por David Criado | Oct 5, 2011 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

El éxito finlandés: eficacia y cultura del deber, así se titula el post de Mónica Mullor que hace un análisis genial del modelo educativo finlandés y los valores que lo sustentan. En el encabezado dice el artículo: «La escuela finlandesa es la estrella indiscutida del firmamento educacional europeo. Con un gasto por alumno significativamente inferior al español, obtiene resultados muy superiores a los de España. Ello prueba un hecho fundamental: que las deficiencias educacionales españolas no dependen de un problema de recursos, sino del uso de los mismos. Gastamos mucho, pero lo hacemos mal, mientras que los finlandeses gastan menos pero bien.» Soy de los que creo que la clave para reinventar la marca-España es mejorar el sistema educativo español tomando esta base y aplicando algunos de los modelos que están siendo pioneros como la iniciativa del SEK con Inteligencia Emocional o la del Col.legi Monserrat con Inteligencias Múltiples. La primera fue explicada en Redes y la segunda en el Global Education Forum. Hoy mismo se está proyectando el documental The Finland Phenomenon: Insede the World´s most surprising school system (trailer aquí) que ha rodado Tony Wagner, investigador de Harvard e invitado al GEF 2011, y que habla en detalle del modelo educativo finlandés. Él hace hincapié en reinventar las escuelas para modelar un mundo mejor y deberíamos escucharle. Hazlo.
HALLA LAS 7 DIFERENCIAS
Sin duda el artículo de Mónica Mullor es digno de leer por los siete elementos de éxito que destaca y nos debería hacer reflexionar sobre el actual campo de batalla ideológica que supone la educación. Personalmente admiro la intención integradora que ha tenido Ángel Gabilondo pero el camino sigue siendo largo y la cultura de país, obsoleta.
Entre los elementos del caso finlandés que señala Mónica, tenemos -y cito textualmente de su artículo- los siguientes:
- Altísima calidad del personal que forma a los maestros
- Alto nivel de excelencia de sus profesores en general, lo que tiene su origen no solo en la exigente formación que reciben, sino en el proceso de selección de los aspirantes a la propia carrera de profesor
- La profesión de maestro otorga un alto estatus en Finlandia, y para nadie es fácil impugnar la autoridad de los profesores
- Los políticos se cuidan de meterse en el campo educacional y convertirlo en arena de sus disputas, antojos y proyectos ideológicos
- La gran autonomía de los centros educativos y de los maestros a la hora de articular su labor
- No se aceptan el fracaso ni la mediocridad en el ejercicio de la función docente
- Disciplina y los controles de calidad. No solo se controlan sistemáticamente los rendimientos, sino que los atrasos, la inasistencia y el incumplimiento en la entrega de deberes son considerados graves faltas al sentido del deber y tienen consecuencias.
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por David Criado | Oct 5, 2011 | HUMANISMO y TALENTO
Como ya hablamos hace unos meses, FORTH es un método de innovación inspirado en la orientación a cliente enfocado en la creación de novedosos mini-casos de negocio para productos, servicios y modelos de negocio innovadores. Hoy comparto con vosotros su Mapa de innovación cuyos detalles están disponibles de forma interactiva en la propia web de FORTH

por David Criado | Oct 4, 2011 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
Chris de la mañana desde K-OSO, la voz del condado de Arrowhead, me ha regalado hoy esta maravillosa cita del gran maestro de Auteuil:
«Cuando de un distante pasado nada prevalece, cuando los hombres están muertos, las cosas rotas y destruidas aun solas, más persistentes, más leales el olor y sabor de las cosas permanecen suspendidos durante largo tiempo como almas dispuestas a recordarnos, esperando ansiosas el momento, en medio de la ruina y destrucción. Y en la diminuta gota de su esencia casi sin sustancia, llevan resuelta la vasta estructura de la memoria»
Por el camino de Swaan, En busca del tiempo perdido, Marcel Proust (1913)
por David Criado | Oct 4, 2011 | HUMANISMO y TALENTO

Angeliki Ioanniti, una modista que tiene un negocio en Volos, participa de la red de trueque de la ciudad. Foto: New York TimesT
Un titular de hoy de La Nación que ha compartido Eliseo en mi comunidad , dice lo siguiente: Agobiados, los griegos empiezan a dejar el euro y recurren al trueque: En medio de la crisis, se extienden en todo el país las monedas y formas de intercambio alternativas Resulta interesante cómo en periodos de crisis se agudiza el ingenio y también resulta paradójico como los sentimientos más abyectos pero también los más constructivos -como este- salen a la luz.
