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Tesis Maguire para una vida plena

Tesis Maguire para una vida plena

“- ¿Qué opinas tú sobre la muerte?

– La muerte es una verdadera pena. No es ningún regalo, joder.

La vida es demasiado corta”

El mendigo John en The fisher king (Gilliam, 1991)

 

PREÁMBULO

En la medida en que son indisociables la práctica de una vida plena y el desempeño de un trabajo honrado, la extraordinaria tesis que expondré en este artículo en menos de 500 palabras es aplicable tanto a tu desarrollo personal como al desarrollo de equipos y organizaciones.

 

goodwill

 

Dicha tesis está inspirada en una conversación entre Sean Maguire y Will Hunting a partir del guión de Good Will Hunting (Van Sant, 1997) escrito por Damon y Affleck. Considero que por sí sola desmonta por completo la mayoría de estrategias corporativas que conozco, la mayor parte de sistemas educativos actuales, el modelo predominante de reconocimiento social y la cultura de la sociedad del conocimiento.

La tesis Maguire es -así lo creo- una propuesta de cambio real y auténtica que mejora de forma inmediata la vida de las personas, equipos y organizaciones que se atreven a interiorizarla. Trasciende por sí sola conceptos complejos y aparentemente indiscutibles en la sociedad actual como la tecnología, el acceso “universal” a la información, la percepción del esfuerzo, la inteligencia humana y el denominado éxito social.

 

TESIS

Esta es la tesis Maguire para una vida plena:

 

tesismaguire

 

 

COROLARIOS

Estos son los corolarios a la Tesis Maguire para una vida plena:

 

Primer corolario: ES MEJOR VIVIRLO

Toda experiencia es transformadora. A nivel sensitivo, es más placentero hacer el amor que leer cómo se hace. A nivel de aprendizaje, es mejor atreverte a cambiar la realidad que resignarte. Pase lo que pase esto nunca cambiará. En este sentido no es más inteligente quien mejor asimila los conceptos que inventamos sino quién experimenta dichos conceptos por sí mismo. El primer corolario de la Tesis Maguire para una vida plena habla de vivir la vida como medio más certero para comprenderla.

 

Segundo corolario: CUALQUIERA PUEDE SORPRENDERTE

Nadie es sabio de otros sino sabio de sí mismo. Conocer la mente, el comportamiento y la historia humanas nos ayuda a vivir con calidad pero nos ayuda más aún aceptar que siempre podemos aprender algo de otros. El segundo corolario de la Tesis Maguire para una vida plena habla de aceptar la naturaleza extraordinaria de los otros como medio más certero para alcanzar la naturaleza extraordinaria propia.

 

Tercer corolario: INTENTÉMOSLO

Durante un tiempo viajé conociendo la realidad de las organizaciones por el mundo. En las reuniones de equipo solía compartir con mis compañeros de viaje casi siempre las mismas oraciones. La primera de ellas era I LOVE YOU ALL. La segunda de ellas era THIS IS INCREDIBLE!. La tercera de ellas era IT COULD BE GREAT!. La cuarta de ellas era WE CAN TRY!. La quinta era LET´S TRY!.  La secuencia completa era:

Os quiero > ¡Esto es increíble!> ¡Podría ser grande! > ¡Podemos intentarlo! > ¡Intentémoslo!

 

Después de repetir esta secuencia, solíamos hacer casi siempre algo genial. Hace poco mis amigos finlandeses de MONKEY BUSINESS creyeron ver en estas oraciones una secuencia inspiradora de cambio y en la actualidad reparten pagatinas con estas oraciones a los equipos con los que trabajan.

El tercer corolario de la Tesis Maguire para una vida plena habla de ampliar opciones como medio más certero para luego acotarlas.

 

***

la cultura del esfuerzo

la cultura del esfuerzo

esfuerzo

“Tu le has dado lo que pidió, yo lo que necesitaba

Legion (Stewart,2010)

 

Este será un artículo largo que incluye los siguientes elementos de utilidad para trabajar personalmente o con equipos:  ¿Qué es esforzarse?, Lo que he conseguido en mi vida con esfuerzo, La increíble rentabilidad del esfuerzo, El ritual del esfuerzo y un caso práctico real de aplicación de la cultura del esfuerzo para mejorar nuestra realidad diaria. Creo que es un artículo completo y no he querido omitir ninguno de los puntos porque creo que todos ellos pueden serle de utilidad, lector.

 

¿QUÉ ES ESFORZARSE?

Alguien que se esfuerza en algo es alguien que dedica el suficiente tiempo, recursos y voluntad para conseguir demostrarse una convicción o lograr un objetivo propio o compartido. Yo llamo interés a la suma del compromiso y esfuerzo que hace una persona para lograr lo que quiere lograr.

Esforzarse en algo es la base de todo lo que conocemos. Los perezosos nunca conquistarán la Tierra y mucho menos se disfrutarán a sí mismo. Si tienes un hijo, el mejor regalo que puedes hacerle es fomentar en él a diario la cultura del esfuerzo. Enseñar a una persona a perseguir algo en lo que cree de forma firme siempre que no le haga mal a él ni a otros, es -no tengo duda- la mayor muestra de amor y afecta hacia esa persona. Comenzamos.

LO QUE HE CONSEGUIDO EN MI VIDA CON ESFUERZO

Yo pido a mi vida mucho menos de lo que ahora tengo. Pido sonreír y también pido llorar. Pido reconocerme en el rostro de las personas cuyos ojos me miran cuando hablo. Pido ser fuerte en el invierno para conocerme y ser libre en el verano para darme a conocer a otros. Pido a menudo un vaso de agua, algo tal vez sencillo y cotidiano pero que me llena. Pido estar en las cosas invisibles y atreverme a ser en las pequeñas cosas. Pido un techo para dormir porque dormí en la calle. Pido una persona a la que amar porque estuve solo. Pido comer dos veces al día porque hubo un tiempo en el que no lo hice. Todo esto es lo que pido.

