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En qué consiste la genialidad

En qué consiste la genialidad

roky

Rocky Erickson, forajido salvaje o genio psicodélico de la banda 13 Floor Elevators

No se es valiente sino se tiene miedo
Bounce (Don Roos, 2000)

Tal y como compartía con el equipo de #clubdelapasión creo que la vida solo ocurre una vez en la vida. Y entender esto en sí mismo creo que es una genialidad.

También creo que hay dos tipos de idiotas: los que lo son y los que simulan serlo. Si lo eres, es realmente complicado dejar de serlo; si no lo eres, eliges cuando parecerlo. Distinguir la incapacidad de poder ser otra cosa y la voluntad de serlo, nos evitaría grandes problemas en nuestras familias, con amigos, en el trabajo e incluso -más bien sobre todo- en nuestros representantes políticos electos. Paradójicamente la misma regla es válida para los genios.

Diría que el promedio de genios en mi entorno es excesivamente bajo pero tal vez lo diga porque soy idiota y porque defiendo el derecho a ser idiota. Lo hago porque creo que los idiotas son muy necesarios y por ciertos prejuicios hinduistas de no se qué equilibrios en el universo. Por cada 300 auténticos idiotas que he conocido, tal vez haya conocido a más del doble de personas verdaderamente dignas. Yo defino la dignidad de una persona en función de tres parámetros:

  • la honestidad, que no es más que una honradez completamente razonable. Esta cualidad -no tengo duda- hace destacar a la persona, la ennoblece y tiñe cada uno de sus actos de una dignidad pareja al héroe. No nos sobre gente honesta.
  • la coherencia, que no es más que el hábito de una honestidad propia. De acuerdo a mi parecer, esta es la antesala del reconocimiento. Genera mérito por sí misma y facilita la realización personal que para algunos es la última de nuestras aspiraciones.
  • la bondad inteligente, que no es más que la elección de ser bueno siempre que uno tenga la opción de no serlo. En este sentido hay también idiotas extremadamente buenos pero no lo eligen e igualmente podrían ser malos por completo. No es este el matiz del que ahora hablo. Elegir ser bueno es serlo siempre, podría decirse así.

Digna o indigna, cualquier persona para mí es respetable. La persona, no sus juicios. Por lo tanto no se trata de ser lo uno o lo otro: de ser perfecto o un adefesio; de ser una proeza de la evolución del simio o un simio. Se trata de establecer un marco de comportamiento y de valores que impida la proliferación de idiotas, favorezca la detección de genios y promueva una vida digna para el común de los mortales entre ambos.  En la mayor parte de equipos y organizaciones no existe un equilibrio parecido, ni un marco de desarrollo de valor capaz de sumar esfuerzos. En nuestros entornos de trabajo prima una cultura espartana en la que de acuerdo a unos preceptos definidos en el pasado, se decide quien vale y quien no para perpetuar esa creencia. Una ilógica congregación de éforos (ahora los llaman CEOs o ejecutivos) decide cuando hacer la guerra a partir de una idea y cuando no; de hecho penalizan la existencia de ellas. Porque no tenemos empresas, tenemos religiones. Y no hace falta falta que recuerde que si las religiones “verdaderas” han sido la mejor excusa de conflictos armados en los últimos 4000 años, las empresas “verdaderas” han sido los mejores argumentos de la actual cuyos peajes económicos han sustituido a las bombas en la destrucción de derechos y personas.

He sufrido el peso idiota del sello corporativo durante años. El problema es que soy, como la mayor parte de personas de las últimas generaciones del siglo XX, un nómada laboral sin estabilidad alguna. Antes a mi padre le decían en su empresa qué tenía que creer y qué no, qué hacer en según qué caso y que callar en según que otro. Mi padre pasó periodos de casi veinte años en empresas, a él le daba tiempo a olvidar que en otros trabajos las cosas tal vez se hacían de otra forma y hasta tal vez funcionasen mejor. A mí no me da tiempo. El máximo periodo en que he trabajado en una compañía por tiempo continuado ha sido de tan solo 4 años. Y creedme, soy eficiente y productivo, me tengo por mucho más inteligente, capacitado y hábil que algunos presidentes de mis antiguas compañías. A algunos incluso se lo he hecho saber sin respuestas agradables en este sentido. Incluso algunos headhunters (cazadores de cabezas: es literal tanto la traducción como la actividad que desempeñan) me tienen por alguien valioso de momento. Pero no me da tiempo a olvidarme de las cosas. Siempre se que es posible hacerlas de otra forma. Porque lo he vivido, porque lo he hecho de otra forma antes o he visto o se que otros lo han hecho diferente y también vale. Y claro está que al proponer mejoras es cuando… comienzo a sentirme incómodo para aquellos que me aprecian. La historia se ha repetido una y otra vez. Y creo que se debe a dos razones:

  • En las organizaciones en las que he trabajado no había líderes sino pastores (valgo el término para las dos acepciones ganadera y religiosa)
  • Es complicado pretender que alguien acepte algo sin que crea en ello o le reporte algún beneficio saludable. Aunque tal y como me obligaban siempre lo acabara ejecutando (valga el término para los dos acepciones homicida y hacedora) Pero eso es enfermedad pura de la que encontré vacuna hace unos meses. Se llama SALTA.

