por David Criado | Jul 21, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Me lo decía mi abuelito, / me lo decía mi papá, / me lo dijeron muchas veces / y lo olvidaba muchas más.
Trabaja niño no te pienses / que sin dinero vivirás. / Junta el esfuerzo y el ahorro / ábrete paso ya verás,
como la vida te depara / buenos momentos. / Te alzarás / sobre los pobres y mezquinos / que no han sabido descollar.
Me lo decía mi abuelito, / me lo decía mi papá, / me lo dijeron muchas veces / y lo olvidaba muchas más.
La vida es lucha despiadada / nadie te ayuda, así no más, / y si tú solo no adelantas, / te irán dejando atrás, atrás.
¡Anda muchacho y dale duro! / La tierra toda, el sol y el mar, / son para aquellos que han sabido, / sentarse sobre los demás.
Me lo decía mi abuelito, / me lo decía mi papá, / me lo dijeron tantas veces / y lo he olvidado siempre más.»
maestro José Agustín Goytisolo, (Hombre de provecho,1968)
Hay un momento en el que todas las renuncias que hice adquieren sentido. Las noches que leí, los días que estudié, las mañana en las que madrugué para alimentar mi experiencia. Todo se vuelve de repente evocador y cristalino. Desaparecen de golpe los miedos que enfrenté año tras año en la más solitaria intimidad. Se desvanecen los fantasmas como por arte de magia. Las decisiones difíciles no pesan. Se vuelve dulce la amargura de las vidas cómodas que dejé pasar. En ese justo instante apenas perceptible para el resto, todos esos esfuerzos inconexos adquieren de repente la forma de una historia que me ha traído hasta aquí. Hasta esta sala en un día soleado con estas personas que me quieren escuchar. Los golpes, las flechas y las balas que trataron de alcanzarme se pierden. Las enfermedades y las heridas se disipan. Los grandes gigantes que vencí se hacen ruinas.
Solo existe este grupo de personas. Cada una de ellas esconde y protege una historia que lucha por salir. Esperan de mi todo aquello que creen que puedo darles. No imaginan que todo lo bueno saldrá de ellos. Así que permanecen en silencio y me miran. Pulsan el ambiente, intuyen el pánico, perciben la expectación. Es un día cualquiera entre semana. Impulsado por una tranquilidad de siglos, ahogo sus prisas. Anoche me acosté pronto. Me he levantado a las 4 y media de la mañana para leer, tal vez para tener tiempo antes de coger el tren. He tomado notas y repasado apuntes. Mi despacho brillaba iluminado en mitad de una ciudad que duerme.
Tengo una misión en esta vida. Le he dedicado miles de quilómetros y el trabajo duro de dos décadas. A veces me siento cansado, y a menudo viendo el mundo siento que todo se derrumba. ¿Por qué seguir insistiendo? os podéis preguntar. Porque lo que hago es lo correcto, porque es algo que todo el mundo necesita y porque he nacido para ello. Por eso, solo por eso, he rechazado suculentas oportunidades de trabajo, he renunciado a proyectos y clientes, me enfrento a diario a los malos, y pago siempre con gusto un elevado precio por ser la referencia moral y profesional a la que todos cuantos me conocen aspiran. Tengo mucho que agradecer y mucho por lo que pedir disculpas, pero no recuerdo nada de todo lo que hice que pueda o deba avergonzarme.
Todo cuanto hago aspira a ser revelador, bello y consecuente. Trabajo para que ninguna persona tenga que esperar al final de su jornada laboral para sentirse viva. Y al menos mientras soy y estoy entre vosotros, lo consigo. En el peor de los casos, las personas que tengo ante mí vivirán por unas horas algo extraordinario. En el mejor de los casos, cuando yo me vaya mantendrán viva la llama que ellos mismos se atrevieron a encender. De modo que disfrutemos de una maravillosa conversación. Dejemos que afuera el mundo se derrita y se multipliquen los problemas, mientras aquí dentro nosotros trabajamos para resolverlos. Centrémonos escucharnos y entendernos, en ser la esperanza que cada uno necesita. Hagámoslo porque todo cuanto habéis logrado en vuestras vida lo merece, y todo cuanto podéis lograr juntos en el tiempo que compartís marcará desde hoy y por completo la diferencia.
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por David Criado | Jun 16, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO, DESARROLLO DIRECTIVO

«La realidad es aquello que cuando dejas de creer en ello, no desaparece»
Philip K. Dick
Desde su creación, el pensamiento empresarial se ha centrado en sostener ratios de efectividad cada vez mayores haciendo evolucionar los sistemas de gestión y control productivo durante los últimos 150 años. Si ampliamos el zoom sobre la Historia, entenderemos el contexto previo sobre el que se asienta el desarrollo del pensamiento empresarial. Vamos allá.
