por David Criado | Feb 23, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Vaya mierda de guerra: el papel de fumar en un `lao´, el tabaco en el otro, y nosotros en medio«
Juan Eslava Galán, La mula
Durante años me he enfrentado a una cruda realidad: la honestidad en el trabajo sale cara. Y aún así merece mucho la pena apostar por ella. Tengo innumerables ejemplos de ello a lo largo de mi carrera profesional, tanto en mi propia vida como en las vidas de los demás. Después de todos estos años puedo decir con orgullo y con dolor que optar por lo correcto en situaciones clave de tu vida profesional, implica pagar un precio muy elevado.Así que he pensado que sería interesante compartir algunos ejemplos reales del precio que he pagado -y estoy decidido a continuar pagando- por no vender mi alma al mejor postor, ni bajar la cabeza o apartar la mirada ante las continuas muestras de tiranía, bajeza moral o deshonestidad que suelen quedar impunes en el mundo empresarial. Hace ya varias décadas decidí que no quiero alimentar un mundo miserable para las siguientes generaciones. Y en eso sigo y estoy.
Antes de continuar, bueno es recordar que algunos artículos previos podrían completar a éste. Por ejemplo, anteriormente escribí sobre Las 2 éticas empresariales de obtención de beneficios y mi posición al respecto. También me declaré Contra la tiranía del cliente y el abuso del proveedor. Me he mojado igualmente sobre La verdad en el mundo de la formación y la consultoría. Y más recientemente he expuesto la absoluta inmoralidad y bajeza moral que impera en la Captación de clientes en el mundo digital y de la que me he propuesto no participar. Todo ello contra mis propias posibilidades de facturar mucho más, claro está.
Dicho esto, vamos al meollo. Enumero aquí algunos casos que he vivido en este tiempo:
SOCIOS A LA GRESCA: En la mayoría de ocasiones mi contacto en el cliente es la propiedad o la gerencia, de manera que la interlocución con los decisores suele ser directa. En no pocos casos los socios suelen estar de morros. El que no ha tenido serias diferencias con otro socio, se ha visto afectado por el movimiento de un tercero, y quién más y quién menos conserva fundamentales diferencias sobre cómo debe evolucionar la empresa. Estas rencillas son completamente normales y se sobrellevan bien cuando hay un buen reparto de beneficios y la cosa funciona. Se lleva mucho peor cuando la cosa no rueda como antes o algún pequeño malentendido ha causado agitación. En general -seré muy claro- lo que suelo ver en los socios de empresas asentadas (con facturación recurrente y negocio que llega a mercado) no es honestidad, es más bien un ejercicio medido de comunicación entre ellos y una continua tentativa de suspensión en la asunción de riesgos. Hay confianza entre socios pero cuesta hablar con claridad y a menudo es necesario que venga alguien de fuera a azuzar reflexión y favorecer una toma sensata de decisiones. En la medida de mis posibilidad, ahí entro yo.
CONFESIONARIO DE RRHH: Una de las situaciones más recurrentes que he presenciado durante estos años es la del director/a de RRHH confesando frustrado que trata de parchear las grietas de una cultura corporativa atropellada que hace aguas a diario ante la negación de la realidad de los socios y financieros, generalmente ocupados en recortar costes y multiplicar beneficios. Algunas personas que me contactan lo hacen por recomendación de otras, y solo cuando ven en la primera conversación que tengo mucha experiencia conociendo entornos empresariales diferentes, se abren y muestran su descontento. Otras veces la persona que contacta conmigo lleva leyéndome varios años y noto que nuestra conversación viene a ser algo así como un «Necesitaba saber que había alguien más que pensaba estas cosas para no sentirme solo«. La mayoría de ellos tratan de humanizar y abogar porque las personas miren más allá del inmediato plazo, pero se chocan continuamente contra un muro. Muchos de estos profesionales han sido directores de RRHH en 3 o 4 empresas y no han cesado de buscar infructuosamente un lugar en el que poder sentirse bien con su labor. Reproduzco preguntas literales que me hacen para que entendamos el nivel de frustración que manejan: «¿Es así en todos lados?», «¿Hay alguna empresa en la que se pueda ser director de RRHH y te den recursos y medios para hacer tu trabajo?», «¿Crees que las empresas pueden cambiar de verdad?», «¿Hay alguna forma de hacer las cosas en el mundo empresarial que sea diferente a lo que llevo visto ya en 4 sectores?», «¿Se puede ir más allá de cursos y formaciones cortoplacistas y planes de carrera que no mejorar la vida de nadie?» A menudo cuando hablamos de las posibles vías de trabajo, les noto respirar, y en todos y cada uno de los casos se repite la misma muletilla: «Esto ahora hay que validarlo y podemos seguir adelante».
REGULACIÓN CONDUCTUAL AVERIADA: Siempre recuerdo esto en todos mis clientes: cuando el precio de hacer algo bien y el precio de hacerlo mal es lo mismo, que nadie lo dude: la persona lo hará mal una y otra vez. Cuando el sistema de recompensas y castigos está averiado, surgen entonces dos fenómenos que es necesario abordar: el de las personas íntegras silenciadas, y el de las personas miserables que se victimizan a la luz y enturbian en la sombra. En la medida en que iluminamos a los primeros para que adquieran protagonismo, y tratamos de integrar a los segundos desde la responsabilización directa de las consecuencias de sus acciones, todo irá bien. Los dos casos más explicados en detalle son estos:
PERSONAS ÍNTEGRAS SILENCIADAS: Son personas cuya autoridad moral, sensatez, prudencia y ejemplaridad todo el mundo reconoce pero que permanecen en silencio por miedo a entrar en conflicto con sus compañeros, o por temor a posibles movimientos de silla o represalias. Son profesionales visibles en el trabajo diario pero que tratan de hacerse invisibles cuando la conversación aborda temas nucleares o difíciles. Prefieren permanecer de medio perfil y no mojarse antes de jugársela y pronunciarse sobre uno u otro tema. Las causas en mi experiencia son tres: desencanto tras años pegándose contra un muro, exceso de ruido provocado por compañeros más ruidosos e insensatos, y resignación a su empleo y condiciones actuales desde el punto de vista de mero trabajo alimenticio. Por supuesto, que la labor para que estas voces emerjan suele ser ímproba y es una maravilla comprobar cómo con el tiempo y el adecuado cuidado, estas voces se crecen.