Surgen culturas de convivencia y colaboración que son dignas de estudio, algo así como una co-cultura de vida que se traslada al comercio, la vivienda y en general a toda forma de relación social. Yo creo en esto porque lo he visto desde niño pero siempre en economías locales o laboratorios sociales. Desconozco la opinión de los economistas pero sobre todo de los sociólogos del lugar:
- El movimiento okupa cuya filosofía e ideario de vida no comparto en absoluto pero cuyo modelo de comportamiento social respeto tiene un modelo de intercambio de valor entre los miembros de su comunidad que me parece ejemplar y que está basado en un p2p absoluto, esto es, tienes valor si aportas valor. Un amigo al que admiro y que recientemente ha superado un proceso de desintoxicación, vivió dentro del movimiento durante años y a menudo íbamos a verle. Aparte de beber cerveza como posesos experimentamos este tipo de intercambios de productos, servicios y conocimiento en talleres aleatorios. También había intercambios de droga y aunque mi amigo viajó por toda España y atesora una vida apasionante dormía casi siempre en la calle, sobre todo porque siempre hay una cara B en la vida. Años más tarde, pude ver un desarrollo mucho más inclusivo de algunas de estas ideas en el movimiento que detallo en el siguiente punto.
- Movimiento asambleario derivado del #15M He colaborado con este movimiento en la medida de mis posibilidades aportando conocimiento e ideas para mejorar y sobre todo compartiendo. En este movimiento veo una oportunidad de retomar el espíritu democrático que creo que se ha violado y cuyos valores esenciales -formulados en el centro de la misma Grecia que ahora proclamamos muerte- son fundacionales del civismo occidental. En tomalaplaza podéis ver avances de este movimiento asambleario de barrios y algunas exigencias acordadas. Aparte de estos detalles y de haber intentado junto con otros levantar una web con un sistema de votación para los barrios, me quedo con el dulce sabor de que la gente que acampaba en el centro de mi pueblo (Plazo Sol-ución en Madrid) compartía ideas y recursos (baterías de móviles, electricidad, agua, comida, vivienda,…) bajo un marco social incontrolable por el sistema financiero. Algo que logró demostrar en mi opinión la capacidad que tenemos para alejarnos de los lobbies, la partitocracia y la plutocracia. Durante semanas pude ver una comunidad muy heterogénea de la que he hablado durante este tiempo. Reflexión ante los escépticos y desengañados y ante los que dicen que relacionamente el #15m no es paradigma de nada: Cuando alguien reinventa su propia realidad, merece ser al menos escuchado. La lentitud, amigo, es un placer.
- Otros movimientos alternativos y sobre todo el movimiento de cultura libre también practican/practicamos este tipo de intercambio. Ejemplo de ello es http://latabacalera.net/ un centro que conozco y en el que para disfrutar de comida, música, lectura, teatro no hay ningún intercambio de dinero. El intercambio de valor se basa en la riqueza de las relaciones. Las personas que están allí no son ricas ni conducen grandes coches pero creo que también intentan ser felices, y que a veces incluso lo consiguen.