Tras la derrota de Napoleón en 1815 y el inmediato fin del mercantilismo, comenzó a configurarse el actual mapa socioeconómico global. El mundo anglosajón victorioso cobra entonces protagonismo mundial y principia un largo proceso de globalización y extensión de un nuevo modelo económico global que hoy conocemos como capitalismo. Siguiendo la estela de la revolución económica holandesa del siglo XVII, en 1820 el PIB per cápita europeo duplicaba ya al del resto del mundo, y emergían entonces las todavía hoy naciones ricas occidentales sobre 7 fundamentos de los que ando escribiendo justo ahora mismo:
🏛️ Implantación progresiva de la democracia liberal y el Estado de Derecho como modelos político y jurídico que favorecen -sin conseguirla de forma plena- la libertad y la igualdad ante la ley
🚂 Desarrollo de infraestructuras nacionales avanzadas: Rompen las barreras de comunicación geográficas
🛠️ Innovación tecnológia de gran alcance e ingeniería puntera: Reduce tiempos de fabricación y transporte
🏫 Educación de calidad para grandes masas de población: Se configura un ascensor social inédito en la Historia y comienza a crearse una nueva clase media
🚚 Dominio y administración de las rutas logísticas: Se movilizan los recursos mundiales de forma coordinada
🪙 Sistema bancario solvente y dinámico capaz de financiar el mito del progreso: Se retroalimentan el préstamo y la deuda de manera virtuosa
🏢 Sistemas intensivos de organización industrial: Aumentan la eficacia productiva y favorecen la economía de escala dando acceso masivo a bienes y servicios
Sobre el último de estos 7 fundamentos nace el pensamiento empresarial. Abastece a las entonces nacientes estructuras productivas (industrias, empresas) de un modelo teórico y comprensible fácil de asimilar por una nueva clase social que viene de la mano de la burguesía: la clase ejecutiva. Los nuevos propietarios privados deciden tras el primer tercio del siglo XX ceder la gestión de sus negocios a una figura inédita hasta entonces: los profesionales de la dirección empresarial. Con el tiempo la teoría empresarial se llena de herramientas y recursos útiles para esta nueva clase ejecutiva, y nacen las grandes escuelas de negocio al calor de las sucesivas olas de trasnformación empresarial.
Durante décadas el pensamiento empresarial evoluciona desde los grandes monopolios nacionales y los sistemas mecánicos fordistas a los modelos de innovación continua y los negocios franquiciados, viviendo etapas progresivas de intensificación, externalización e implantación tecnológica. En su última etapa -la actual- defiendo -junto a tantos otros colegas- que el pensamiento empresarial comienza a presentar serias señales de agotamiento: discursos vacíos disociados de la realidad social, parafernalia conceptual infumable, pantomima continua, endogamia, ausencia de fundamentos morales básicos y por último, pero no menos importante, falta de foco y aceleración desmedida.
Las empresas evolucionan también de la mano de este pensamiento empresarial pasando de ser grandes benefactoras sociales a nivel local y multinacional que favorecen y sustentan el Estado de Bienestar, a empresas transnacionales obsesionadas con el recorte de costes que parasitan y precarizan las sociedades sobre las que proyectan su actividad. De la mano del deterioro empresarial que vivimos, los estados están comenzando a convertirse en grandes succionadores de bienestar abandonando su papel de redistribuidores de la riqueza. Ambas fuerzas sociales, la privada y la pública, están logrando adelgazar la clase media de las sociedades desarrolladas empobreciendo tejidos sociales mediamente compensados que había costado siglos levantar. Ni qué decir tiene que buena parte de este creciente colapso social fundado en la falta de acceso a una vivienda digna, a un empleo estable y un modo de vida sostenible (productivo y reproductivo), está relacionada con el deterioro sostenido en el tiempo de las instituciones educativas de masas (uno de los 7 factores fundamentales señalados en el listado), y la pérdida de arraigo, sentido del esfuerzo y sentido tras los devastadores efectos de la posmodernidad filosófica y política.
En este contexto, llevo años impulsando junto a decisores empresariales la necesidad imperiosa de dar por cerrado este último ciclo empresarial muy vinculado a la policrisis (Adam Tooze) y el autoritarismo competitivo (Levitsky y Way), para trabajar activamente en promocionar un nuevo ciclo empresarial responsable y consciente. Este nuevo ciclo empresarial estaría fundado en tratar de evitar el ascenso inercial de un nuevo mercantilismo tecnofeudal, mediante la recuperación de valores empresariales sociales que la humanidad abrazó en el pasado reciente, e igualmente por medio de una redistribución de la riqueza efectiva que permita dejar de tensionar las democracias que ya viven una clara tendencia polarizante en eso que Paul Krugman ha llamado la K-Economy: el dinero aumenta para los ricos y desciende para la clase media produciéndose un desacople micro-macro: aumentan los PIB nacionales a base de empobrecer a sus propias poblaciones.
El nuevo ciclo del pensamiento empresarial debe ser ambicioso y debe pivotar sobre 3 principios esenciales:
- Honestidad empresarial centrada en la competitividad y la generación de negocio y la conversión de nuevas ideas en productos/servicios, y no tanto en un obsesivo recorte y ahorro de costes empobrecedor y precarizante
- Recuperación de la relación directamente proporcional entre talento/esfuerzo/mérito y remuneración económica: Hace más de 20 años que los salarios han dejado de equipararse a los trabajos en un proceso social autodestructivo que amenaza con romper nuestras sociedades avanzadas
- Triple responsabilidad de negocio sobre el impacto de las actividades empresariales en empleados, proveedores y clientes: Aunque resulta imposible mantener un modelo de negocio sin que uno de estos tres ejes se vea resentido, es importante favorecer empresas que no vivan a costa de los tejidos sociales y comunitarios sobre los que se proyectan
En este nuevo ciclo empresarial, las empresas privadas -de la mano de los estados nacionales y las estructuras supranacionales emergentes- deben ocupar y gobernar los enormes espacios de desgobierno global en los que el vacío de poder es evidente y lleva décadas generando consecuencias catastróficas: energía, medio ambiente, migraciones, pandemias, finanzas, tecnologíua, conflictos, océanos, contrabando,…)
Este nuevo ciclo -a mi modo de ver- debe abandonar su afán de obsolescencia periódica y asumir como propia una actitud de lealtad hacia lo continuo y eterno, es decir, necesita lograr escapar de la novolatría y las revelaciones proféticas de sucesivos gurús, y comenzar a dignificarse y ennoblecerse mediante la práctica de un liderazgo empresarial sensato, consecuente y efectivo, generador de bienestar y no acelerador de malestar continuo. Mi propuesta personal -una de tantas de las que se abrirán paso en este nuevo ciclo- consiste en ilustrar el pensamiento empresarial, favorecer minorías dirigentes ilustradas capaces de ser grandes empresarios para sus sociedades o grandes hombres de estado para sus ciudadanos.