Pero tengo… yo tengo mucho más que todo esto… Tengo fuego en el salón de casa. Y castañas y nueces y patatas. Y agradecimientos diarios de personas que logran conocerse. Y una parka verde recién comprada en Londres. Y una biblioteca de libros donde poder perderme. Y muchísimas personas donde encontrarme. Y un caballo como mejor vecino. Y rotuladores para poder pintarla. Y pronto unas zapatillas de correr que vienen de Alemania. Y una pizarra en blanco y un televisor y un teléfono que todavía funcionan. Y fotos de toda mi familia que me quiere. Y aventuras que necesito recordar. Y una cartera humilde que siempre tiene algo de dinero. Y ropa limpia. Y personas con las que cuidar mi higiene emocional. Y un baño donde cuidar la higiene de mi cuerpo. Y una vida propia que yo mismo respeto. Tengo también muchas otras cosas pero quizás esta sea la lista de las importantes.

Me gustaría decir que soy la más especial de todas las personas, pero solo soy una más y no aspiro a otra cosa que a lo que todo el mundo aspira: una ocupación que dignifique lo que soy, un círculo poderoso de personas que realmente me quieran y una vida plena de nuevas y viejas sensaciones. Y todo esto lo tengo.

Respecto a mi profesión, no digo que hacer lo que yo hago sea lo mejor en cualquier caso. Tan solo digo que conociendo mis habilidades y quién soy y a la hora de ver qué podía ofrecer de utilidad para mí y para otros, solo encontré algo que siempre me funciona. Me dedico a descubrir personas. Con el suficiente compromiso y esfuerzo, trato de que encuentren y exploten su verdadero potencial. Encuentro cada día sin excepción auténticos tesoros.

En adelante, hablaré de una de las culturas más provechosas y rentables que yo he conocido. El lector o lectora encontrarán en ella el medio para cubrir casi todas las expectativas que se propongan.

 

LA ÍNCREIBLE RENTABILIDAD DEL ESFUERZO

La cultura del esfuerzo siempre funciona. Incluso en los peores escenarios, saca lo mejor de nosotros y tranquiliza el fulgor incontenible de nuestra conciencia. Los mejores inversores de la vida invierten solo en personas que verdaderamente se esfuerzan. Gracias a mi profesión he conocido a personas extraordinarias que han logrado superarse y superar enormes baches en su vida con increíble esfuerzo. Es frecuente en el trabajo que realizo con los equipos, que las personas necesiten conocerse incluso cuando a priori daban por hecho que se conocían por completo. Durante este tipo de trabajos en los que intento no mediar en absoluto y permanecer al margen, las personas comparten experiencias, sensaciones y aprendizajes a menudo asombrosos con los que sorprenden a sus compañeros. En una enorme mayoría de los casos, tras realizar este trabajo, las personas expresan que sienten una especie de liberación generativa que a menudo les habilita para mejorar la relación con sus compañeros y alcanzar con mayor éxito sus objetivos.

 

EL RITUAL DEL ESFUERZO

Esforzarse en algo consiste en tener claros y cubrir los siguientes pasos:

1) UN OBJETIVO. Tener claro el objetivo que se quiere conseguir. Debe ser un objetivo asumible y real, trabajado por la persona o el equipo en común (es decir, evitar caminar como pollo sin cabeza). Este objetivo es el NORTE. Para encontrar el norte es necesario conciencia de lo que somos y de dónde estamos.

2) UN CAMINO. Diseñar un camino útil y abierto para alcanzar el objetivo. Hablo de un itinerario de aprendizaje que sea permeable y adaptable al cambio pero sobre todo asumido como cierto, esto es, aceptado por todos. Un camino está compuesto por una serie de hitos necesarios para llegar a un objetivo. Este camino es la RUTA para llegar al norte. Para trazar la ruta y cubrirla es necesario presencia y aceptación de lo que tenemos y de qué podemos hacer con ello.

3) UNA CONVICCIÓN CONSTANTE. Perseguir insistentemente algo es el modo más rápido de conseguirlo. Dure lo que dure esa insistencia, cueste el tiempo que cueste. Estar convencido de algo y perseguirlo, tener la voluntad propia necesaria para no rendirse, es el modo más sólido para llegar al norte. En el poemario Campos de Castilla, un poema arropa esta firme creencia con el siguiente verso: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Esta convicción constante es nuestro COMPROMISO. Para formular nuestro compromiso es necesario conocer nuestras capacidades y el grado de desafía que somos capaces de asumir. Recomiendo a la práctica totalidad de los equipos con los que trabajo el modelo de Estado de Flujo como guía para formular sus compromisos tanto a corto plazo como a nivel estratégico.

 

APLICACIÓN PRÁCTICA DEL ESFUERZO

Comparto un caso concreto en el que el lector o lectora podrá identificar algunos males muy extendidos en las organizaciones y en general en las relaciones humanas. Este caso concreto estaba muy asociado al miedo, de cuya gestión hablaremos en la iniciativa muy pronto:

Hace tiempo en un proyecto en Cantabria volvía de trabajar con un equipo y una persona coincidió conmigo en el tren. Me planteó la posibilidad de mantener una breve conversación en la que me iba a exponer un grave problema en el trabajo con el fin de que le aconsejara posibles soluciones. Durante largo tiempo yo había visto que esta persona estaba terriblemente afectada y que en cada nuevo encuentro, su estado empeoraba. Este era el escenario:

Se trataba de una gran empresa del sector logístico pero de un entorno de trabajo basado en la relación directa. De acuerdo a la sensación de Antonio, su superior estaba ejerciendo una estrategia continuada de desprecio hacia él que se prolongaba en el tiempo. Durante el relato, noté como Antonio constantemente hacía referencia a su superior con marcado desdén y rechazo y se quejaba continuamente de su comportamiento hacia los demás. Escuché atentamente durante no más de diez minutos hasta que la persona al fin me hizo una pregunta:

 

– ¿Qué hago, David?