De modo que, si soy sincero con vosotros, lo único que me preocupa ahora tras vivir una extensa experiencia de torpeza estratégica y de falta de visión impuesta, es que aquellos equipos en los que trabajo sean entornos de desarrollo equilibrados a pesar incluso de sus organizaciones. Cada vez me importa menos la estrategia y trabajo más la cultura. Porque la estrategia quiebra e intimida, la cultura cala e involucra. Lo bueno de todo esto es que cuando se generan resultados creando microreductos de cultura lógica en el imperio del absurdo de mercado, no hay organización que no se sume al cambio. Sin excepción. La genialidad consiste en hacerlo siempre desde abajo. Durante años he trabajado en consultoría comprendiendo el rechazo de los equipos en cliente. Una vez escuché en un pasillo “ahí vienen los listos“. Y aunque en aquel momento era cierto -mi equipo era muy listo a pesar de mí- el tono crítico me pareció totalmente razonable. En cuanto damos la espalda a nuestro equipo de confianza y le confiamos su trabajo a otros, es normal que generemos rechazo para el cambio.

Personalmente siempre he intentado co-crear (no solo trabajar para personas sino con ellas). Lo que los grandes sabiondillos de la innovación llaman ahora co-crear se lleva haciendo en terapia psiquiátrica desde hace décadas y ha sido estrategia de grandes reyes desde Alejandro Magno (que era uno más entre su pueblo y no digamos en su ejército) hasta las filosofías de vida samurai, indígena y griega. Los mismos valores que renacen hoy contra un estilo de vida improductivo fueron generados en esas culturas y países con los que ahora nos cebamos.  Yo he co-creado con mis equipos a pesar de mis becerros. Los becerros son aquellos individuos con los que me he cruzado y que son ídolos indiscutibles. Hay muchos tipos de iconos animales en mi vida laboral. He tenido toros que han hecho las cosas por cojones, ciervos a los que les han salido cuernos, buitres que esperaban mi cadáver, etc… Me hubiera gustado tener más jefes-insecto. Son mucho más inteligentes aunque no lo parezcan y generalmente piensan más en el equipo que en sí mismos. Rara avis en nuestro desierto de negocios. Pero a veces hay oasis. Yo los creo y os aviso de ellos a veces porque todos necesitamos beber agua además de caminar sobre la arena.

En una era en la que el acceso a la información se ha descentralizado y ya no existen secretos ni monasterios para genios, todos podemos elegir ser un genio en algo. Tengo amigos en Finlandia y en Chile que planean agencias de viaje para superhéroes. Cuando hablo de personas respetables, esto es a lo que me refiero.

Catastroika: el mito de la privatización

Catastroika: el mito de la privatización

catastroika

 

“Es la libertad o la tranquilidad. Tú eliges”

Tucídices

Termino de ver Catastroika (2012), un documental griego de los mismos creadores de Debtocracy (2011). El documental que ha sido rodado por medio de crowdfounding (financiación colectiva a través de la red) se puede descargar libremente en su web oficial. Os lo recomiendo. También podéis contribuir a la realización de otros documentales o reportajes mediante donación.

Realmente estamos dormidos y vivimos en un tiempo loco en el que no encuentro sentido a esta gran paja mercantilista a la que estamos asistiendo. Particularme en España muchas de las medidas que estamos tomando con los últimos dos gobiernos me chirrian bastante y creo que nos hacen esclavos de un futuro triste por el que ninguno hemos trabajado ni nos merecemos. De hecho desde hace año y medio cada vez estoy más convencido que la “crisis” es un producto de marketing exitoso generado por el sector financiero para provocar beneficios aún más inmediatos en una escalada de crecimiento insostenible. Todas las medidas que se están tomando para “rescatar a Grecia” no están rescatando a ningún griego -esto es un hecho- sino que están cuidando de los prestamistas y los bancos a base de aumentar la deuda griega de forma aún más rápida de lo que ya crecía. Ninguna de las medidas “redentoras” del BCE o del FMI enriquece la zona sobre la que se proyecta sino que la empobrece aún más. Cada vez creo menos que haya una crisis financiera real y cada vez veo más claro que muchos la estamos pagando (personalmente estoy sufriendo mucho) y pocos la han parido para beneficiarse ahora de ella. Creo que se trata del mayor timo de la estampita jamás ideado por el hombre. Y el sistema de engaño masivo ha sido, no me cabe duda, admirable.

