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aprender a aprender

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LA IMPORTANCIA DE MIRAR A LAS ESCUELAS

Hasta ahora hemos tendido a replicar nuestros entornos de trabajo en las escuelas. Decíamos a nuestros hijos que tenían y debían ser como nosotros éramos para que se fueran acostumbrando a ser mayores. Creo sin embargo que en esta etapa de la historia de la Humanidad lo que más nos conviene es aprender a ser pequeños.

Hoy la adaptación al cambio y el aprendizaje continuo son claves. Por eso creo que lo más útil es fijar nuestra vista en las escuelas para empezar a replicar algunos de sus avances en las organizaciones. El momento que voy a retratar se repite cada día en muchos hogares del lugar en el que vivo:

Tras un duro día de trabajo, el ejecutivo que intenta liderar el cambio en su organización o ejercer su actividad de una forma humana y honesta sin éxito, llega a su casa. Y allí tal vez sin ser consciente, cada día encuentra las respuestas. Se da cuenta de que sus hijos al llegar para la merienda después del día en el colegio son en sí mismos el modelo para practicar el cambio. Los muchachos hablan con su padre y le cuentan que trabajan en varias materias a la vez, que sus profesores facilitan su aprendizaje y no lo condicionan, que trabajan en equipo de una forma natural en torno a un bien común pactado. Le cuentan historias de cómo han resuelto por sí mismos tal o cual conflicto, de cómo conviven de forma autorregulada entre sí con la supervisión de los mayores.

 

Le cuentan también a ese pobre hombre o mujer que viene de darse cabezazos dentro de su caja corporativa, que el lugar donde trabajan no tiene muchas paredes, que no importa mucho la estructura o el sistema donde aprenden sino cómo y qué aprenden, que se premia la autonomía de las personas, que pintan en las paredes cuando tienen una idea, que hablan en varios idiomas y que aprenden a escuchar al otro. Su padre o madre, incrédulos, continúan prestando atención. Ven que el muchacho habla con ilusión y alegría, les dice que él decidió hoy en su clase qué quería aprender y que en su realidad se premia la iniciativa pero también se respeta la diversidad de caracteres. Tienen cabida el tímido, el extrovertido, el más fuerte y el débil, el que sabe contar un cuento pero también el que sabe pintar o resolver una ecuación. Unos ayudan a otros y todos se sienten queridos y cuidados. Es un entorno donde no se respira la exclusión y donde quiera que pongas tu mirada solo puedes ver RESPETO. Por las personas, por sus emociones, por su pensamiento y sus aspiraciones.

 

El padre o la madre, que acaban de ser amonestados por su jefe o vienen de sufrir un entorno burocrático, se desabrochan sonriendo la camisa y piensan “Si mi hijo fuera director de mi empresa, qué feliz sería él pero sobre todo qué feliz seríamos el resto”.

 

DONDE HABITA EL CAMBIO

En varias charlas a directivos y miembros del claustro de colegios he realizado una reflexión que creo necesaria. Tal y como yo lo veo, el cambio está muy vivo y latente en las escuelas. Es aquí donde, en mi opinión, se está incubando desde hace años la verdadera revolución efectiva de nuestra sociedad. Cuando hablo con profesores y directores de escuela noto la genuina ilusión que les hace superar a diario las barreras impuestas por políticas y presupuestos insostenibles en el medio plazo. Probablemente ningún entorno salvo la sanidad, ha sido tan castigado en nuestra sociedad como la escuela. Ese lugar donde crecen los futuros barrenderos y presidentes del gobierno, es quizás el lugar más maltratado por nuestros gobernantes. Sin embargo nadie cede al desaliento, nadie entrega nunca sus armas ni reconoce la completa rendición.

La mayoría de profesionales de la educación quieren serlo del aprendizaje, luchan a diario por renovar sus capacidades en un esfuerzo titánico de rebeldía continua y admirable. Saben que tienen que estar muy preparados, que su profesión es la llave.

Porque si de las empresas depende lo que somos, de las escuelas depende lo que queremos ser.

Porque es cuando un profesor cierra la puerta de su aula y se enfrente al reto de enseñar a aprender a sus alumnos, cuando está revolución cada día, cada hora, conecta con su verdadero potencial.

