Así se refiere Alfredo Olivera, psicológo director y fundador de LT22 Radio «La Colifata», a la situación que suge para generar lo que han denominado «espacios en salud» que desestigmatizan la imagen de la locura en la sociedad. En esta entrevista explica el funcionamiento del proyecto y analiza los avances realizados. En esencia, los internos y ex-internos de su hospital hablan radiofónicamente todos los sábados de cualquier tema de su interés, consiguiendo cobertura y atención pública. Desde el primer día consiguió la interacción de los internos con el resto de la sociedad de una forma fluida y constructiva. La experiencia es exitosa por cuanto ha generado alrededor tanto en los círculos inmediatos como derivados de los internos y los propios médicos, siendo replicada en proyectos a lo largo del mundo.
El proyecto Radio La Colifata tiene canal youtube y es un «fenómeno social» como lo ha calificado Alfredo Olivera; en mi opinión no solo porque ignora y destroza las distancias existentes entre lo que consideramos cordura y locura, sino porque además ha logrado establecer vínculos entre los mundos social y psiquiátrico que parecían abstraerse uno del otro. Viendo algunos de los programas emitidos estarían bien entender la locura como una oportunidad de luz en lugar de ignorarla, apartarla y entenderla como un peso.
Fuente: artículo Alfredo Olivera y Radio “La Colifata”: Una lucha contra el estigma social de la locura aparecido en Periodismo Ciudadano.
Quizá pisar la tierra sea suficiente para deterner el curso incontenible de las cosas. El documental «The cove» se centra en una cala de Taiji (Japón), un lugar biológicamente paradisiaco donde se aniquilan delfines con una brutalidad ahora documentada. Al igual que ocurre con los actos, por sí solo ningún lugar en el mundo es importante, pero todos ellos en conjunto son determinantes. Esta es la historia de una pasión y una lucha que puedes conocer mejor si dispones de 92 minutos en tu vida. Durante diez años Rick O´Barry convivió y entrenó a Cathy, una joven delfín, para que pudiera actuar en la serie Flipper y seducir a los niños de todo el planeta. O´Barry declara «La sonrisa de un delfín es el más horrible accidente de la naturaleza«; una sola mueca eterna en su rostro inocente nos hace creer pase lo que pase que son felices. Frecuentemente acudimos a delfinarios y vemos cómo la inteligencia adulterada de estas criaturas genera una industria alrededor que mueve millones de dólares a lo largo del globo. Después de esos diez años de trabajo en los que todo era éxito y dinero, en un día como el de hoy Cathy acudió a su entrenador, Rick O´Barry, saliendo del agua se posó en sus brazos y lentamente se dejó morir, dejó intencionadamente de respirar mirando a la persona con la que había convivido durante casi toda su vida. Las ballenas y los delfines respiran conscientemente, cada impulso o hálito de aire es voluntario y consciente, pero Cathy no quería volver a respirar, fue su elección. Rick lo vió claro; durante los 35 años siguientes a ese hecho, ha dedicado su vida a luchar contra la pesca, adiestramiento y exhibición en cautividad de estos animales.
El presente documental, al que el diario El País se ha referido como El holocausto de Flipper, nos adentra en un oscuro mundo de intereses políticos, secretos vedados y tráfico de conciencias por silencio. La película ha sido premio de la Audiencia en la pasada edición del Sundance Festival y es Óscar al Mejor Documental. Que esto no os llame la atención, aunque sin duda es un logro evitad ver la película porque alguien la haya premiado, vedla porque realmente os interese. Si sois capaces de visualizar cada fotograma de esta tragedia -y en la imagen posteo uno de ellos-, el drama del Hombre moderno aniquilando al animal más inteligente de la Tierra a razón de 23.000 asesinatos reconocidos por año, si sois capaces de ver cómo se intoxica a poblaciones enteras con dósis elevadas de mercurio; podréis sentir cómo vuestro conocimiento no es solo poder y libertad, sino que además salva vidas. Es tan sencillo y directo, tan simple. «Tengo que ver el fin de esto durante mi vida. Ahora mismo estoy centrado en esa pequeña masa de agua…» dice O´Barry; si tan solo de cada millón de personas una fuese capaz de centrarse en masas tan pequeñas de conciencia, tal vez mejor pero seguro que más tranquilimos, podríamos atrevernos a cerrar los ojos con la seguridad de que nuestro sueño no asume el precio de un martirio lento y consentido. No se trata de una cultura, esto no es cultura; se trata, como digo, de que tu dignidad sea más alta que la historia de tu especie. Como bien se relata en el documental, si quieres hacer algo realmente importante, olvídate de la política y de los gobiernos, nunca conseguirás absolutamente nada; actúa siempre de forma individual, remueve las conciencias de forma colectiva y si no te gusta algo, dilo. Del mismo modo que el conocimiento salva vidas, el silencio las destroza.
El proyecto Chromia se presenta hoy día 11 de junio en la sede de MadridOnRails, Calle Lago Titicaca, 10, Vicálvaro, Madrid. A esta presentación acuden los creadores de la aplicación y el coordinador del proyecto Carlos García Campos. Por el momento la Comunidad Chromia mantiene un solo proyecto basado en un conversor universal de formatos de código abierto. Dicho conversor está desarrollado en lenguaje C usando plataforma GNOME. Chromia es una herramienta que pretende convertir cualquier tipo de formato de fichero en otro de su misma familia ya que ambos formatos de entrada y salida de archivos tienen que ser compatibles de alguna manera. Por ejemplo, debería ser posible convertir cualquier archivo gráfico en otro: png a jpeg, png svg a, … documentos a otros formatos de documentos: ps a pdf, dvi a ps, … y así sucesivamente. En su versión 1.0, Chromia cuenta con una novedosa integración con eSpeack para convertir ficheros de texto en audio «mediante la combinación de un poco magia y código fuente» según explica uno de los simpáticos desarrolladores del chromia core Carlos Cortés León, conocido en el mundo del software libre español como zoeoros.
