Círculos de poder vs Cambio vs Realidad

Posted by on Jul 15, 2010 in HUMANISMO y TALENTO

No entrando aún en el fomento de la élite y las castas sociales que muchas de las escuelas de negocio practican -incluida ésta de la que voy a hablar-, quisiera dar a conocer la BRITE Conference, evento anual organizado desde hace poco tiempo por la Columbia Business School. Esta escuela de negocio cuyo máster más económico asciende a 125.040 dólares USA y es solo accesible a través de esponsorización y becas, ha focalizado su esfuerzo en el fenómeno crowdsourcing aplicado a la innovación y al cambio social, y en la idea de Desarrollo Sostenible generando grupos de estudio e interés como Green Business Club enfocado a dinamizar las prácticas sostenibles dentro de la institución; el Social Enterprise Club centrado en el estudio de los fenómenos Red y que potencia la relación y comunicación entre distintos perfiles investigadores con los mismos intereses; y por último el International Development Club que se dedica a “crear oportunidades para el desarrollo en comunidades emergentes” como reza en su propia web. La mayor parte de estos pequeños grupos no pertenecen a la red de Centros de Investigación de la CBS pero sirven para financiar e interconectar a los estudiantes y actores de la Escuela de Negocios. Sin embargo hay algo realmente innovador en la apuesta de la Columbia Business School por el fomento de valores como la sostenibilidad en sus estudios, que me hace creer que sea posible utilizar estos silos de conocimiento -en la mayor parte de casos, sectarios- para divulgar un nuevo modelo de comportamiento social. Las escuelas de negocio no han sido hasta ahora otra cosa que centros de poder donde se forma a los futuros líderes -término del que recelo entendido tal y como se entiende en estos círculos- que perpetúan el paradigma social y económico de nuestro tiempo. Sin embargo a través de estos cambios y tímidas incursiones en los fenómenos sociales, tal vez podamos cambiar la dinámica de las escuelas donde los ricos y poderosos -o los que quieren serlo- acceden a la información y técnicas para gobernar el mundo. La BRITE Conference, dedicada a la revisión y exposición de nuevos modelos de innovación, es un ejemplo de esta apuesta por el crowdsourcing orientado a negocio pero no el único. El 8 de Octubre de este año tendrá lugar en Nueva York la Social Enterprise Conference 2010, evento especialmente interesante para todos aquellos que deseen conocer los nuevos modelos sostenibles de negocio y la influencia y capacidad motriz de la multitud (el crowd) sobre la economía. La conferencia está organizada por la Columbia Business School y cada uno de los grupos de interés dependientes que hemos enunciado.

Como vemos, el contenido es interesante aunque el envoltorio no parece consecuente. Cada año el Finantial Times publica un ranking de las primeras escuelas de negocio a nivel internacional; de esos núcleos que completan la formación de los graduados universitarios con aquellos conocimientos de primera mano que los exitosos ejecutivos de las mayores empresas imparten desde su púlpito de incuestionable prestigio. Entre los selectos miembros de esta lista encontramos la London Business School, Amsterdam Business School, ESADE, Instituto de Empresa, IESE y muchas otras escuelas asociadas a universidades americanas como Standford, Harvard o la propia Columbia de la que hemos hablado en esta entrada. Resulta interesante recorrer este directorio y ver cómo el Finantial Times mide el éxito de los estudiantes que han pasado por cada una de estas escuelas. Parece que los alumnos que pasan por la Columbia Business School aumentan su salario un 121% logrando una media anual retributiva de 160.000 dólares USA. El directorio ofrece la posibilidad de que usted mismo pueda comparar el posicionamiento de las diferentes escuelas de negocio y así ver una relación diferencial de capacidades. Personalmente recelo de este listado y todas estas clasificaciones me dan pánico. Cifrar el éxito de un centro de formación (ya sea guardería, escuela, instituto, academia, universidad,…) en el salario que obtienen los estudiantes me parece ridículo y un tanto sospechoso como parámetro de análisis. Tal vez deberíamos abordar el éxito de una escuela en su capacidad de generar actores para el cambio, personas que puedan mejorar nuestro entorno, facilitadores de buenas prácticas que contribuyan activamente con su actitud y actuación en cada una de sus profesiones a un mundo sostenible y equilibrado. Estos indicadores sin duda son difíciles de medir, pero a menudo lo más complejo resulta luego lo más gratificante y el esfuerzo sería enormemente constructivo. Se trata de qué valores transmitimos a nuestros niños (entendiendo por niños a los futuros leones de manada) y en qué medida primamos o entendemos como éxito determinados parámetros.(1)

