Seleccionar página
Romantic scene

Romantic scene


 

Embargado de Brahms, Schumann y Beethoven en la casa donde custodian el romanticismo de la Corte. Un concierto de gala para las almas sedentarias que me ha sabido a luz.

Gracias a Irene Mateos, Fermín Salaberri y Pablo Martín por esta gran tarde de acordes en directo en un salón realmente mágico donde el baile de principios del siglo XIX ha cedido su espacio a una familias de sillas y a una alfombra mullida de recuerdos. Entre otros compañeros de sentido y sentimiento, acudieron Ludwig Van Beethoven, Robert Schumann, Johannes Brahms, adultos de traje y zapato liso, mayores de chaqueta, jovenes de vida y gente vestida con vaqueros.

Los componentes del grupo de cámara que hoy revivió a Schumann provienen del RCSMM y tienen ya una joven experiencia en escenarios de la capital que les ha valido un temprano reconocimiento en la comunidad musical. Personalmente gracias, musicalmente de acuerdo.

Taxonomía estelar

En mitad de radiocuaseres y galaxias, en una infinitud de rayo de variabilidad fuerte y rápida con objetos cuyo espectro de emisión estelar es alto, con una densidad espectral de flujo cuyo exponente aumenta una unidad al pasar de uno a otro, más allá de supernovas y regiones, te conocí y me llegaste a las 12:21 del Tiempo Universal Coordinado en todo tu movimiento superlumínico de vida, aunque la precisión del reloj atómico no pudo contener la cantidad de ese momento. Enseguida te clasifiqué entre las estrellas y publiqué un artículo que te dio nombre. Hablaron de tí durante largo tiempo en foros astronómicos, revistas científicas y colegios invisibles. Buscando en la red se encontraban hilos que trataban con profusa nitidez la sensación de miedo e inseguridad ante el hallazgo. En todos estos foros nadie -animal o vegetal- entendía por qué una mujer tan diminuta podía superar la capacidad de sugestión de los núcleos galácticos activos.

El universo una vez al día

Gracias a varios post de Ricardo Montiel en su Blog El sofista, que ha cumplido 6 años y del que me declaro en adelante seguidor, he conocido la web Astronomy Picture of the Day, en la que cada día desde el 20 de junio de 1995 -aún me muerdo las uñas por no saberlo antes- un astrónomo profesional comenta una imagen captada por un fotógrafo aficionado, un satélite o un observatorio. Os recomiento que visitéis la página y contempléis cada día nuestro particular país de las maravillas.

Man-hattan

Después de una colección de gloria, hoy estrena «You will meet a tall dark stranger», un nuevo cristal de luz con que mirar nuestra realidad contemporánea. Me ha dado por recordar un gran comienzo de obra. Dice así:

En esa noche

Encayé en esta tierra hace apenas cinco días. No he visto rastro del Hombre en este tiempo; solo calles y avenidas y esquinazos repletos del resto de la tarde. Antes de que toda esta tierra tuviera propietarios, los pisos y mercados no existían. Nadie alquilaba apartamentos y el precio de las almas era insobornable. Los trabajos no tenían más salario que el siguiente sol y cada concepto de una nómina eran minutos sumados a la vida. Contar esta época de células y magma en el presente parece una guerra perdida de antemano.

Una noche salí de mi hotel en busca de nuevas sensaciones, a hablar al mundo de Melville y de algún viejo pirata. Las calles principales se llenaban de seres y de bolsas; y pequeños faros de luz ténue ocultaban la miseria de las calles secundarias. Aquí existe un lugar llamado Rambla donde todas las mentes y señales se alborotan y los jóvenes borrachos y filósofos se agolpan esperando una samosa o un kebap cuando a media madrugada el cuerpo pide combustible. Acompañado de mi amigo Gin he hablado con algunos inmigrantes cuyo testimonio y capacidad de diálogo me ha enseñado y me ha alegrado mucho. Ha abrazado a viejos y nuevos familiares y charlado de la felicidad, del sentido, del principio y del último principio, de la programación orientada a objetos y de las personas orientadas a personas. De nuevo en mi cuarto de ciudad, lejos del hotel y su moqueta, disfruto de este día como el más tierno regalo que los ojos de otro hombre han podido contemplar. Entiendo que cuando ya no esté, no quedará conciencia de esa Rambla al menos tal y yo la he comprendido, al menos tal y como lo hice en esa noche.