por David Criado | Ago 13, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Thomas Edward Lawrence fotografiado en Áqaba en 1917
Si alguna vez acudís al condado de Dorset en el sur de esa isla inquebrantable que siempre fue Inglaterra; existe un pueblo históricamente apreciado por los comerciantes sobre el Río Frome que todos conocen como Wareham Town. En él se encuentra la pequeña iglesia anglicana de Saint Martin donde una efigie yacente que representa a Thomas Edward Lawrence descansa ante la atónita mirada del visitante. La estatua es de tamaño real y cuenta Eric Kennington, amigo íntimo de Lawrence y autor de la obra, que intentó reflejar en ella la personalidad real de la leyenda. Seguramente por ello, la indumentaria de la efigie que descansa en pleno lateral de una iglesia puramente anglicana sea árabe; precisamente por ello, tal vez nadie se atrevió a que la estatua descansará en la iglesia de Saint Paul.
Thomas E. Lawrence fue, según el tiempo y la persona contemplados, un excelente arqueólogo, un reconocido historiador de Oxford, un militar hábil y paciente, un espía del servicio británico de inteligencia, un aviador novato, un escritor consumado, un aficionado motorista. Todas estas personas caben en el exacto lugar de su trágica muerte en los caminos de Clouds Hill donde una placa recoge sus palabras, en concreto las tres primeras frases del texto que aquí sigue:
Todos los hombres sueñan, pero no del mismo modo. Los que sueñan de noche en los polvorientos recovecos de su espíritu se despiertan al día siguiente para encontrar que todo era vanidad. Pero los soñadores diurnos son los peligrosos porque pueden vivir un sueño con los ojos abiertos a fin de hacerlo posible. Esto es lo que hice. Pretendí forjar una nueva nación, restaurar una influencia perdida, proporcionar a veinte millones de semitas los cimientos sobre los que pudieran edificar el inspirado palacio de ensueños de su pensamiento nacional. Un propósito tan elevado recalló en la innata nobleza de sus almas y les hizo desempeñar un papel generoso en los acontecimientos. Pero cuando ganamos, se me alegó que se ponían en peligro los dividendos petroleros británicos en la Mesopotamia y que se estaba arruinando la política colonial francesa en el levante. Me temo que sea eso precisamente lo que deseo.
El señor Lawrence admiraba a Melville, es un hecho que queda constatado en numerosos escritos de su obra y en cada acto imprevisible de su carrera meteórica y fugaz por el planeta. Fue amigo personal de Robert Graves y George Bernard Shaw entre otras personalidades de su tiempo; y realizó una excelente traducción de la Odisea al idioma inglés y a su propia vida. Fue violado, maltratado y hecho preso, incomprendido y admirado. Tras años de acción, participó en la Conferencia de Paz de París cuyas acciones no tuvieron efecto inmediato sobre la estabilidad de la región. Muchos le han visto como un colonizador más entre el imperio, como un hombre utilizado y despojado de razón. Los árabes le creyeron inglés y los ingleses le tomaron por árabe; de seguro quien le lea contará un hombre menos entre nosotros, los mortales. Basta leer estas palabras:
En mi caso, el esfuerzo que realicé durante esos años para vivir vestido como los árabes y para imitar su estructura mental me despojó de mi personalidad inglesa, y me hizo contemplar al Occidente y sus convenciones con nuevos ojos, destruyéndolo todo para mí. Pero al mismo tiempo no podía sinceramente endosarme una piel árabe; era solo una afectación. Un hombre se transforma fácilmente en un infiel, pero difícilmente se convierte a otra fe. Me desprendí de una forma sin asumir la otra, y llegué a ser como el ataúd de Mahoma en nuestra leyenda, resultando de ello un sentimiento de intensa soledad en la vida y un desprecio, no por los demás hombres, pero sí por todo lo que hacen. Tal despego invadió a veces a un hombre agotado por el aislamiento y el prolongado esfuerzo físico. Su cuerpo se afanaba mecánicamente, mientras su espíritu razonable le abandonaba y desde fuera le contemplaba con los ojos críticos, admirado de lo que hacía ese vano armatoste y de los motivos que le guiaban.(…)