Hasta ahora te he escuchado atentamente y no he oído nada de lo que tú has hecho para encontrarte mal. He oído muchas cosas que hacen otras personas para que tú te encuentres mal, pero no he oído nada de lo que tú has hecho para encontrarte mal. ¿Qué crees que pretende tu jefe con ese comportamiento?

– Creo que quiere echarme y creo que quiere hacerme de menos

¿Y qué consigue con su comportamiento?

– Estoy yendo a un psicólogo pero no me sirve de nada. No duermo por las noches y empiezo a tener problemas de ansiedad. Tengo la cara desencajada y estoy desesperado. No soy feliz, David, y no me merezco esto…

Se lo que crees que no mereces. Analicemos ahora lo que mereces. Hoy cuando estábamos en el autobús viniendo hacia el tren has saludo al conductor, le has sonreído, has hablado con él y le has hecho sentirse escuchado durante cinco minutos. No veo que muchas personas hagan eso. Por otro lado no te conozco mucho pero las pocas veces que he interactuado contigo, me pareces un buen profesional. Se que te gusta tu trabajo, que llevas muchos años en la empresa porque te gusta trabajar con tus compañeros y ayudar a otros. Todo esto me hace pensar que aunque hoy y cada vez que te veo, estás peor, en el fondo eres una persona alegre y tienes ganas de vivir. Se que has sacado a una familia adelante y que tu hijo ya ha crecido. Nada de todo ello me habla de una persona que se rinda con facilidad sino de alguien que se ha esforzado mucho por salir hacia delante. ¿Crees que lo que digo tiene algún sentido?

Yo creo que sí. Claro que me encanta mi trabajo y creo que soy alegre pero no se por qué dese hace tiempo he perdido esa alegría. Tienes razón, creo que soy una persona trabajadora y valoro mucho lo que he conseguido.

– ¿Qué haces cuando tu jefe te desprecia?

– Es que no se puede hacer nada, David, es una persona intratable…

– Creo que no has respondido a mi pregunta,solo me has dado un juicio sobre él. ¿Qué haces TÚ cuando te desprecia?

– Nada. He intentado varias veces llevarme mejor con él pero no consigo lograrlo.

– Yo creo que sí haces algo. Cuando él te desprecia, tu te sientes despreciado. ¿Cierto?

– Claro

– ¿Por qué te haces esto? ¿Por qué dejas que una persona que no es tan importante como tú en tu vida te desprecie? Para despreciar a alguien se necesitan dos personas: la persona que desprecia pero sobre todo la persona que se siente despreciada. Tenemos un inmenso poder para cambiar nuestra realidad si mantenemos a salvo y cultivamos nuestra terreno emocional.

– Pero David, le digo buenos días y ni me contesta

– Te contaré una historia. Una persona iba cada mañana al kiosko y le decía buenos días al kioskero y éste nunca le respondía. Un día tras otro la persona insistía y nunca encontraba respuesta. Un buen día, alguien se acercó a él y le preguntó ¿Por qué saludas siempre a una persona tan impresentable que ni siquiera te responde? Y la persona contestó: Porque él no decide cómo será mi día, yo soy el que decido que tendré un buen día y por eso se lo deseo a él también. ¿Por qué dejas que tu jefe decida cómo será tu día?

– Es verdad. Me ha comido el terreno. Visto así creo que he entrado a su juego y he perdido el sentido de lo que quiero ser o hacer. Estoy simplemente a merced de su estado de ánimo o su actitud.

– ¿Quién es más importante en tu vida? ¿Quién ha pasado toda su vida contigo, tu jefe o tú? ¿Quién ha sufrido todo lo que has sufrido y ha disfrutado todo lo que has disfrutado para llegar aquí?

– Yo

– Entonces, Antonio, ¿Por qué le das más importancia a lo que piensa o hace tu jefe que a lo que TÚ piensas de tí o haces contigo?

– Es cierto.

– ¿Por qué cada vez que el te provoca, tu reaccionas y le das lo que espera de ti?

– Porque me ha comido completamente la moral. Lo veo claro ahora.

– ¿Quién debería ser el propietario de tu vida? ¿Quién debería decidir cómo será tu día?

– Yo. ¿Y qué puedo hacer?

– Creo no estar equivocado si te digo tres verdades sobre tí: La primera es que te encanta tu trabajo, la segunda es que eres un buen profesional y la tercera es que eres una buena persona.

– No estás equivocado, creo que las tres son ciertas.

¿Qué tal si además de darte cuenta de ellas porque yo te lo digo, TÚ las recuerdas a diario?, ¿Qué tal si te convences de ello y no te hace falta hablar de otros o pensar en lo que piensan ellos para seguir siendo una buena persona, un buen profesional y que te guste tu trabajo?

– Creo que eso puedo hacerlo.

– ¿Qué tal si a partir de mañana no reaccionas ante él sino que actúas ante él? ¿Qué te parece si a partir de mañana eres el protagonista de tu vida y tú decides cómo será tu día como el hombre de la historia que te he contado? ¿Qué tal si te atreves a no dejar que tu jefe decida cómo será tu día?

