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Después de unir varias reflexiones, lecturas, sesiones y conversaciones; después de mucha música de Good Old WarCity and ColourBeirut y Kaiser Cartel; después de mucha fruta, naturaleza y mucha vida junto al fuego, comparto lo que he llamado la ecuación de base, hasta ahora algo desdibujada e inconexa en todos los artículos:

Crees que ERES LO QUE TIENES

pero en realidad solo TIENES LO QUE ERES

y tan solo ERES LO QUE HACES

No se trata de una ecuación universal aunque tiene mucho de científica ;), ni siquiera pretendo que sea de aplicación generalizada, tan solo comparto mi forma de entender la vida, la mía y la de otros. Esta ecuación, por ejemplo, me ayuda a explicar y afrontar una gran cantidad de situaciones, comportamientos y actitudes tanto propios como ajenos. Es algo así como otro faro más en mi viaje de crecimiento personal que necesitaba hacer público por si a alguien más le resulta útil. Solo eso.

En esta ecuación la situación de los verbos es importante.

TENER es tan solo un medio para HACER y por otro lado SER es el verdadero centro y el valor repetido de la fórmula.

Para algunos será solo un encadenamiento más de palabras pero para mí se trata de una visión y una forma de entender la vida en la que elegimos la mayor parte de cosas que nos pasan. En este sentido, como bien recordaba Blancala felicidad deja de ser una estación de llegada para convertirse en un modo de viajar“. Nosotros somos los que elegimos ese el viaje que vivimos y si es o no feliz. En la mayor parte de conversaciones con las personas a las que acompaño en su crecimiento personal o profesional, ellas mismas se acaban dando cuenta en muchas ocasiones de que el destino está en el viaje. Quiero decir que si no te diviertes buscando algo, ¿para qué demonios lo buscas? Interiorizar la ecuación de base nos ayuda a tomar las riendas de nuestra propia vida que pasa a estar completamente determinada por aquellas decisiones que tomamos. Se trata de un ejercicio realista de madurez y responsabilidad que evita una gran cantidad de frustraciones y entiende la vida no como algo que se consume o se utiliza sino como algo que se escribe y se dibuja cada día. De acuerdo a esta fórmula no es más feliz el que más contento está con lo que tiene sino el que más contento está con lo que hace. Sea lo que sea lo que decida hacer.

Quiero poner varios ejemplos que aportan validez a esta fórmula:

