continuo. Es altamente peligroso ya que acumula una terrible furia interior que es capaz de matar cualquier tipo de sueño o cambio en su vida y ejercer una presión vertical y hacia sus lados que genere un clima vírico adverso.

Esto ocurre porque el habitat natural del working dead es la gran empresa y los equipos cuyos jefes avasallen o no sepan dialogar. Sus necesidades básicas son una silla, una mesa, un ordenador, cajoneras completamente vacías y horizontes sin fotografía de otros working dead familiares o posibles seres  con los que pueda tener un vínculo humano afectuoso. Algunos compañeros, los mismos creativos y trabajdores de equipo que serán despedidos en cuanto ascienda el working dead, suelen llamarle «hombre gris» o «sinsangre». Pero el working dead es ajeno a cualquier tipo de vínculo durante su actividad diaria. Él solo teje y teje el tiempo sin contribuir a ningún otro progreso más que el propio hasta que le favorezca un cambio de aires o le sea pagada su falta de voz y de conciencia.

El working dead está ahí, pero tú no lo sabes, no lo espera, está acechando, forma parte de tus peores pesadillas. A menudo viste camisas dos tallas más grandes y pantalones colgantes con enormes cinturones opresores. No dice buenos días, no dice buenas tardes, pero está ahí. Si le tomas el pulso, está vivo. Si le riegas para que realice la fotosíntesis emitirá un pequeño quejido semejante a una protesta. Pero no es una planta aunque queda aparente a menudo en los despachos.

¿Es posible motivar a un working dead?, ¿Conoce usted un caso cercano de working dead?, ¿El working dead nace o se hace?, ¿Hay vida más allá del working dead?

El gran mensaje para el working dead es que sí, hay vida más allá de todo eso y es posible un cambio. La mala noticia es que hay que trabajar con los demás por ese cambio cada día 😉

AVISTAMIENTOS REALES:

Ejemplos famosos de working dead continuos, quizás la subespecie más agresiva y violenta en su interior de este perfil, son Bill Foster (cuya furia estalló en mitad de un atasco de tráfico en Falling Down o Un día de furia) y el extraño caso de Gregor Samsa, protagonista de La metamorfosis de Franz Kafka, que mutó en insecto por una frustración rutinaria acumulada que anuló el sentido de su condición humana.

Lo personal y lo profesional

Cortados a la misma medida, podemos llegar a ser extremadamente diferentes. No debemos olvidarlo.

Cortados a la misma medida, podemos llegar a ser extremadamente diferentes. No debemos olvidarlo o intentar controlar de forma artificial nuestra naturaleza para sentirnos más seguros. Puede ser un sacrificio irreversible...

Aunque tengo tiempo para comer prefiero emplearlo en redactar este post y luego comer cuando pueda. Porque lo vale. Esperaba con ansia un debate que se ha planteado en mi casa a raíz del artículo de M.J. Iglesias “Las empresas pierden 1.800 euros al año por cada empleado adicto a las redes sociales”. Más aún cuando yo no soy adicto (tengo que negarlo para poder serlo :). Me muevo en otra dimensión que no considero más avanzada pero al menos si algo más innovadora que el discurso “controlemos las redes porque la gente se está relacionando y ya no da dinero”. Sobre todo porque debemos evitar las vendas y dejar de ver heridas. Todos los comentarios emitidos son personales y cariñosos. No pretendo adoctrinar e intento mostrar lo que considero básico en algunos principios que me mueven a relacionarme y a aprender de los demás. Vayamos por partes:

  1. En Febrero murió mi abuela, en marzo un amigo íntimo, a todos nos ha pasado esto o algo mucho peor y es un ejemplo claro de lo que voy a exponer. ¿Es una información personal o laboral? ¿Hay algo que sea solo personal y solo laboral? Ok, me explico: Mi jornada laboral y personal es de 24 horas, mi esperanza de vida es de 81,2 años. 711.312 horas es el tiempo exacto que me ha sido dado estadísticamente para desarrollar mi talento, capacidades, carácter y aportación al mundo. No hago distinción entre qué es personal y laboral, todo forma parte de mi vida, no se, simplemente no se distinguirlo. En un momento concreto de mi vida que no se precisar, me vino de forma natural el estar siempre conectado con el resto y conmigo mismo. Es complicado puesto que la sociedad está pensada para vivir en formato compartimento-estanco o caja pero yo no se hacer pausas de 8-14 horas para trabajar ni pausas de 16-10 horas para vivir. Algunos psiquiatras ya han dado nombre a este nuevo fenómeno surgido a raíz de un mundo conectado 365x24x7. Es complicado de entender porque a menudo me encuentro muros y barreras que separan ambas cosas incomprensiblemente, más aún cuando considero que soy productivo esas 24 horas del día y que cada cosa que hago en esas 24 horas es útil para mi familia, pareja, empresa y perro, incluso sabiendo que no tengo perro. Incluso cuando duermo o descanso porque eso es necesario para que pueda tener salud mental y seguir vivo. No entro a una hora determinada a producir en mi vida, vivo durante esas 24 horas y espero vivir hasta completar esas 711.312 horas y ser productivo todas ellas. Me quedan 466.032 horas y quiero aprovecharlas y que me dejen aprovecharlas porque el único estrés que tengo es que se trata de muy poco tiempo . Seré más productivo y más feliz cuanto más me dejen aprovechar ese corto periodo de tiempo. ¿A qué considero aprovechar ese periodo de tiempo? A estas cuatro cosas: que mi familia sea completamente feliz incluidos descendientes, que mi pareja sea completamente feliz incluidos amantes, que mi empresa sea completamente feliz incluidos clientes, que mi perro salga mucho a la calle, coma y me devuelva el palo que le lanzo. Cualquier intento de restricción en cualquiera de estos cuatro sentidos, me parece molesto e incomprensible y aunque a menudo lo he tenido que aceptar, tiendo a neutralizarlo para conseguir poner en valor mi forma de entender la vida. La muerte de mi abuela me ha afectado, la de mi amigo más, tanto personal como laboralmente. No me quito mi personalidad para trabajar igual que no me la quito para tomar cañas, lo contrario es deshonesto y tarde o temprano insostenible. Si se quiere entender, bien; sino hay un problema. Ventaja de ser así: no tengo horarios. Inconveniente de ser así: no tengo horarios. La persona que me acompaña lo sabe. Dicho lo cual, es lógico tener que adaptarse a unas horas productivas para coincidir todos en una puesta en común en realtime, pero no es lógico considerar que porque el 77% de la gente mande mails personales o se conecten a redes sociales en esas horas, no están siendo productivos. Tal vez lo hagan porque no tienen tiempo para hacerlo fuera y seguro que si lo hacen su labor es más llevadera y a la larga esas pérdidas tienen un ROI intangible que debemos valorar.
  2. La frase: “Conectarse es mucho más discreto que salir a tomar café o a fumar un cigarrillo” me parece lamentable. Analiza por qué la gente quiere salirse a tomar un café (lo mismo son personas y necesitan descansos!!!) y no el hecho de que se atrevan a sustituir sus distracciones por otras…
  3. Insisto en que esta intervención me ha llevado tiempo y en que sigo siendo productivo para mi empresa, para el cliente y para la gente de la que me rodeo y me rodea… Me quedan 466.031 después de que acabe este trozo de pizza y este filete de pollo… Y el tiempo pasa… pero yo he preferido escribir este post a comer. ¿Por qué? porque creo que puede ser más útil aunque nadie me pague por hacerlo…

Aún siendo tan sumamente raro, la gente con la que he trabajado tiene buena opinión de mí pero me pasa otra cosa sumamente extraña: la mayor parte de relaciones que he establecido en el tradicionalmente llamado entorno laboral (un 80% aprox) han acabado siendo parejas o amigos. Tal vez yo haya tenido mucho que ver, pero sin duda demuestra que no podemos evitar humanizar los entornos sobre los que actuamos. Luchar contra ello no se hasta qué punto es realmente productivo. Bueno, creo que es una buena reflexión… controlarnos OK pero ¿para qué? Alvarez de Linera dice: “se suman redes sociales, los chats, la mensajería, el intercambio de archivos y una artillería de recursos que pueden convertir el acceso indebido a internet en la principal causa de pérdidas de horas de trabajo” pero lo dice porque vive de asesorar a la gente en esos temas.

El auténtico problema no es que chateemos, el problema es no entender que la cadena de Ford desde el sentido más puro cada vez tiene menos sentido… El futuro no es uniformizar ni castigar (ese cuento ya lo hemos vivido) sino aprovechar las sinergias discontinuadas, dispersas geográficamente, multiculturales y multidioma para generar valor con mucho esfuerzo y más trabajo… Tener asalariados no es contratar vidas o interrupciones momentáneas de sus vidas, es contratar fuerza creativa y productiva, motores de dinamización y riqueza, en definitiva poder aprovechar sinergias y no disponer de “recursos” a mi antojo… No hay propietarios de personas, solo hay personas.