Uno de los grandes retos de este nuevo ciclo empresarial es curarnos de las diferentes enfermedades morales que han propiciado tanto la posmodernidad ideológica (populismo de izquierdas y de derechas, y filosofías victimistas e identitarias) como el orden neoliberal global (la oscura concentración de poder privado que evita las dinámicas virtuosas de la regulación y la competencia). El reto es enorme e implica prepararse para un 2050 en el que más de 9 mil millones de personas distribuidas asimétricamente por el mundo aumentarán y modificarán por completo la interdependencia global.
Emergen ante este nuevo tiempo renovadas nostalgias alrededor de instituciones sociales históricas a las que muy de seguro debemos escuchar.
Permítame, lector o lectora, concluir con un maravilloso poema del maestro William Wordsworth que cumple ya más de 200 años:
«Aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.
Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
que en mi juventud me deslumbraba.
Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos,
porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo.
En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre;
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la muerte.
Gracias al corazón humano
por el cual vivimos;
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer
puede inspirarme ideas que, a menudo,
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.»
William Wordsworth, 1807
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por David Criado | Feb 23, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Vaya mierda de guerra: el papel de fumar en un `lao´, el tabaco en el otro, y nosotros en medio«
Juan Eslava Galán, La mula
Durante años me he enfrentado a una cruda realidad: la honestidad en el trabajo sale cara. Y aún así merece mucho la pena apostar por ella. Tengo innumerables ejemplos de ello a lo largo de mi carrera profesional, tanto en mi propia vida como en las vidas de los demás. Después de todos estos años puedo decir con orgullo y con dolor que optar por lo correcto en situaciones clave de tu vida profesional, implica pagar un precio muy elevado.Así que he pensado que sería interesante compartir algunos ejemplos reales del precio que he pagado -y estoy decidido a continuar pagando- por no vender mi alma al mejor postor, ni bajar la cabeza o apartar la mirada ante las continuas muestras de tiranía, bajeza moral o deshonestidad que suelen quedar impunes en el mundo empresarial. Hace ya varias décadas decidí que no quiero alimentar un mundo miserable para las siguientes generaciones. Y en eso sigo y estoy.
Antes de continuar, bueno es recordar que algunos artículos previos podrían completar a éste. Por ejemplo, anteriormente escribí sobre Las 2 éticas empresariales de obtención de beneficios y mi posición al respecto. También me declaré Contra la tiranía del cliente y el abuso del proveedor. Me he mojado igualmente sobre La verdad en el mundo de la formación y la consultoría. Y más recientemente he expuesto la absoluta inmoralidad y bajeza moral que impera en la Captación de clientes en el mundo digital y de la que me he propuesto no participar. Todo ello contra mis propias posibilidades de facturar mucho más, claro está.
Dicho esto, vamos al meollo. Enumero aquí algunos casos que he vivido en este tiempo:
SOCIOS A LA GRESCA: En la mayoría de ocasiones mi contacto en el cliente es la propiedad o la gerencia, de manera que la interlocución con los decisores suele ser directa. En no pocos casos los socios suelen estar de morros. El que no ha tenido serias diferencias con otro socio, se ha visto afectado por el movimiento de un tercero, y quién más y quién menos conserva fundamentales diferencias sobre cómo debe evolucionar la empresa. Estas rencillas son completamente normales y se sobrellevan bien cuando hay un buen reparto de beneficios y la cosa funciona. Se lleva mucho peor cuando la cosa no rueda como antes o algún pequeño malentendido ha causado agitación. En general -seré muy claro- lo que suelo ver en los socios de empresas asentadas (con facturación recurrente y negocio que llega a mercado) no es honestidad, es más bien un ejercicio medido de comunicación entre ellos y una continua tentativa de suspensión en la asunción de riesgos. Hay confianza entre socios pero cuesta hablar con claridad y a menudo es necesario que venga alguien de fuera a azuzar reflexión y favorecer una toma sensata de decisiones. En la medida de mis posibilidad, ahí entro yo.
CONFESIONARIO DE RRHH: Una de las situaciones más recurrentes que he presenciado durante estos años es la del director/a de RRHH confesando frustrado que trata de parchear las grietas de una cultura corporativa atropellada que hace aguas a diario ante la negación de la realidad de los socios y financieros, generalmente ocupados en recortar costes y multiplicar beneficios. Algunas personas que me contactan lo hacen por recomendación de otras, y solo cuando ven en la primera conversación que tengo mucha experiencia conociendo entornos empresariales diferentes, se abren y muestran su descontento. Otras veces la persona que contacta conmigo lleva leyéndome varios años y noto que nuestra conversación viene a ser algo así como un «Necesitaba saber que había alguien más que pensaba estas cosas para no sentirme solo«. La mayoría de ellos tratan de humanizar y abogar porque las personas miren más allá del inmediato plazo, pero se chocan continuamente contra un muro. Muchos de estos profesionales han sido directores de RRHH en 3 o 4 empresas y no han cesado de buscar infructuosamente un lugar en el que poder sentirse bien con su labor. Reproduzco preguntas literales que me hacen para que entendamos el nivel de frustración que manejan: «¿Es así en todos lados?», «¿Hay alguna empresa en la que se pueda ser director de RRHH y te den recursos y medios para hacer tu trabajo?», «¿Crees que las empresas pueden cambiar de verdad?», «¿Hay alguna forma de hacer las cosas en el mundo empresarial que sea diferente a lo que llevo visto ya en 4 sectores?», «¿Se puede ir más allá de cursos y formaciones cortoplacistas y planes de carrera que no mejorar la vida de nadie?» A menudo cuando hablamos de las posibles vías de trabajo, les noto respirar, y en todos y cada uno de los casos se repite la misma muletilla: «Esto ahora hay que validarlo y podemos seguir adelante».