Y es imparable. Es una revolución que dignifica la conciencia humana, dota de contexto a nuestra capacidad de ser mejores, genera ese pegamento respetable que se llama integridad. Es en un aula, en ese espacio concreto del universo conocido, en ese lugar aparentemente insignificante pero replicado por toda nuestra geografía, donde cualquier oportunidad y poder real de cambio adquieren su auténtico sentido. Un profesor es hoy quizás el agente de cambio con mayor responsabilidad que yo conozco.

 

NUESTRA APUESTA: APRENDER A APRENDER

Existen muchas aproximaciones al cambio desde un punto de vista pedagógico. Hemos hablado de ellas en varias ocasiones pero quizás en estos dos artículos el lector puede encontrar orientaciones concretas sobre ello:

Todas estas aproximaciones están basadas en disfrutar mientras se aprende, en no limitar sino facilitar el aprendizaje. Por eso me siento afortunado cuando un grupo de agentes de cambio educativo me ofrece colaborar en el fomento de la competencia clave de nuestro tiempo: aprender a aprender. Es esta competencia una llave para todas las demás de nuestro tiempo. Quien apuesta y se capacita en ella -como soñaba la madre o el padre de nuestra historia- lidera su propia felicidad y la de otros. Y es -créanme- una destreza que los mayores todavía con seria dificultad estamos descubriendo. Lo veo a diario. En mis propias relaciones con los otros y en las de los otros. Veo una tremenda confusión, a una gran cantidad de almas que vagan desorientadas. Y esto es -de verdad lo que creo y me incluyo- porque…

No sabemos aprender. Sabemos memorizar y copiar, sabemos insistir y protestar, sabemos atacar y defender. Nuestras sociedades y sus instituciones son un reflejo de todo esto que sabemos hacer bien. Pero no sabemos aprender. No sabemos hacer que prevalezca la comprensión antes que el miedo, no sabemos hacer uso del amor, no sabemos aceptar la realidad y siempre andamos defendiendo aquella que queremos. Mi definición de una persona civilizada es la de alguien que acepta y defiende lo que para todos es, como la única vía necesaria para diseñar lo que para todos puede ser. Y esto -miren el parlamento y la televisión- no sabemos hacerlo demasiado bien por el momento. Sin duda necesitamos aprender a aprender.

Sin embargo veo que muchos compañeros y directivos de empresas se dedican por encima de muchas otras cosas a mejorar destrezas secundarias como el liderazgo, la comunicación o la motivación. Todas ellas no representan cambios trascendentes. De acuerdo a mi experiencia, solo vienen cuando se han cultivado otras. Solo cuando alguien sabe mantener un diálogo, aprender, respetar al otro, aceptarle y aceptarse, es cuando podemos empezar a hablar de cambios trascendentes. Y a estos cambios a los que nos estamos dedicando desde la iniciativa. Son competencias básicas difíciles de vender pero altamente beneficiosas para las personas y las organizaciones.

Nuestro deber es aprender a aprender con aquellos que quieren aprender. Porque nosotros nos estamos ocupando de la realidad de hoy y ahora. Mientras llega ese muchacho que hace soñar a su padre o a su madre, nosotros todavía tenemos mucho trabajo por hacer. Desde la iniciativa tan solo intentamos ser la respuesta a esa pregunta de ese padre o madre ejecutivos “Hasta que llegue mi hijo donde yo estoy, ¿qué hago mientras tanto?

Es ente periodo de transición, donde está nuestra atención diaria. Lo que hacemos en cada intervención es intentar que aquello que ves en este video, sea tal vez posible en tu trabajo. Porque como vas a ver, aquí no solo se habla de una escuela, se habla de gestión de personas y expectativas, de realización, de adaptación al cambio, de autonomía, de madurez emocional, de respeto y convivencia. Este no es el único colegio ni lugar donde esto ocurre, pero creo que puede ser un buen resumen de lo que nosotros pensamos que queremos ser 🙂

 

Capítulo 1: Escuelas de Inteligencias Múltiples from David Fernández on Vimeo.

 

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indiferencia

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Cartel promocional de la película Detachment para América Latina

“Will I always feel this way
So empty
So estranged?”

Del tema Empty de Ray Lamontagne incluido en la BSO de Detachment

Puede que nuestra mayor perversión como sociedad sea cavar un hoyo cada vez mayor para que los más jóvenes se hundan en medio del abismo. Si no se han dado cuenta, la indiferencia hacia la realidad, mata. Es la base del principio de la desolación. Y hoy compartiremos argumentos que avalan este hecho en el mundo educativo.