La mayor parte de relaciones profesionales productivas que he establecido se han producido a través de networking con gente con la que ni siquiera podría hablar porque viven a miles de quilómetros de distancia. Los señores controladores de redes formulan que no hay bien que por mal no venga pero yo creo que en este caso de la web 2.0 mi ejemplo propio puede demostrar que no hay mal que por muy bien no venga. ¿Seré una excepción? No, he conocido a muchos #outofthebox muy similares… y sí, ninguno tan peculiar…

The company men

Cartel promocional de la película The Company Men de John Wells (2010)

Cartel promocional de la película The Company Men de John Wells (2010)

Despertad y levantaos. Hoy vamos a hablar de la vida real, del corporativismo histriónico y de la incapacidad de superar el miedo cuando éste se establece como forma de gobierno y sobre todo cuando las personas que participan del drama ni siquiera son actores de reparto y ocupan sin embargo papeles protagónicos.

Primero quiero contaros una historia personal. Imaginad a un hombre consecuente que se levanta a trabajar cada día y viste uno de sus nueve trajes. Trabaja con corrección y todo el mundo está contento con su forma de lograr objetivos y beneficios. Imaginad que tiene dos títulos universitarios, dos masters en tecnología y dirección de empresas y cursos de especialización en su sector. Ha estudiado y trabajado en al menos dos trabajos y dos facultades durante los últimos 8 años. Imaginad que tiene experiencia en sector público y privado, que ha logrado trabajar en grandes firmas de consultoría y ser reconocido profesionalmente. Imaginad que vive de alquiler en una casa que ha logrado amueblar dia a dia desde el primero en el que solo dormía en un colchón. Está creciendo socialmente y su alma hambrienta ya tiene vida propia. Se alimenta de esperanza y fe en las personas; quiere ganar dinero pero no quiere tener que eliminar a nadie para hacerlo.

Imaginad que ha sido educado para triunfar en los mejores colegios desde bien pequeño. ¿Tenéis ya esa foto?. Tal vez os suene, seguramente dobléis la expectativa de cada uno de los elementos enunciados. No subestimo a mis lectores 😉 Imaginad que un bastardo que ni siquiera sabe su nombre y ha logrado escalar posiciones a base de chupar pollas y estar callado le cita a una reunión en su despacho. Imaginad que también llama a otro desgraciado para sacar el valor de tachar a una persona. Los tres, desigualmente personas, hablan de forma distendida en el despacho hasta que el gran bastardo le comunica al joven prometedor, con cartas de recomendación de clientes, que debe salir de la compañía. Imaginad ahora que ese joven en lugar de derrumbarse les da una lección de humanidad y les desea que nunca se encuentren en su situación, que el sistema es insostenible y en algún momento el hecho de que los lameculos asciendan y los trabajadores proactivos y creativos se vayan, va a suponer la quiebra del sistema. Imaginad que el joven con apenas unos años de experiencia tiene que escuchar al lacayo aventajado y altamente experimentado alegar que él ha sobrevivido a dos EREs y que no es tan trágico quedarse sin trabajo joven. Esta historia, entre otras que me ha tocado vivir, me ocurrió hace dos años. El lameculos es gerente experimentado, yo seguí creciendo en otros mundos. Amigos, la forma en la que vivimos no da más de si. Ha quebrado y rota en miles de pedazos desmenuza en su caída muchos de los valores que creíamos esenciales: respeto, lealtad, amor, esfuerzo, sacrificio, mérito.

El genial personaje Phil Woodward, antiguo ejecutivo de ventas interpretado por Chris Cooper espera su turno como una persona más para una entrevista de trabajo junto a candidatos con la mitad de años. Mensaje: no pierdas la perspectiva de las cosas, dentro de unos años, tú tendrás los suyos. No eres tan importante ni mejor que otros, simplemente alguien cree que lo eres hasta que deja de creerlo y debes volver a convencerle, cada vez con menos posibilidades.