REGULACIÓN CONDUCTUAL AVERIADA: Siempre recuerdo esto en todos mis clientes: cuando el precio de hacer algo bien y el precio de hacerlo mal es lo mismo, que nadie lo dude: la persona lo hará mal una y otra vez. Cuando el sistema de recompensas y castigos está averiado, surgen entonces dos fenómenos que es necesario abordar: el de las personas íntegras silenciadas, y el de las personas miserables que se victimizan a la luz y enturbian en la sombra. En la medida en que iluminamos a los primeros para que adquieran protagonismo, y tratamos de integrar a los segundos desde la responsabilización directa de las consecuencias de sus acciones, todo irá bien. Los dos casos más explicados en detalle son estos:
PERSONAS ÍNTEGRAS SILENCIADAS: Son personas cuya autoridad moral, sensatez, prudencia y ejemplaridad todo el mundo reconoce pero que permanecen en silencio por miedo a entrar en conflicto con sus compañeros, o por temor a posibles movimientos de silla o represalias. Son profesionales visibles en el trabajo diario pero que tratan de hacerse invisibles cuando la conversación aborda temas nucleares o difíciles. Prefieren permanecer de medio perfil y no mojarse antes de jugársela y pronunciarse sobre uno u otro tema. Las causas en mi experiencia son tres: desencanto tras años pegándose contra un muro, exceso de ruido provocado por compañeros más ruidosos e insensatos, y resignación a su empleo y condiciones actuales desde el punto de vista de mero trabajo alimenticio. Por supuesto, que la labor para que estas voces emerjan suele ser ímproba y es una maravilla comprobar cómo con el tiempo y el adecuado cuidado, estas voces se crecen.
PERSONAS MISERABLES QUE SE VICTIMIZAN A LA LUZ y ENTURBIAN EN LA SOMBRA: Cuando el sentido ético está averiado, aquellas personas que tradicionalmente se avergonzarían de tener dos caras, las ejercen entonces con total impunidad. Se trata de personalidades o comportamientos altamente contagiosos que una vez sienten que pueden enturbiar cuanto deseen en favor de su causa sin que haya regulación de ningún tipo, se entregan a una desenfrenada carrera de corrillos, comentarios y dardos. Dado que una de mis 3 especialidades es la gente verdaderamente chunga, es bueno que los equipos vean cómo cambia el comportamiento de personas de este tipo cuando se encuentran en un entorno regulado y cuando no se encuentran en él. Con estas personas mi estrategia a lo largo de los años ha pasado por la compasión humana, el enfrentamiento directo desde la elegancia y la promoción de valores básicos de convivencia y respeto a los compañeros. De cientos de casos y empresas, solo en 2 ocasiones concretas de mi trayectoria profesional con 2 empresas diferentes, 2 personas miserables (que lo eran con sus compañeros, con su empresa y lo fueron igualmente conmigo, como no podía ser de otro modo) lograron imponer su voluntad contra el interés de su empresa y sus compañeros. En ambos casos la razón fue la misma: la absoluta desidia y falta de valentía y regulación por parte de propietarios, socios o consejos directivos que optaron por tomar la decisión más cómoda y la menos saludable: mantener el cáncer, expulsar el remedio. En ambos casos el precio que tuve que pagar por defender un mínimo de honestidad fue muy alto tanto para los empleados de ambos clientes como para mí. Ellos perdieron la oportunidad de cambiar y se quedaron con los dos mojones a los que no quisieron hacer frente, y por mi parte huelga decir que perdí ambos clientes. En ambos casos podía haber dado la razón a las 2 personas miserables y continuar facturando. En ambos casos decidí no hacerlo. Me consta que la cosa ha seguido yendo a peor en lo tocante a desregulación conductual en las dos situaciones y contextos, y esto -más que la pérdida de los clientes- es lo que más me duele. Quizás sea útil recordar lo que pienso de las personas miserables: que solo lo son porque ignoran o andan lejos de la belleza y las cosas importantes de la vida, y que solo lo seguirán siendo mientras no les ayudemos a dejar de serlo, ya que ellos no han podido dejar de serlo por sí mismas.
ARMONÍA ARTIFICIAL: Hace años Patrick Lencioni mencionaba como una de las principales fases para la conformación de un equipo, la necesaria superación del temor al conflicto. Esto se reflejaba en lo que él denominó la ruptura de la armonía artificial, es decir, el comienzo de la sinceridad mutua en las conversaciones desde la asunción de una vulnerabilidad necesaria que surge cada vez que expresamos algo que verdaderamente importa. Cuando hablar sale gratis y cuando hablamos desde el temor a ofender al otro o retratarnos, estamos exigiendo en la práctica que la situación que queremos resolver, continúe. El problema de la armonía artificial no es solo que genera un ambiente de mierda, negativo y cenizo del que nada bueno puede extraerse. Es sobre todo que propicia un inmovilismo que impide la asunción de responsabilidad propia (el accountability famoso) y la mirada hacia adelante. De nuevo, entre cientos de casos, solo en 2 casos (uno de ellos coincide con el anterior caso) me he encontrado con equipos que tras el acompañamiento se resisten a tomar responsabilidad propia o romper su miedo. En ambos casos huelga decir que decidí interrumpir mis servicios por honestidad con el cliente y con las personas con las que estaba trabajando.