Necesitamos coraje, voluntad y compromiso. La falta de recursos, medios y vocación de acompañamiento que las administraciones tienen con los sistemas educativos públicos lleva mucho tiempo minando los cimientos de una sociedad justa y verdaderamente libre. Como dijeron Steiner, Spire y Muchnik en un libro que realmente amo titulado La barbarie de la ignorancia, no existe un arma más poderosa de destrucción masiva que la ignorancia.

El escaso valor y la falta de autonomía que le damos a la labor de los profesores en las escuelas continúa destruyendo poco a poco lo que conocemos como estado del bienestar. Cuando educar y fortalecer la base de nuestro futuro se convierte en un lujo; tarde o temprano nuestro presente deja de tener sentido. La situación que se vive en gran parte de las escuelas de secundaria con lo que otro amigo bloguero llamaba “nuevas generaciones de ignorantes irrespetuosos y violentos, sobre todo hacia sí mismos” ha sido denunciada por el cine en forma de grandes obras maestras que me gusta recordar. Destaco tres que abordan el papel del profesor ante las barreras que hemos comentado: To sir, with love (Clavell, 1967),  Dangerous minds (Smith, 1995), Freedom Writers (LaGravenese,2007) de la que hablamos hace poco y por último Detachment (Kaye, 2011) de la que hoy quiero hablar. Especialmente útiles para conocer otros modelos educativos innovadores y alejados del dogma, es vivir la realidad educativa finlandesa recogida en The Finland Phenomenon: Inside The World’s Most Surprising School System’ (Wagner, 2012) de la que ya hablamos hace un año y visualizar -como recomendábamos hace poco- La educación prohibida, documental de una factura y discurso altamente trabajados. Los chicos de Zemos98, colectivo al que seguimos desde hace varios años, presentaron también hace poco en la Fundación Telefónica su trabajo sobre la educación expandida, ya concretado en forma de documental junto a Platoniq bajo el título La escuela expandida. En él se expone la experiencia en un instituto de un barrio marginal en Sevilla a partir de procesos de empoderamiento gracias a bancos de conocimiento compartidos. En estos documentales se trata en diferentes realidades y sociedades la problemática de la destrucción progresiva de la confianza y el trabajo personal, el mérito y el valor del esfuerzo desde un punto de vista crítico propositivo. Todos ellos aportan alternativas y nuevas vías de aproximación ante estas barreras detectadas.

También en todos estos trabajos afloran realidades que necesitan ser resueltas de forma ágil y eficiente: la excesiva centralización de las estructuras educativas, la rigidez asfixiante de los programas de estudios, la falta de voz y participación del estudiante sobre su propio proceso educativo, la inadecuada condición de los centros de enseñanza, la desmotivación y el desapego del estudiante con respecto a las herramientas de las que dispone para aprender, la burocratización, la elección por defecto de la cantidad y no de la calidad (en las carreras curriculares, en las horas lectivas, en los costes,…), la falta de un equilibrio de capacidades y una personalización a todas luces necesaria, la amplia desigualdad presupuestaria entre centros, la falta de correspondencia entre los estudios y la realidad social cambiante (en el mundo y en el mercado laboral, por ejemplo), el hacinamiento en las aulas, la carencia de programas de acompañamiento y alfabetización para inmigrantes, los bajos salarios de los maestros, el continuo cambio de modelos educativos debido a la continua politización y la falta de pactos de estado con visión de futuro, el adoctrinamiento en la memorización y no en el aprendizaje, la creatividad o la autonomía,… La lista ocupa un amplio etcétera y ahondaré en este tipo de barreras para formular mi propuesta de valor en el próximo congreso educativo nacional invitado por la Confederación Española de Centros de Enseñanza.

Realmente no se trata solo de grandes cambios estructurales, al menos así lo entiendo, sino también de propuestas reales que se puedan ejecutar en los actuales entornos de aprendizaje. Por otro lado, sabéis que defendemos desde la iniciativa el hecho de que el aprendizaje nunca puede parar y que entender las empresas u organizaciones como lugares a los que va a trabajar la gente que ya sabe, es un espantoso error que está costando vidas. Escuela, universidad y organizaciones forman parte de un ciclo de aprendizaje que debe ser renovado y continuo para poder ser realmente beneficioso. Hablamos, como siempre, de personas. Y las personas necesitan aprender.