– Me gusta, me gusta mucho la idea. Creo que está basada en algo que soy y podré recuperar mi vida y mi autoestima. Necesito volver a recuperar mi terreno.

– No será rápido, Antonio. Esto requiere de mucha convicción. ¿Estás convencido de ello?

– Sí, lo estoy. Me comprometo a ello.

– Tendrás que esforzarte mucho pero esto te ayudará a respetarte más y también le ayudará a tu jefe a respetarte. Él podrá hacer todo lo que quiera pero tú guardarás tu terreno siempre. No dejarás que te afecte una persona de la que ahora no tienes buena opinión. Y siempre siempre ante cualquier cosa que haga, tu estrategia será confiar en su bondad, darle una nueva oportunidad una y otra vez, una y otra vez, continuamente. Porque TÚ eres buena persona y como decía un sabio no hay mayor testimonio de la bondad propia que la confianza en la bondad ajena. Tú serás un gran profesional y harás tu trabajo pero además decidirás cómo será tu día. Cuando te provoque o reaccione, tú romperás el bucle reactivo. Si ni siquiera te mira al entrar a su despacho, le saludarás amablemente. A partir de mañana imagínate que cada vez que él intente forzar más la relación, tú no le dejes. Por cada reacción negativa, tú responderás con un acto amable y desinteresado, le mostrarás comprensión y respeto. Imagina que incluso acudes a su despacho y le invitas a mejorar vuestra relación. E imagínate que incluso si él no quiere hacerlo, TÚ DECIDES sí hacerlo. Y te esfuerzas para ello. ¿Qué crees que puede pasar?

– Creo que puede ser bueno.

– Yo creo que SIEMPRE será bueno. Y te razono por qué. Incluso en el peor de los escenarios, en ese en el que crees que puede despedirte, TÚ habrás hecho todo lo que estaba en tu mano y podrás dormir tranquilo. Recuperarás el sueño incluso en ese caso porque literalmente NO HAS PODIDO HACER MÁS DE LO QUE HAS HECHO. Y esta sensación, créeme, es muchísimo más placentera que la de ser víctima de lo que te está pasando. Por otro lado en el mejor de los escenarios, tu jefe se dará cuenta de que no tiene sentido tratarte mal porque no te afecta para nada y acabará convenciéndose de que eres un buen profesional y una buena persona. LA BUENA CONCIENCIA JUEGA EN TU EQUIPO Y NO EN EL SUYO. 

– Es genial, creo que es fantástico haber coincido en el tren. Es un regalo haberte encontrado y me ha servido más esta conversación que cualquier otra cosa que yo haya hecho antes. ¿Ves cómo me podías ayudar?

– Yo puedo haberte ayudado hoy, Antonio, pero el que más se va a ayudar a partir de ahora eres tú. Tú eres tu regalo y en breve te vas a volver a descubrir.

Te prometo que haré todo lo que hemos hablado

 

De algún modo, siento que lo que le pasaba a Antonio es que había perdido la cultura del esfuerzo, se había desconectado del esfuerzo instalándose en un victimismo atroz que ni siquiera le permitía dormir. En otras palabras, había dejado de lado el ritual que requiere la cultura del esfuerzo.

 

NOTA: El caso concreto que planteamos en este artículo es real y guarda perfectamente la confidencialidad y anonimato de la persona por respeto a la confianza depositada.

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¿es posible ser feliz en el trabajo?

¿es posible ser feliz en el trabajo?

Mi nombre es Juan Manuel Martín y hace poco David me invitó a responder a la pregunta que encabeza este artículo. Hoy comparto mi respuesta:

 

¿ES POSIBLE SER FELIZ EN EL TRABAJO?

Esta pregunta es muy similar a preguntarse si es posible ser feliz en la vida con todos los retos, dificultades y situaciones no “ideales” que suelen formar parte ésta. La felicidad, como concepto abstracto, es difícil de definir porque para cada persona tiene un significado distinto.  Probablemente, la felicidad sea el concepto filosófico sobre el que más se ha pensado y se ha escrito, y aún así, no hay un consenso sobre su definición y los caminos para conseguirla. Sin embargo, su búsqueda sigue siendo algo nuclear de la naturaleza humana que cada uno planteamos de una manera pero que en el fondo es un estado interior de una cierta satisfacción, contentamiento, bienestar o plenitud.

En este sentido, la felicidad tiene un componente externo ya que las circunstancias en que nos encontremos influyen en ese estado interior. No es lo mismo vivir en un país desarrollado que hacerlo en uno subdesarrollado en condiciones de pobreza y carencia. No es lo mismo tener una familia en la que reina el amor y la armonía que una en la que lo hace el conflicto y el enfrentamiento. No es lo mismo tener un trabajo en el que se te valora y hay un buen ambiente laboral que uno en el que no. Sin embargo, las condiciones externas son la mitad de la ecuación, la otra mitad es la persona en sí, somos nosotros mismos, nuestras actitudes, nuestra forma de estar en la vida y nuestra manera de enfocar y vivir las situaciones.