Porque claramente vivimos en deudocracia como los autores nos sugerían en su anterior documental. La deudocracia es ese mercado de la deuda que se generó para poner correas a los estados cuando estos empezaban a controlar demasiado. Con la vuelta de tortilla actual, con los mercados controlando los países (las banderas cada vez se parecen más a marcas en declive), algunos espíritus libres griegos han realizado este documental. El reportaje expone y argumenta la sinrazón absurda del modelo de privatización total de la troika, auspiciado por el FMI, un tipo concreto de clase financiera y la Unión Europea. Este modelo resta control público sobre los bienes comunes a la ciudadanía y se lo da a empresas desregularizando mercados. Los casos no exitosos de privatización que destacan en contra de este proceso incoherente desde el punto de vista lógico y social son los siguientes:

  • Alemania Oriental donde se generó una cultura de privatización que contribuyó a una burbuja empresarial que incrementó el paro en un 20% y cuyo máximo exponente, Treuhand, la agencia creada para la privatización de todas las empresas del este, tuvo ganancias por valor de 60.000 millones y pérdidas por valor de 300.000 millones cuando en sus balances esperaban una ganancia de 600.000 millones bajo el gobierno de Helmut Kohl. Esta deuda todavía no ha sido pagada por completo por Alemania aunque no se incluye nunca en el presupuesto alemán. En Alemania, desde donde se promueve la privatización eléctrica en países deudores, se está viviendo un proceso de remunicipalización de la electricidad en detrimento del sector privado.
  • Chile bajo la dictadura tutelada de Pinochet que vivió un proceso de privatización basado en la consolidación del concepto de DEUDA externa que generó dependencia exterior y contribuyó a la demolición controlada de la participación del Estado en las decisiones públicas hasta nuestros días.
  • Argentina, que se convirtió en un laboratorio del neoliberalismo en los 90 y de la que el director del FMI dijo literalmente que “entraba en el nuevo siglo con una base económica muy sólida”. Estas palabras fueron pronunciadas un año antes del colapso argentino en 2001 y justo en el momento que toda la riqueza del Estado y la explotación de recursos naturales se vendiera por partes a inversores extranjeros privados.
  • Gran Bretaña bajo las decisiones lamentables de Margaret Tatcher y posteriormente de John Major en la privatización del mantenimiento de infraestructura pública (ferroviaria mayoritariamente) y en el intento de privatización del agua,  que ha llevado a la pérdida de miles de millones de libras en subvenciones públicas y a una situación de descontrol gestor mucho peor que la vivida anteriormente
  • Rusia en lo que se conoció como Catastroika en la década de Yeltsin y que llevó a un desembarco masivo de capital en el control de los bienes y servicios públicos que generó un nivel de desigualdad sin precedentes incluso en el declive de la era soviética.
  • EEUU donde se desregula el mercado eléctrico hace veinte años: construcción, operación y propiedad eléctrica intentando dejar el sistema de distribución al Estado. En palabras de un experto, “desregularizar el mercado eléctrico es un mito, se trata de un monopolio natural: solo un cable va a tu casa y no puedes elegirlo”. Las tarifas hasta ese momento eran controladas. A partir de entonces, Enron comienza a subir sin límite el precio de coste de la electricidad, el resto de las 5 competidoras junto con Enron dejan incluso de producir electricidad para generar escasez en el mercado y subir el precio del kilowatio/hora. Existen grabaciones telefónicas de gestores de Enron riéndose del corte del suministro eléctrico a abuelas en California para poder justificar subidas de tarifas. El negocio era redondo: las empresas recibían dinero del contribuyente por fabricar electricidad que nunca generaban y a su vez cobraban al contribuyente precios un 1000% más elevados en horas punta. La consecuencia fue una infraestructura eléctrica lamentable que sufría apagones a principios del año 2000 y una espiral de competitividad sin regulación que provocó que incluso estas empresas tuvieran pérdidas.
  • Francia en su capital París bajo la protección, amparo y promoción de su entonces alcalde Jacques Chirac dando la gestión del agua a dos empresas Suez y Veolia cuyos directivos y ejecutivos son a su vez consultores en estos momentos del FMI y están estrechamente vinculados al BCE. De hecho un antiguo directivo de Veolia se encargará de la privatización del agua griega. Desde que Veolia gestiona con Suez el agua parisina, su precio se ha incrementado un 260%.
  • Italia tras el desembarco del gobierno mesiánico de Mario Monti y la destitución del inefable Berlusconi, que tras un referendum popular en el que el 96% de la población votó en contra de la privatización del agua, en estos momentos se estudia bajo imposición de los mercados la más que posible privatización del agua.
  • Europa entera con el Tratado de Maastrich donde se promete que la desregularización eléctrica bajará precios y mejorará servicios. Nunca más se supo…
  • Grecia donde la troika europea campa a sus anchas y está tomando decisiones en la línea de las anteriores en materia de infraestructuras y demolición del sector público. Contribuyentes griegos que han estado pagando impuestos durante décadas y que ahora se encuentran con una riqueza entregada por completo a financieros externos que son los mismos que provocaron internamente y en su mayor medida el colapso griego. Se calcula que las ganancias de las primeras medidas, 50.000 millones de euros (está por ver si se darán) irán integramente a acreedores y no serán reinvertidas de acuerdo a anuncios de la propia troika, en los griegos. A pesar de ello la troika ha fijado que cualquier coste de las privatizaciones recaerá sobre los griegos. La privatización del agua en Atenas y Tesalónica, cuyas instalaciones han empeorado, ha supuesto un incremento de precios del 20%. La privatización eléctrica en Grecia ha sido lamentable ya que ninguna empresa privada ha invertido en ella hasta 2006 por el lento retorno de inversión. La solución que se planteó en 2006 fue insultante: subir el precio de las facturas al contribuyente griego para hacer atractiva la inversión a las empresas. Surgieron entonces supuestos “proveedores” que simplemente eran intermediarios que pagando 60.000 EUR adquirían licencias (unas 63 se concedieron) y tomaban todo su valor de la red eléctrica pública sin invertir ni un céntimo en generar nueva electricidad. La troika les liberó del compromiso de tener que justificar que tenían electricidad para venderla. Tampoco pagaban nada al Estado por la producción y distribución de “su servicio”. El proceso ha seguido su curso y gran parte del dinero ganado ha ido a Suiza. Sin más. En este caso, en 12 años de desregularización eléctrica no ha existido beneficio, no se ha reducido burocracia y el servicio es cada vez peor. La dependencia energética ha aumentado y la factura del usuario ha subido un 80%. Sin embargo sí se ha reducido algo. El empleo nacional que provocaban las empresas públicas era de 35.000 trabajadores, ahora las empresas concesionarias han precarizado o subcontratado servicios y emplean a 22.000 personas. Han crecido los accidentes mortales a causa del empeoramiento de las infraestructuras y la calidad de la red.