Blanco en tierra de árabes, oriental en su propia patria. Arrastrado a evitar la expansión del imperio Otomano, aliado de Alemania, Lawrence fue mandado a incitar una rebelión de la que luego él mismo fue partidario y defensor. En Seven pillars of wisdom – cuya lectura hoy me fascinó- el autor relata cómo partió de El Cairo hacia la cuna del mundo conocido; cómo ideó y participó en la Rebelión Árabe, encumbrando al príncipe Faisal (futuro rey de Irak); cómo tomó junto a extranjeros que eran como hermanos, la ciudad de Áqaba; cómo constantemente asaltó a los turcos en cada ferrocarril que pasaba por el desierto y cómo intentó unificar al pueblo árabe,… Sin duda una vida propia de Nietzsche, cuya filosofía el mismo Lawrence dijo querer emular en su realidad diaria. Entre las obras que su vida ha inspirado, en 1961 Terence Rattigan habló de su supuesta homosexualidad en su obra de teatro Ross. Un año después David Lean inmortalizó de forma bastante fidedigna parte de la vida de Lawrence en la gran pantalla. Peter O’Toole (cuya caracterización raya la perfección), Ralph Fiennes, Joseph Bennett y Douglas Henshall han sido sus alteregos en ficción. A cincuenta millas por hora, en la carretera de Dorset, en Clouds Hill, intentando esquivar a dos ciclistas, perdió la vida a lomos de una moto George VI por la que tenía especial predilección. Una muerte mundana para una vida de sueños, una obra maestra del espíritu libre y la coherencia, que hoy he querido recordar con esta lectura emocionante.
«Una obra maestra es aquella que todo el mundo debe leer pero nadie quiere hacerlo» dijo alguien; tal vez esta sea una excepción…
por David Criado | Jul 9, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
Quiero enumerar una a una las más de siete maravillas verdaderas que componen tu figura sobre el mundo. En tus ojos tristes veo el espejo incontenible y palpitante al que los hombres han llamado mar. En tu pecho las corrientes oceánicas despliegan campos constantes de peces, de pastos y de especies. Luces por el pulso de la luna sobre el agua, eternamente bella y excitada por encima de estaciones y de aves migratorias. En la noche te apareces ya calmada en tu lecho de sábanas bajo un manto estrellado de promesas. Tus secretos han parido conjuntos de planetas, rellenaron el espacio entre los átomos dando un envoltorio digno al vacío inabarcable de las tardes en que he vivido solo. Eres una brisa suave que es casi como un premio inmerecido para la sequedad inmóvil del momento posterior a las batallas. Tu paz es la consecuencia de millones de sonrisas concentradas, enfocadas en un solo rostro de vida cuyos ojos serán para siempre mi única frontera. Tus rebaños de música y compás, esos instantes superiores y precisos con que soñamos todos los poetas, se adueñaron del paso de mi tiempo. Hasta llegar a tí, se han ido sucediendo las eras y los siglos; hasta tener una razón en tu cuerpo diminuto cada uno de nosotros ha buscado sinéxito reflejar su amor y temor en la naturaleza. Centelleas en medio de la gente, mis manos no alcanzan el silencio firme y breve de tu piel. Para imitar tu pelo rebelado, la Tierra dio a las nubes un catálogo de formas y sentidos. Eres todas estas cosas: el último grito en ética, la amplitud sincera de la estética, la imagen sonora de mi gusto, el cuerpo escrito de mi compromiso con el mundo, mi voz cuando creo estar callado, un camino que admite mis señales, la memoria del espacio entre los cuerpos, un reloj de miedo olvidado en el armario, el desgarro de alegría con que romper las redes que tendemos cada día.