PERSONAS MISERABLES QUE SE VICTIMIZAN A LA LUZ y ENTURBIAN EN LA SOMBRA: Cuando el sentido ético está averiado, aquellas personas que tradicionalmente se avergonzarían de tener dos caras, las ejercen entonces con total impunidad. Se trata de personalidades o comportamientos altamente contagiosos que una vez sienten que pueden enturbiar cuanto deseen en favor de su causa sin que haya regulación de ningún tipo, se entregan a una desenfrenada carrera de corrillos, comentarios y dardos. Dado que una de mis 3 especialidades es la gente verdaderamente chunga, es bueno que los equipos vean cómo cambia el comportamiento de personas de este tipo cuando se encuentran en un entorno regulado y cuando no se encuentran en él. Con estas personas mi estrategia a lo largo de los años ha pasado por la compasión humana, el enfrentamiento directo desde la elegancia y la promoción de valores básicos de convivencia y respeto a los compañeros. De cientos de casos y empresas, solo en 2 ocasiones concretas de mi trayectoria profesional con 2 empresas diferentes, 2 personas miserables (que lo eran con sus compañeros, con su empresa y lo fueron igualmente conmigo, como no podía ser de otro modo) lograron imponer su voluntad contra el interés de su empresa y sus compañeros. En ambos casos la razón fue la misma: la absoluta desidia y falta de valentía y regulación por parte de propietarios, socios o consejos directivos que optaron por tomar la decisión más cómoda y la menos saludable: mantener el cáncer, expulsar el remedio. En ambos casos el precio que tuve que pagar por defender un mínimo de honestidad fue muy alto tanto para los empleados de ambos clientes como para mí. Ellos perdieron la oportunidad de cambiar y se quedaron con los dos mojones a los que no quisieron hacer frente, y por mi parte huelga decir que perdí ambos clientes. En ambos casos podía haber dado la razón a las 2 personas miserables y continuar facturando. En ambos casos decidí no hacerlo. Me consta que la cosa ha seguido yendo a peor en lo tocante a desregulación conductual en las dos situaciones y contextos, y esto -más que la pérdida de los clientes- es lo que más me duele. Quizás sea útil recordar lo que pienso de las personas miserables: que solo lo son porque ignoran o andan lejos de la belleza y las cosas importantes de la vida, y que solo lo seguirán siendo mientras no les ayudemos a dejar de serlo, ya que ellos no han podido dejar de serlo por sí mismas.
ARMONÍA ARTIFICIAL: Hace años Patrick Lencioni mencionaba como una de las principales fases para la conformación de un equipo, la necesaria superación del temor al conflicto. Esto se reflejaba en lo que él denominó la ruptura de la armonía artificial, es decir, el comienzo de la sinceridad mutua en las conversaciones desde la asunción de una vulnerabilidad necesaria que surge cada vez que expresamos algo que verdaderamente importa. Cuando hablar sale gratis y cuando hablamos desde el temor a ofender al otro o retratarnos, estamos exigiendo en la práctica que la situación que queremos resolver, continúe. El problema de la armonía artificial no es solo que genera un ambiente de mierda, negativo y cenizo del que nada bueno puede extraerse. Es sobre todo que propicia un inmovilismo que impide la asunción de responsabilidad propia (el accountability famoso) y la mirada hacia adelante. De nuevo, entre cientos de casos, solo en 2 casos (uno de ellos coincide con el anterior caso) me he encontrado con equipos que tras el acompañamiento se resisten a tomar responsabilidad propia o romper su miedo. En ambos casos huelga decir que decidí interrumpir mis servicios por honestidad con el cliente y con las personas con las que estaba trabajando.
OPORTUNIDADES ENVENEDADAS: Otro ejemplo acerca de pagar un alto precio por la honestidad en el trabajo, tiene que ver con las ocasiones en las que he rechazado oportunidades de trabajo con facturación cuantiosa. Las razones han sido en todos los casos distintas pero comparten el mismo motivo decisor: sentía que no debía hacerlo aunque fuera a obtener haciéndolo enormes beneficios. Recuerdo un caso en el que el trabajo era éticamente reprobable y se basaba en delatar en un informe a las personas con las que había estado trabajando. Me negué a ello de lleno en base al compromiso explícito y verbal de confidencialidad que tenía con aquellos a quienes había estado sirviendo. En otro caso rechacé trabajar en un proyecto en 3 países con una persona que considero éticamente reprobable. En otro caso que me viene a la cabeza me ofrecieron participar de un negocio que creo que hace que nuestro mundo sea una puta mierda en términos educativos, y ni siquiera valoré estudiarlo. En varios ocasiones trabajando por cuenta ajena antes de montar mi negocio, pude ser el mismo lameculos de consultoría que muchos compañeros a mi lado estaban siendo, y que siempre acaba igual (socio egoísta, forrado de dinero, divorciado, solo y terriblemente despreciable como persona). En más de 2 grandes consultoras me negué a serlo. Y quizás por recordar una última ocasión -o bastantes- en varios momentos de mi negocio no he podido comenzar a trabajar con clientes interesantes -que otros se han acabado llevando- porque no me he prestado a regatear el precio de mis servicios hasta precarizarlos. Huelga decir que en todos los casos mencionados, perdí la oportunidad de ganar muchísimo dinero. Y aquí sigo.