- En Zaragoza tengo un amigo que procura favorecer y vivir del trueque. Sus dos hijas, su mujer y él son felices, comen sano (mucho más que yo) y tiene una alta calidad de vida pero no aspiran nunca a ser trenders en lo último. No son hippies, son inteligentes. Siempre nos comenta que los juguetes de sus hijos no son los últimos pero que se lo pasan pipa. Me dice «no es el juguete, es la actitud«. Desde hace años mantiene una relación de confianza con sus vecinos y montan mercadillos y días de intercambio. Fabrica sus yoguros, planta sus hortalizas y tiene unos tomates que ya quisiera yo en mis ensaladas. Todo ello lo intercambia por cosas que para él son de interés. El sábado pasado me comentó una amiga que la vida en Idaho es similar y que todo el mundo allí cultiva lo que come y que convive el libre mercado con el intercambio sin problemas.
- Reinventar el valor del dinero o acuñar dinero propio. (Este caso social ha sido incluido en el post el día 05/10/2011 tras una recomendación en Google+ de @zoeoros) En el artículo De vuelta al trueque de Luis Padua se comenta otra alternativa de trueque que se está dando en muchos lugares: «Desde hace siete años, 19,000 estadounidenses que viven en un pequeño poblado de Massachusetts dejaron de utilizar el dólar como moneda de intercambio. En un intento por apoyar a los negocios locales, los habitantes del condado de Berkshire crearon su propia moneda, los llamados “berkshares”. La idea es que los habitantes de la zona reinviertan el dinero en negocios de la misma comunidad, porque sólo allí se aceptan los berkshares. Dichos negocios les compran a los campesinos y fabricantes locales, que a su vez gastan su dinero en los mismos negocios locales. El “gancho” es que quien paga con berkshares obtiene un descuento del 5% en todos los lugares donde la moneda es aceptada. En otras palabras, el berkshare resulta ligeramente más valioso que el dólar, y quien tiene berkshares, técnicamente “es más rico”.»
- Cohousing. (Este caso social ha sido incluido en el post el día 05/10/2011 tras la lectura del post ¿Qué es el cohousing? en el Blog Salmón) Inspirado en el modo de vida de Utopía de Tomás Moro, de la ciudad compartida de Owen, del Falansterio de Fourier, el Familisterio de Godin, los kibutz israelíes tan de modo en los 60 y con una evolución y actualización respetables el cohousing es un modelo de vivienda compartida desarrollado sobre todo en Estados Unidos y Canadá con origen en Dinamarca. Según nos cuenta Antton Elosegi el cohousing se rige por estos seis principios que desarrollan aún más el concepto de Cooperativa que tenemos en España.
- El proceso debe ser participativoLos “covivientes” participan desde el principio en el diseño del conjunto y son responsables como colectivo de las decisiones finales
- El diseño de cada vivienda y del conjunto busca facilitar unas estrechas relaciones de vecindad, donde sean posibles la comunicación y la ayuda mutua.
- Existen unos servicios comunes (cocina, comedor, lavandería, tendedero, sala de estar, TV, biblioteca, taller, gimnasio…) que complementan y suplementan los de la vivienda privada.
- La gestión está en manos de los propios residentes.
- La estructura social no es jerárquica. Las decisiones se adoptan democráticamente tras discusión y a poder ser por consenso.
- Separación de economías. Cada cual mantiene su independencia económica, participando en la medida pactada en los gastos comunes.
Para saber más sobre este movimiento Elosegi nos recomienda consultar: Housekideak, Profuturo Valladolid, Ecoaldeas, Eutopia,Cohousing, Kollektivhus, Eldercohousing.