Hoy les quiero hablar de una película que acabo de ver en mi salón. Se trata de The Company men de John Wells (2010). Un crudo y voraz testimonio del entorno laboral del neoliberalismo. Con un más que excelente guión del propio Wells, el largometraje analiza las consecuencias de que una serie de bastardos sin más principio que su lucro personal se hayan adueñado del sistema financiero. En la película, del mismo modo que ocurría en la genial Up in the air de Jason Reitman (2009), se analiza la capacidad de destrucción social del tejido empresarial, esta vez desde el punto de vista de las mismas personas que encumbraron ese modelo de gestión y ahora se ven en la calle en busca de sí mismos. Un reparto de lujo con Tommy Lee Jones, Ben Affleck, Kevin Costner, el gran secundario Chris Cooper y la enviadiable esposa Rosemarie DeWitt completa un discurso redondo. The company men es un retrato emocionalmente desgarrador y a veces cómico con grandes conversaciones que deberían invitarnos a la reflexión sobre qué consideramos éxito y qué fracaso. En la película se tratan problemas acuciantes y escandalosos de nuestra sociedad actual como la falta de respeto hacia la experiencia y los mayores; la falta de valoración, captación y retención de talento; el interés cegado a corto plazo; la sobrevalorada estima de nuestro nivel de vida en detrimento de nuestra calidad de vida y las relaciones familiares y personales que se ven afectadas por la extrema y ridícula dependencia de nuestra felicidad a nuestro entorno laboral.

Reproduzco algunas de las conversaciones para convenceros de que es una película fundamental para tí, que eres el protagonista:

En una conversación entre un director recién despedido y su cuñado, éste dice:

– El otro dia lei sobre lo que dijo tu amigo Salinger (el presidente de la compañía) en el club. Dice que ganó 700 veces más que el trabajor promedio de GTX. ¿Crees que Salinger trabaja 700 veces más que un soldador que se tiene que pasar todo el dia dentro de un tanque?

En una conversación entre el director despedido y su mujer, éste la mira a los ojos y le comenta el siguiente párrafo que refleja la débil barrera casi inexistente que separa lo que hoy tiene valor y lo que no:

– Las cosas no volverán a ir de maravilla. Estoy tratando de conseguir un empleo. Salgo todos los dias desde hace tres meses para conseguir un empleo. No me han hecho una oferta. He acudido a todos nuestros conocidos y a muchas personas que no conozco, y he rogado, he rogado, coño. Por una idea, algo. Hay miles de masters en administración ahí fuera. No tienen hipotecas, ni hijos y trabajan 90 horas a la semana pero no consiguen nada. ¿Quieres que sea honesto, Maggie? Soy un desempleado perdedor de 37 años que no puede mantener a su familia.

Durante el segundo proceso de despido masivo, el vicepresidente de la compañía, que ha levantado la empresa desde que esta tenía un solo empleado, habla con el director de RRHH. La conversación es la siguiente

– Me aseguré de que todos estos despidos fueran sometidos a escrutinio legal.

– ¿Y el ético?

– No estamos violando ninguna ley, Gene

– Creo que siempre pensé que nos regíamos por un principio más noble que ese, Paul

La siguiente conversación refleja la falta de escrúpulos y el cinismo radical al que se obliga a la sociedad para mantener un establishment moral autoimpuesto. Medio borracho, tras semanas de haber sido despedido, uno de los directivos más flamantes de la empresa, habla con el vicepresidente en una barra de un bar intentando abstraerse de su desgracia:

– Llamé a la consultora encargada de buscarte un empleo. Me han dicho que no vas alli desde hace dos semanas. ¿Qué tal si te llevo a casa?

– No puedo ir a casa. Lauren no quiere que los vecinos sepan que me despidieron asi que no puedo volver hasta las 6. También me hace llevar el maletín. ¿Viste el periódico esta mañana? Hicieron una lista de cuánto ganaron los presidentes de las compañías. ¿Sabes quien es el número 1 de la lista?. James Salinger de GTX (su mejor amigo y el hombre que les ha despedido a ambos)

Y por último, en un alarde de coherencia obligada, el director industrial le comenta al vicepresidente lo siguiente mientras tira piedras contra el edificio de su antigua empresa:

– ¿Sabes lo peor? El mundo no se detuvo. Los periódicos siguieron viniendo, los regadores se apagaron a las 6 y Jeff mi vecino todavía lava su carro cada domingo. Y mi vida terminó y nadie se dio cuenta.

Os dejo sin mencionar las mejores conversaciones y momentos para cuando veáis la película vosotros mismos. Espero que disfrutéis y podáis sacar conclusiones propias de un retrato del ritmo patético al que nos vemos obligados a responder: Más, en menos tiempo y mejor (en baremos de exigencia inhumana) sacrificando lo mejor de nosotros mismos (nuestra humanidad). Tengo claro y es la enésima vez que lo repito que las organizaciones del futuro no serán las que rompan familias o sean capaces de generar sus propios valores por encima de los personales de cada empleado, sino aquellas que marquen la diferencia sabiendo valorar y cuidar de las personas. Porque de este modo, todo el mundo querrá trabajar en ellas motivado y todo cliente querrá contar con personas en lugar de autómatas.

Suerte y sueño, amics.