Creo con estos ejemplos, situaciones cotidianas y anécdotas, haber demostrado que los entornos de trabajo que hemos generado suelen hacernos pagar un alto precio por practicar la honestidad, que -todo sea dicho y reconocido- no muchas personas están dispuestas a pagar por nobles y comprensibles razones (familia, hipoteca, plato de comida). Toda mi comprensión hacia ellos. Tranquilos, cabrones, ya me quedo yo -que también pago casa, comida y familia- con las consecuencias de hacer lo correcto 😉
***
Si lo que has leído te ha gustado, te invito a conocer la Carta de Sevicios de acompañamiento al cambio de vorpalina.
Y te invito a unirte -bien al programa o por módulos- a la ilusionante edición 2026 de TRAINING DAYS Academy Está centrada en 3 objetivos: Entender tu época, Honrar tu cultura, y Facilitar un cambio responsable.
Échale un vistazo, amigo/a. Te va a gustar.

***
por David Criado | Ene 31, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Sé noble en cada pensamiento y en cada acto»
Henry Wadsworth Longfellow
Hoy quiero explicar por qué desde hace años dedico todos mis esfuerzos a fomentar una clase dirigente ilustrada. Hablo de una minoría selecta de dirigentes empresariales y servidores públicos que se sienta responsable de sus sociedades y obtenga enormes beneficios propios a base de generar bienestar colectivo. Lo teníamos, lo habíamos logrado, pero algo a partir de la década de los 80 y los 90 nos hizo pensar que no había que cuidarlo. Y lo perdimos. Perdimos a esa clase dirigente que todavía se comportaba en términos de lealtad social y honestidad aristocrática.
Contra los discursos utópicos que quieren horizontalizar las organizaciones y las sociedades en medio de un tiempo cada vez más vertical y jerárquico, hoy quiero explicar por qué estoy convencido de que favorecer minorías dirigentes ilustradas es el camino. Por qué la tecnificación managerial e inmoral de las escuelas de negocio, literatura empresarial y congresos está generando generaciones de líderes desconectados del mundo, que solo buscan su propia supervivencia, que no se hacen rico favoreciendo el progreso moderado de los demás sino contra el bienestar de éstos. Dejemos de envilecer el comercio y los negocios y comencemos a rescatar una vocación honesta y responsable de servicio.
La actual desidia y el bajo nivel de ejemplaridad social y moral de nuestros actuales dirigentes públicos y privados, tiene -como todo- su explicación en la Historia. Recuerda y glosa muy bien el maestro Rafael Atienza, marqués de Salvatierra, en su magnífico libro «Heredar el mérito: las aristocracias y el empeño dinástico» el largo camino de decadencia dirigente que hemos vivido a lo largo de 1000 años. Aunque el ensayo tiene mucha enjundia y representa el mejor repaso a la Historia de las clases dirigentes que he leído hasta la fecha (y he leído bastantes), trataré de resumirlo en este breve artículo y en 4 momentos históricos clave hasta llegar a la decadencia política pública y privada actual.
Comenzamos.
𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: Ese camino arranca en un mundo construido sobre las ruinas de la ejemplaridad grecorromana para formar una clase dirigente dinástica y hereditaria con marcada vocación de servicio público, liderazgo militar y administración del Estado. Esta primera foto la conforma una clase dirigente que construye las aristocracias del medievo y las órdenes de caballería, casas nobiliarias y titulos dirigentes de la primera, segunda y tercera modernidad (España, Francia, Inglaterra). Esta clase dirigente hereditaria se mezcla en sus últimos años hasta bien entrado el siglo XIX con la emergente burguesía financiera y comercial -los nuevos dirigentes «privados»- que busca reputación social y cuotas de prestigio. Logra abrirse paso con dificultad entre desamortizaciones y repúblicas, entre supresiones reales de órdenes nobiliarias y fundación de otras nuevas, y en un creciente estado anacrónico de defensa de privilegios.
Es -seamos claros- una clase dirigente hereditaria cuyo balance es excelente en términos históricos pese a los abusos y atropellos de los que tenemos constancia. Es una clase dirigente formada por familias que se reparten el mundo pero sienten el deber moral de liderar sus propias batallas, servir a los asuntos públicos contribuyendo a menudo con el pago de enormes impuestos, y generando una jerarquía social del honor en la que todo el mundo dentro de su rol aspira a ser respetado. Son familias que se forman de manera ilustrada, con los mejores artistas y sabios de sus correspondientes épocas, en el lujo material más evidente desde la aceptación de un rol paternal de cuidado de las familias que dependen de ellos (agricultores, aparceros, villas, pueblos, ciudadades, condados,…) Ocupan lugares destacados del liderazgo público (civil, militar, religioso, económico) y con el tiempo contribuyen a crear pensamiento filosófico, político, cultura. Crean y se forman en las mejores universidades de sus respectivas épocas y territorios, crean las naciones actuales y las forman las instituciones sociales que hoy disfrutamos. Tienen en definitiva una clara vocación de servicio público y ejercicio responsable del poder, salvo atropellos deshonestos que todos conocemos y escarceos, rivalidades y enfrentamientos dinásticos continuos. Digamos que su capacidad de hacer daño a la sociedad es limitada por el Honor y el espíritu de servicio que se les presupone.
𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: En esta segunda foto de la Historia vemos la emergencia de las grandes fortunas burguesas en el renacimiento y la modernidad que genera las grandes repúblicas italianas, los grandes imperios modernos, y es sustituida por las grandes fortunas monopolísticas del siglo XIX, por el nacimiento de la nueva aristocracia dirigente privada. Petroleo, energía, comunicaciones, tecnología, industria. El campo a la ciudad. El vasallo por el obrero. La primera gran acumulación de capital de Occidente. Los últimos enfrentamientos de imperios hasta el triunfo de Inglaterra. Empresarios dirigentes que todavía ven honroso el ejericio público, que ambicionan enormes beneficios pero continúan conservando un sentido de la obligación y la responsabilidad para con las sociedades a las que proveen de bienes y servicios. Grandes crisis sociales y financieras pero gran vocación filantrópica y social. Las dos cosas. El espíritu del honor empresarial prevalece sobre la ambición global y desmedida sin vergüenza.
𝗧𝗘𝗥𝗖𝗘𝗥𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: La nueva aristocracia meritocrática ilustrada que llega tras la IIGM, esa que se forma en el primer Kings College, en las École francesas, las academias italianas, en la última España franquista y la primera España de la transición democrática ansiosa de libertad, esa para la que sigue siendo prestigioso símbolo de éxito dedicarse al gobierno y la administración públicos del Estado. Una nueva aristocracia de personas de todo estrato social tras la II Guerra Mundial que genera el Estado de Bienestar, el desarrollo equilibrado, las economías saneadas, la expansión de la cultura. Emerge la figura del pensamiento libre, las grandes ideologías que los intelectuales ponen en entredicho. Es una clase dirigente que nos hace pensar, suma cultura, crea educación, favorece el progreso de las clases más bajas y fomenta la familia. Hace que las economías crezcan y compitan entre sí pero conservan su amor por el territorio, su vocación de dirigentes nacionales que comienzan a operar en el mundo todo a un mayor ritmo. Hay progreso pero no hay aceleración. Hay industria y abusos pero hay solidaridad común, comunidad y atención. Hay grandes oportunidades y canales de comunicación pero hay foco y el nivel educativo continúa siendo alto. Estándares sociales que favorecen la satisfacción personal y la identidad colectiva. Una maravilla.
𝗖𝗨𝗔𝗥𝗧𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: La actual clase dirigente. Por decir algo. La de los empresarios que aprenden a imitir y replicar modelos de la economía parasitaria que destrulle tejido social, cultura, biología, y fagocita estados y derechos. La de Steve Jobs, la de Elon Musk, la de Donald Trump, la de multimillonarios que precarizan la experiencia humana. La de los plutócratas que viven para sí mismos, los que aborrecen el pensamiento libre, a los que -lejos de liderar la creación de leyes y normas sociales de convivencia como hacían las antiguas clases dirigentes- les estorban las leyes y las normas, les sobran las soberanías nacionales, les molesta la libertad de prensa y los que radicalizan y polarizan tribus humanas globales. Esa nueva aristocracia que es mucho peor que todas las anteriores, más egoísta, más endogámica, que genera la mayor desigualdad social de la Historia, ajena a cualquier espíritu de servicio público si no es para el beneficio propio, esa que disfruta de la justa democratización del acceso a la universidad, que está motivada no ya por un espíritu de servicio al Estado sino por una sed inusitada e individualista de éxito personal y enriquecimiento propio. Es la aristocracia empresarial del más puro egoísmo sin fisuras ni matices, la exaltación del fuerte sobre el débil, el desprecio por la cultura y la Historia, el adanismo y el presentismo absolutos, la mediocridad vacía resultante del culto absoluto a la meritocracia sin ningún sentido del deber o del honor colectivos.
Hecho este recorrido, ¿Por qué me obsesiona favorecer minorías dirigentes ilustradas?
Por estos motivos:
- Porque la excelencia académica y de conocimientos es contraria al actual analfabetismo dirigente
- Porque recuperar el sentido de la responsabilidad, el honor y la moral curará y limpiará la actual clase dirigente destructiva
- Porque la ilustración y el cultivo de la fe en el ser humano y sus valores colectivos nos librará del individualismo cainita actual
- Porque solo parándonos y mirando en perspectiva, aprendiendo a ver el mundo, podremos mejorarlo de forma significativa
- Porque las humanidades que en épocas anteriores ilustraban a anteriores empresarios, hoy también pueden ilustrarles
- Porque nadie puede tomar buenas decisiones si solo persigue su beneficio económico
- Porque quiero educar a dirigentes que se sientan responsables de su sociedad, que lideren y sean ejemplares
- Porque el mundo merece algo más que los dirigentes políticos y empresariales que hoy tenemos
- Porque llevo dos décadas trabajando con empresas y se que necesitamos salir de la estupidez y dispersión colectivas
Soy consciente de que lucho contra gigantes, de que mi vocación de servicio y acompañamiento a los dirigentes choca de lleno con los estándares de precarización educativa actual. Se que elijo el camino dificil y día a día en mis sesiones y proyectos con empresarios y dirigentes opto por huir de la simplificación y las fórmulas mágicas, y que eso a menudo hace que no llegue a tanto gente. Lo se, pero elijo trabajar para un nicho mínimo de personas que verdaderamente quieran sentirse bien liderando nuestra época.
***
Si esta propuesta te entusiasma y quieres educarte en otra forma de liderar la empresa y el cambio, te invito a que conozcas la edición 2026 de TRAINING DAYS Academy Está centrada en 3 objetivos: Entender tu época, Honrar tu cultura, y Facilitar un cambio responsable.
Échale un vistazo, amigo/a. Te va a gustar.

***
por David Criado | Sep 24, 2025 | DESARROLLO PERSONAL

«El apartamento de abajo tenía el único balcón de la casa.
Vi a una chica de pie en él, completamente sumergida en el crepúsculo otoñal.