por David Criado | Jul 7, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Cartel promocional de "The Good Heart" de Dagur Kári, 2009
Jacques es un viejo antipático y misógino que regenta un antro en los suburbios; su vida no tiene más sentido que el de servir e insultar a los clientes habituales que cada tarde toman una copa y comparten sus miserias. Lucas es joven, bondadoso, amable y siempre piensa en los demás; tal vez por ello viva en una caja de cartón bajo el puente de Brooklyn y se encuentre en el límite de sus fuerzas. Está decidido a acabar con su vida y puede que la imagen recurrente de un pequeño gato comiendo junto a él acabe por hundirle. Ambas almas gemelas y contrarias se cruzan para darse luz mutuamente en el camino. Es la historia de una amistad inverosímil interpretada con maestría por Brian Cox y Paul Dano. Si conociste el Cheers de los 90, puede que al entrar en este tuburio algo no te cuadre o te eche para atrás; puede que sea el miedo a ver retratada la amistad con una crudeza cómica que resulta fascinante. El Director ha pulido también una banda sonora reseñable con la colaboración de Orri Jonsson. Esta peli en el fondo es el cuento de un chico verdaderamente pobre que en el fondo consigue transmitir todo su valor y su riqueza (todo). Muy recomendable.
por David Criado | Jul 5, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Cartel promocional de Smart People, Noam Munro, 2008
Desde el primer fotograma hasta el último, la ópera prima de Noam Munro cuenta la vida estrafalaria y común de una curiosa familia de Pittsburg. Un catedrático brillante, viudo y con unos hijos a los que no ha sabido conocer del todo pero con los que mantiene una peculiar relación. Su hermano adoptivo es un completo desastre, descuidado, aparentemente inmaduro e irresponsable. En la relación de ambos asistimos a un aprendizaje mutuo y una evolución en actitudes y conductas que con pinceladas de drama y humor consiguen convencer al espectador. Vanessa, su hija es un pequeño genio de la lengua que adora la figura de su padre e tiñe su vida con ciertas dosis de prepotencia. Su hijo es un joven que no parece tener inquietudes pero que consigue captar la atención de la familia gracias a un reconocimiento público (tenéis que verlo, no leerlo). Un Dennis Quaid espectacular en el papel de profesor apático, mordaz e insatisfecho de la Carnegie Mellon, intenta mejorar sus escasas relaciones personales y consiguir una felicidad que parece rehuírle. Sin embargo y pese a su inteligencia, vemos a lo largo del film cómo va comprendiendo que algunos de sus comportamientos de rechazo a todo tipo de cambios en su vida pueden ser contraproducentes. Muy buena película con un muy buen guión (del novelista Mark Jude Poirier). Me quedo con las interpretaciones de Ellen Page (si recordáis Juno veréis algunas reminiscencias de su personaje en esta peli) y también con los pequeños gags maniáticos y asociales de Lawrence, el personaje que interpreta Dannis Quaid.
por David Criado | Jul 3, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Logotipo de Google Wave
Hoy he estado investigando con un compañero algunas de las posibilidades que ofrece Google Chart. Creo que no pasa semana en que no descubro una nueva aplicación dentro de la familia de este gran gigante web. En una conversación con los amigos, ayer mismo recomendé otra de las aplicaciones que tiene, esta vez para diseño en 3d de planos y superficies de edificios, el Google ScketchUp y el Style Builder; y este amigo me dijo que al final de los tiempos solo quedará Google. Conozco la capacidad de aprendizaje y autocorrección de la compañía por estudios que llevo leyendo desde hace tiempo; se trata de una empresa que destaca como benefactora fundamental del software libre y que además promueve políticas de conciliación envidiables. Personalmente, por todo ello todavía no se me ha caído el mito. Entre las aplicaciones desarrolladas en el entorno de Google me declaro abierto seguidor de Google Earth, con el que a menudo viaje sin moverme del salón; Google Books y Scholar que consulto para leer artículos científicos y obras totalmente liberadas; Google Analytics que empleé en su día para establecer ponderaciones de páginas web y que sigo utilizando por la facilidad y usabilidad que adopta la presentación de resultados; y por supuesto el Google blogs para la búsqueda de almas gemelas o contrarias (que de todo se aprende) en la blogosfera; y de Google Docs para compartir documentos con amigos. En alguno o muchos momentos de mi vida he utilizado Picassa, Gmail, Gtalk, Translate, Reader, el Maps diariamente, y mi última experiencia ha sido mala con respecto a Google Buzz (más ruido que funcionalidad). En fin, que se puede decir que soy un usuario de la familia y disfruto de los avances e innovaciones que poco a poco van saliendo. Sobre los proyectos opensource recomiendo consultar el Google Open Source Blog (un blog de Blogger, claro está) y el Google Open Source Programs, este último para recordar las últimas ediciones del Google Summer of Code, evento con el que la compañía premia la labor libre de investigación y presentación de propuestas sólidas de cualquiera que quiera contribuir dentro de su comunidad con un proyecto opensource.