- Co-working. (actualizado 05/10/2011 a propuesta de un buen amigo 😉 Ante el actual inflación de conocimiento surgen modelos de trabajo alternativos basados en compartir recursos y en ampliar la red de contactos profesionales para detectar oportunidades compartidas. La filosofía básica del co-working consiste en favorecer el intercambio de conocimiento y experiencia formando equipos de exploración de mercado multidisciplinares a menudo mucho más ricos y heterogéneos que los que conocemos en la estructura fábrica tradicional . Utopic_us es uno de estos espacios de trabajo pero hay muchos. Alquilan puestos de trabajo, favorecen eventos para compartir experiencia, visión e ideas y son un ecosistema permeable que economiza gastos y a la vez amplifica capacidades. Basicamente se trata de aplicar la filosofía de cooperativa y cohousing al ámbito laboral. Como bien señala la entrada en wikipedia, el co-working no es equiparable a las incubadoras de empresas o centros de negocio tradicionales puesto que siguen un modelo de innovación cerrado y a menudo solo comparten intereses comerciales y ninguna implicación ni atención a la comunidad.
- La mayor parte de culturas tribales (me acuerdo de Marvin Harris ahora) no conocen el concepto «dinero» y sobreviven gracias al respeto por el valor del otro. De hecho lo que mató esas culturas no fue la religión de los conquistadores sino el hecho de comprobar que a cambio de metal podían obtener valor sin más valor que el fiduciario. Antiguamente las monedas eran mercancía con valor intrínseco asociado al peso del metal, pero hoy son ya puramente fiduciarias. Entre las culturas que no entendían el dinero y comerciaban con trueque se encontraban los antiguos indios nativos americanos como comentaba este finde en el blog. Ellos lograron convivir con comerciantes cambiando armas por caballos o similares hasta que su valor, el valor de su cultura, que era real fue aplastado por el fiduciario de los nuevos inquilinos
- Algo parecido ocurre en el FLOSS donde se producen intercambios de código y sistemas de meritocracia muy parecidos a la gamificación y el funware que defiende nuestro amigo Eliseo. En la mitología del FLOSS la gente deApache siempre dice que imitaron los modelos sociales de los indios apaches. Hoy en día si tecleas «apache» en google no aparecerá otra cosa que tenga que ver con este servidor hasta la segunda o tercera página de resultados. Así es la Historia. La Fundación Apache y su comunidad han logrado es el servidor web utilizado por 85% del mercado aunque ya empieza a oler que los que simpatizamos con ellos siempre les utilicemos de caso de éxito (LAMP)

Cartel promocional de la película documental Fast food nation, de Richard Linklater (2006)
Con el trueque, una práctica histórica en España durante siglos, la economía de escala deja de tener sentido ya que el intercambio de valor no es de 1..n sino de 1..1 Sobre la saturación de información y de dinero el catedrático de antropología de Harvard Andrew Oitke publicó hace unos años un libro en el que hablaba de la Obesidad Mental como el mayor problema de la sociedad moderna. Este problema es generado por el exceso de conocimiento y la cultura del fastfood-ismo intelectual donde lo rápido e inmediato sustituye a lo sostenible y duradero. Esto podría ser aplicable al mercado financiero donde la sobresaturación de oferta y demanda estresa nuestro día a día. Aquello de lo que hablaba la película Fast food nation de Richar Linklater en 2006 puede que sea un símbolo del funcionamiento interno y poco saludable de las estructuras. Ante este funcionamiento que genera colapsos y crisis, surgen formas ancestrales de relación e intercambio de valor que superan esa obesidad mental y evitan que todas las arterias (personas) del cuerpo (sociedad) acaben reventando. Entre las joyas del libro de Oitke, algunas:
Hace apenas algunas décadas, la Humanidad tomó conciencia de los peligros del exceso de gordura física por una alimentación sin reglas. Estamos ahora en el momento de notar que nuestros abusos en el campo de la información y conocimiento están creando problemas tanto o más serios que esos. nuestra sociedad está más abarrotada de preconceptos que de proteínas, más intoxicada de lugares comunes que de hidratos de carbono. (…)
El conocimiento de las personas aumentó, pero lleno de banalidades.Todos saben que Kennedy fue asesinado, pero no saben quién fue Kennedy. Todos dicen que la Capilla Sixtina tiene techo, pero nadie siquiera sospecha paraqué sirve. Todos creen que Saddam es malo y Mandela es bueno, pero ni desconfían por qué.