OPORTUNIDADES ENVENEDADAS: Otro ejemplo acerca de pagar un alto precio por la honestidad en el trabajo, tiene que ver con las ocasiones en las que he rechazado oportunidades de trabajo con facturación cuantiosa. Las razones han sido en todos los casos distintas pero comparten el mismo motivo decisor: sentía que no debía hacerlo aunque fuera a obtener haciéndolo enormes beneficios. Recuerdo un caso en el que el trabajo era éticamente reprobable y se basaba en delatar en un informe a las personas con las que había estado trabajando. Me negué a ello de lleno en base al compromiso explícito y verbal de confidencialidad que tenía con aquellos a quienes había estado sirviendo. En otro caso rechacé trabajar en un proyecto en 3 países con una persona que considero éticamente reprobable. En otro caso que me viene a la cabeza me ofrecieron participar de un negocio que creo que hace que nuestro mundo sea una puta mierda en términos educativos, y ni siquiera valoré estudiarlo. En varios ocasiones trabajando por cuenta ajena antes de montar mi negocio, pude ser el mismo lameculos de consultoría que muchos compañeros a mi lado estaban siendo, y que siempre acaba igual (socio egoísta, forrado de dinero, divorciado, solo y terriblemente despreciable como persona). En más de 2 grandes consultoras me negué a serlo. Y quizás por recordar una última ocasión -o bastantes- en varios momentos de mi negocio no he podido comenzar a trabajar con clientes interesantes -que otros se han acabado llevando- porque no me he prestado a regatear el precio de mis servicios hasta precarizarlos. Huelga decir que en todos los casos mencionados, perdí la oportunidad de ganar muchísimo dinero. Y aquí sigo.
Creo con estos ejemplos, situaciones cotidianas y anécdotas, haber demostrado que los entornos de trabajo que hemos generado suelen hacernos pagar un alto precio por practicar la honestidad, que -todo sea dicho y reconocido- no muchas personas están dispuestas a pagar por nobles y comprensibles razones (familia, hipoteca, plato de comida). Toda mi comprensión hacia ellos. Tranquilos, cabrones, ya me quedo yo -que también pago casa, comida y familia- con las consecuencias de hacer lo correcto 😉
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por David Criado | Ene 31, 2026 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Sé noble en cada pensamiento y en cada acto»
Henry Wadsworth Longfellow
Hoy quiero explicar por qué desde hace años dedico todos mis esfuerzos a fomentar una clase dirigente ilustrada. Hablo de una minoría selecta de dirigentes empresariales y servidores públicos que se sienta responsable de sus sociedades y obtenga enormes beneficios propios a base de generar bienestar colectivo. Lo teníamos, lo habíamos logrado, pero algo a partir de la década de los 80 y los 90 nos hizo pensar que no había que cuidarlo. Y lo perdimos. Perdimos a esa clase dirigente que todavía se comportaba en términos de lealtad social y honestidad aristocrática.
Contra los discursos utópicos que quieren horizontalizar las organizaciones y las sociedades en medio de un tiempo cada vez más vertical y jerárquico, hoy quiero explicar por qué estoy convencido de que favorecer minorías dirigentes ilustradas es el camino. Por qué la tecnificación managerial e inmoral de las escuelas de negocio, literatura empresarial y congresos está generando generaciones de líderes desconectados del mundo, que solo buscan su propia supervivencia, que no se hacen rico favoreciendo el progreso moderado de los demás sino contra el bienestar de éstos. Dejemos de envilecer el comercio y los negocios y comencemos a rescatar una vocación honesta y responsable de servicio.
La actual desidia y el bajo nivel de ejemplaridad social y moral de nuestros actuales dirigentes públicos y privados, tiene -como todo- su explicación en la Historia. Recuerda y glosa muy bien el maestro Rafael Atienza, marqués de Salvatierra, en su magnífico libro «Heredar el mérito: las aristocracias y el empeño dinástico» el largo camino de decadencia dirigente que hemos vivido a lo largo de 1000 años. Aunque el ensayo tiene mucha enjundia y representa el mejor repaso a la Historia de las clases dirigentes que he leído hasta la fecha (y he leído bastantes), trataré de resumirlo en este breve artículo y en 4 momentos históricos clave hasta llegar a la decadencia política pública y privada actual.
Comenzamos.
𝗣𝗥𝗜𝗠𝗘𝗥𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: Ese camino arranca en un mundo construido sobre las ruinas de la ejemplaridad grecorromana para formar una clase dirigente dinástica y hereditaria con marcada vocación de servicio público, liderazgo militar y administración del Estado. Esta primera foto la conforma una clase dirigente que construye las aristocracias del medievo y las órdenes de caballería, casas nobiliarias y titulos dirigentes de la primera, segunda y tercera modernidad (España, Francia, Inglaterra). Esta clase dirigente hereditaria se mezcla en sus últimos años hasta bien entrado el siglo XIX con la emergente burguesía financiera y comercial -los nuevos dirigentes «privados»- que busca reputación social y cuotas de prestigio. Logra abrirse paso con dificultad entre desamortizaciones y repúblicas, entre supresiones reales de órdenes nobiliarias y fundación de otras nuevas, y en un creciente estado anacrónico de defensa de privilegios.
Es -seamos claros- una clase dirigente hereditaria cuyo balance es excelente en términos históricos pese a los abusos y atropellos de los que tenemos constancia. Es una clase dirigente formada por familias que se reparten el mundo pero sienten el deber moral de liderar sus propias batallas, servir a los asuntos públicos contribuyendo a menudo con el pago de enormes impuestos, y generando una jerarquía social del honor en la que todo el mundo dentro de su rol aspira a ser respetado. Son familias que se forman de manera ilustrada, con los mejores artistas y sabios de sus correspondientes épocas, en el lujo material más evidente desde la aceptación de un rol paternal de cuidado de las familias que dependen de ellos (agricultores, aparceros, villas, pueblos, ciudadades, condados,…) Ocupan lugares destacados del liderazgo público (civil, militar, religioso, económico) y con el tiempo contribuyen a crear pensamiento filosófico, político, cultura. Crean y se forman en las mejores universidades de sus respectivas épocas y territorios, crean las naciones actuales y las forman las instituciones sociales que hoy disfrutamos. Tienen en definitiva una clara vocación de servicio público y ejercicio responsable del poder, salvo atropellos deshonestos que todos conocemos y escarceos, rivalidades y enfrentamientos dinásticos continuos. Digamos que su capacidad de hacer daño a la sociedad es limitada por el Honor y el espíritu de servicio que se les presupone.
