por David Criado | May 15, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Encayé en esta tierra hace apenas cinco días. No he visto rastro del Hombre en este tiempo; solo calles y avenidas y esquinazos repletos del resto de la tarde. Antes de que toda esta tierra tuviera propietarios, los pisos y mercados no existían. Nadie alquilaba apartamentos y el precio de las almas era insobornable. Los trabajos no tenían más salario que el siguiente sol y cada concepto de una nómina eran minutos sumados a la vida. Contar esta época de células y magma en el presente parece una guerra perdida de antemano.
Una noche salí de mi hotel en busca de nuevas sensaciones, a hablar al mundo de Melville y de algún viejo pirata. Las calles principales se llenaban de seres y de bolsas; y pequeños faros de luz ténue ocultaban la miseria de las calles secundarias. Aquí existe un lugar llamado Rambla donde todas las mentes y señales se alborotan y los jóvenes borrachos y filósofos se agolpan esperando una samosa o un kebap cuando a media madrugada el cuerpo pide combustible. Acompañado de mi amigo Gin he hablado con algunos inmigrantes cuyo testimonio y capacidad de diálogo me ha enseñado y me ha alegrado mucho. Ha abrazado a viejos y nuevos familiares y charlado de la felicidad, del sentido, del principio y del último principio, de la programación orientada a objetos y de las personas orientadas a personas. De nuevo en mi cuarto de ciudad, lejos del hotel y su moqueta, disfruto de este día como el más tierno regalo que los ojos de otro hombre han podido contemplar. Entiendo que cuando ya no esté, no quedará conciencia de esa Rambla al menos tal y yo la he comprendido, al menos tal y como lo hice en esa noche.
por David Criado | May 12, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Blando el corazón, se adentró en la selva. No se deshizo sin antes culminar el viaje. Retorcido en lo profundo, inalienable, lejos de la voz y de la vida, terminó de redactar su análisis de subsistemas y su colección de actas.
por David Criado | May 9, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
Cuando, absorto, divises el final, con cada hueso roto y cada brazo abotargado; cuando después de haber perdido la esperanza, veas tierra y el resto de tu tripulación lo sepa; mira dentro de tí y observa el miedo. Lo verás inmaculado comandar los ejércitos de histeria a través de los lugares secretos de tu alma. Habrá dormido con la faz vuelta sobre sí, enmascarada, habrá esperado años enteros para presentarse pero una vez embarque y se apodere de tu cuerpo, el viaje será totalmente transparente, sincero, lleno de la sencillez insultante de cualquier teleconcurso a media tarde. Si como digo alguna vez dentro de poco divisas el final, que el miedo que ahoga al anciano en soledad hundido temblando en medio de su cama y el que hace llorar desconsolado al recién venido al mundo, sean una sola fuerza que te impulse y no te pese, sean -y así lo deseo- tu ventaja y no tu suerte. Bien mirado, el miedo debería ser dominio público, tener señal propia en cada casa pero también patente de corso en los despachos, oficinas, congresos y avenidas; no ocultarse refugiado en las alcobas. Tener miedo es vivir y no tenerlo es no sentir la vida como propia. No se trata de matar el miedo, sino de convivir con él, de comprenderlo, de educarse en su suerte y tiempos, en cada disciplina y manifestación en que se atreva a presentarse, de alimentarse de él y digerirlo sin que apenas te atenace.
por David Criado | May 8, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

«I sit beside the dark
Beneath the mire
Cold grey dusty day
The morning lake
Drinks up the sky
Kathmandu I’ll soon be seeing you
And your strange bewildering time
Will hold me down
Chop me some broken wood
We’ll start a fire
White warm light the dawn
And help me see
Old satan’s tree
Kathmandu I’ll soon be touching you
And your strange bewildering time
Will hold me down
Pass me my hat and coat
Lock up the cabin
Slow night treat me right
until I go
Be nice to know.»
Traducción:
«Me siento afuera en la oscuridad,
debajo del lodo
frío, gris, sucio día.
El lago de la mañana
bebe el cielo.
Katmandú, pronto estaré viéndote
y tu extraño y desconcertante tiempo
me mantendrá vivo.
Corten algunos leños
que encenderemos una fogata.
Tibia luz enciende el amanecer
y aúdame a ver
el árbol viejo de Satán.
Katamandú, pronto estaré tocándote
y tu extraño y desconcertante tiempo
me mantendrá vivo.
Pásenme mi sombrero y mi abrigo,
cierren la cabaña.
Noche pausada, trátame bien
antes de que me vaya,
sé agradable de conocer.
Katamandú, pronto te veré
y tu extraño y desconcertante tiempo
me hará sentir como en casa.»
Katmandú, Cat Stevens
por David Criado | May 8, 2010 | HUMANISMO y TALENTO

Sobre el pensamiento positivo, debo decir unas palabras: Papa pá, papara papá; papa pá, papara papá, papapá… «El Hombre es un patán, pero no es Adolf Hitler» Película de circunstancias, altamente mágica. Reflexión en alto sobre la actitud ante la vida y la fe en la lluvia de peces sobre el mundo. Metáfora o concepto, pero en ningún caso ficción.