Dice Naomi Klein en el documental que en la época en que Milton Friedman y el resto de buitres preparaba su banquete, se decía en el FMI que las leyes del neoliberalismo eran como las leyes de la ciencia: eran válida en cualquier situación, contexto, época o lugar. Con independencia de entrar a valorar la opinión de estos salvajes, parece como si privatizar fuera la solución a eso que se inventaron para controlar el poder público y que se llama “crisis de la deuda”. Esta deudocracia que promueve la privatización genera -en palabras de los propios expertos de Harvard y Chicago cuyas escuelas idearon el neoliberalismo- ganancias a corto plazo y destrucción de la economía a largo plazo.

El otro punto importante del que habla el documental es de la insultante, impúdica y contumaz privatización de las universidades que se comienzan a convertir en espacios cuyo éxito se evalúa no por el nivel de educación que generan sino por lo adaptadas o no que están a los mercados. Es, tal y como se comenta, un proceso de asimilación de las universidades públicas a las privadas en la mercantilización de la educación. Es decir, la educación no es un derecho sino un producto más del mercado.

El documental incluye esta reflexión literal que no quiero dejar de compartir con vosotros: “La crisis que el sector privado ha generado se convierte en un pretexto para un ataque general e indiscriminado al patrimonio público heredado”.

Nota: en el documental algunos economistas de Harvard aluden a Bolivia y Ecuador como procesos modélicos de recuperación de bienes públicos. En mi opinión estos procesos de estatización no son del todo ejemplares aunque la negativa de Rafael Correa a pagar la deuda externa y su posterior compra encubierta a los propios acreedores para mejorar los servicios sociales en Ecuador me parece loable.

Nota: Para más información sobre algunas de las ideas compartidas en este documental, podéis visitar algunas de las entradas que escribimos sobre otros documentales acerca del sistema financiero y el neoliberalismo. En concreto sobre Collapse (2010), Capitalism: a love story (2009), Shock doctrine (2010) e Inside Job (2011) Añadimos a estas recomendaciones el documental ¿Y tú, cuanto cuestas? sobre el consumismo y la irresponsabilidad social derivada.

La crisis en dos palabras

Equipo endogámico de pensadores sin dinero buscando respuestas en las playas de California (EEUU)

Supongo que la necesidad y la carestía cada vez me hacen ser más coherente. Por tanto entended que haber articulado esta explicación a la crisis no es un mérito sino una simple consecuencia de comer pasta todos los días pero no tener pasta en la cartera esos mismos días. No es algo que me preocupe y de hecho me preocupa no estar preocupado pero es cierto que soy mucho más feliz ahora que cuando vendía humo en mi traje de dos piezas. El otro día, en el supermercado de mi barrio lo vi claro:

En un mundo en el que pagamos el pan de molde, la fruta, el alquiler, la zona azul del parking, los impuestos, la salud y el colegio de nuestros hijos con dinero, la solución a la crisis siempre SIEMPRE ¡SIEMPRE! tiene que tener en cuenta el dinero. Cualquier artefacto ideológico que no tenga en cuenta el dinero, sencillamente no es útil para salir de aquí. No queremos una solución a corto plazo porque ya sabemos a lo que nos ha llevado. Pero necesitamos una solución coherente que desde luego ningún político puede aspirar a plantar desde su atril. Si esa propuesta que diseñemos no tiene en cuenta la realidad diaria, si todo cuanto genera es un clima de cambio aparente, no matará el dolor aunque lo remita unos minutos.

Toda fórmula debería trabajar con el concepto de ilusión (no de ilusiones) y debería recoger tanto lo que utilizamos para intercambiar y reconocer el valor (dinero, salario emocional, beneficios personales, realización,…) como aquellas herramientas que nos han ayudado a mantener esta ficción de dueños de la Tierra (las ideas). Pues bien, bajo esta base de mínimos, e intentando superar humildemente a burócratas y pasilleros, esta es mi lectura a día de hoy:

¿Qué es la crisis? 1a DIMENSIÓN

PREMISA 1: Es cuando la gente que dice que cree en ti es exactamente igual a la gente que no te paga o no te va a pagar. Esto produce una frustración encadenada a varios niveles: se gestiona el impago, no se valora realmente el mérito, decae la calidad prestada, se reduce la competitividad. No se trata de que ya nadie crea en ti, es que creer en alguien adquiere otro sentido mucho menos valioso que pagar a alguien por lo que se justifican las bajas expectativas y el mérito es cada vez es más asequible. La conformidad se nivela y se produce un equilibrio entre voluntades y resultados a medio plazo. Sin duda esto prima cualquier propuesta de mínimos sobre cualquier gran reto de máximos. A su vez esto genera un bucle de inmediato plazo que a la larga genera una inercia insalvable. Como consecuencia de todo este proceso, la búsqueda de la seguridad personal inmediata provoca una inseguridad sistémica inmediata. 

PREMISA 2: Consiste en que la premisa 1 adquiere una dimensión relacional de forma que la gente que cree en tí tiene a otros que dicen que creen en esa gente de la misma forma. Esto provoca una combinación de inseguridades e intangibles que se traducen en una pérdida de valor continuo en cada relación de fe profesional. En este punto, en cada relación de forma casi automática se produce este ejercicio personal inconsciente: Yo tengo que creer que tu crees en mi sabiendo que posiblemente no me pagues ni aquellos que creen en ti te paguen de forma inmediata. Este ejercicio genera inestabilidad y precariza la toma de decisiones. Sin una decisión, cualquier idea pierde su sentido final (hacer) por lo que los ideólogos -completamente desocupados- comienzan a abstraerse cada vez más de la realidad en entornos endogámicos. Este es el momento en el que el dinero afecta a las ideas. A su vez estos entornos masturbatorios de ideas cada vez menos reales promueven visiones cada vez menos reales por lo que se reduce el nivel de expectativas sobre las ideas. Es en este paso donde uno puede generar paradójicamente el mayor valor con los mínimos recursos o acciones. Por este motivo la transformación en crisis deja de ser potestad de los poderosos y se identifica con los generadores de valor real: los hacedores. Sin embargo -de nuevo paradójicamente- la incomunicación entre gente con dinero y gente con ideas no promueve hacedores por lo que se produce una disociación por el cambio: los pensadores trabajan en sus entornos endogámicos y los adinerados trabajan en los suyos.

PREMISA 3: Consiste en que la premisa 2 adquiere una dimensión exponencial ya que cuando finalmente se llega a quien tiene que gestionar la entrada de capital y la salida de crédito, éste solo gestiona la entrada de capital. Esto se debe, en mi opinión, a que el liberalismo de mercado no es un sistema capitalista sino creditista.

¿Dónde está la crisis? 2a DIMENSIÓN

No está en Grecia, no está en España, no está en Alemania. Se trata de un lugar mental que es gestionado sobre una base incremental de miedo y en el que la gente que tiene dinero no puede tener ideas y la gente que tiene ideas no puede tener dinero como consecuencia de un estado continuo de incomunicación efectiva entre ambos, de forma que la ninguno de los dos se puede convertir en gente que haga algo, tanto por solucionar el problema como por producir o generar bienestar o riqueza.

El problema por tanto es triple:

  • Los que tienen nuevas ideas no pueden implementarlas
  • Los que tienen dinero no pueden comprar ideas
  • No existe un diálogo sostenible entre el dinero y las ideas

¿Cómo salir de ese lugar llamado CRISIS?

Yo tengo una propuesta pero la salida la construimos entre todos. La salida, aunque cueste entenderlo, no está nunca al final en este caso sino siempre en el medio, entre ambos perfiles. Se trata de generar espacios de diálogo efectivo que creen y habiliten hacedores de cambio. El resultado de un trabajo exitoso en esta dirección y sentido es que finalmente las personas que tienen ideas podrán tener más facilidades para ser las personas que tengan dinero. Al menos para poder vivir.

Es el momento de que las grandes ideas junto con el suficiente dinero puedan crear grandes actos transformadores. Es momento de hacer, de aprender haciendo, de experimentar. Todos sabemos hablar pero pocos sabemos hacer. Por eso que tal vez necesitemos logopedas para desaprender a hablar y artesanos para aprender a hacer.