𝗦𝗘𝗚𝗨𝗡𝗗𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: En esta segunda foto de la Historia vemos la emergencia de las grandes fortunas burguesas en el renacimiento y la modernidad que genera las grandes repúblicas italianas, los grandes imperios modernos, y es sustituida por las grandes fortunas monopolísticas del siglo XIX, por el nacimiento de la nueva aristocracia dirigente privada. Petroleo, energía, comunicaciones, tecnología, industria. El campo a la ciudad. El vasallo por el obrero. La primera gran acumulación de capital de Occidente. Los últimos enfrentamientos de imperios hasta el triunfo de Inglaterra. Empresarios dirigentes que todavía ven honroso el ejericio público, que ambicionan enormes beneficios pero continúan conservando un sentido de la obligación y la responsabilidad para con las sociedades a las que proveen de bienes y servicios. Grandes crisis sociales y financieras pero gran vocación filantrópica y social. Las dos cosas. El espíritu del honor empresarial prevalece sobre la ambición global y desmedida sin vergüenza.
𝗧𝗘𝗥𝗖𝗘𝗥𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: La nueva aristocracia meritocrática ilustrada que llega tras la IIGM, esa que se forma en el primer Kings College, en las École francesas, las academias italianas, en la última España franquista y la primera España de la transición democrática ansiosa de libertad, esa para la que sigue siendo prestigioso símbolo de éxito dedicarse al gobierno y la administración públicos del Estado. Una nueva aristocracia de personas de todo estrato social tras la II Guerra Mundial que genera el Estado de Bienestar, el desarrollo equilibrado, las economías saneadas, la expansión de la cultura. Emerge la figura del pensamiento libre, las grandes ideologías que los intelectuales ponen en entredicho. Es una clase dirigente que nos hace pensar, suma cultura, crea educación, favorece el progreso de las clases más bajas y fomenta la familia. Hace que las economías crezcan y compitan entre sí pero conservan su amor por el territorio, su vocación de dirigentes nacionales que comienzan a operar en el mundo todo a un mayor ritmo. Hay progreso pero no hay aceleración. Hay industria y abusos pero hay solidaridad común, comunidad y atención. Hay grandes oportunidades y canales de comunicación pero hay foco y el nivel educativo continúa siendo alto. Estándares sociales que favorecen la satisfacción personal y la identidad colectiva. Una maravilla.
𝗖𝗨𝗔𝗥𝗧𝗔 𝗙𝗢𝗧𝗢: La actual clase dirigente. Por decir algo. La de los empresarios que aprenden a imitir y replicar modelos de la economía parasitaria que destrulle tejido social, cultura, biología, y fagocita estados y derechos. La de Steve Jobs, la de Elon Musk, la de Donald Trump, la de multimillonarios que precarizan la experiencia humana. La de los plutócratas que viven para sí mismos, los que aborrecen el pensamiento libre, a los que -lejos de liderar la creación de leyes y normas sociales de convivencia como hacían las antiguas clases dirigentes- les estorban las leyes y las normas, les sobran las soberanías nacionales, les molesta la libertad de prensa y los que radicalizan y polarizan tribus humanas globales. Esa nueva aristocracia que es mucho peor que todas las anteriores, más egoísta, más endogámica, que genera la mayor desigualdad social de la Historia, ajena a cualquier espíritu de servicio público si no es para el beneficio propio, esa que disfruta de la justa democratización del acceso a la universidad, que está motivada no ya por un espíritu de servicio al Estado sino por una sed inusitada e individualista de éxito personal y enriquecimiento propio. Es la aristocracia empresarial del más puro egoísmo sin fisuras ni matices, la exaltación del fuerte sobre el débil, el desprecio por la cultura y la Historia, el adanismo y el presentismo absolutos, la mediocridad vacía resultante del culto absoluto a la meritocracia sin ningún sentido del deber o del honor colectivos.
Hecho este recorrido, ¿Por qué me obsesiona favorecer minorías dirigentes ilustradas?
Por estos motivos:
- Porque la excelencia académica y de conocimientos es contraria al actual analfabetismo dirigente
- Porque recuperar el sentido de la responsabilidad, el honor y la moral curará y limpiará la actual clase dirigente destructiva
- Porque la ilustración y el cultivo de la fe en el ser humano y sus valores colectivos nos librará del individualismo cainita actual
- Porque solo parándonos y mirando en perspectiva, aprendiendo a ver el mundo, podremos mejorarlo de forma significativa
- Porque las humanidades que en épocas anteriores ilustraban a anteriores empresarios, hoy también pueden ilustrarles
- Porque nadie puede tomar buenas decisiones si solo persigue su beneficio económico
- Porque quiero educar a dirigentes que se sientan responsables de su sociedad, que lideren y sean ejemplares
- Porque el mundo merece algo más que los dirigentes políticos y empresariales que hoy tenemos
- Porque llevo dos décadas trabajando con empresas y se que necesitamos salir de la estupidez y dispersión colectivas
Soy consciente de que lucho contra gigantes, de que mi vocación de servicio y acompañamiento a los dirigentes choca de lleno con los estándares de precarización educativa actual. Se que elijo el camino dificil y día a día en mis sesiones y proyectos con empresarios y dirigentes opto por huir de la simplificación y las fórmulas mágicas, y que eso a menudo hace que no llegue a tanto gente. Lo se, pero elijo trabajar para un nicho mínimo de personas que verdaderamente quieran sentirse bien liderando nuestra época.
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Si esta propuesta te entusiasma y quieres educarte en otra forma de liderar la empresa y el cambio, te invito a que conozcas la edición 2026 de TRAINING DAYS Academy Está centrada en 3 objetivos: Entender tu época, Honrar tu cultura, y Facilitar un cambio responsable.
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por David Criado | Sep 24, 2025 | DESARROLLO PERSONAL

«El apartamento de abajo tenía el único balcón de la casa.
Vi a una chica de pie en él, completamente sumergida en el crepúsculo otoñal.
