por David Criado | May 27, 2010 | HUMANISMO y TALENTO
Se pasaba los días llenos intentando recordar. Damián había sido asesinado en la franja de Gaza, y antes de ese día fue matado en Jartún a cuchilladas, envenenado en un palacio veneciano, pasado a machete en el desierto de Atacama, burlado y muerto a tiros en un barrio de París, lapidado en Egipto, degollado en el Madrid del XVII, atropellado en la India por un utilitario, hecho cadáver en Katmandú por el ejercito de Mao, arrastrado en carne viva por familias de caballos mogoles a su paso y herido de muerte en el pecho en plena justa normanda a los pies de una dama de pañuelo blanco. Cada día intentaba recordar estos momentos, los sentía como la vez que pasaron, recientes y lentos, repletos de esperanza en que no se repitieran. Y con ello, ya digo, se le pasaban los días llenos en la memoria de los días en que había sido muerto.
por David Criado | May 24, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

Hace tiempo que disfruté con esta película pero en mi afán de recolectar y recomendar una biblioteca de títulos que conforman y son bases de mi sistema de pensamiento, hoy os traigo éste. En él, Henry Fonda interpreta a un misterioso miembro de un jurado. El film de Sidney Lumet nos enseña muchas cosas: es posible una gran obra en un pequeño espacio físico y de tiempo; y no es necesaria más que la condición humana inherente a un solo hombre (o a doce) para dar vida a un argumento maestro. Asistimos a la deliberación de un jurado que debe acordar un veredicto en un juicio que todos consideran muy claro. La primera votación, sin embargo, resulta de 11 votos a favor frente a 1. La fuerza de ese voto puede ser decisiva, la vida de un hombre acusado de asesinato está en juego. A lo largo de la obra podemos observar la fantástica interpretación del elenco de actores, ninguno de ellos secundarios en mi opinión. Larazón y la sinrazón humanas quedan al descubierto; una y otra vez se analizan las pruebas y se construyen o destruyen los prejuicios del jurado.
Sin duda un título obligatorio para los amantes del séptimo arte; una película que debería proyectarse en las grandes escuelas de negocios y centros de poder para aleccionar sobre el poder del razonamiento lógico. La imagen mesiánica del redentor desaparece para dar paso a un sistema de valores basado en la coherencia de principios, en la protesta ante lo establecido y aceptado. Ubico este film entre los grandes del género que yo llamo «grandes solitarios» y que cultivaron con mestría grandes hombres del cine como Stuart Rosenberg, director de La leyenda del indomable o Brubacker. En todas ellas, la idea de un hombre consecuente intenta prevalecer en un sistema que descuida los detalles y lo distinto para salvar la cultura del trazo ancho y homogeneizar la capa visible de las cosas.
por David Criado | May 24, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN

… de cada verano se asoma desde su balcón para ver ladrar a los perros en el parque y retozar a los grupos y parejas sobre el gastado suelo de césped. En ese lado de la calle del que hablo el sol domina un amplio jardín de árboles cuyas hojas superpuestas disponen cuatro filas de alturas y colores. Al fondo el resto de ciudad y la parte de campo vivo aún no conquistada por la tribu. De los cuatro órdenes custodiados por un paseo con rosales rojos y amarillos, en primer término, solo y mustio pero erguido, un joven abeto muy ajado intenta cada tarde a la hora de la siesta – a la misma hora en que ella lo divisa- rivalizar en belleza con su distante compañero. Lo consigue. Este diálogo febril se prolonga hasta la noche, hora en la que ambos seres vivos junto al resto de tropas del jardín detienen su festín de sol para convertirlo en química y en vida. Por respeto a la joven que se asoma a contemplarlos, ningún árbol de los que hoy he mencionado hace uso de frases o palabras. Guardan con recelo el secreto inaccesible de sus hojas, el lento pero eterno crecimiento. Ella desde su balcón se acostumbra a su belleza con los años y ya de poco a poco se atreve a salir y contemplarlos como la primera vez, sin reparar en las pinzas de la ropa, más allá de las cortinas, la ventana, la barandilla de cien años, las tareas de la semana, más allá del trabajo, del día a día, cruzando la calle con los ojos, sin poder tocar el cuadro pero sí poder vivirlo.
por David Criado | May 23, 2010 | CREATIVIDAD e INNOVACIÓN
Despejado, 20 grados, madrugada del domingo 23 de mayo. En la esperanza de un pronto desembarco toda la tripulación arde en deseos de consumir los últimos toneles de licor. Como alferez de este navío he de abogar porque la conducta de estos seres roncadores no degenere en indolencia. Todos duermen, parece como si supieran que su suerte no depende de que cada par de ojos guarde la vigilia y que este manto arrugado de siglos que es el Pacífico tiene siempre la última palabra. Si de mí dependiera prendería el velamen y el alcohol, todo si con ello avistásemos el nuevo continente.
Mil veces mil he querido subir a la proa y gritar de pánico por encima de las torpes cabezas de cubierta. No tolero la ineficiencia de mis superiores ni su desconocimiento del medio y la navegación; todos ellos son una colección de sinsentido: señoritos de pañuelo que llegaron como hijos de antiguos oficiales, rostros estirados sin capacitación ni ideas, recién salidos de la Naval o viejos de viajes circunvalando su vacío, meros tramitadores o gestores, gente que no ve en el mar más que un segundo suelo y no un mundo inexplorado. Como oficial de menos rango a bordo no he mostrado hasta hoy semejante debilidad ni tibieza en ninguna de las decisiones que he tomado; no en vano en Portsmouth tengo fama entre los hombres de marina de ser un joven recto aunque cercano. En varias ocasiones he sido amonestado por fregar la madera junto a los hombres de cubierta y no carecen de razón quienes me han tachado de estrafalario. En mi rareza y mi insolente ansia de actuar con coherencia radica mi valor. Debo ser ejemplo de mí mismo. Me guardo sin embargo el derecho a desfallecer en el mejor de los momentos, cuando esta calma y silencio por fin nos abandonen y mis servicios se requieran con más apremio. La historia de mi vida ha estado sujeta a estos frecuentes desvaríos y en poco menos de un año he vivido dos abordajes y regulaciones oficiales. No espero ni fabrico esperanza, solo la transmito. Entretanto y hasta que llegue un nuevo azote, escucho rugir la panza de este cascarón con la fuerza de treinta hombres resoplando.
por David Criado | May 21, 2010 | HUMANISMO y TALENTO

No sin antes haber leído la genial obra de sir William de finales del siglo XVI, os recomiendo que veáis la película «El Mercader de Venecia» de Michael Radford como una representación maestra del personaje de Shylock por parte de Al Pacino. La pieza de teatro es colosal, reinventa conceptos y dirige al espectador a lo largo de la trama hacia una reflexión voraz del comportamiento en sociedad y el sentido de la ley. Como casi todas las piezas de sir William, el mensaje es actual y los personajes bien pudieran ser conocidos de nuestra vida contemporánea. La lectura del sentido de la Ley y la justicia es brutal. Cada personaje recibe su peso de justicia en las mismas proporciones en que lo ha dado y el personaje demiurgo de la bella Porcia capitaliza el desenlace y la trama a su alrededor. Todos -desde Shylock hasta Antonio- son protagonistas y todos son alcanzados en grado similar en parte por las redes de la Ley, en parte por cada una de las leyes humanas: la moral, la social, la de la vida.En esta puesta en escena por los canales de la ciudad fantástica, podemos contemplar desde una posición privilegiada el espejo de la condición humana. Como siempre con y por sir William, de nuevo una vez más. En un ejercicio de audacia cronológica, uno de nuestros atormentados predilectos, Mauricy Gottlieb, muerto a la edad de 23 años, imaginó en lienzo el alma de Al Pacino en 1876. La prueba está sobre estas líneas.
Esta representación en cine que cuida los purismos y estilos de la época en que la obra fue escrita, ha tenido numerosos precedentes. Sobre el componente de inclusión social y la evolución de la obra a lo largo de estos cuatro siglos, podeís visitar el post relacionado del Catoblepas.