  • Crees que tienes un puesto de trabajo pero en realidad solo eres una persona que se define por lo que hace cada día en él. Solo esto, y no tu cargo, te hace ser un cretino o alguien admirable.
  • Crees que tienes una casa y que por eso eres propietario pero en realidad solo eres alguien que es capaz de vivir en ella gracias a lo que hace.
  • Crees que tienes una relación amorosa extraordinaria pero en realidad solo eres una persona a la que ama otra persona por lo que hace cada día junto a ella.
  • Crees que tienes cierto nivel de autoridad pero en realidad solo eres alguien que hace ciertas cosas por las cuales otros deciden que tienes o no autoridad. Si dejaras de hacerlas, perderías autoridad, no al contrario.
  • Crees que tienes un perro pero en realidad solo eres una persona a la que ese perro  sigue por cómo se comporta con él. Solo porque él lo decide, eres su dueño.
  • Antes de la lucha por los derechos civiles, la segregación racial en Estados Unidos era efectiva porque algo en la mentalidad de cada negro le hacía pensar que era lo que tenía: una vida apartada y diferente a la de un blanco. Hasta que una persona llamada Rosa Parks se negó a ceder el asiento a un blanco y sentarse en la parte trasera del autobús. Recordamos a Rosa Parks porque ella fue lo que hizo y además hizo que otros se convirtieran en lo que hacían y lograran lo que realmente eran: personas con derechos. En general cualquier desafío a la autoridad basado en el ejemplo ético siempre ha mejorado la vida de las personas.
  • Crees que tienes un país nefasto incapaz de remontar la crisis pero solo tienes lo que eres y eres una persona que junto a tantos otros millones decide de forma periódica continuar con un sistema que impide cualquier tipo de progreso y además contribuyó de forma totalmente voluntaria a la realidad cuyas consecuencias sufre. Tienes lo que haces.
  • Mi padre era el mayor de los hijos de una familia de cuatro hermanos prácticamente arruinada. Mi madre era una hija huérfana de padre con una madre que tenía un solo empleo humilde insuficiente para vivir. Ambos podían haber decidido ser lo que tenían: algo muy cercano a la miseria. Pero decidieron tener aquello que eran. Y no han sido otra cosa que trabajadores ejemplares. Así que tuvieron trabajo. Y trabajaron desde los 14 años sin apenas oportunidad de estudios. Siempre han tenido lo que son logrando una vida feliz en común e intentando ayudar a sus hijos a tenerla.
  • Si yo fuera lo que tengo, en febrero de 2012 hubiera estado completamente loco cuando presenté mi dimisión a la empresa multinacional donde trabajaba renunciando a un sueldo cuantioso, a cierto nivel de estabilidad y en definitiva al trabajo que me permitía usar la ropa que vestía, habitar la casa en la que dormía, o tener una cuenta bancaria. Sin embargo yo estaba convencido de que no era nada de lo que tenía sino que más bien yo era todo lo que siempre había tenido. Siempre había estado ahí, conmigo, acompañando los malos y los mejores momentos, trabajando 12 y 14 horas para aprender y adquirir experiencia, pagando mis estudios desde cuando pude hacerlo. Tomé esa decisión como antes lo había hecho tantas otras veces porque el valor de mi vida nunca ha sido todo lo que me rodea sino yo mismo. Soy el que da sentido o no a todo, el que hace que las cosas pasen. Estaba y sigo convencido de que podía prescindir de muchas cosas durante un tiempo porque estaba apostando por lo que tenía más valor entonces: yo mismo, lo que necesitaba hacer y por tanto lo que necesitaba ser. Hoy un año después empiezo a remontar el vuelo. Y lo que hago dice más de lo que soy que aquello que hacía antes. Sin duda.
  • Por otro lado si yo fuera lo que tengo, materialmente no tengo prácticamente nada exceptuando 6 pantalones, algunas camisas y varios pares de zapatillas desde que dejé mi último trabajo para montar este negocio. Si yo fuera lo que tengo, no creo que ningún cliente mostrara el más mínimo interés por mí. Pero los 6 clientes que han mostrado interés y han dejado que trabaje para ellos saben perfectamente que soy lo que hago y lo que hago les gustó. De nuevo todo cuanto tengo es lo que soy y todo cuanto soy es lo que hago. Y por eso me valoran.
  • Si yo fuera lo que tengo, ninguna chica inteligente se fijaría en mí. Cuando dejé mi último puesto de trabajo estable para volar por mi cuenta, mi última pareja me apoyó en todo e incluso me ayudó. Me dijo que estaba orgullosa de mí, que me admiraba y que era el amanecer de su vida. Todo ello lo escribió en un pequeño cartel que quedó colgado en la nevera de mi antigua casa. En ningún momento dejó de confiar en mí hasta que decidí dejar la relación. Todo esto sería muy poco inteligente por su parte y completamente inexplicable si yo entonces fuera lo que tenía: una cuenta bancaria lamentablemente en ruinas y un futuro incierto por delante. Sin embargo ella sabía que yo tenía lo que soy y creía realmente en ello. Solo por eso apostó por mí. Desde entonces y a pesar de que todo el mundo sabe que me resulta complicado salir adelante porque tengo que levantar un negocio, varias chicas me han mostrado su interés y ninguna de las que ya conocía me ha dejado de hablar.
  • Si una persona fuera lo que tiene, un hombre de negocios sería por lo general más feliz que un viejo pescador de mar. Y sin embargo podemos encontrar que la realidad se traduce a menudo en todo lo contrario. El refrán “No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita” adquiere mayor sentido cuando lo único que realmente necesitas para vivir es ser y disfrutar de tí mismo junto a otros. Seas presidente del gobierno o jardinero, esos detalles resultan en verdad indiferentes. En cada contexto, siempre sin excepción eres lo que haces. Serás recordado por ello. Nadie recuerda a Nixon por su mandato presidencial, solo por su escándalo de corrupción electoral. Nadie olvida que Lincoln abolió la esclavitud y nadie recuerda a Kennedy como un mal presidente aunque cometieron errores garrafales. Sin embargo ambos eran lo que hicieron y tenían lo que eran. Estar en paz con lo que eres -conocerte- sin duda ayuda a mejorar lo que haces, lo que eres.

He interiorizado esta ecuación de base, la práctico y creo además humildemente que esto llama la atención 😉 En un mundo en caos constante, resulta interesante alguien con algunas cosas claras. Aunque sean realmente pocas o aunque sean muy básicas. Pero claras. Yo tengo la ecuación claramente dibujada en mi mente. Ha ido tomando forma poco a poco hasta convertirse en una forma de entender la vida que puedo compartir contigo gracias a B-SIDE MENTORING 😉

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