No sorprende que, en medio de la prosperidad y abundancia, las grandes realizaciones del espíritu humano estén en decadencia. La família es discutida, la tradición olvidada, la religión abandonada, la cultura se banalizó, el folklore entró en caída libre, el arte es fútil, paradójico o enfermo.
No se trata de una decadencia, una «edad de las tinieblas» o el fin de la civilización, como tantos pregonan.Es solo una cuestión de obesidad.El hombre moderno está adiposo en el raciocínio, gustos y sentimientos.
Como podréis imaginar discrepo enormemente con algunos juicios del profesor Oitke pero deberíamos actuar contra este tipo de obesidad mental que producimos y premiamos. Este fin de semana me han invitado a acudir a una charla sobre este libro pero no se si podré ir. Si queréis detalles, puedo pedirlos.
Por otro lado trabajo en formular un modelo de open-consulting capaz de coger lo mejor de cada casa y ser fiel al espíritu abierto y disruptivo que necesitan nuestras organizaciones.
Pregunta: ¿El trueque mata la mercadotecnia o la mejora? Solo preguntaba… 🙂
por David Criado | Oct 2, 2011 | HUMANISMO y TALENTO
Tan solo una reflexión leyendo el artículo De nuevo un círculo vicioso de Carmen Alcaide en el diario El País, que ha compartido con mi comunidad un amigo y que quiero comentar antes de comer:

La caída de Faetón, Pedro Pablo Rubens, 1636
Faetón. No me deja de sorprender y enervar la capacidad de los estamentos dirigentes (gobierno, oposición, clase política, aparato de Estado) para aislarse de la realidad y enrocarse en sí mismos. Emplean las mismas soluciones que han dado resultados nefastos una y otra vez con la insana pretensión de que milagrosamente den resultados diferentes. Me sorprende y no dejo de denunciar esta obstinación en cuanto puedo y sobre todo aunque no me lo permitan. La fórmula España no funciona todo lo inesperadamente bien que debiera, fruto de esto la marca España no es positiva por mucho que conservemos la «españolidad» de algunas empresas que se han demostrado excepcionalmente eficientes pero que son grandes caballos para un carro sin un auriga firme. Es indudable que nuestra herramienta de regulación colectiva debe seguir siendo el Estado de Derecho pero no nos hemos ocupado de educarnos para poder reinventarlo. Como consecuencia disponemos de un enorme e ingobernable sistema burocrático que nos impide crear empresas de forma ágil, abanderar proyectos con fácil financiación y lo más preocupante: nos impide educar el talento (la capacidad única de cada persona para aportar valor a nuestra marca). Toda la gente que conozco que se ha esforzado y tiene nuevas fórmulas de entender la vida, se va de este país. Estoy cansado de ver una fuga de talento continuada que dilapida el gasto educativo. Asumámoslo: Nuestro Estado no sabe invertir. Aplica modelos de inversión privada de corto plazo y con un elevado coste social y económico que es imposible de recuperar. Si nuestro Estado fuera un empleado, le habrían despedido de cualquier empresa. Nuestro Estado no hubiera pasado ningún proceso de selección y haría décadas que se le habría acabado el paro. Nuestro Estado habría muerto de hambre o vivido a base de limosnas externas por una falta de convicción y emprendimiento imperdonables. Podemos deambular eternamente presumiendo con nuestros amigos de una capacidad que no es real. Sin embargo cuando alguien nos deja subir al carro y nos observa, no somos capaces de gobernarlo sin convertir la tierra fértil en desierto ni quemar con nuestra falta de equilibrio una gran cantidad de talento y oportunidades por el camino. Somos como ese hijo de Febo Apolo, el dios sol, que presumió ante los suyos pero que no acaba nunca de estar preparado para ser responsable del futuro. A Faetón, por muchas proezas que hiciera, se le representa siempre cayendo. Su existencia ha sido recordaba por eso y no por todo lo demás. En nuestras propias manos está el reinventar este presente.