Digo que me parece sospechoso porque el dinero llama al dinero y en círculos endogámicos donde el que tiene dinero es el que ha cumplido una serie de etapas y el que cumple una serie de etapas es el que tiene dinero, no parece existir posibilidad de otra interacción fuera del círculo. Digo que me parece ridículo porque sin duda es ilógico que un percebeiro gallego mida el éxito de su día de pesca tan solo por la cantidad de moluscos que sea capaz de atesorar en ese día, sin atender a ningún otro aspecto como el estado en el que haya quedado la costa en la que ha pescado esos percebes o la capacidad de reproducción de los mismos para conservar la especie en un futuro más que inmediato y por tanto conservar su fuente de alimento. Aún siendo tan egoistas como para fijarnos solo en nuestros propios intereses (retribución salarial, trabajo estable, casa infinitamente grande, coche deslumbrante) sería de idiotas no ver más allá de los cinco días siguientes. Si nuestro percebeiro quisiera pescar la mayor cantidad de percebes posibles, nada mejor que un bulldozer para arrasar la costa y obtener entre la flora y fauna muerta tantos ejemplares como quisiera. Sin embargo no es ese el objetivo, no se trata de perpetuar un paradigma insostenible, no hablamos de pan para hoy y hambre para mañana o de cambiar los estamentos sociales de la edad media por las clases económicas de la edad moderna; se trata de sobrevivir y sobre todo de aprender a convivir con el resto de nuestra realidad sin abstraernos de ella. Si la sinergia resultante del esfuerzo de un brocker en Wall Street al revalorizar un valor supone consecuentemente el despido de 20.000 trabajadores en China cuyo único sustento sea ese trabajo; sin duda algo no va bien. Y no va bien aunque ese brocker gane 160.000 dólares USA y el CEO de la empresa en alza que ha revalorizado su agencia de inversión gane el doble y la escuela de negocios donde ambos estudiaron ascienda a la posición 6 en lugar de la posición 7 en el siguiente directorio de un periódico. No se trata de más sino de mejor.

Nuestra felicidad no puede ser una isla al margen de la realidad que nos rodea de forma inmediata o a miles de kilómetros de nosotros; menos aún en una sociedad intercomunicada donde la fuerza debe residir en la capacidad de control, anticipación y participación que la multitud formada y con conocimiento tenga sobre el individuo o individuos que actúan en su nombre. No seamos plutócratas porque hoy más que nunca podemos cambiar y mejorar. Ya hemos visto que el sistema no funciona, hemos visto que la casa quedó en ruinas. Podemos seguir viviendo en ella a la espera de que no llueva de nuevo o reforzar sus cimientos y rehacerla para poder vivir con dignidad. Tenemos los medios, lo que ahora se cuestiona es si tenemos suficiente voluntad. Aprovechar este impulso para algo constructivo es una elección personal que entiendo imprescindible. Esto no significa no atender a nuestros propios intereses, sino casar éstos con la realidad del mundo en que vivimos. Ganar mucho dinero no es malo, pero ganarlo gracias a que otros no ganen practicamente nada, es algo lamentable; si no somos capaces de distinguir este matiz, tal vez la oportunidad del cambio pasé por delante de nosotros sin que podamos disfrutarla.

(1) Nota: Puede parecer paradójico que alguien dedicado exclusivamente al software libre no obtenga las mismas ganancias que netas que alguien que se dedique exclusivamente al software privativo, pero no obstante los modelos de negocio que genera resultan igualmente productivos e incluso más solidarios socialmente.

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