Pero lo último que necesitamos es el victimismo escéptico. En la película Lions for lambs (Redford, 2007) una de las tramas entrecruzadas trata de una tutoría entre un profesor universitario y un estudiante. El estudiante, brillante, lleva sin asistir a las clases varios meses ocupado en permanecer en su hermandad jugando y acudiendo a fiestas continuamente. En la conversación expone los grandes males de su sociedad (políticos corruptos, desigualdad racial y social, precariedad laboral,…) Al acabar de enunciar todos los males de su sociedad le pregunta a su profesor por qué tiene que esforzarse para luchar por algo si su realidad es esa. Si queréis saber la respuesta del profesor, tendréis que ver la película.

En Detachment (Kaye, 2011), podemos ver a Adrien Brody en un papel magnífico interpretando a Henry Bathes, atormentado profesor sustituto que se dedica a vagar por las escuelas en estancias de uno o dos meses. Su vida errática le hace estar en estrecho contacto con la realidad educativa: profesores con problemas familiares profundos, vacíos emocionales, profesionales ignorados o maltratados por los padres, grandes talentos frustrados, estudiantes sin compromiso y perturbadores burócratas que anulan el proceso educativo.  El profesor evita frecuente las relaciones afectivas con sus alumnos para evitar ahondar en el propio sentido de su vida y en la decadencia generalizada con la que convive a diario. Una lamentable gestión administrativa ha conseguido que su actual destino, un colegio de secundaria norteamericano cualquiera, se encuentre en una situación dramática. A las continuas faltas de respeto de los alumnos se une la falta de una guía y una referencia clara por parte del claustro de profesores, que permanece en estado de shock continuo. En este mundo en el que la belleza parece esconderse a cada paso, Henry logra encontrar amplias dosis de reconocimiento, amor y realización personal con mucho esfuerzo, no sin vivir tremendas tragedias a su alrededor y con pequeños gestos de empatía y comprensión. Sin duda un film duro pero necesario que nos muestra una realidad realmente compleja para ser digerida en soledad.

room 203

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Erin Gruwell con los chicos de Freedom Writers ya crecidos en una foto de 2006.

Tengo ya muy enfocada mi próxima inmersión gracias a la genial peli Freedom Writers (Richard LaGravenese, 2007) que ahonda en una historia real extraordinaria. Las inmersiones de aprendizaje son procesos de investigación auto-inducidos que realizo a partir de una temática o una historia concreta hasta llegar a lo que considero mi máximo nivel de profundidad imposible 🙂 Así he conocido durante los últimos años diferentes realidades experienciales y teóricas y la idea es ir perfeccionando estas inmersiones hasta hacer de mi vida una inmersión continua. No existe método ni pautas concretas, solamente se trata de trazar un camino con el ánimo de no respetarlo, experimentando alternativas de forma iterativa, estudiando hasta la extenuación cada una de ellas y extrayendo conclusiones aplicables. Pues bien, como digo, tengo ya muy enfocada mi próxima inmersión.

La Freedom Writers Foundation aglutina a unos chicos criados en el violento distrito de Long Beach (California) que estudiaron durante 4 años con Erin Gruwell y lograron superar sus problemáticas realidades para salir adelante. Lo hicieron en contra de un sistema educativo anquilosado, en contra de sus propias realidades inmediatas (asesinatos, violencia de género, cárcel, pobreza, hambre,…) y en contra también de un modelo de vida prefijado. Gracias al sacrificio y a la voluntad de superación de Erin Gruwell (se pluriempleó para poder pagar los materiales de sus alumnos ante la negativa de la escuela y vivió un proceso de divorcio)  se sentaron las bases de un modelo pedagógico basado en HACER, ESCRIBIR y fomentar el conocimiento aplicado. Los chicos pudieron trascender barreras tribales entre negros, chinos, latinos y blancos y generar un clima de equipo que les llevó incluso a terminar estudios universitarios y ser un ejemplo para los adolescentes de su edad.

Mi inmersión durante el próximo mes va a focalizarse de forma combinada (ya sabéis que no solo hombre de una sola inquietud) en todo lo que estoy llevando a cabo y en conocer la historia de esta promoción de 1994 de la clase 203 del Woodrow Wilson High School. Para ello en primer lugar me he planteado leer los siguientes libros que acabo de ordenar por 42,31 EUR en total:

The Freedom Writers Diary : How a Teacher and 150 Teens Used Writing to Change Themselves and the World Around Them (1999) escrito por los propios alumnos que vivieron la experiencia de aprendizaje

Teach with your heart: Lessons I learned from the Freedom Writers (2007) escrito por la propia Erin Gruwell.