También utilizo el Google Sitemaps que te permite interactuar con la indización de Google respecto a tu sitio web y parametrizar el comportamiento y presentación de los resultados de búsqueda entre otras funcionalidades. Algunos blogs como WordPress (a Blogger no le hace falta) y WCMS ya ofrecen la posibilidad de gestionar estas herramientas de webmasters. Lo último parece Google Wave enfocado a la web 2.0 y los entornos de colaboración y participación. Ofrece pizarra, foro, biblioteca, gestión de tareas, convocatoria de reuniones y puedes añadirle algunos gadgets. La idea de esta nueva app de Google es rentabilizar el concepto dashlet/porlet/mashup dinámico que los grandes WCMS y WDMS opensource han venido utilizando estos últimos dos años.
Algunos ya recelan sobre el comportamiento y la privacidad de los datos que almacena Google respecto a búsquedas (IPs de destino, geolocalizaciones, login compartido en cuyos recursos se aloja gran cantidad de información personal que se relaciona entre sí,…) Parece un tema complicado y por el momento salvo la incursión china, Google no parece tener problemas de incumplimiento de las legalidades locales en aquellos países en los que está posicionado. Una buena prueba de cómo funciona Google internamente y de la potencialidad del motor principal es hacer uso de Google Insights (entre otras herramientas de comparación por búsqueda que tiene la compañía) podréis ver cómo el motor de búsqueda renderiza y gestiona las búsquedas y cómo es capaz de explotar esta información que por sí sola tiene un valor incalculable.
Nota: Sobre la labor social de Google y sus proyectos sin ánimo de lucro (aplicaciones educativas, fomento del software y explotación gratuira de datos sobre todo), puedes consultar Google.org y el Nonprofit de Google
por David Criado | Jul 2, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Cartel promocional de 10 items or less
10 items or less es una película de 2006 protagonizada por Paz Vega en el papel de cajera de supermercado y Morgan Freeman interpretando a un actor en horas bajas que pretende investigar sobre su personaje para intentar participar en una película de bajo presupuesto. Me ha gustado la relación que se establece entre ambos personajes por la breve e intensa sensación de lucha que encarnan cada uno en sus propias vidas. Poco a poco van aprendiendo el uno del otro en tan solo un día de relación y descubrirán similitudes sorprendentes en vidas aparentemente opuestas o distintas entre sí: un hombre ya mayor, con una vida plagada de experiencias y una joven inmigrante española de apenas 25 años, intentan superar los baches actuales de su vida apoyándose el uno en el otro casi sin quererlo y filmados por la lenta cámara que se recrea en los momentos sin necesidad de una banda sonora continua o grandes efectos emotivos. El personaje de Morgan Freeman es eminentemente vitalista aunque no asume que su vida pasa por momentos complicados; Paz Vega sin embargo creo que hace un buen papel (al menos en la versión traducida al castellano) como mujer luchadora y llena de fuerza ante su realidad más inmediata. El reparto me ha parecido interesante, los momentos cómicos creo que son muy naturales y están logrados y algunas de las conversaciones del guión hacen de esta mezcla curiosa de actores una película que creo recomendable para todos. La frase final en la despedida de ambos personajes, un resumen de todas nuestras vidas.