No hacía nada que yo pudiera ver salvo estar allí de pie,
apoyada en la barandilla del balcón, manteniendo unido el universo»
maestro J.D. Salinger, A girl I knew, 1948
A menudo basta con estar. Es suficiente con limitarse a observar y permanecer presente. Alguien sufre y le dejas lamentarse. Alguien disfruta y le ves celebrarlo. Alguien habla y le ayudas a escucharse. Las palabras entonces se convierten en sentido. Eres testigo para poder testificar. Dejas de poner o pagar precios para poder apreciar. Y como nada significativo nace de la fuerza, brota de cuando en cuando el silencio para domar el ruido. Se diría que el mundo se detiene y que el tiempo -suspendido- se dilata. No es que todo pase lento o rápido, es que parece como si no pasara nada mientras ocurre todo a la vez. Notas cómo alguien que parecía cerrado te da la bienvenida, y alguien que parecía abierto se cierra. Pero tú eres uno con la calma y en cada frase se relajan las tensiones y todo empieza a fluir.
La clave reside en no necesitar que pase algo diferente a lo que ocurre. Aceptar que uno tiene voluntades y deseos pero que en este momento y lugar no son útiles. Cada una de tus palabras subraya la importancia del otro. Dedicas todos tus esfuerzos a hacer que se explaye y no que se limite. Hablas para entenderle. Escuchas para hacerte entender. Asistes a un intercambio de miradas e ideas del que no eres solo una parte sino el observador de todo. Te ves estando con el otro para poder ser en común.
Una buena conversación es un dulce instante prolongado. En ella nadie vence ni pierde por completo. Las personas se reconocen mortales y semejantes entre sí. A menudo no comparten premisas ni conclusiones pero se ven recorriendo juntos un mismo viaje de luces y de sombras. Y aquellos que les observan lo ven. Quienes asisten a esa enorme proeza se saben parte de ella en la distancia. Porque se identifican con el esfuerzo mutuo de querer comprender. Ven a otros buscar lo que ellos buscan. Tocan con la yema de sus ojos y huelen con sus oídos que lo que está pasando es verdad. Su sonrisa delata que aquello merece la pena pero sobre todo merece su alegría.
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por David Criado | Jul 24, 2025 | ACOMPAÑAMIENTO AL CAMBIO

«Tuve el valor de hacerme las preguntas esenciales y salí limpio de la prueba»
maestro Julio Cortázar
Este breve artículo viene a completar reflexiones anteriores respecto al cambio como disciplina y profesión. Hoy me centraré en reflexionar sobre el papel que cada uno de nosotros puede jugar dentro de un sistema. Tomaré el mundo empresarial como objeto de estudio y hablaré de 5 actitudes que definen la manera en la que las personas se posicionan con respecto a un sistema dado.
A efectos de formular un principio de entendimiento común, en el contexto de los sistemas humanos consideraremos SISTEMA al conjunto de asunciones básicas, creencias, normas, dinámicas, mecanismos y procesos que mantienen o permiten determinado comportamiento social funcional, esto es, orientado a un fin o unos resultados.
Trabajaremos con el siguiente gráfico de creación propia como mapa referencial:

En el gráfico podemos ver 2 áreas de comportamiento diferenciadas:
SISTÉMICA EMPRESARIAL RESPONSIVA: La que tiene el fondo verde es definida, está limitada por una frontera clara y precisa que marca lo que está dentro y lo que está fuera. Representa el comportamiento sistémico que adoptan la inmensa mayoría de personas como forma lógica y legítima de ganarse la vida y prosperar. Es una sistémica empresarial basada en la provisión de certezas, una ficción de seguridad tranquilizadora y una constante dinámica de premio que ofrece una serie de recompensas tangibles a todas aquellas personas que están dentro del sistema, es decir, que comparten y defienden sus ideas, participan directa y activamente de su funcionamiento, y contribuyen de forma operativa a la consecución de resultados. Esta sistémica empresarial responsiva, se mantiene viva en la medida en la que se dan dos factores de mantenimiento esenciales: 1) Será más sólida cuanto mayor sea el número de actores que dependen de su funcionamiento (INERCIA SISTÉMICA), 2) Será menos permeable o modificable en la medida en la que la red de interdependencias generada sea más compleja y tupida (SEGURIDAD SISTÉMICA). Es importante notar que los sistemas se modifican -y no necesariamente cambian su motivación y finalidad originales- adoptando sucesivas actualizaciones que en el gráfico se representan como Actualización (n.0). Una actualización de un sistema es una adaptación de lo que siempre ha sido con la intención de influir o transformar en la realidad cambiante a la que sirve o le rodea.
DISIDENCIA EMPRESARIAL PROPOSITIVA: Por oposición a la anterior área de comportamiento, ésta es indefinida y no tiene límites claros, por lo que podríamos definirla como un área difusa. Los actores que operan en este área lo hacen fuera del sistema hegemónico, por lo que el propio sistema tiende de manera implícita y explícita, consciente o inconsciente a castigar o penalizar cualquiera de los comportamientos que se dan aquí. Existe pues un riesgo evidente y continuo, palpable y notable para aquellas personas que desde fuera del sistema pretenden cambiarlo. Ese riesgo puede materializarse en una actitud de rechazo directo o indirecto del sistema respecto a cualquiera de las proposiciones de cambio que se formulen.
Además de estas 2 grandes áreas de comportamiento, vemos 5 comportamientos sistémicos. Yo invito al lector a que a medida que va leyendo la taxonomía de actitudes sistémicas ponga cara a personas de su entorno en el sistema del que participa. Cada comportamiento se da en «n» personas o «n» veces en una actualización de sistema dada. Es importante recordar que todos los roles enunciados a continuación son necesarios para el funcionamiento del sistema, todos prestan un servicio útil, si bien en función de los reguladores éticos de cada sistema, unos perfiles son a menudo más honrados o mejor tratados por el sistema que otros:
CONTRIBUCIÓN ACRÍTICA: Son personas que ven, oyen y callan. Resistencia total al cambio hasta que no quede más remedio, siendo fieles a la curva de adopción de innovaciones. Se limitan a beneficiarse del sistema manteniéndolo vivo con su contribución pero sin ninguna intención ni compromiso de mejorarlo. Aunque parezca paradójico, son las personas a las que siempre premiará más el sistema porque representan la base sobre la que se sostiene su arquitectura de creencias y asunciones. El obediente y sumiso es tanto más útil para un sistema empresarial dado cuanto más grande es, tal y como hemos visto. Este comportamiento ni siquiera se diferencia en color del sistema, porque directamente es el sistema en su coherencia conductual.
GATOPARDISMO: Este comportamiento hace referencia a la famosa novela de Lampedusa en la que el personaje de Tancredi declara a su tío Fabrizio una máxima que define la picaresca sistémica: «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie». Precisamente esta es la finalidad y realidad de los gatopardismos en el mundo empresarial. Grandes piruetas, fanfarrias, fuegos artificiales, metodologías, programas de cambio, planes estratégicos, rebrandings, transformaciones tecnológicas supuestamente disruptivas,… todo ello representa en la práctica la esencia del gatopardismo empresarial. Que todo cambie a simple vista para que todo siga exactamente igual. Aunque la intención del gatopardista -tanto interno-empleado como externo-proveedor del sistema- es aparentar grandes dosis de innovación, en la práctica es un limpiador de conciencias empresarial que aporta sensación de movimiento a un sistema profundamente estático en sus fundamentos y dinámicas. En el gráfico este comportamiento tampoco se diferencia del sistema porque es también puro sistema pero desde la incoherencia conductual. Tengo decenas de ejemplos de compañeros que activamente colaboran en el gatopardismo empresarial y sin ningún pudor diría que la mayoría de directores de innovación y estrategia que he conocido durante estas décadas son gatopardistas altamente sofisticados.
CONFRONTACIÓN: Ante un sistema dado la más dura y cruda posición es la confrontación. Personas que viven continuamente confrontando y se dan de bruces -tal y como se observa en el gráfico- con una resistencia empresarial contumaz que solo deja permear de muy cuando en cuando algunos inputs. Son auténticos revolucionarios que viven en el precipicio de la fricción, que soportan estoicamente los envites del sistema y mantienen altos niveles de desgaste y frustración ante una complejidad sistémica creciente que rechaza las alternativas. Tengo igualmente ejemplos en el mundo del cambio empresarial de personas que parecen nacidas para vivir en este continuo sufrimiento. Solo ellas pueden llamarse verdaderamente rebeldes porque se rebelan contra algo que consideran inapropiado o injusto y pretenden cambiarlo. Solo ellas se han ganado el derecho a ser respetadas como rebeldes dentro del marco propositivo -aunque el adjetivo se aplique hoy a gatopardistas de todo tipo- porque solo ellas son castigadas por el sistema de forma absolutamente dura y ejemplar.
AISLAMIENTO: Siempre queda la opción de retirarse, la elección de dar la espalda al sistema, salirse de él y diseñar una vida que necesite la mínima interacción con la inercia colectiva dominante. Las personas que adoptan esta actitud con respecto al sistema -para a menudo tratar de crear otro nuevo- viven aisladas o en su defecto tratan de crear un modelo de relaciones al margen del sistema que conviva con él para lo que sea esencialmente necesario y nada más. Aunque podríamos considerar en esta actitud a las personas que crean comunidades alternativas o modelos de relación paralelos de forma proactiva y constructiva, también pertenecen a este comportamiento todas las personas desengañadas que bien porque no necesitan nada del sistema o bien porque el sistema ya no les exige dar nada, se permiten vivir al margen de él, algo que sería un lujo para los contribuidores acríticos.
CUESTIONAMIENTO: El cambio razonable de todo sistema viene del cuestionamiento. Cuestionar es ante todo atacar directamente a las certezas, negar que una creencia que se daba por cierta lo sea. Cuestionar es plantear diálogo, permanecer -como se observa en el gráfico- con un pie dentro y otro fuera del sistema para ser capaz de aportar ideas y planteamientos que resuelvan problemáticas que fueron generadas dentro del sistema. Por contraposición a la confrontación, este comportamiento es conciliador, realista y pragmático. No pretende grandes revoluciones sino reflexiones poderosas que inviten a una toma de decisiones sensata, valiente y abierta. Cuestionador y confrontador comparten ambos una misma ética de vida: viven a partir de sus convicciones y son fieles a lo que consideran correcto, con la salvedad de que el confrontador a menudo pierde su vida ante el altar de sus razones.
Algo que resulta lógico pero que se suele olvidar y recuerdo a menudo en las sesiones: Da igual lo que seas, lo que te veas obligado a ser en un momento de tu vida, o lo que te haga saber que eres uno de estos roles. Puedes ser el que quieras, pero lo que no tiene ningún sentido y es profundamente amoral es que pretendas ser lo que no eres y que el resto te lo compremos. Seas el rol que seas, si te avergüenzas de ello, trata de cambiar a otro; y si estás cómodo en él, sigue con él, pero -insisto- pase lo que pase no vayas de lo que no eres. Porque se nota. Y mucho.
Los roles arquetípicos de cada uno de estos comportamientos parecen claros: El contribuidor acrítico es un secretario del sistema, el gatopardista es el político que lo defiende, el confrontador es el soldado que lo combate, el aislado es el ermitaño que huye de él, y el que cuestiona el sistema es el filósofo, el hacedor de nuevas realidades que no necesita adular o menospreciar la que ya es. El cuestionador tiene un compromiso con la realidad y a la vez un compromiso con la mejora de esa realidad. Cuestionando las certezas demuestra su lealtad.
Espero que hayas disfrutado la lectura. Gracias por tu tiempo.
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