Teaching Hope: Stories from the Freedom Writer Teachers and Erin Gruwell, (2009) escrito por alrededor de 150 profesores que han seguido los métodos de Erin Gruwell en Canadá y Estados Unidos gracias a la labor de la Fundación.

Sin haber indagado en profundidad veo mucho más que paralelismos con mi forma de entender el aprendizaje en equipo y la inteligencia de equipo. El segundo paso, tras leer estos libros, será ponerme en contacto con la Fundación para establecer posibles lazos y compartir experiencias y oportunidades de mejora.

Os recomiendo leer el artículo PICKING UP PENS, NOT GUNS en Vision Magazine. En él se relata de forma más detallada la historia de estos superhéroes. 

#innochat: El triunfo de lo amateur

Hackear la empresa-escuela es solo el primer paso. El segundo es interiorizar que tú eres la escuela 🙂

Este artículo nace como respuesta a un debate que lanzaba mi amigo Chema Cepeda y que a mí también me inquieta y que compartía en un foro profesional hace poco. Os copio la reflexión de Chema:

CHEMA: Quiero trasladar aquí con vosotros un debate en el que participé en Facebook hace unos días. El tema es si las titulaciones hoy en día son necesarias para acceder y/o desarrollar un trabajo. Sobre todo me gustaría saber vuestra opinión sobre si es necesario siempre, en algunos casos y con qué fines. Últimamente he estado reflexionando sobre este tema a raíz de varias ofertas de colaboraciones de trabajo que me han hecho totalmente ajenas a mi titulación (Enfermero de Emergencias) y másvinculadas a mis inquietudes y aprendizajes paralelos, basándose en el perfil que de ellas se va creando.

En un mundo en el que el aprendizaje cada día es más social y de tipo informal ¿están las titulaciones sobrevaloradas? ¿Sirven como índices de calidad o de capacidades? Además, por otro lado, estamos viviendo una auténtica escalada de titulaciones. Hoy en día no te vale con ser titulado, sino que además te exigen máster o doctorado. What’s next?

En mi caso concreto, considero que mi titulación me ha dado las herramientas básicas para obtener y desarrollar mi profesión, pero alrededor del 80% de mi desarrollo profesional ha sido posterior y por iniciativa y aprendizaje propio. ¿Podría por ejemplo una persona sin la carrera de medicina trasplantar un corazón? Parece que sí y de hecho todo hace indicar a que posiblemente fue la primera persona que lo hizo http://es.wikipedia.org/wiki/Hamilton_Naki

Personalmente creo que sí son necesarias para acreditar unos “mínimos” de calidad en el desempeño profesional en algunos casos, pero por otro lado hoy en día puedes obtener cualquier aprendizaje sin pisar una Universidad y eso no significa que no sepas hacerlo, incluso por encima de los que sí tienen la titulación.

En la nueva sociedad del conocimiento ¿es necesario redefinir el aprendizaje y las capacidades individuales? Es un tema complejo, pero me gustaría conocer vuestra opinión

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El profesor Enrique Tierno Galván, inhabilitado por el franquismo, vuelve a la Universidad. Conferencia magistral en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. Madrid, 10 de febrero de 1976. Copyright: Manuel López. La maestría no rivaliza con los nuevos modelos de aprendizaje. No todos sabemos y hemos experimentado tanto pero todos somos maestros de nuestro propio aprendizaje. Cada uno de nosotros es maestro de la mejor versión de sí mismo.

VORPALINA: Yo creo que lo que comentas tiene todo que ver con el debate que siempre mantengo en relación al triunfo de lo amateur y la descentralización de la propiedad sobre el conocimiento. Creo que las titulaciones que fueron ideadas para un entorno social post-industrial deben reinventarse. En este entorno imperaban principios como la ética del trabajo como sacrificio y todo el ecosistema de vida giraba en torno a la profesionalización y la lucha por la supervivencia a través de la superación de clases. La tradicional disputa entre el Estado y pueblo se ha dirimido en las últimas décadas a favor del pueblo, no como sustento de la masa sino como suma de talentos lo suficientemente revolucionarios.

El sistema de regulación colectivo al que llamamos Estado articuló un constructo inteligible para todos en el que estaban adecuadamente distribuidos los roles y responsabilidades. La base del sistema social que ahora conocemos y en el que hemos sido educados está basada en la propiedad y sin embargo la mayor parte de agentes y motores de cambio en las últimas décadas se han fundamentado en la pertenencia. Lo que nos gusta hacer lo hacemos muy bien y además de una forma mucho más inteligente y productiva.