Según comenta Carlos García Campos, coordinador del proyecto, en un principio se pensó en Chromia como «una herramienta que proporcionara una interfaz común de modo que por cada archivo de entrada se ofrece una lista de formatos de salida posible. Cada formato puede tener sus propias opciones, por ejemplo, para una entrada de archivo de documento podría ser posible convertir sólo un conjunto de páginas«. Sin duda el mercado estaba copado de multitud de soluciones individuales que atendían las necesidades de cada familia de formatos; la idea es que Chromia pueda abastecer esas necesidades mediante una sola entrada de cara al usuario final.
La herramienta se ha desarrollado a partir de cero, trabajando como una comunidad de software libre, por lo que cada uno de sus integrantes ha jugado diferentes roles (desarrolladores, documentalistas, traductores, …) y participado en todas las decisiones (licencia, análisis y diseño, diseño de interfaz de usuario, etc). La comunidad se ha formado en el seno del Master on Free Software que Libresoft y el Departamento de Sistemas Telemáticos y Computación (GSYC) de la Universidad Rey Juan Carlos imparten en Madrid y Galicia. Aunque aparentemente se entienda esta experiencia comunitaria como un fracaso y aunque cada funcionalidad no opere correctamente, es realmente importante no quedarse en la piel ni en la apariencia ni tampoco perderse en el detalle, y ver este caso como un éxito de comportamiento colaborativo del que sin duda ha salido una amistad y valores que pretendo cultivar.
En 1983 se produjo uno de los hitos cruciales para la comprensión de la historia vorpalina más reciente . Filmada en blanco y negro, se presentaba al público mundial uno de los documentales más enigmáticos jamás filmados, obra de Allan Stewart Königsberg. Se trataba de la historia vital de Leonard Zelig, un interesante personaje capaz de brindar con Scott Fitzgerald, pasar consultar de psiquiatría a reputados austriacos, tratar con Al Capone, pertenecer a una tribu apache, merendar con Chaplin, formar parte de las SS, tocar en una banda de jazz, discutir con el Papa en la plaza de San Pedro, ser negro, judío ortodoxo, chino y convencido republicano o pegarse con su doctor porque no está de acuerdo con su gusto meteorológico. ¿El mundo está preparado para acoger a personajes como Zelig? Al igual que en 1983, hoy en día sí o no según la opinión voluble de la furia colectiva. La obra ha dado lugar al conocido Síndrome de Zelig que comporta transtornos de la conducta traducidos en un fenómeno antes no descrito de dependencia ambiental por el cual se asumen diferentes roles según el entorno en el que el sujeto se desenvuelve. Nos encontramos, pues, ante un caso de mimetismo absoluto, un comportamiento social extremo fruto de una incomprensión personal extrema. Este carácter vorpalino es a menudo descrito en obras de la literatura del pasado siglo XX con fruición. El mismo redactor de esta entrada practica el síndrome aunque psiquiátricamente se podría decir que no lo fomenta ni padece, simplemente lo disfruta. La afección personalmente voluntaria nace de una necesidad absoluta de comunicación y conocimiento hasta el punto de querer comprender no solo la significación del discurso de la persona con la que se dialoga, sino también padecer ese discurso como propio. Leonard Zelig fue visto indistintamente en un dispensario de Brooklin, una concentración en Berlín, una reunión sudista en Misouri, una corrida de toros en Madrid, una correduría de bolsa en 1929 y varias guerras. Aunque se sabe con certeza la fecha de su nacimiento alrededor del año 1900, muchos ignoran si continúa vivo entre nosotros.
En 1995, Costa Botes y Peter Jackson, realizaron una proeza documental semejante al relatar la reinvención del cine en su famosa aunque a menudo desconocida película Forgotten Silver.
Recientemente hemos sabido que el Club Bilderberg, cuyo halo misterioso se cierne sobre nosotros desde hace años, se ha reunido en Sitges. El Club organiza una Conferencia anual desde 1954 según algunas fuentes. Acuden a ella personajes relavantes de las esferas política, financiera, militar y mediática y allí se decide supuestamente el curso de los acontecimientos mundiales a un año visto. Muchos de los asistentes este año mueven las cuerdas de las que Jon Ronson hablaba en su artículo Who Polls the strings? Hay literatura sobre el tema. Daniel Martínez y Cristina Martín han escrito sendos libros titulados Los secretos del Club Bilderberg y El Club Bilderberg: Los Amos del Mundo, el primero de la editorial Planeta en 2007 y el segundo publicado en ArcoPress en el año 2005.
También no hace mucho Iker Jiménez destacó en el programa Cuarto Milenio, del canal Cuatro en España, que el Club Bilderberg podría estar estrechamente ligado a la tradición de los Iluminati, una secta secreta cuya existencia ha sido probada en varias ocasiones. Para que conste que también damos importancia al tema del que se han hecho eco todos los medios de comunicación, Vorpalina y yo te invitamos a que rellenes la siguiente encuesta a fin de poder dormir tranquilos: