por David Criado | May 30, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Brief interviews with hideous men, rodada en 2006 y estrenada en 2008, es una película de John Krasinski sobre la novela homónima que diez años antes escribió David Foster Wallace, afamado autor de Infinite Jest (1996) -La broma infinita- y cuyo cuerpo ahorcado fue hallado por su mujer hace menos de dos años. La película se articula en diferentes entrevistas que Sara Quinn, doctorando en la universidad de la Costa Este, realiza a varios hombres como materia base para su investigación doctoral y para comprender las conductas y comportamientos de los hombres con respecto a las mujeres. A lo largo de la trama cada uno de los entrevistados expone su propia visión de las relaciones personales. Recomiendo la película como propuesta pedagógica de tintes profundamente dramáticos para visualizar y digerir la realidad posmoderna y la personalidad sociopática frecuentemente misógina asociada a la condición masculina. Sobre la misoginia y su consumada y contumaz presencia en algunas mujeres recomiendo leer el artículo del 12 de marzo de 2002 de Sandra Russo titulado «La misógina» en el Suplemento Las 12 de Página 12.
por David Criado | May 28, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
La palabra «indefinido» ha cobrado especial relevancia en los entornos sociales que frecuento. Desde hace años escucho esta palabra pronunciarse mucho más que «infinito» o «relevante». Parece como si aquello que virtualmente no se pudiera acotar o definir, nos tranquilizara en nuestra vida profesional al contrario de lo que ocurre en el resto de nuestra vida, donde todo aquello que es indefinido o no se ciñe a unas normas o baremos nos asusta e intimida. Realmente el hombre social firma un contrato de arras con el padre Leviatán que le mantiene unido a él como un buey que con su esfuerzo da sentido al yugo. Creo que es necesario el concepto de «trabajo» tal y como tradicionalmente y a grandes rasgos el ser humano lo ha entendido; creo que el engranaje del sistema social que nos facilita o dificulta la vida requiere de cuidados, de motores, de un mantenimiento. Sin embargo, hoy que con tanto prestigio se nos presenta la palabra «indefinido», vemos que en nuestro país cada vez pierde más valor. Tendemos a la seguridad y nos la venden y hacen tragar en los diarios pero lo cierto es que no es suficiente ni debería calmarnos. Si con una lupa inmensa contemplaramos nuestros movimientos, cual hormigas atareadas que conspiran contra el tiempo, podríamos tal vez contemplar que lo indefinido no es más que una ilusión ya en papel o en la memoria fotográfica. Tendemos a construir arquetipos y a destruirlos, somos invasivos y exiliados de nosotros mismos, herederos y desheredados de Darwin, bien analizados por Jaspers, retratados por Zweig y Galdós, Baroja y Kleist, pero aferrados a la sensación virtual de necesitar una seguridad inmediata, cercana y aparentemente tangible somos capaces de cualquier cosa, cualquier barbaridad, imaginen lo peor. Los políticos lo saben y nos utilizan para demostrar que esta teoría es cierta y se perpetua desde que dejamos de cazar y construimos casas o hicimos el fuego placentero al abrigo de una cueva. El sedentarismo merma y nubla pero ya es imprescindible. De cuando en cuando evitarlo y sobrepasar los márgenes diarios de nuestro ecosistema nos hace sentir dueños, por eso nos vamos de vacaciones o viajamos, tendemos a la evasión tras la victoria y también tras la derrota, no queremos recordar pero sí que nos recuerden. Y todo esto que digo sí es indefinido.
por David Criado | May 28, 2010 | HUMANISMO y TALENTO

Hoy, a las 8 o 9 de la noche cuando supere los escollos de mi segunda cita obligatoria, seguramente me acerque a mi antiguo colegio para ver a viejos compañeros de la escuela. Con algunos he pasado practicamente media vida pero este mes en el que se cumplen diez años desde que acabé mis estudios de enseñanza media recuerdo a muchos de ellos y he olvidado el rostro de otros tantos. Nos han citado para recordar y no tenemos obligación de aparecer para comer los canapés y el picnic rápido que hayan preparado. Sin embargo he hablado con dos de mis amigos que no han dejado de acompañarme desde entonces y parece que muchos han confirmado su asistencia. Desconectado como estoy del real time diario, sin televisión ni red social, sin escuchar la radio, me han mantenido al día de las novedades sobre la convocatoria. Creo que como costumbre es sano reencontrarse, mirar el pasado desde la distancia, sin tantos vínculos y con más prejuicios -por acumulación- de los que teníamos entonces, saber qué fue de Gerardo, ese maestro modélico que hablaba siempre en rojo para no perder la historia; qué fue de Toñi, la cocinera que cuando era muy pequeño -apenas escribía- me consolaba cuando me castigaban por no querer comer el rancho en comedor; qué ha sido deTania, esa chica inaccesible que siempre reía a carcajadas; qué pasó con Rafael, ese muchacho empollón del primer pupitre o con Mitay, mi gran amigo inseparable de quinto de EGB con el que imaginaba laberintos que al final -cómo es la vida- consiguió perderse entre los años sin que ninguno de los dos lo haya evitado.