Cuando hablamos de felicidad en el trabajo, indudablemente que el componente externo tiene un peso importante. Si trabajamos para una organización, la cultura de ésta, sus dinámicas de funcionamiento, sus políticas y la atmósfera laboral son pilares fundamentales para eso que ha dado en llamarse la satisfacción y la felicidad del empleado. En este sentido, las organizaciones, ya sean empresas o de cualquier otro tipo, tienen una responsabilidad en el bienestar de su plantilla. Pero también es verdad que la persona tiene su propia responsabilidad en su felicidad y bienestar en el trabajo; y esto es algo que en ocasiones, quizá en más de las que sería deseable, no se admite. En muchos casos esperamos que sea la empresa la que nos proporcione la felicidad/satisfacción laboral, igual que en muchos casos en la relación de pareja esperamos que el otro “nos haga” felices. Este es un planteamiento que está arraigado en una dinámica paternalista que pertenece a nuestro inconsciente colectivo, según la cual el sustento, la satisfacción y hasta la felicidad nos ha de ser proporcionada por algún agente externo, en general, padres, empresa o Estado. Este planteamiento nos limita el poder que tenemos sobre nuestra experiencia y sobre nuestra vida, aunque también nos limita nuestra responsabilidad, lo que puede suponer una mayor comodidad, pero ¿se está realmente cómodo poniendo el poder sobre nuestra vida, en este caso nuestra felicidad y satisfacción en el trabajo, en otras manos que no sean las nuestras?

 

6 FACTORES QUE PODEMOS CULTIVAR

Mi planteamiento es que independientemente de las circunstancias particulares de nuestro trabajo, exceptuando casos extremos, por supuesto, las personas tenemos la posibilidad de hacer que nuestro trabajo sea un contribuyente positivo a nuestra felicidad de vida. Y esto lo podemos hacer actuando sobre aquello sobre lo que tenemos pleno control: nosotros mismos. Quizá no tengamos una posibilidad de influencia real en las dinámicas de trabajo de la organización en que trabajamos, en sus políticas o en la forma de ser del jefe o de los compañeros con los que trabajamos, pero siempre tenemos la posibilidad de influir en nuestra experiencia ejerciendo el poder que tenemos sobre nuestras actitudes, comportamientos y pensamiento. Si hay un importante hallazgo que ha hecho el campo de la psicología es que la experiencia es algo fundamentalmente subjetivo y que depende más de factores internos que externos. Realmente nuestra experiencia es algo que nuestro cerebro crea para nosotros partiendo de millones de conexiones neuronales que provienen de nuestro pasado. Esta es la razón por la que en unas mismas circunstancias una persona se siente feliz y contenta y otra todo lo contrario.

Yo creo que si para algo ha de servir la situación de crisis en sus diferentes dimensiones que estamos viviendo en esta época de la historia de la que formamos parte, es para transformar y realizar cambios positivos en las viejas estructuras y para crear una nueva realidad que sea sencillamente mejor para nosotros y para las generaciones venideras. Las empresas y sus directivos tienen ante sí el reto de crear organizaciones que cumplan con el triple objetivo de servir a sus accionistas, a sus empleados y a la sociedad. Como en toda crisis, en esta también existe, además del riesgo, la oportunidad de crear algo mejor para todos. Esto puede parecer utópico cuando vemos las mentalidades predominantes en algunas empresas y directivos que están totalmente enfocadas al propio beneficio, pero aún en esta mentalidad, la felicidad del empleado es una buena estrategia ya que, como los estudios demuestran, las personas felices presentan un mayor rendimiento y logran mejores resultados.

Pero junto con esa responsabilidad de quienes tienen el poder de influir en la organización y sus dinámicas, también está nuestra propia responsabilidad como individuos en nuestra felicidad y satisfacción laboral. Y esto lo podemos hacer actuando sobre distintos aspectos, o factores de nuestra persona, que tienen un impacto determinante en nuestra experiencia laboral y en la satisfacción y felicidad que el trabajo nos proporciona, así como en los éxitos que cosechamos. En mi libro Que tengas un gran día hago un repaso de seis de estos factores y los hábitos que podemos cultivar para activarlos. ¿Cuáles son los seis factores? Pues los siguientes:

  • Encontrarnos plenos de energía y vitalidad
  • Un pensamiento positivo y potenciador
  • Sentirse feliz en la propia vida
  • Mantener relaciones positivas con quienes trabajamos
  • Utilizar el potencial creativo
  • Activar las cinco palancas de disfrute en el trabajo

 

En la medida en la que avanzamos en cada uno de estos seis factores, la felicidad, la satisfacción y el éxito en el trabajo se ven significativamente incrementados, y también la sensación de plenitud y felicidad general de vida.

Lo bueno es que todos ellos dependen fundamentalmente de nosotros mismos, a diferencia de las circunstancias externas que pueda tener nuestro trabajo.

Os agradezco vuestro tiempo y os dejo un pequeño video en el que hablo sobre todo esto y os presento las ideas fundamentales del libro en el que he tratado de responder a esa gran pregunta: ¿Es posible ser feliz en el trabajo?

 

 

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Juan Manuel Martín Menéndez es consultor, conferenciante y autor del libro Que tengas un gran día. Después de una carrera como ejecutivo, se embarcó en un viaje personal de búsqueda y transformación que le llevó a cambiar por completo el rumbo de su vida y de su trdabajo. Hoy en día se dedica a enriquecer la vida de personas en todo el mundo a través de sus libros, conferencias, programas e iniciativas empresariales. Su libro The Aliveness Factor, recientemente publicado en Estados Unidos, muestra el alcance y repercusión que su trabajo ha llegado a tener.

Recibe dos capítulos gratuitos del libro Que tengas un gran día: Las cinco palancas de disfrute en el trabajo y El pensamiento positivo y potenciador, para avanzar en la satisfacción y felicidad en el trabajo… y en la vida.