Europa. Aún así no dramaticemos y dejemos de buscar fórmulas perfectas. No existen. Olvidáos. Probemos ensayo-error, actuemos cueste lo que cueste pero con recetas coherentes, recetas que desdeñen el corto plazo y recetas que unifiquen y sean integradoras. Lo necesitamos para ayer. Me apena tener tan clara la fórmula del éxito y verla tan lejana. En perspectiva somos un país de «clase alta» como se solía decir de una familia burguesa en los años del boom inmobiliario. Comparativamente tenemos una calidad y esperanza de vida elevada con respecto a una gran cantidad de países y regiones. Mi primera solución -no os ríais, jodíos- se llama Europa. En estos momentos Europa no existe, es una gran entelequia, como un SecondLife político y conceptual que pesa más que ayuda. La construcción de Europa es el ejemplo más claro de como no hacer las cosas. Primero nos unimos por la pasta y luego ya veremos si queremos algo en común más allá de una nación financiera. No funciona. Aún compartiendo un pasado histórico común de guerra y hambre no hemos sido capaces de hallar la identidad. Enfrentados ya en una mesa con decenas de platos, decidimos quitar de la mayor parte de platos para comer todos del puchero. Somos una mitología de la rectificación continua. Evocamos el comportamiento individualista y receloso de los dioses del Olimpo. Todos nos creemos grandes y compartimos territorio pero cada cual busca aventuras y batalla por su cuenta. Pese a todo ello, no existe ningún continente con tanta riqueza cultural, con tanta disparidad, modelos sociales y recursos tan dispares en ningún lugar del planeta. Incluso dentro de cada país, la diversidad se multiplica por pequeñas regiones. El europeo es por naturaleza regionalista. Que se aprieten los machos esos traders y brockers porque Europa entera me recuerda al principio de la nación griega cuando una gran cantidad de polis disgregadas con interpretaciones de la vida a menudo diferentes pero con un mismo pasado y espiritualidad común, comenzaron a caminar juntas para defenderse de los invasores. Hoy en día no existen invasores pero si coopetidores. No he escrito mal: coopetidores. Grandes territorios que superan su geografía para coopetir (colaborar+competir) por una posición y una estabilidad propia. El sistema político y financiero europeo entiende a cada una de sus regiones como un gasto y trata a todos ellos no como un recurso de riqueza sino como apuestas arriesgadas dificilmente justificables en la cuenta final de resultados. La Europa a la que aspiro supera antiguas barreras y se eleva sobre las disensiones, es libre y conectada, multiplica su talento extremadamente diverso y rico a través de la coopetición de sus regiones. La Europa a la que aspiro comparte algo más que una moneda y un territorio sin fronteras físicas, comparte talento y es una fuente eficaz de emprendimiento. La fórmula del cambio pasa por un modelo educativo fuerte que refuerze el valor del esfuerzo y la colaboración y promueva el mérito. Por mucho que castiguemos y penemos la corrupción y el fraude con medidas penales no conseguiremos nada sin un aparato educativo digno que acompañe la reeducación de las sociedades. Por mucho que pongamos parches al sistema financiero, no conseguiremos nada si no probamos nuevas fórmulas y renovamos continuamente (repito «continuamente») los estamentos de poder y toma de decisiones.