NOTA: Todo este razonamiento deductivo se ha hecho sobre la base del sistema de mercado de las sociedades inmersas en el paradigma industrial. No es aplicable a otros paradigmas o sistemas que desconozco o estoy formulando junto a otros para mejorar estos bucles generadores de enfermedad social 🙂

Nota para rancios: Dejar de pensar para empezar a hacer, nunca fue una opción. Son tareas simultáneas

El río y la construcción del barco

¿Por qué necesitamos potenciar la suma de economías individuales o de nuevas formas de entender la economía? Porque socialmente necesitamos retomar nuestros valores o acuñar una nueva ceca para nuevos principios y formas de entendernos. Porque como decía @mbawmens necesitamos reinventar el mercado desde la sociedad. “La próxima frontera de la humanidad no es el espacio sino nosotros mismos” como recordaba el buen Gregory Stock. Mi receta se basa en Innovación, Innovación, Innovación. Nuevos ecosistemas sostenibles, realidades en malla, divergentes y convergentes, diversas, capaces de autoaprender y explotar oportunidades en el camino. La profesora Eunika Mercier-Laurent hablaba de ello hace poco pero hay muchas, muchísimas, infinitas nuevas fórmulas que necesito/necesitamos poner en práctica. Y en esta aventura tal vez vayamos como se sentía hace unos días @otrocaminante: “Voy por el camino que tiene por delante el mundo” Pero es necesario andarlo, es necesario explorar y sacudirnos el miedo porque los datos que nos siguen aterrando no pueden ser peso sino razón:

A mí me sobran las razones para saber que el modelo que actualmente vivimos no sirve ni en la familia, ni en la escuela, ni en la empresa ni en la sociedad. Tras 5 años de crisis, 11 millones y medio de personas en España están “en riesgo de exclusión social“, comiendo en comedores sociales o iglesias. 1 de cada 2 jovenes sin trabajo (si la mitad de los jóvenes de entre 25 y 35 años de este país -la población que debería ser el gérmen productivo- se independizase, no podrían pagar tres meses de alquiler en Madrid). más del 80% de españoles no es capaz de ahorrar 3.000 EUR al año, 5 millones de personas en paro, el 70% de profesionales altamente cualificados deseando irse de aqui, un 60% de los jovenes en paro sin formacion ni capacitación, 17 millones de personas ganan 1.000 EUR al mes (un 63% de la población). Nuestro mercado está escasamente o nulamente diversificado conservando el foco de negocio en sectores que tienen una extrema dependencia a modelos industriales de crecimiento que no son sostenibles en el tiempo. No tenemos una economía del conocimiento porque nuestro conocimiento se va fuera. Sin más. Nuestra economia es en un 80% pequeños negocios y autonomos (alguien se empieza a dar cuenta pero no les da dinero) pero les impedimos progresar y hacemos que tener un negocio sea una proeza (la burocracia acaba con la mayor parte de proyectos). El 98% de las empresas que cerraron en los últimos cuatro años tenían menos de 50 empleados. 177.000 empresas han cerrado en los últimos 4 años. La gestión pública está deteriorada y no paga sus facturas a autónomos. En España es muchísimo más fácil ahora cerrar una empresa que abrirla.

Los grandes agentes sociales solo representan al 20% de la economia y cuando se despliega el tapete del juego solo cuentan 35. La clase política está no ya estancada, sino completamente desfasada y anacrónica. . Son garantes y guardianes de un sistema de suma cero que sostienen los que mi amiga Carolina llama “empresauros”. Políticos del pasado que no se regeneran y grandes empresauros son nuestra imagen fuera y nos conformamos con que nos gobiernen dentro “porque no hay otra cosa”. Porque nuestro modelo de recompensa inexistente genera un fracaso escolar que nos hace cada dia mas pobres. Pero no contentos con ellos, recortamos presupuestos en cultura y educación porque “no dan dinero”. Maldita sea, amigo, es exactamente lo único que te va a a dar dinero incluso a corto plazo: personas competentes, que aprendan haciendo y disfruten con lo que hacen, inquietas, críticas,… La dependencia crediticia ficticia y falsa que nos llevó a la situación actual no solo no se ha estancado sino que además ha crecido y ha ampliado su presencia en… ATENCIÓN: los Estados que salvaguardan nuestras libertades y derechos. Mi ciudad -Madrid- tiene deudas que no podrá pagar en menos de 40 años sin aumentar impuestos de forma inmediata, España tiene escandalosas deudas de las que se está librando mercadeando su propia marca a plazos a otros Estados o empresas. Europa está, sin duda para mí, aún peor que cualquiera de los países que intenta regular. La financiación se ha parado porque se ha restringido de forma abusiva el crédito y los ajustes fiscales provocan cierto conservadurismo obsceno que prioriza la no contención del gasto sobre el crecimiento social.