 

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Guía breve para ser extraordinario

Guía breve para ser extraordinario

pastoreando

Un escritor es la suma de sus experiencias. Sal a buscarlas

El personaje de Bill Borgens en Stuck in love (Josh Boone, 2013)

Un 80% del tiempo lo único que importa es lo que haces. Para el 20% restante inventamos las palabras. La mayor parte de empresas que conozco son palabras. Mi trabajo es convertir las palabras en poemas. Y esto solo ocurre si al final inspiran actos. Eso es lo que hoy pretendo 

El autor, al comienzo de un Taller de Sentido Común en un cliente

 

POR QUÉ HACER ESTA GUÍA

Hoy he salido a agitar la mente entre los árboles. Caminé despojado de toda dignidad para perderla. Lo hice bajo el principio rector que ahora me acompaña: “Ante cualquier duda o emergencia: vive” De hecho, sal y vive. Porque los libros lo soportan todo pero los principios y los hechos, no.

Me encuentro a diario con que hemos olvidado lo esencial. Así que cada día renuncio a todo por recuperarlo. También me encuentro con que parece que nunca es tarde para ser lo suficientemente imbécil. De modo que cada día procuro no serlo en absoluto. Aunque en términos generales lo he logrado, reconozco serias recaídas. No tomes por ello este artículo demasiado en serio.

Alguien extraordinario es esa persona que nos llama verdaderamente la atención por ser diferente, único y valioso. De modo que ante esta fotografía de lo ordinario que he presentado, parece que alguien extraordinario es todo aquel que no haya perdido el contacto con lo básico (el sentido común, la cercanía, la sencillez) y que además no sea suficientemente imbécil. He creído después de más de treinta años que podría ser útil para ti, lector que sufres en silencio, y para mí, escritor que pierdo mi memoria, disponer de una guía breve para ser extraordinario. Así que la comparto:

 

1) ES EXTRAORDINARIO HACER LO QUE TE GUSTA

Algo aprendí en el trabajo: Si haces aquello que te gusta, todo lo demás sencillamente llega. Puede tardar más o menos, puede que el camino sea corto o afortunadamente largo. Pero llega, no tengo duda. No hay nada más inspirador que alguien inspirado.

Algo aprendí del amor: Si apuestas por esa chica o ese chico que te gusta, hay al menos una opción de dos posibles de que tú también le gustes. Si no lo haces, no hay ninguna.

Algo aprendí del éxito: No es el reconocimiento de los otros sobre lo que haces; sino tu reconocimiento propio al vivir cada día de acuerdo a aquello que te gusta. Si hubiera hecho caso a mi familia, a mis profesores o a aquellos desconocidos que se acercaron a mí para revelarme cuál era mi futuro, ten por seguro, lector, que jamás hubieras leído este mismo artículo.

Cuando casi nadie hace lo que le gusta, es extraordinario que hagas aquello que te gusta.

 

2) ES EXTRAORDINARIO DAR Y RECIBIR

Cuenta el doctor Alonso Puig que en una ocasión el director del Instituto del Cerebro dijo ante una audiencia: “Genio se nace, a imbécil se llega” Y ante la pregunta de uno de los asistentes sobre qué hay entre medias del genio y el imbécil, nuestro personajes respondió: “El sistema educativo”. Tengo una teoría respecto a esto. Soy un superviviente asombroso de una férrea y desastrosa educación conservadora. El sistema educativo que hemos vivido es la mitad de vida que toda persona necesita. Se resume en ese aula de cal blanca y pizarra verde oscura donde se nos enseñó de forma continua, incansable y reiterada a RECIBIR (recopilar, memorizar, almacenar, contener, aguantar, compilar) pero nadie nos enseñó a DAR (sentir, pensar, ofrecer, regalar, aprender, agradecer, pedir).

Dar a los demás o al mundo es el mayor placer que jamás he descubierto. Lo único que me dieron muchos profesores de mi escuela fue miedo. A amar aprendí fuera de clase. Lo que sigue es una de las millones de cosas que descubrí tras mi aprendizaje.

Si rellenas ambas líneas continuas con la misma palabra, esta frase es siempre es válida:

DAR ________ de forma sincera consiste en encontrar satisfacción personal en que otros puedan RECIBIR ________.

Cuando casi todo el mundo solo saber dar o recibir, es extraordinario que sepas dar y recibir.

 

3) ES EXTRAORDINARIO VER LO INVISIBLE

Hace poco hablé con un amigo que acababa de terminar un Master Ejecutivo Internacional de Ego en una de esas grandes Escuelas de nEGOcio. Me empezó a hablar de su vida pero yo no la encontraba. Así que le dije: “Lo siento, pero yo no veo síntomas de vida en lo que me comentas” De modo que muy excitado rapidamente trató de convencerme. Empleó una gran cantidad de herramientas, técnicas y modelos que le habían enseñado para hacerlo. Pero aún así, me disculpé y tuve que admitir que seguía sin ver un atisbo de vida en sus palabras. Cuando le dije esto, empezó a defenderse. Parecía sentirse atacado así que hice todo lo posible para que no se sintiera así. Le dije “Verás, Antonio, no tengo nada contra ti. A tí y a mí nos han educado para ver las cosas visibles. Lo único que nos diferencia es que yo luego me permití vivir para poder ver las invisibles.”

Cuando todo el mundo valora aquello que es visible, es extraordinario que veas lo invisible.

 

4) ES EXTRAORDINARIO SER TU MISMO

Tras sobrevivir a mis años de escuela, mi periplo completo es aún más sorprendente. Que alguien creativo y sensible como yo, haya llegado hasta este día es un completo milagro. Que además lo haya hecho siendo él mismo, entiendo que resulte a todas luces increíble. No me molestaré como mi amigo en convencerte. Solamente puedo asegurar que la mayor parte de mi vida he sido dueño de mi propia voluntad. Nadie puede darme libertad porque solo yo me hago libre.