No hacía nada que yo pudiera ver salvo estar allí de pie,
apoyada en la barandilla del balcón, manteniendo unido el universo»
maestro J.D. Salinger, A girl I knew, 1948
A menudo basta con estar. Es suficiente con limitarse a observar y permanecer presente. Alguien sufre y le dejas lamentarse. Alguien disfruta y le ves celebrarlo. Alguien habla y le ayudas a escucharse. Las palabras entonces se convierten en sentido. Eres testigo para poder testificar. Dejas de poner o pagar precios para poder apreciar. Y como nada significativo nace de la fuerza, brota de cuando en cuando el silencio para domar el ruido. Se diría que el mundo se detiene y que el tiempo -suspendido- se dilata. No es que todo pase lento o rápido, es que parece como si no pasara nada mientras ocurre todo a la vez. Notas cómo alguien que parecía cerrado te da la bienvenida, y alguien que parecía abierto se cierra. Pero tú eres uno con la calma y en cada frase se relajan las tensiones y todo empieza a fluir.
La clave reside en no necesitar que pase algo diferente a lo que ocurre. Aceptar que uno tiene voluntades y deseos pero que en este momento y lugar no son útiles. Cada una de tus palabras subraya la importancia del otro. Dedicas todos tus esfuerzos a hacer que se explaye y no que se limite. Hablas para entenderle. Escuchas para hacerte entender. Asistes a un intercambio de miradas e ideas del que no eres solo una parte sino el observador de todo. Te ves estando con el otro para poder ser en común.
Una buena conversación es un dulce instante prolongado. En ella nadie vence ni pierde por completo. Las personas se reconocen mortales y semejantes entre sí. A menudo no comparten premisas ni conclusiones pero se ven recorriendo juntos un mismo viaje de luces y de sombras. Y aquellos que les observan lo ven. Quienes asisten a esa enorme proeza se saben parte de ella en la distancia. Porque se identifican con el esfuerzo mutuo de querer comprender. Ven a otros buscar lo que ellos buscan. Tocan con la yema de sus ojos y huelen con sus oídos que lo que está pasando es verdad. Su sonrisa delata que aquello merece la pena pero sobre todo merece su alegría.
***
Consulta nuestro catálogo de servicios de acompañamiento al cambio o solicita más información a david.criado@vorpalina.com
LA 5ª EDICIÓN ONLINE DE TRAINING DAYS ESTÁ YA EN MARCHA.
Echa un vistazo al dossier y disfruta de alguno de sus módulos o solicita plaza para la siguiente edición completa.

***
por David Criado | Jul 24, 2025 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Tuve el valor de hacerme las preguntas esenciales y salí limpio de la prueba»
maestro Julio Cortázar
Este breve artículo viene a completar reflexiones anteriores respecto al cambio como disciplina y profesión. Hoy me centraré en reflexionar sobre el papel que cada uno de nosotros puede jugar dentro de un sistema. Tomaré el mundo empresarial como objeto de estudio y hablaré de 5 actitudes que definen la manera en la que las personas se posicionan con respecto a un sistema dado.
A efectos de formular un principio de entendimiento común, en el contexto de los sistemas humanos consideraremos SISTEMA al conjunto de asunciones básicas, creencias, normas, dinámicas, mecanismos y procesos que mantienen o permiten determinado comportamiento social funcional, esto es, orientado a un fin o unos resultados.
Trabajaremos con el siguiente gráfico de creación propia como mapa referencial:

En el gráfico podemos ver 2 áreas de comportamiento diferenciadas:
SISTÉMICA EMPRESARIAL RESPONSIVA: La que tiene el fondo verde es definida, está limitada por una frontera clara y precisa que marca lo que está dentro y lo que está fuera. Representa el comportamiento sistémico que adoptan la inmensa mayoría de personas como forma lógica y legítima de ganarse la vida y prosperar. Es una sistémica empresarial basada en la provisión de certezas, una ficción de seguridad tranquilizadora y una constante dinámica de premio que ofrece una serie de recompensas tangibles a todas aquellas personas que están dentro del sistema, es decir, que comparten y defienden sus ideas, participan directa y activamente de su funcionamiento, y contribuyen de forma operativa a la consecución de resultados. Esta sistémica empresarial responsiva, se mantiene viva en la medida en la que se dan dos factores de mantenimiento esenciales: 1) Será más sólida cuanto mayor sea el número de actores que dependen de su funcionamiento (INERCIA SISTÉMICA), 2) Será menos permeable o modificable en la medida en la que la red de interdependencias generada sea más compleja y tupida (SEGURIDAD SISTÉMICA). Es importante notar que los sistemas se modifican -y no necesariamente cambian su motivación y finalidad originales- adoptando sucesivas actualizaciones que en el gráfico se representan como Actualización (n.0). Una actualización de un sistema es una adaptación de lo que siempre ha sido con la intención de influir o transformar en la realidad cambiante a la que sirve o le rodea.
DISIDENCIA EMPRESARIAL PROPOSITIVA: Por oposición a la anterior área de comportamiento, ésta es indefinida y no tiene límites claros, por lo que podríamos definirla como un área difusa. Los actores que operan en este área lo hacen fuera del sistema hegemónico, por lo que el propio sistema tiende de manera implícita y explícita, consciente o inconsciente a castigar o penalizar cualquiera de los comportamientos que se dan aquí. Existe pues un riesgo evidente y continuo, palpable y notable para aquellas personas que desde fuera del sistema pretenden cambiarlo. Ese riesgo puede materializarse en una actitud de rechazo directo o indirecto del sistema respecto a cualquiera de las proposiciones de cambio que se formulen.