Empresaurus clasicus, con un peso de siglos y una adaptación al cambio sospechosa, se nutre de la manada sin aportar gran valor social

Entretanto una colección de lo que yo llamo “practicistas” (gente cuya mente no puede ver más allá del inmediato plazo) plantean soluciones descabelladas al estilo Paul Krugman: bajen sus salarios y todo se resolverá, o mejor aún, barra libre para abaratar el despido sea como sea. Nos entretenemos saboreando la supuesta eficiencia de la banca. También hay grandes frases que se pronuncian como la de Robert Zoellick “El mundo ya no volverá a ser como antes” que vienen a decir algo así como “Os hemos metido el gol y ahora toca la hora de sentiros culpables”. Pero todo es genial porque cada vez la gente trabaja más por menos y cada vez hay menos huelgas y pérdidas fatuas del sagrado tiempo productivo. Y el turismo sobrevive, luego no nos estará yendo tal mal, ¿cierto? Y hay grandes indicadores abstractos que nos hacen dormir bien: llamémoslos “confianza en el euro” y “nivel de vida razonable”. También reducimos el “fenómeno” de la inmigración que para algunos era un auténtico problema. Maldita sea de nuevo: No somos productivos ni tenemos la vida por la que trabajamos. No se trata de parches, se trata de modificar en infinitas realidades atomizadas nuestra cultura laboral.

Las personas que están en la Patronal no representan al empresario que necesitamos para modificar y hacer una nueva marca España. El nuevo empresario valora el talento y las personas no como un discurso vacío y repetitivo al accionista sino como el motor para crear y construir economía y sociedad. Han aumentado las compras de coches de lujo, las inversiones en el sector de lujo y… todo lo que se os ocurra que tenga “lujo” de apellido. Sencillamente porque las desigualdades se pronuncian. El problema es que cuando como dice Jose Luis Sampedro “se cuidan los objetos y se gastan las personas” el modelo estalla en mil pedazos y se pierde no ya la maldita “paz social” sino la propia sociedad. Creo que nos estamos voviendo extremadamente incivilizados.

Entretanto vemos en la televisión Quién vive ahí para tomar nuestra pequeña dosis de paraíso mientras los pedazos luchan por no recomponerse. ¿Necesitamos mas datos o razones xa saber q el modelo España YA no funciona? NO, necesitamos alternar lo que ya conocemos con nuevas formulas, necesitamos CAMBIAR y dejar paso a las ideas. No vale con perpetuar lo que antes funcionaba, porque podemos y sabemos hacer algo distinto. Unete al cambio y redarquízate. Tengo ideas, tenemos ideas que pueden hacernos superar este largo periodo de apatía creativa. Tal vez como recordaba hace poco @pacotraver solo necesitamos tener conversaciones, hacer terapia de colaboración, ponernos en común para hallarnos de forma individual.

Nos han creado y hemos digerido el miedo, lo han getionado de la forma más eficiente y exitosa posible pero nosotros tenemos soluciones y propuestas para cambiar las cosas en entornos adversos, somos capaces de superar el miedo, solo nos hace falta una gran actitud y compromiso. Por eso -porque debo predicar con el ejemplo- me he decidido a ser mi propio barco, he abandonado el confort y la zona de seguridad y estoy en cloud, en medio del océano, pero he levado anclas y me muevo, vivo porque he dejado de sobrevivir, valoro otras cosas y busco otro tipo de relaciones profesionales que me construyan y que construyan a mi entorno. Lo he hecho en mitad de todos estos datos lamentables y me llamaréis loco porque he renunciado a una carrera seguramente exitosa para la que había encaminado mis pasos en favor de una carrera honesta con lo que creo. Y sin embargo creo que lo merezco, que he trabajado duro por este momento y que voy a crear mi propio ecosistema. Si no le gusta este ecosistema -parafraseando irónicamente al genio Groucho- tengo otros. He estudiado -y seguiré haciendolo- nuevos ecosistemas y fórmulas que pongo en práctica en mi vida laboral y personal. Y los encuentro en cada libro que leo, en cada artículo y post, comida de trabajo y reunión que estoy teniendo estos días, en cada conversación e intercambio honesto de ideas. El éxito para mí está siendo la propia búsqueda de nuevos modelos sostenibles. Solo eso.

los Seems

Bueno, me voy a poner un poco señor Scruch 😉 Es a propósito de un artículo titulado Why the situation in Spain is better than it seems de Juan José Güemes, president of IE Business School’s International Center for Entrepreneurial Management, en la revista ForbesNo me ha gustado mucho el artículo. Realmente hay varias cosas con las que no estoy de acuerdo y otras con las que coincido. Aún así, mala sensación. Al leer el artículo parece que todos intentamos superar ese mundo paralelo que no es el de los Sims, sino el de los Seems, el de lo que parecemos y lo que somos. Mi aproximación a lo que somos es algo más crítica y sencilla que la de Juan José pero los dos llegamos a la misma conclusión. Curioso.