Cuando todo el mundo quiere ser otra persona, es extraordinario que quieras ser tú mismo.

 

5) ES EXTRAORDINARIO SER SENCILLO

Estamos en crisis porque nadie se conformó con lo sencillo. Estamos en crisis porque hay un exceso de personas complejas en el mundo. Reto a cualquier alto directivo o ejecutivo a que me diga en castellano a qué se dedica, el nombre de su coche, el de su reloj o el de su departamento. Cuando te alejas del suelo solo puede ser para nadar o volar. No hay otras opciones. Si lo haces, asegúrate primero de saber volver a tierra. Qué gran verdad es esa que dice “Todo lo que sube, baja”. Ningún ser humano ha sido diseñado para volar o nadar de forma continuada. Nuestro cuerpo, y también nuestro cerebro, fueron diseñados para estar en contacto con la tierra. La tierra es lo más sencillo, lo inmediato, aquello que tal vez no sepas explicar pero sobre lo que puedes vivir y enamorarte. Atrévete a perder el contacto prolongado con ella y asistiremos nuevamente a la mayor de tus caídas. Si me dais un buen conversador, prefiero a un sencillo pastor ante que a un conocido presidente.

Cuando todo el mundo quiere ser sofisticado, es extraordinario que tú seas sencillo.

 

6) ES EXTRAORDINARIO AMAR

En cualquier momento de tu vida, siempre puedes elegir entre TENER MIEDO o AMAR. Casi todo el mundo todo el tiempo tiene mucho miedo. Suele corresponder en periodos largos de tiempo en los que las personas piden a gritos RECIBIR. Y las veces en las que se permiten AMAR, es cuando se autorizan a sí mismos a DAR. El amor verdadero entre dos personas no consiste en que una de ellas ame a la otra sin esperar nada a cambio.

Cuando das amor de forma continua sin cuidarte o permitir que otros te amen, eso NO ES AMOR. Cuando recibes amor de forma continua sin cuidarte o permitir que otros reciban tu amor, eso NO ES AMOR. El amor es dar y recibir de forma continua cuidándote, permitiéndote disfrutar de otros y que otros te disfruten.

Cuando todo el mundo tiene miedo, es extraordinario que tú ames.

 

7) ES EXTRAORDINARIO CONOCER EL SILENCIO

En mitad de un mundo intoxicado por el ruido, la magia ya no es una chistera de la que sale una paloma, sino la práctica consciente del silencio. El silencio es un canal de conexión en sí mismo con aquello que eres y con el lugar en el que estás. Incluso en una ciudad llena de ruido, permanecer callado nos descubre nuevos universos. Como siempre digo, la mayor parte del tiempo hablar está sobrevalorado. Quién habla mucho, sin excepción, acaba siempre hablando demasiado. El silencio es también parte del lenguaje. No recuerdo todas las conversaciones que he tenido con mis exnovias pero sí suelo recordar aquellos momentos en los que juntos simplemente disfrutábamos de “aquello”, fuera un atardecer, un paseo breve, una película o sexo. Cuando era muy pequeño escribí un poema que luego con los años encontré:

“No la amo por su voz ni por sus ojos / sino por el retrato exacto de la belleza que su imagen pinta en el silencio”

Cuando todo el mundo vive siempre teniendo algo que decir, es extraordinario que tú a veces te atrevas a vivir en el silencio.

 

8) ES EXTRAORDINARIO SER ALGUIEN DIFERENTE

Hasta este artículo había dos clases de personas: las normales y las diferentes. A partir de ahora habrá dos clases de personas: las diferentes y las indiferentes. Casi todo el mundo vive siendo indiferente, muy pocas personas viven siendo diferentes. Tardé muchísimos años en aceptar que yo era alguien diferente. Siempre he luchado por ser alguien normal. Hasta que entendí qué entendía el resto de personas por “la normalidad”.

Hay muchas personas que creen que hacer algo diferente les hace ser alguien diferente. Pero esto no ocurre casi nunca. Ser diferente es no ser indiferente. Ejercer tu responsabilidad con las personas que están en tu vida es ser alguien diferente. Y nada tiene que ver con que esto se haya hecho muchas o pocas veces en la historia de la Humanidad. Tiene que ver con esforzarte y tener un compromiso con aquello que eres y aquello de lo que formas parte.

Cuando casi todo el tiempo vivimos siendo indiferentes, es extraordinario que te atrevas a ser alguien diferente.

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Las 7 leyes de la fascinación o cómo todas las cosas dicen algo

Las 7 leyes de la fascinación o cómo todas las cosas dicen algo

bombilla

No ser sino uno con todo lo que vive y,
en un feliz olvido de sí mismo,
volver a ese todo que es la naturaleza,
ése es el cielo del hombre