El concepto de la productividad es también básico a la hora de comprender el nuev escenario. Al actual modelo aún vigente que es herencia del modelo agrícola medieval y que divide el mundo entre clases productivas y clases no-productivas, le deviene un problema inmenso: el gran descontento de la población con las infinitas desigualdades de las que cada vez más -gracias a esa descentralización del conocimiento- es consciente en mayor medida. Dice un sabio que la felicidad tiene en una proporción amplia muchas dosis de ignorancia. Cuando la clase productiva necesitaba una infraestructura de gobierno que garantizase su seguridad e identidad, perdonaba desmanes y abusos en pro del bien común. Sin embargo, ahora, con conocimientos de fácil o libre acceso y cuando los errores de la clase no-productiva (políticos, gobernantes, dirigentes empresariales) se hacen más patentes e inmediatos, resulta más difícil digerir las diferencias.

De algún modo todo esto tiene para mí una explicación sociológica que intentaré exponer.

PRIMEROS 150 años: Superada la estructura rígida de castas de la Edad Media a partir del siglo XV, el humanismo comenzó una larga carrera social encaminada al desgaste de la gobernanza tal y como se había entendido hasta el momento. De la fidelidad a un rey o un señor se pasó a la fidelidad a un pueblo o un contexto físico e histórico concreto: De servir a un señor se pasó a servir a un país. El concepto de castas y propiedad sobre tierras se reconfiguró durante 150 años hasta que a mediados del siglo XVII se daba por hecho en todo el mundo occidental que el Estado-Nación era la unidad social más rentable. Cuidado porque hablo de rentabilidad social pero no de sostenibilidad. De hecho el concepto de Estado-Nación pronto volvió a entrar en conflicto debido a la lucha de intereses entre potencias que pujaban por la primacia de sus respectivas identidades históricas.

SEGUNDOS 150 años: Tuvieron que pasar otros 150 años para vivir el surgimiento de nuevos modelos de gobierno más descentralizados y equitativos que la monarquía. A finales del siglo XVIII (hace relativamente muy poco) y de la mano del liberalismo económico renació un sentimiento democrático que había permanecido oculto desde el periodo de república romano. Este sentimiento colectivo que fue extraordinariamente disruptivo y revolucionario adaptaba los valores griegos a la filosofía de mercado, conceptos aparentemente incompatibles pero que sumados dieron lugar a la ficción de innumerables repúblicas populares a lo largo y ancho del mundo en sus diferentes formatos de gobierno: democracia participativa, democracia representativa, república popular, república presidencial, presidencialismo,.. Basicamente la colectividad mediante un mecanismo artificial de participación indirecta elegía sus representantes de acuerdo a un sistema de méritos primitivo en algunos casos pero espectacularmente avanzado en otros.

TERCEROS 150 años: Poco a poco en los siguientes 150 años el sistema de participación fue cada vez más directo pero a la vez menos participativo y deliberativo en la mayoría de casos. El gobierno ya no era un organismo consultivo sino ejecutivo y por una evolución gradual se produjo un desgaste y un deslinde entre los intereses reales de cada población y sus representantes. En este contexto, parecía lógico que grandes individualismos provocaran un colapso sin precedentes a nivel global. Y así fue. Prematuramente, una década antes de la mitad del siglo XX, el fanatismo y el mesianismo emocional se adueñaron del colectivo y los modelos autocráticos resurgieron en respuesta a una incapacidad flagrante y generalizada para la autarquía. De nuevo la historia se repetía: durante décadas estuvimos viviendo la muerte lenta de la perfección del individuo. Los movimientos democráticos resurgieron con no pocas imperfecciones de facto ya que nos encontrábamos en un periodo de transición social y en un diálogo todavía inmaduro entre gobernantes y gobernados.