Además de estas 2 grandes áreas de comportamiento, vemos 5 comportamientos sistémicos. Yo invito al lector a que a medida que va leyendo la taxonomía de actitudes sistémicas ponga cara a personas de su entorno en el sistema del que participa. Cada comportamiento se da en «n» personas o «n» veces en una actualización de sistema dada. Es importante recordar que todos los roles enunciados a continuación son necesarios para el funcionamiento del sistema, todos prestan un servicio útil, si bien en función de los reguladores éticos de cada sistema, unos perfiles son a menudo más honrados o mejor tratados por el sistema que otros:
CONTRIBUCIÓN ACRÍTICA: Son personas que ven, oyen y callan. Resistencia total al cambio hasta que no quede más remedio, siendo fieles a la curva de adopción de innovaciones. Se limitan a beneficiarse del sistema manteniéndolo vivo con su contribución pero sin ninguna intención ni compromiso de mejorarlo. Aunque parezca paradójico, son las personas a las que siempre premiará más el sistema porque representan la base sobre la que se sostiene su arquitectura de creencias y asunciones. El obediente y sumiso es tanto más útil para un sistema empresarial dado cuanto más grande es, tal y como hemos visto. Este comportamiento ni siquiera se diferencia en color del sistema, porque directamente es el sistema en su coherencia conductual.
GATOPARDISMO: Este comportamiento hace referencia a la famosa novela de Lampedusa en la que el personaje de Tancredi declara a su tío Fabrizio una máxima que define la picaresca sistémica: «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie». Precisamente esta es la finalidad y realidad de los gatopardismos en el mundo empresarial. Grandes piruetas, fanfarrias, fuegos artificiales, metodologías, programas de cambio, planes estratégicos, rebrandings, transformaciones tecnológicas supuestamente disruptivas,… todo ello representa en la práctica la esencia del gatopardismo empresarial. Que todo cambie a simple vista para que todo siga exactamente igual. Aunque la intención del gatopardista -tanto interno-empleado como externo-proveedor del sistema- es aparentar grandes dosis de innovación, en la práctica es un limpiador de conciencias empresarial que aporta sensación de movimiento a un sistema profundamente estático en sus fundamentos y dinámicas. En el gráfico este comportamiento tampoco se diferencia del sistema porque es también puro sistema pero desde la incoherencia conductual. Tengo decenas de ejemplos de compañeros que activamente colaboran en el gatopardismo empresarial y sin ningún pudor diría que la mayoría de directores de innovación y estrategia que he conocido durante estas décadas son gatopardistas altamente sofisticados.
CONFRONTACIÓN: Ante un sistema dado la más dura y cruda posición es la confrontación. Personas que viven continuamente confrontando y se dan de bruces -tal y como se observa en el gráfico- con una resistencia empresarial contumaz que solo deja permear de muy cuando en cuando algunos inputs. Son auténticos revolucionarios que viven en el precipicio de la fricción, que soportan estoicamente los envites del sistema y mantienen altos niveles de desgaste y frustración ante una complejidad sistémica creciente que rechaza las alternativas. Tengo igualmente ejemplos en el mundo del cambio empresarial de personas que parecen nacidas para vivir en este continuo sufrimiento. Solo ellas pueden llamarse verdaderamente rebeldes porque se rebelan contra algo que consideran inapropiado o injusto y pretenden cambiarlo. Solo ellas se han ganado el derecho a ser respetadas como rebeldes dentro del marco propositivo -aunque el adjetivo se aplique hoy a gatopardistas de todo tipo- porque solo ellas son castigadas por el sistema de forma absolutamente dura y ejemplar.
AISLAMIENTO: Siempre queda la opción de retirarse, la elección de dar la espalda al sistema, salirse de él y diseñar una vida que necesite la mínima interacción con la inercia colectiva dominante. Las personas que adoptan esta actitud con respecto al sistema -para a menudo tratar de crear otro nuevo- viven aisladas o en su defecto tratan de crear un modelo de relaciones al margen del sistema que conviva con él para lo que sea esencialmente necesario y nada más. Aunque podríamos considerar en esta actitud a las personas que crean comunidades alternativas o modelos de relación paralelos de forma proactiva y constructiva, también pertenecen a este comportamiento todas las personas desengañadas que bien porque no necesitan nada del sistema o bien porque el sistema ya no les exige dar nada, se permiten vivir al margen de él, algo que sería un lujo para los contribuidores acríticos.
CUESTIONAMIENTO: El cambio razonable de todo sistema viene del cuestionamiento. Cuestionar es ante todo atacar directamente a las certezas, negar que una creencia que se daba por cierta lo sea. Cuestionar es plantear diálogo, permanecer -como se observa en el gráfico- con un pie dentro y otro fuera del sistema para ser capaz de aportar ideas y planteamientos que resuelvan problemáticas que fueron generadas dentro del sistema. Por contraposición a la confrontación, este comportamiento es conciliador, realista y pragmático. No pretende grandes revoluciones sino reflexiones poderosas que inviten a una toma de decisiones sensata, valiente y abierta. Cuestionador y confrontador comparten ambos una misma ética de vida: viven a partir de sus convicciones y son fieles a lo que consideran correcto, con la salvedad de que el confrontador a menudo pierde su vida ante el altar de sus razones.
Algo que resulta lógico pero que se suele olvidar y recuerdo a menudo en las sesiones: Da igual lo que seas, lo que te veas obligado a ser en un momento de tu vida, o lo que te haga saber que eres uno de estos roles. Puedes ser el que quieras, pero lo que no tiene ningún sentido y es profundamente amoral es que pretendas ser lo que no eres y que el resto te lo compremos. Seas el rol que seas, si te avergüenzas de ello, trata de cambiar a otro; y si estás cómodo en él, sigue con él, pero -insisto- pase lo que pase no vayas de lo que no eres. Porque se nota. Y mucho.
Los roles arquetípicos de cada uno de estos comportamientos parecen claros: El contribuidor acrítico es un secretario del sistema, el gatopardista es el político que lo defiende, el confrontador es el soldado que lo combate, el aislado es el ermitaño que huye de él, y el que cuestiona el sistema es el filósofo, el hacedor de nuevas realidades que no necesita adular o menospreciar la que ya es. El cuestionador tiene un compromiso con la realidad y a la vez un compromiso con la mejora de esa realidad. Cuestionando las certezas demuestra su lealtad.
Espero que hayas disfrutado la lectura. Gracias por tu tiempo.
***
Consulta nuestro catálogo de servicios de acompañamiento al cambio o solicita más información a david.criado@vorpalina.com
LA 5ª EDICIÓN ONLINE DE TRAINING DAYS ESTÁ YA EN MARCHA.
Echa un vistazo al dossier y disfruta de alguno de sus módulos o solicita plaza para la siguiente edición completa.

***
por David Criado | Jun 17, 2025 | DESARROLLO PERSONAL

«El antiintelectualismo ha sido esa constante que ha ido permeando nuestra vida
política y cultural, amparado por la falsa premisa de que Democracia
quiere decir que mi ignorancia vale tanto como tu conocimiento.»
maestro Isaac Asimov, 21/01/1980
Defiendo la necesidad continua e imperiosa de vivir con los pies sobre la tierra. Defiendo una realidad incómoda y difícil en la que no negar la verdad para poder seguir con tu vida. Defiendo el mundo real, ese que va más allá de todo lo que damos por supuesto. Defiendo la obligación de mancharme, el gozo de reconocer que existen los matices, que tienes espacio y tiempo para los errores. Defiendo una realidad imperfecta sobre la que aprender y de la que no necesites huir continuamente. Defiendo una vida significativa en la que no existir negando la condición humana ni la biología, una vida basada en disfrutar la belleza de lo evidente pero también en construir la esperanza de un horizonte futuro. Una vida con un mar de posibilidades y un cielo sobre nuestras cabezas pero con los pies en la tierra.
Una de las características que mejor define nuestra época es nuestra alergia a la realidad, o si se prefiere nuestra elevada militancia en la ficción. Nos encanta evadirnos de la realidad, vivimos a diario para no ejercer nuestra responsabilidad respecto a lo que somos, hacemos o promovemos con nuestras ideas, acciones y comportamientos. Denomino ficción al proceso de negar o huir de la realidad con el ánimo consciente o inconsciente de inventar, promover, comprar o vender ideas, relaciones o métodos que se basan en premisas completamente irreales pero que nos proporcionan altas dosis de autoengaño y una falsa tranquilidad eventual. Hay ejemplos por doquier de esto que digo: Los intangibles se han convertido en los valores más determinantes del mercado, el ser aspiracional como sujeto de consumo sustituye al ser real como sujeto de soberanía, y el individuo solipsista y profético desbanca el poder motor que tradicionalmente ostentaba el colectivo.
Buscamos sentido en el camino fácil y despreciamos con indiferencia el esfuerzo fundado en afrontar lo difícil. Depositamos nuestra fe ciega en relatos, narrativas, métodos o modelos milagrosos que vienen a ejercer de atajos sobre los que apuntalar nuestra esperanza. Aunque esta burbuja de ficción no es exclusiva de nuestra época y proviene de un largo decantado milenario de símbolos, mitos y creencias habilitantes, me atrevo a decir que la ficción se ha convertido en el centro de los actuales sistemas relacionales y operativos. En otras palabras, aquellos que dominan la creación de ficciones supuestamente redentoras son hoy mucho más determinantes que nunca.
Esta militancia acrítica en la ficción podría denominarse LA IDEOLOGÍA TOTALITARIA DE LA POSMODERNIDAD, y es hoy común a personas de cualquier signo, clase o identidad político, religioso o social. Estos son sus elementos característicos:
La pérdida del sentido contextual de lo humano en relación a su entorno a tres niveles de alienación progresivos: distanciamiento de los ciclos y comportamientos naturales, pérdida de las lógicas de relación asociadas a la dinámica de las tradiciones culturales, y desconocimiento de nuestra posición temporal en relación a la larga historia de la humanidad. Nuestro distanciamiento con la naturaleza aumenta a pasos agigantados al mismo tiempo que los ciclos naturales se revelan contra una explotación intensiva de sus medios que lleva décadas siendo inasumible. El multiculturalismo o el interculturalismo han logrado que la enorme mayoría de personas desconozcan las tradiciones culturales de las que provienen y que les permiten disfrutar hoy de ciertos privilegios y derechos que consecuentemente dilapidan. Por extensión el común de los mortales desconoce su lugar en la Historia y la obligada humildad que deberían tener sus ambiciones en relación al legado de siglos o milenios que tiene la obligación de atesorar. Este adanismo conductual es como una tabula rasa, como un cráneo vacío sobre el verter todo tipo de ideas, conductas o sentimientos sin sentido del espacio, el tiempo, o las dinámicas culturales o biológicas. Aislado en su mundo individualista, el ser humano sin contexto pierde su dignidad.
El triunfo de lo novedoso y efímero sobre lo permanente y continuo. Algunos conceptos son un buen testimonio de esta época: Futilidad pasajera, evanescencia emocional, aceleración vital, ambigüedad expositiva, tolerancia relativista, seducción cautivadora. Hablo en otras palabras del encumbramiento de lo inconsistente y lo débil en detrimento de lo duradero y lo sólido. Hablo de perder cierta filosofía sapiencial y sentido común útiles para la vida diaria, para sustituirlos por declaraciones performativas. Hablo de una existencia estética que nubla, eclipsa y sitúa en la periferia a las distintas posibilidades de existencia ética. Una novolatría posmoderna que convierte todo lo nuevo en ley de vida, y todo lo antiguo en perecedero. Un culto a lo efímero que colecciona instantes en archivos digitales que nadie visita tras unas horas almacenando pasados que nunca fueron presentes. El inconsciente individual a lomos de la estupidez colectiva.