Esta invitación a la memoria me ha hecho pensar. Del mismo modo que los seres humanos se convocan para recordar un ciclo de su vida, deberían hacerlo para emular cómo será el último día de la misma. Se trataría de celebrar un funeral en vida; aunque a la gente le asusta el final, alcanzar el último momento y superarlo, creo que festejarlo en vida es participar con el resto del gozo de haber pasado por el mundo, con penurias y alegrías, pero de haberlo hecho y haberse sentido vivo a cada paso. Sobre la eutanasia y el retiro y disfrute de los últimos días de un enfermo, hay grandes películas pero sin duda me quedo con la laureada y afortunadamente reconocida «Las invasiones bárbaras» de Denys Arcand.
Aunque no es a lo que me refiero, asumir el peso de la vida y sus implicaciones en un acto público cuando aún estás vivo me parece algo bello y circular. Asumir el hecho irremediable es algo heroico, de hecho es la heroicidad extrema. Con total sinceridad y como si el muerto en vida no estuviera presente, uno a uno todos los asistentes deben recordarle.
Esta noche acudiré al reencuentro con antiguas caras e historias de mi vida, quién sabe si en un futuro, cuando todo haya pasado y ya no me importen ni la ingeniería de software libre ni el comportamiento social ni las ideas experimentales ni muchas otras motores actuales de mi vida, me sorprenda con estas emociones. El reencuentro, en cualquier formato que queremos idear, es siempre una reconciliación recíproca entre partes que ayuda a digerir con elegancia el Todo. Al fin y al cabo, yo siempre poeta, creo que incluso en mi último estertor continuaré siendo esclavo de mi capacidad de asombro.
por David Criado | May 27, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Así habla al mundo Albert desde donde todos podemos alcanzarle. Enfrascado en la lectura de este libro, me pregunto si los hombres que han pecado de ser hombres pueden ser considerados dioses. Cada mañana me levanto en busca del siguiente paso, me lavo la cara para despertar del juicio y acto seguido me respondo: «Esto es todo cuanto no puedo esperar». Si me rebelo contra algo establecido o si en algún momento he pensado abandonar es porque no veo público que pueda contemplar mi drama ni personajes llenos que rebosen o respiran por ideas. En la mitad, en el centro, alejado de la luz a la que todos se orientan y dirigen, Camus nos habla de impaciencia y de desesperanza, de ilusión y cuerpos que se alzan.
En mi cuarto de adolescente tuve durante varios años un poster con algunos textos extraidos de «Prometeo liberado» y de «El mito de Sísifo». Siempre supe que volvería a reencontrarme con cada frase y lugar de sus palabras. Hoy, agotado tras una jornada de horas muertas o excesivamente vivas, que quede constancia en esta entrada que te eché de menos aunque supe esperar todas las noches.
Vivo y rebelado, real, «desconcertado pero no indiferente» como nos saluda Man en el recuerdo.
por David Criado | May 27, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Laura J. Varo ha escrito recientemente un artículo en el diario El País que nos recuerda la existencia de este club donde 15 Julietas responden con insana fruición a las cartas de amor que reciben a diario desde todos los rincones del mundo. En el artículo, Elena, una de las amadas de este club, declara: «Te dan una perspectiva íntima del mundo de los sentimientos, del amor», «ver que tanta gente aún se preocupa del amor me hace sentir bien». ¿Lo escuchas, sir William? Parece que nadie se atreve aún a matarte. Sobrevives a la red social, a la ley 11/2007, a la crisis de los bancos y a las frecuentemente necias abreviaturas informáticas; al pesimismo y al cainismo, a los siglos e incluso a los minutos; sobrevives -por qué no- a los 12 euros más gastos de envío que cuesta el CD con que venden a tus hijos. Todo sea que en Verona además de estatuas y amor epistolar, los seres vivos se levanten en tu nombre…