HOY: Lo que vivimos hoy, aún a riesgo de caer en el desgaste conceptual de la palabra, es un cambio real de paradigma. Y este cambio es el resultado de una larga descentralización de la gobernanza desde los estamentos de gobierno tradicionales hacia el concepto moderno de ciudadanía. En esta nueva realidad los límites entre gobernantes y gobernados se desdibujan a pesar de las pesadas leyes que interponen fronteras burocráticas. Una voluntad de protagonismo cada vez mayor en la toma de decisiones sostenibles, obliga a cualquier persona a vivir la doble velocidad de la estructura tradicional, sistémica e invariable y una nueva corriente de “hacer las cosas” basada en un acceso semi-transparente a los recursos y al conocimiento. Durante siglos hemos reinventado silos de poder excluyentes en los que “los mejores del mundo” se educaban para educar e iluminar al mundo. En política hemos pasado de la corte a los parlamentos replicando los errores y la deshumanización del primero en el segundo. En educación hemos pasado de los monasterios donde monjes selectos eran dueños de la verdad a las escuelas de negocio donde estrategas que no lo son por mérito se adueñan de la verdad en la gestión. Unos y otros han desvirtuado en el camino las escuelas, las universidades, los institutos y las comunidades de aprendizaje como entornos fiables y socialmente valorados. Sin embargo ahora “los mejores para el mundo” son autodidácticas o adquieren nuevas capacidades y destrezas mediante una colaboración transparente o rivalizan desde lo amateur con las profesiones heredades del modelo postindustrial o proyectan su excedente cognitivo desde las estructuras donde no se encuentran representados o valorados hacia nuevos escenarios de valor infinitamente más productivos y útiles “para el mundo” y para ellos mismos. Esto no significa que las profesiones deban desaparecer sino que deben convivir con la pujanza de lo amateur que no es otra cosa que la suma de diversión, ilusión e interés. Estos tres elementos redefinen el conocimiento hasta el punto de que ya no solo es necesario conocer y vivir un proceso de aprendizaje individual sino además visualizar el conocimiento y vivir un proceso de aprendizaje colectivo (mezclando intereses, hibridando, generando diversidad) que a su vez facilite el aprendizaje INDIVIDUALIZADO. En esta dimensión dejan de tener sentido los grandes patrones educativos generalistas del pasado y nuevos modelos de aprendizaje se abren paso.

Estos modelos en mi opinión están basados en aprender haciendo, en un mayor peso de la experimentación real sobre la investigación teórica y en la superación gradual de la relación de mentorazgo unidireccional e impermeable entre docente-discente por una nueva relación mucho más empática y dinámica entre colaboradores o participantes con intereses comunes. No se trata de eliminar la autoridad del docente sino de ganarla mediante identificación y comprensión del contexto a través de considerarse a sí mismo un discente junto con el resto de integrantes del proceso de aprendizaje. Sobre la base de un conocimiento fundamental que debe ser connatural al colectivo, debemos trabajar no tanto en generar excelentes nodos sino en fortalecer mallas y relaciones lo suficientemente flexibles como para ser generadoras y receptoras de cambios y mejoras continuas. El estatismo intelectual y la rigidez académica generan una insatisfacción social constante que puede superarse sin abandonar la técnica pero puliendo la humanización de los espacios pedagógicos. Se trata de alinear el gobierno de las ideas con el gobierno de las personas. El primero hasta ahora ha ido siempre varios mundos por delante del segundo.

Mis recetas para lograr cambios efectivos y reales se basan en los siguientes factores:

  • Redefinición de los conceptos de cultura, creatividad y conocimiento. Esto implica un estudio exhaustivo de las nuevas posibilidades derivadas de tres nuevos canales cada vez más decisivos en la generación de pensamiento: RED, MULTIMEDIA y MOVILIDAD. La visualización es una forma de creatividad. En cualquier formato útil y amigable. Si no asumimos esto, no sabremos conectar las realidades independientes y seguiremos sin poder establecer un mapa real de lo que nos ocurre. Crear es también recortar, mostrar y enseñar. La red es también eje vertebrador porque hoy en día crear es también interpretar y comunicar. Las comunicaciones son una forma de metacreatividad que hace posible el nuevo arte y el nuevo conocimiento más allá del individuo. Interiorizar este mensaje es clave.
  • Redefinición del concepto de propiedad y autoría de conocimiento (algo que ya se está produciendo muy a pesar de las industrias). Esto implica una redistribución de la riqueza cultural desde los intermediarios hacia los creadores y consumidores de intereses culturales.
  • Reformulación del papel del docente y capacitación empática y redlacional de la clase creativa. Esto implica cuestionar los modelos pedagógicos tradicionales y ceder protagonismo y responsabilidad desde los docentes hacia los aprendices. Implica sustituir el rol docente-discente por discente-discente favoreciendo y premiando la autoridad de la experiencia pero sin castigar o menospreciar la fuerza y potencial de la inexperiencia.
  • Empoderamiento ciudadano en los instrumentos de aprendizaje y gobierno de las ideas. Esto no implica un apoyo institucional -que se presume irreal- sino la creación autogestionada de grupos de interés que generen la base para establecer acciones a escala local que sumadas puedan provocar un cambio de meme pedagógica a escala glocal, y en consecuencia ejerzan como grupos de presión en la descentralización de la responsabilidad en el aprendizaje. Esto implica la cesión de poder desde las escuelas de negocio a un nuevo modelo de universidad plural y participativo cuya riqueza inclusiva de cualquiera supere la riqueza exclusiva de unos pocos.
  • Sustitución progresiva del concepto de Lider por el de Facilitador. Este cambio está derivado de la ausencia de seguridad y estabilidad hacia los gobernados (social, empresarial y familiarmente) generada sistemáticamente por los gestores tradicionales. El nuevo rol no controla sino que habilita, no contiene sino que favorece el desarrollo personal de cada nodo, no tiene un elevado peso en las decisiones sino que delega y distribuye entre sus colaboradores, no es tan útil por su presencia como por su ausencia inteligente de las cosas, no promueve sino que sugiere.
  • Fomento de experiencias dinamizadoras que faciliten el intercambio emocional e intelectual de conocimiento y trayectorias más allá de la horizontalidad sectorial, deontológica o corporativa. Esto implica la abolición de algunas barreras artificiales entre profesionales de diferentes ramas o entre profesionales en momentos diferentes de su carrera o entre aprendices de diferentes regiones o ubicaciones físicas. Implica trascender el contexto inmediato en favor de la construcción del l realidad colectiva.
  • Contextualización de los errores en todas las esferas y niveles. Entender un error es provocar un éxito. Si no somos capaces de manejar cierta perspectiva de aprendizaje a partir de los errores no seremos capaces de asimilar una mínima sostenibilidad en el éxito. Y un éxito momentáneo o débil es siempre un primer error futuro. No debemos penalizar los errores aunque tampoco promoverlos.
  • Abolición total de la división entre educación y trabajo. Sin duda para mí este es un cambio mayor que el que producirá el desgaste en las fronteras entre lo personal y lo profesional. La educación y la producción no son mundos paralelos sino un solo mundo continuo. Como expliqué hace poco no se trata de LOS QUE PIENSAN VS LOS QUE EJECUTAN sino que los que ejecutan tienen que ser todos y todos tienen que pensar. En la continuidad y la unión de ambas realidades se encuentra la eficacia de los nuevos entornos de desarrollo. Una persona no puede disociar linealmente etapas de aprendizaje y de trabajo, ambas se producen de forma simultánea. Un puesto de trabajo es un puesto de aprendizaje siempre.  Una división por fases en el desarrollo capacitativo de las personas sería razonable si quisiéramos que una persona definiese su destino a los 14 años pero la realidad laboral y sociológica actual obliga a la redefinición continua de nuestro destino cada poco tiempo. Esta redefinición continua que hemos fomentado por leyes de competitividad continua no casa con la oferta y la demanda de capacidades y necesidades en la actualidad. El nivel de obsolescencia de conocimientos técnicos es exponencialmente mayor que los conocimientos demandados. Parece lógico pensa entonces que una competitividad continua en el mercado laboral exige un aprendizaje continuo de nuestro sistema de capacidades. Mientras el modelo educativo colectivo no se adapte a las necesidades individuales (se personalice) y de mercado (se glocalice), el modelo educativo personal atesorará la mayor parte de conocimiento generado. Esto supone un traslado ingente de valor de los silos tradicionales (incapacidades de cristalizar) hacia las personas y comunidades (agentes reales de cambios). Esto está pasando ahora e inhabilita a las instituciones como motoras del cambio favoreciendo que la sociedad civil genere entornos que no son fiscal ni socialmente contemplados por el aparato del sistema. Este choque, que es real y cuyo drama vivimos a diario, es un choque mucho más traumático que el choque de civilizaciones o cualquier otro ya que habla de capacitados que se mueven y actúan como fallas tectónicas en una sociedad incapaz de digerir los cambios en medio del magma inasumible de conocimiento

Esta reflexión que comparto con vosotros pretende sintetizar la estrecha relación entre la evolución de la gobernanza y la evolución del aprendizaje estableciendo paralelismos que consideré necesario plasmar en este artículo. Tiene mucho que ver con lo que estoy diseñando en la actualidad para ayudar a las empresas y organizaciones a asumir y formar parte del cambio. Si necesitáis más info poneos en contacto conmigo.

Actualizaré este innochar con futuras respuestas 😉

Un abrazo a todos.