Hyperion, Friedrich Hölderlin

Donde yo vivo para encender un buen fuego es necesario preparar una buena base. Por eso utilizo viejos periódicos para prender astillas. A menudo, antes de arrojarlos sobre el piso, echo un vistazo a viejas crónicas y leo lo que ocurría un día como hoy tal vez de hace nueve años. Hoy me topé con un artículo del año 2004 cuyo título me llamó enormemente la atención: “Todas las cosas decían algo” escrito por Juan José Saez. En él se hablaba de la obra poética de Juanele (el enorme Juan Laurentino Ortiz),  y del verso número 83 de su Gualeguay: “Todas las cosas decían algo, querían decir algo“.  En este verso está resumida una forma de experimentación de la vida que creo poderosa. Hoy hablaré sobre ella. Antes de hacerlo es necesario que añada que Juanele poseía una tremenda identificación con la naturaleza (más en concreto con el río) y que su vida estuvo muy relacionada con una íntima y fértil poética de la luz como bien señala Luis Alberto Salvarezza. Considero que ser el paisaje en el que vives es la forma más transparente de alcanzar eso que llamo el estadio poético anterior. Es por esa capacidad mimética y por su viaje a China por lo que Salvarezza relaciona a Juanele con Lao Tsé. Personalmente yo entiendo su amor por el otoño de Entre Ríos como parte de una vida fundada sobre la libertad. Juanele vivía fascinado por su entorno de modo que no lo traducía sino que se identificaba con él. Juanele era el río y las veredas, el pequeño pájaro y el sauce, las tristes casas de ladrillos y los pasos de madera, el bote inquieto, el pobre perro, la débil sombre y el animal heráldico, las temerosas colinas y también Shakespeare a la hora de la siesta. Su capacidad no de sentir sino de ser estas realidades, le hacía comprender y compartir el mundo. Fascinado por completo, su única opción posible era entonces inspirar.

FASCINARTE E INSPIRAR

Durante el último año, como sabéis, he viajado para experimentar nuevos modelos de innovación y alternativas diferentes para la construcción de equipos y de cambios en el marco de un programa ejecutivo internacional. He coincidido con personas muy interesantes pero hoy solo quiero centrar mi atención en una sola y en lo que aprendí de ella.

Iñaki, antes que un respetado directivo, es un amigo junto al cual he interiorizado y he visto reflejada una forma de vivir tremendamente útil. Al igual que Juanele, mi amigo Iñaki posee una capacidad de fascinación extraordinaria. Cualquier instante de la vida le dice siempre algo. Siempre hay algo fascinante que espera a la vuelta de la esquina. No se trata de que ese algo decida por sí solo que tiene que ser algo increíble sino de que el propio Iñaki decide por defecto que ese algo lo es. Esta suerte de proactividad emocional es siempre saludable. No está basada en lo que la vida puede darme sino en cómo yo influyo sobre mi propia vida. La persona fascinada adquiere propiedad sobre sus actos y los determina. Establece conclusiones a partir de una especie de mentalidad que acoge y digiere todo cuanto llega. Esta actitud convierte con frecuencia a Iñaki en un anfitrión de su propia vida y no en un simple huésped. Por otro lado confieso que resulta inspirador y gratificante convivir con una persona que practica esta destreza. Creo además que ciertos rasgos de personalidad pueden ser educados en el tiempo y contribuyen a “tener el oído atento” o “alimentar otro oído fino, muy fino, que debería aparecer” como dice el poema de Juanele. Entre estos rasgos -que fácilmente encuentro tanto en la obra poética de Juanele como en la propia vida de mi amigo Iñaki- destaco la sinceridad, la sencillez, la humildad, la autocrítica pero sobre todo un incontenible y voraz espíritu de aprendizaje. Nadie que quiera devorar la vida hasta el último jugo, puede dejar de estar fascinado ni un solo minuto.

Como último punto reseñable he de decir que la existencia de personas fascinadas es una prueba más de la mecánica cuántica y más en concreto del principio de incertidumbre o relación de indeterminación de Heisenberg (1) a través de la cual se establece que el observador por el mero hecho de serlo influye, altera, determina y condiciona la realidad observada.

Una vez establecido el arquetipo de persona fascinada, sería bueno que utilizara algunas metáforas a modo de observaciones propias -sobre mi experiencia y la de otros- para explicar el increíble poder que tiene la fascinación en las personas:

  • 1ª LEY DE LA FASCINACIÓN: CALIDAD. Toda persona fascinada es siempre una persona fascinante. Pero no toda persona fascinante es siempre una persona fascinada.
  • 2ª LEY DE LA FASCINACIÓN: INFLUENCIA. Todo lo que está a tu alrededor no ocurre sino que te ocurre. Pasa por y para ti. Eres parte de ello. Lo necesitas y te necesita. Tu eres el protagonista y tu capacidad de fascinación está en tus manos.
  • 3ª LEY DE LA FASCINACIÓN: INCERTIDUMBRE. No puedes controlarlo todo. En este principio de sorpresa constante radica la belleza de la vida. De este modo -y utilizando un viejo poema que escribí cuando era niño- La vida no es bella pero tiene intermitencias, sino que la vida es bella porque tiene intermitencias.
  • 4ª LEY DE LA FASCINACIÓN: INTENSIDAD. El nivel de fascinación es directamente proporcional a la cantidad de combinaciones posibles de diferentes realidades a un solo mismo tiempo. A niveles de combinación elevados, existe la rotura mental o emocional por fascinación saturada. Se trata de una especie de diabetes de la fascinación que a menudo conviene controlar.
  • 5ª LEY DE LA FASCINACIÓN: FORMA. Todas las cosas dicen algo.Esta cosa puede ser un acto, un objeto, un momento, un ser vivo, un ser muerto, una experiencia, un recuerdo o una proyección a futuro. La forma también es proporcionalmente adaptable a la fluidez de la persona fascinada.
  • 6ª LEY DE LA FASCINACIÓN: AUTONOMÍA. Toda persona fascinada es su propia energía y su motor. Posee un nivel elevado de autonomía y se puede recargar constantemente sin necesidad de otro tipo de dispositivo externo.
  • 7ª LEY DE LA FASCINACIÓN: INSPIRACIÓN. Toda persona fascinada es siempre una persona inspiradora. Esto se debe a la enorme capacidad de transpirar y asimilar la realidad que lo fascinante ejerce sobre la persona fascinada.

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NOTA: Hace apenas dos meses se han producido avances notables sobre el principio de indeterminación de Heisenberg.

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