España. Oh, mia patria si bella e perduta decía el canto de los esclavos en Nabucco. Mi segunda solución – callad esas risas, malditos- se llama España. El caso español actualmente es flagrantemente indigno. Estudiado como un modelo de éxito durante algún tiempo, es ahora el sinónimo del fracaso de una forma de entender la gobernanza. Lo que me hace pensar que ni entonces eramos tan buenos ni seguramente ahora seamos tan malos como pintan. Sin embargo ante una multitud de jóvenes sobradamente preparados (como rezaba el famoso anuncio hace más de una década) tenemos gobernantes que se han educado en un espíritu que ha sido útil durante una época de nuestra historia pero que se niegan a pasar el testigo generacional. Durante varias décadas han gobernado los mismos una y otra vez arrastrando bicefalias, rivalidades ideológicas que ya se han superado en el mundo empresarial, incompetencias explícitas que renacen con vocación de eternizarse. YA NO NECESITAMOS EL FRAMEWORK TRANSICIÓN. Hemos aprendido y reconocemos que fue una época fantástica pero ahora necesitamos reinventar el mundo y que os apartéis para aconsejarnos. Os escucharemos pero no gobernaréis. Nuestro panorama político a corto plazo es algo más que desolador. Una persona que ha perdido dos veces las elecciones generales de una nación, se presenta una tercera; y el partido gobernante presenta como «alternativa renovada» a una gloria de gobiernos anteriores. Ninguno de los dos comprende el mundo porque nacieron y vivieron en otro, ninguna acepta perder y ninguno ha sido elegido democráticamente para ocupar su puesto de presidenciable. Como esta situación, muchas otras. Solo quiero hacer un apunte: la grandeza de un dirigente no consiste en aferrarse al poder sino en saber abandonarlo cuando ya no puede brillar con luz propia más allá de su entorno.
Este piso se llama España y sigue estando de alquiler pero ahora necesita nuevos inquilinos en todos los estratos. Ahora tenemos una nueva realidad, el escenario ha cambiado y la gente que nos dirige se niega a adaptarse. Y lo que es más incomprensible: no les castigamos por ello sino que les seguimos encumbrando. Ese coro de esclavos hebreos de Nabucco que recordábamos hace unos días no cantaba por su desgracia sino que lo hacía reivindicando su futuro. Lo hizo ante Il Cavaliere para protestar y su voz debe ser un ejemplo emulable por el resto. Me levanto cada día luchando por un futuro más digno para mis hijos. Lo que me afecta hoy a mí, todo lo que estamos perdiendo, las enormes manifestaciones de estos meses solicitando que no acaben con una educación pública de calidad ni con un sistema sanitario envidiado por el resto del mundo, las voces que claman por una transparencia en los organismos de control financiero, todo ello será heredado por mis hijos y posiblemente el legado. La modernidad no consiste en perder todos los valores y actitudes que han hecho de la humanidad una especie fascinante: respeto a los mayores, civismo, solidaridad, innovación, conocimiento abierto,… La modernidad consiste en nuevas fórmulas que reinventen la visión de estos valores. Solo eso. Algo se convierte en una genialidad cuando nunca deja de ser actual por mucho que pasen los años y los siglos. Le pasó a Verdi con este Nabucco pero también a William y a Miguel, a mis amigos Sócrates y Esquilo, a Thomas Jefferson (que era un político que hoy ni siquiera soñaríamos tener) y también a Henry Ford (que hoy lloraría al ver en qué se ha convertido su legado). En la España de hoy no tenemos la capacidad de ser geniales teniendo sin embargo todos los ingredientes para serlo. Hemos perdido, como señala Carmen en su artículo, eso que tanta falta nos sigue haciendo para incorporarnos y seguir: una estructura moral digna y coherente. Porque eso es lo primero y luego, sin duda, viene por sí solo lo demás.
El puchero. Si tenemos que comer todos de un puchero, que este sea abierto y libre y que todos puedan contribuir y vivir de ese puchero. Mi tercera solución es un macroecosistema que reuna esos principios de los que siempre hemos hablado aquí: emprendimiento, innovación, creatividad, libertad, eficiencia. Nuestra clase creativa es deficitaria no porque no seamos capaces de generarla sino porque no la cuidamos y se escapa, no porque no de beneficios, sino porque no le damos la oportunidad de generarlos. Necesitamos un entorno abierto que sea capaz de inundarse y captar ideas, un espacio libre de barreras que no nos haga temer nuestro futuro sino construirlo. Pero de eso como digo hablamos siempre, así que de momento os dejo descansar 😉