No estoy de acuerdo en que la infraestructura se haya abordado de forma eficiente en España a pesar de que seamos líderes en ingeniería en muchos aspectos (curiosa ideosincracia la de un país líder en algo que no sabe gestionar eficientemente), tampoco con el hecho de que las Cajas de Ahorro y su modelo de negocio fueran insostenibles y “anacrónicas” y que hayan desaparecido por eso, pero sobre todo que no se pudiera reinventar ese modelo y que la única solución fuera la que todos hemos aceptado. Es evidente que la separación entre cualquiera de los poderes es siempre necesaria, incluida la separación entre el poder económico y político y este vínculo debía desaparecer. Mejor antes que después, sin embargo con esta desaparición hemos pagado una factura muy alta que no era necesario expedir a toda la ciudadanía. Realmente lo hemos hecho porque nos han obligado, no porque fuera la mejor solución. Es necesario no olvidarlo porque de otro modo el aprendizaje se desvirtúa y pierde sentido o desmerece la perspectiva o el papel social de dichas entidades ya fallecidas (R.I.P dicho sea de paso, aunque el enterramiento será lento). Sí me parece acertado destacar la dificultad para crear negocio en España, la excesiva burocracia pública y la segmentación de mercado (compartimentos estanco que no favorecen el intercambio de valor) que todos hemos sufrido en alguna u otra medida. Estos son puntos clave de mejora. Pero fundamental es reinventar el modelo educativo a parches que tenemos y dejar de disociar la economía, la educación y el bienestar como tres líneas o realidades paralelas porque son líneas o realidades simétricas y también condicionales.

Genial señalar que cuesta crear una empresa, pero la dificultad para crear no cualquier negocio, sino aquellos sectores que debemos y podemos potenciar. Ahí está el fallo. También en la falta de captación de talento, no en su retención sino en su captación y canalización, en la puesta en común. El éxito de una comunidad no se mide por sus nodos: tú puedes tener un equipo formado por gente altamente cualificada y con una aptitud excelente pero si no facilitas que hablen entre sí o no poseen habilidades REDlacionales, malo, muy malo, amigo mío. Experiencia no me falta en esto 🙂 El éxito de una comunidad (empresa, nación, proyecto) se mide por la calidad de sus sinapsis. Pensemos en la organización como un cerebro y no como una suma de cajas yuxtapuestas.

Por otro lado grave la afirmación siguiente: “Los políticos españoles más populares en los últimos tiempos han sido los que han demostrado austeridad y rigor que los valores políticos, los que han malgastado el dinero público se han declarado en desacato”  Buffff, muy duro en este país decir que tenemos políticos populares o que algunos que lo fueron lo sigan siendo. Estoy leyendo mi segundo libro sobre Suárez, más allá de esos márgenes brindo al sol aunque admiro a políticos pasados. No estoy contento con mi clase política actual, lo digo abiertamente, pero menos con el hecho de que ya no existan LITERALMENTE personas de Estado, gente con el valor de superación  y sacrificio necesarios para abandonar sus intereses personales en pro de un bien colectivo. No están capacitados, formados ni poseen la visión suficiente para acometer sus responsabilidades inmediatas en la mayor parte de casos. Yo tampoco pero no aspiro a ser político ni candidato 😉 Tampoco son independientes, que sería un valor de contrapeso a la ausencia de los anteriores, ni tienen criterio propio ni abogan por ningún tipo de diálogo más allá de la confrontación.

Sobre la reforma constitucional y la culminación del déficit público… ok, ok, me callo, pero de todo menos consensuada dentro y fuera del sistema, en sus dos vertientes. Otro caso de que hemos hecho lo que hemos hecho porque nos han obligado (como a otros de nuestro entorno) pero no porque fuera lo correcto. Y así, sumando parches, podemos continuar infinitamente, moviéndonos en la ciudad llamada Urgencia o parándonos a analizar el límite de lo sensato. Como bien dice Julen en su post, “nos despojaron de la habilidad para esperar”. El problema es que además de eso, tenemos que estar convencidos de que no esperamos porque es lo mejor que uno puede hacer. De acuerdo para otros, pero yo por ahí no paso. Señor Scruch de nuevo, perdonadme 😉

Otra grave o sesgada afirmación: “La extraordinaria dificultad de reducir el ritmo de crecimiento de los salarios ha llevado al aumento drástico de despidos” Bueno, creo que otras cosas mucho más importantes nos han llevado al aumento drástico de despidos, no solo el hecho de no poder aumentar los salarios de la gente. Mi actual empresa, everis, es un ejemplo de que en tiempos de crisis se puede aumentar y cuidar el salario de la plantilla sin necesidad de recurrir a los despidos y con una adecuada y al menos un poco sostenible visión estratégica. Cierto es que tenemos mucho que mejorar pero al menos no lo hacemos a costa de sacrificios ajenos sino propios.

Totalmente de acuerdo en que los recortes no deben afectar a los servicios sociales pero un poco más excéptico en que “la retirada” como él la llama vaya a encumbrar nuevos valores que recuperen el espíritu de “extraordinario crecimiento en los ingresos del Estado” que se dio en el pasado. De nuevo creo que seguimos mirando a corto plazo, mirábamos a corto plazo hacia el futuro y ahora parece que miramos a corto plazo hacia el pasado. Mi pregunta es ¿No hay más opciones? ¿Es esto todo? Lo malo de saber la respuesta a esta pregunta es que nadie quiere oír una respuesta a algo que ni siquiera se pregunta. Pero para eso he creado este blog y para eso habla con vosotros a diario, amics.

En todo caso los vericuetos del pensamiento social son inescrutables. Con razones y argumentos diferentes, el autor del artículo y yo coincidimos en que la situación del país es mejor de lo que parece. Curioso, como decía 🙂