El culto a la ignorancia del solucionismo simplista que en lugar de invitarnos a pensar y educarnos para establecer conclusiones, concluye por nosotros y nos sitúa como consumidores de conclusiones de otros. Y en esto incluyo a todo metodologista profético, a cualquiera de los escapismos tecnológicos acríticos a los que nos entregamos, a todos los creadores cansinos de certificaciones y a cualquier político, autor o prescriptor de opinión que presenta la realidad de forma prístina y cristalina. Los escépticos no venden pero los vendedores de inercia obtienen pingües beneficios. Hoy es culturalmente más beneficioso divulgar una mentira basada en una verdad profundamente incompleta, que trabajar activamente para explorar de forma humilde y no definitiva la Verdad. Hablo de la pérdida progresiva de criterio propio y el sentido del esfuerzo, pero igualmente del abandono de la búsqueda de la Verdad a través de la Razón o la Ciencia y el regreso del providencialismo esta vez no en la forma de religiones colectivas aglutinadoras y habilitantes, sino más bien en la apariencia de narrativas voluntaristas. Esto está ampliamente relacionado con el deterioro del sentido de la educación en nuestras sociedades que ha ido de la mano de una vulgarización progresiva de las estructuras y sistemas educativos que estaban basados en la excelencia.
El triunfo del deseo ansioso sobre la tranquilidad de espíritu. Desde una comprensión ansiosa y apegada del mundo, solo se puede lograr frustración o enfermedad. Los constructivistas estarían encantados de la actual hegemonía del deseo como motor de las decisiones humanas. Prueba de ello es que el arco atencional de las personas que tienen capacidad de poder y decisión hoy en día se reduce a lecturas, visualizaciones o conversaciones reduccionistas y llenas del deseo de autojustificación. Aún a pesar de que la mayoría de la población tiene acceso universal a ingentes cantidades de conocimiento, las personas no están educadas para la inquietud y el cuestionamiento sino para la militancia. Decía Thomas Sowell que «cuando la gente quiere lo imposible, solo los mentirosos pueden satisfacerlos, y solo a corto plazo.» Nuestro deseo ansioso no solamente ha dejado de ser regulado por las instituciones públicas o privadas, sino que es alimentado y multiplicado por la inmensa mayoría de ellas.
Contra esta tendencia mayoritaria a la militancia irresponsable en la ficción, promuevo a diario el compromiso consecuente con la realidad.
¿Qué es el COMPROMISO CON LA REALIDAD? Yo lo entiendo de acuerdo a estos principios:
- La aceptación de la imperfección humana como base para el cuestionamiento y la exploración individual de caminos de perfeccionamiento. No podemos ser 100% coherentes o virtuosos pero sí 100% consecuentes y honorables. El ser humano no es un individuo angélico exento de mierda, sino que es a la vez su propio paraíso y su infierno, y cualquier visión que trate de esconder ambas caras de la misma moneda, es tramposa y amoral.
- La búsqueda continua e infinita de una verdad compleja y poliédrica a la que no debemos renunciar a comprender aunque nunca logremos a comprenderla por completo. La realidad no es tan sencilla como nos la pintan, y tampoco su complejidad es excusa para que caigamos en un relativismo moral o una tolerancia performativa que nos sitúan en la indefensión o la decadencia. La verdad se explora y se busca, y se afirma de forma eventual hasta que se demuestre lo contrario tal y como nos enseñó el método científico.
- La asunción de una humildad universal que nos ubica como seres temporales en un espacio concreto del que somos responsables y herederos. Esto supone la batalla continua contra la estandarización y empobrecimiento de la cultura y el comportamiento humanos. Esto implica también la aceptación del conflicto y la dialéctica relacional como medios de aprendizaje y maduración individuales y colectivos. Por último la asunción de una humildad universal regula nuestros continuos comportamientos egoicos y supone una defensa de un agnosticismo esperanzado y situado que nos sabe ampliamente capaces de grandes logros y progresos, pero a la vez nos impide -por sensatez y conocimiento- ser deterministas o taxativos respecto a lo humano, lo natural o lo social. Esto incluye la aceptación de una espiritualidad real fuera de la lógica, y a la vez implica reconocer constantemente que no se sabe de todo y no se comprende todo, renunciando a la necesidad adictiva de teorías totalizantes, salvíficas o redentoras.
- El respeto a la reflexión argumental, el conocimiento contrastado por pares, el método científico y la academia como formas continuas de contacto testado con la realidad y estructuras colectivas directas e indirectas de generación de verdad eventual útil para la mejora de la experiencia humana y su relación con el entorno al que pertenece. Este compromiso por supuesto supone la batalla contra todo tipo de atajos y simplificaciones panfletarias que conviertan la enorme riqueza del comportamiento y la condición humanas en itinerarios guiados, supuestamente certeros y reduccionistas de lo que somos y podemos ser en este mundo. Esto consiste en batallar una y otra vez tantas veces como sean necesarias contra todo tipo de relatos, narrativas y visitas turísticas de la realidad.
Espero que hayas disfrutado la lectura. Gracias por tu tiempo.
***
Consulta nuestro catálogo de servicios de acompañamiento al cambio o solicita más información a david.criado@vorpalina.com
LA 5ª EDICIÓN ONLINE DE TRAINING DAYS ESTÁ YA EN MARCHA.
Echa un vistazo al dossier y disfruta de alguno de sus módulos o solicita plaza para la siguiente edición completa.

***